Camello ~Drabble~

miércoles, 27 de noviembre de 2013



Bueeeno y tras el NaNo, nuevo relato corto. Cuanto más lo leo menos me llama, pero era una petición en ask y no veo el modo de cambiarlo para que me agrade más. Podéis dejar vuestras peticiones en el lateral del blog, y preguntas y lo que os apetezca ;)
Espero que a vosotros os llame más que a mi jajaja

NaNoWriMo y cómo en el primer día de la semana 4 acabé Lhanda.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Jo, ¿ahora qué escribo?

La verdad es que veía mal el NaNo desde que la semana pasada se me juntó una fiesta con celebrar el aniversario con mi novio y luego me vicié a minecraft, pero los Lunes me hacen mucho bien y pego el estirón final de la semana, mientras que algunos fines de semana se me dan un poco de culo.
La verdad es que no ha sido fácil y se nota mucho la presión en algunos casos, pero en otros de repente una palabra hace que todo fluya solo, ves que las cosas cobran sentido y que, a pesar del esfuerzo, merece la pena.
En la semana 3 hice un word sprint de una hora, el #1k1h en twitter, y a la media hora tenía las mil palabras, llegando a las 2200 en un periquete, también fue mi forma de alcanzar las 40000, lo que hizo que subiera mi emoción, puesto que cuando ves que has pasado el límite y que cada vez hay menos palabras, sientes que o bien tu estómago se te va a salir por la boca, o que tu cerebro va a cansarse de escupir palabras, pero sigues adelante como si tienes que escupir palabras sin pensarlas, porque alguna saldrá buena.
Admito que descansar también viene bien, y que los repasos, aunque solo sean de 10 palabras para arriba, pueden decirte que debes hacer un cambio de última hora y acabar. No se me da bien presionarme, es decir, cuando escribía los viernes a última hora en un intento de recuperar el ritmo y actualizar el word count, era un asco. Pero luego había días como los lunes. Ah, benditos Lunes, creo que me viene toda la inspiración y es por eso que he logrado acabar la novela, aparte de que con dos cojones decidí que aprovecharía que es puente para hacerlo hoy.
¿Y qué más puedo decir? Simplemente que sí, El Fantasma del Lhanda se ha terminado, aunque su historia no haya terminado todavía. Supongo que tardaré en continuarla, o tal vez no. De momento tengo otros proyectos que me tienen tan ilusionada como este, además de que voy a ver si a partir de ahora hago cosas suaves y cortitas para ver si puedo compaginarlo con estudiar.
(JA)
Por cierto, revisaré Lhanda, pero no creo que suba la revisión a wattpad y se quede la vieja. Solo por si algún día me da por buscar editorial para el original. De momento, mi intención no es borrar la histora (de momento) y dudo que cambie de idea.
Pero bueno, esto era todo, la verdad es que ahora mismo no puedo creerme que lo haya logrado y me sigo preguntando cómo lo he conseguido. Solo puedo decir una cosa, y es que me ha encantado la experiencia.
Temo que el año que viene repita.

Bueno, voy a dejar un pequeño extracto del Lhanda para que lo disfrutéis, espero que os guste ;)

         - ¿Por qué nos llamas desde una nave enemiga?
- No creo que lo sea…- Musité, apretando los labios.- El Lhanda justo expandió su ruta fuera de Elaika cuando salió la norma, creo que querían ser un pasaporte seguro para las brujas, pero hay problemas burocráticos y en la frontera tuvimos lío… Es una larga historia.
- Espera, ¿eres la del hechizo de agua y la que bloqueó la bala?- Se volvió a escuchar al compañero majo recuperando el micrófono.
Asentí, y tardé unos segundos en darme cuenta que no me veían.
- Sí, soy yo.
- Retiro lo dicho sobre el rango.
- Vaya, pues… es un honor. Si vais a volver a cruzar, no opondremos resistencia. Bueno, a no ser que la necesitéis para no ser delatada.
- No pasa nada, mejor no ataquéis…- Me quedé unos segundos callada.- La verdad es que no quería hablar de eso exactamente.
- Dinos, te ayudaremos en lo que podamos.
- La verdad es que llevo un año intentando comprender el por qué de la guerra, y tratando de pararla. Sé que el principal motivo de la caza de brujas fue la guerra pero… ¿cuál fue el principal motivo de la guerra?
- ¿Por qué nos lo preguntas a nosotros? Tu país la empezó. Preguntales a ellos.
- Gracias, mago borde, no había pensado eso.

NaNoWriMo: La temible semana Dos

lunes, 11 de noviembre de 2013

La verdad es que esta semana Dos empieza vaga, yo estoy segura de que ha venido por la noche a robarme la inspiración (gracias al cielo que tengo apuntado lo que quería hacer). Bueno, y luego está eso, ¿para qué hago yo un esquema, si de repente decido cambiarlo todo, inventarme una cosa y hacerme un lío?  Que a ver, sé sacarme yo solita de los fuegos que creo, y siempre podía darle a backspace (pero durante el NaNo está prohibido). Si en el fondo me gusta el cambio... PERO NO ME LO ESPERABA NO ME HAGAS ESTO UN LUNES A LAS 10 DE LA MAÑANA CEREBRO!...
(Os habéis dado cuenta que uso esto para desahogarme, verdad?)

Además, he tenido un par de giros inesperados que sin embargo me han resultado agradables, dan un poco mas de profundidad a los personajes y hacen que se pasen por el forro eso de la moral y vivan a base del ojo por ojo (algunos). Pregunta curiosa por si alguien lee esto y quiere debatir, pero... ¿sentiríais compasión por un asesino?


NaNoWriMo: Primeros días.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Estos primeros días del NaNo han sido agotadores. Ha tocado empezar justo coincidiendo con el Salón del Manga de Barcelona, y, por supuesto, ni colchón ni mierdas, bastante avanzado va Lhanda como para hacer un colchón. Así que, a pesar de no haber comenzado el día 1 a las 12:00 (porque estaba en un autobús y no tenía el portátil a mano), comencé el día 1 a las tantas de la madrugada, o puede que comenzáramos el día 2.
Digo comenzáramos, porque María, una amiga mía, también va a hacer el NaNo (aunque de un modo más sutil y más homoerótico salvaje), y comenzamos juntas. Marina nos describió como la persona que teclea lentamente dejando fluir su imaginación (yo) y la persona que teclea violentamente aporreando la imaginación contra el teclado (María). A pesar de que ella vaya más violenta a la hora de escribir, yo le mento más horas y tengo las ideas más fijas, lo cual me da una ventaja y una desventaja, porque como llevo la trama hecha, hay veces que me trabo y no dejo a mis personajes fluir bien, ando probando el no mirar exactamente la trama, sino saber de qué va y ya, si me trabo, ver qué tengo pensado.
De momento, estando a día 4, llevo escritas 10000 palabras (unas pocas más, pero redondeando), lo cual me hace muy feliz. Tener ya tal número de palabras me tiene emocionada, solo me quedan 40000 (que se dice pronto, y seguro que en breves empezaré a no escribir tanto por cosas de clase, pero me emociona verme capaz de lograr llegar al final del NaNo, y a la primera).
¿Qué dificultad le veo ahora mismo al NaNo? La falta de tiempo que puedan darme tareas universitarias. ¿Ventajas? Que voy a picar a María todos los días a las diez, de modo que, al tener a alguien, me sentiré más presionada para afrontar el NaNo.

Y ahora, para completar, voy a dejar un poco del extra pornoso del NaNo para que veáis lo que os espera si no llego a las 50000 palabras con lo que me queda de trama.

- ¿No echabas de menos esto?- Preguntó. Yo asentí, recordando lo bien que me lo pasaba cuando estaba encerrada a solas en el cuarto del capitán, y tenía que procurar que no se escuchara mi risa, ni mis gemidos.
- Pero no creo que sea la única.- Comenté, subiéndome sobre él y desatando lentamente los botones de su camisa, notando el contraste entre la tela blanca, cálida, y el frío botón de cobre.- Estoy empezando a sentir cierto… bulto.
Se ruborizó, aunque no por ello dejó de acariciar mi espalda, mis brazos, y llevar sus labios a mi cuello en rumbo descendente. Sabía que la cosa subiría mucho de tono en el momento en el que llegara a mis pechos, por lo que traté de darme prisa en desnudarle mientras empezaba a mordisquearle el lóbulo inferior de la oreja.
Se detuvo, disfrutando de la sensación. Me encantaba hacerle eso, disfrutar tanto que necesitaba recomponerse segundos después de haber terminado el placer para volver a reanudar su trabajo. Me daba tiempo a mí también de igualar un poco las condiciones, pues todavía me peleaba con quitarle la camisa mientras que la toalla estaba a mis pies. Daimen, notando lo que pretendía, se detuvo para ayudarme a quitarle el cinturón con la hebilla de cobre con la silueta del Lhanda. Después de aquello, quitarle el pantalón y los calzones casi estaba chupado.
Casi.