Meme Gif: Historia de Terror

viernes, 31 de octubre de 2014

¡Buenos días y feliz Halloween!
Yo pensé que hoy podría tener el relato de Cuéntame tu historia, pero sin embargo dudo que lo pueda tener para hoy (si eso ya hago doble entrada o lo subo el domingo), así que para hacer un "especial Halloween" he decidido hacer este meme gif que hizo Lena en Compases rotos (Por cierto es una chica super maja que siempre comenta así que seguidla)
Sin embargo yo no tengo una carpeta de gifs (Y lo bien que me vendría para hacer un reaction gif ahora de cara de sorpresa...) aunque tampoco me valdría porque mis gifs en realidad están clasificados por personajes que roleé en algún momento, y seguro que haría lo mismo con los reaction gifs. Así que, para este meme gif en realidad lo que voy a hacer va a ser coger el primer gif de tumblr que vea (van a ser todo mascotas seguro).
En fin, a ver qué sale de esta.


Te mudas a un pequeño y aislado pueblo, todo el mundo se te queda mirando mientras te diriges a tu nueva casa. El gif 42 es cómo te mira gente:
Tengo la extraña sensación de que me quieren matar...

Tu casa es antigua, pero invirtiendo tiempo y dinero, piensas convertirla en un sueño de diseñador. Sin embargo, tu nuevo vecino lo primero que hace al conocerte es advertirte de que en esa casa "pasan cosas". ¿Cuál es tu reacción? (Gif 18)
Mi vecino se ha echado a llorar al advertirme y lo estoy consolando en el sofá (?)
 El gif 40 es tu vecino: 
Eso digo yo. ¿Dónde esta superwholock cuando hace falta?

Primera noche en casa, llueve torrencialmente, todavía no tienes la luz conectada y sientes pisadas en el altillo. A pesar de que piensas que es sugestión por lo que dijo el vecino, tomas la linterna y subes. El Gif 39 es tu cara al ver que no hay nada: 
¿Ves? No pasa nada. Not bad

Entonces la linterna se apaga de golpe y te quedas solo/a en la oscuridad, o eso crees. El gif 62 es tu cara cuando la linterna vuelve a encenderse sola y ves a una figura al final del pasillo: 
¿Miedo? Naaah, solo es que todo es muy raro

Bajas corriendo con todas tus fuerzas pensando solo en escapar. Abres la puerta de la calle de un tirón y se te congela el estomago porque encuentras a alguien del otro lado. Gif 71: 
Retrocedo despacio, no pasa naaaadaa

Te vuelve el alma al cuerpo al ver que es tu vecino que vio luz en el altillo y se imaginó qué pasaba. El gif 12 es tu alivio al ver que alguien vino al rescate: 
Empiezo a preguntarme si no soy la mala de la historia

El 53 es tu cara cuando tu vecino insiste en entrar para investigar qué está pasando:
No no, da media vuelta... ¿Por qué me arrastras al interior?

 Entre susurros te cuenta que un asesino en serie vivía en aquella casa y que nunca más se volvió a saber nada de él después de que un turba enardecida intentara ahorcarlo en el altillo por desollar vivos a un montón de niños. El gif 29 es tu reacción:
Sigo creyendo que soy la mala de esta historia
 Se calla de golpe, con un suspiro sordo, y cuando te vuelves hacia él, ves la hoja de una cuchilla atravesando su pecho. Tu reacción es el gif 60: 
¿UN POCO TARDE NO CREES?
 
Corres despavorido/a y das de lleno contra alguien que estaba esperándote ¡El asesino! El gif 85 es el asesino:

¿Es uno o una legión? Da igual, me dejo matar
 El gif 41 es tu reacción cuando intenta asesinarte ahogándote: 
Espero ser el gato grande y chafar sus intentos


El gif 50 es tu desesperación cuando te das cuenta que no hay nada que puedas hacer, es demasiado fuerte y estás demasiado débil: 
¿Ahora aparecen los gifs de supernatural? D:

El gif 72 es tu sorpresa cuando de repente el asesino te suelta y se desploma en el suelo:
Así, cara orgullosa, como si hubiera hecho algo.
 La sorpresa aún es mayor cuando te levantas y ves a tu vecino de pie todo ensangrentado, con un agujero en el pecho allí donde lo apuñalaron. ¡Él te salvó del asesino! El gif 67 es tu confusa reacción:
No seré jamas una esposa máááás~~ porque me va a matar
 El gif 100 es tu última reacción en la vida, cuando tu vecino te dedica una sonrisa torcida, quita la cuchilla del cadáver del asesino y se abalanza hacía ti:
Ah no, mis años de práctica como Black Widow me van a servir para algo. Sigue leyendo para la verdad

(Aquí acababa el meme gif, pero me salió Black Widow y eso es un comodín)

 Alzas la vista, dispuesto a enfrentarte a tu vecino, armado con un cuchillo. El gif 15 es tu intento de sobrevivir.
Intento ocultarme muy patéticamente de él
El vecino te mira, intentando comprender por qué te aferras a la vida con tanta insistencia. Es tu oportunidad. Haz algo heróico. El gif 87 puede salvarte la vida
 
Me adentro en la cocina y parece ser que lo mejor que puedo encontrar es un plátano... y me lo como

Parece ser que el burdo intento de defensa (comiendo un plátano) altera el ambiente potásico del aire, que hace que tu vecino zombie se paralice. El gif 33 es tu cara al darte cuenta.
¿Sigo viva? ¡Sigo viva!
Te acercas con paso seguro al inmóvil cadáver de tu vecino. Su cuerpo empieza a quebrarse a partir de la herida de su pecho, emitiendo una luz azulada. El gif 27 es tu cara cuando comprendes que te has salvado.
Hasta los de supernatural no se lo creen
 La luz azulada no se disipa, puedes ver los ojos de tu vecino entre el brillo y una voz resuena en tu cabeza. "No soy el único al que un cuchillo no logró matar". El gif 21 es tu cara mientras buscas al asesino que antes estaba en el recibidor y ya no.
 
Ya casi lo tenía...

 El asesino sonríe y vuelve a por ti. Tragas saliva, ya no hay nada que pueda salvarte. (A no ser que haya otro gif de black widow) Gif 63 para tu última reacción en vida.
 
Ah, bien, voy a morir, bueno, adelante.


 Me ha hecho gracia la idea de alterar un poco el juego, se nota que me aburría. Si alguien más se aburre puede hacerlo (entero o parcial) y ya me contareis qué tal os va. Recordad, si os sale black widow (sclarlett johanson) es comodín, así que continuad la historia, y a ver si alguien logra sobrevivir.
Y ya está, feliz halloween.

Lethan Bell

miércoles, 29 de octubre de 2014

Ya os avisé que iba a subir más fichas de personajes, así que hoy he decidido mostraros a Lethan. Su ficha no es igual a la de Daphne, y podéis opinar un poco sobre cuál os parece mejor. Esta en realidad es la ficha que tiene para rolear (si queréis rolear con Lethan -o cualquiera de mis personajes- contactad conmigo y hablamos)
¡Y el sábadoempieza el NaNo! Espero subir un relato especial Halloween el viernes con la iniciativa cuéntame tu historia, pero tranquilos, que no voy a dejaros durante todo noviembre sin subir en el blog jajaja
¡Un besín!

Lethan Bell

image

21, Ángel caído


Face Claim: Chace Crawford
Las misiones en la tierra tenían algo que captaba la atención de todos los ángeles. No solo era la emoción de dejar el cielo, sino que los humanos eran unos seres tan sumamente peculiares que los ángeles competían por bajar.
Y, desde luego, Lethan no era diferente.
Él siempre bajaba a misiones de exploración y reconocimiento. Le fascinaba la vida y le fascinaban los seres vivos, mágicos o sin magia. Y le encantaba ver las almas, buenas malas… él no juzgaba, él simplemente sentía el aura ondearse a su alrededor, cada cual tan suya…
Lethan amaba la vida.
Y acabó enamorándose de una joven. No era nada peculiar, un alma corriente que titlaba cuando él aparecía. Joven, inteligente y cariñosa. Se topó con ella un día por casualidad, pero eso no hizo que el destino no hiciera su labor, y casi cada vez que descendía, ella estaba ahí para él.
Con el tiempo, Lethan decidió no subir. Muchos ángeles lo hacían, no era un paria por eso, no era alguien despreciable. El amor tocaba a todo el mundo y los ángeles, sobre todo gente tan joven como él, caían con mucha facilidad en sus encantos. Simplemente abandonó el cielo, a su familia, y a sus amigos. Aunque solo fuera por unos años, por pasar una vida mortal junto a su amada.
Oh, si hubiera sido tan fácil.
Una enfermedad desconocida la asoló. No comía, no bebía, tenía cada vez la piel más cenicienta y casi cada vez que se movía aparecía una nueva herida y hasta un hueso roto. Lethan observaba impotente cómo se carcomía por dentro, con los ojos empapados en lágrimas. No, era un ángel y no podía hacer nada, la curación no entraba en sus posibilidades…
Era cosa del demonio.
Y, presa del amor que profesaba, Lethan no lo dudó y firmó un pacto con ellos.
Sus alas por su vida.
Ella vivió, pero nada más volver Lethan a su lado, sonriendo de felicidad al verla de nuevo como siempre, su compañera lo apartó. Un juego, una trampa, lo llamó. Todo para conseguir sus alas y perder un ángel en el cielo.
Ya no podía volver, ahora sí era un paria. Sus padres dejaron de hablarle y había perdido el contacto con el resto de ángeles. El infierno tampoco era un mejor lugar, demasiado cálido y lleno de maldad y traiciones.
Ahora solo quedaba la tierra, pero costaba encontrarla tan interesante cuando estaba encerrado en ella.
Virtudes: Cuidadoso, curioso, estudioso.

vicios: desconfiado, melancólico, impaciente.

¡Nuevo "diseño" del blog!

lunes, 27 de octubre de 2014

¡Buenos días!
¿Qué tal el fin de semana? ¿habéis descansado?
Yo... bueno, hice cosas. Por ejemplo, llevo desde el miércoles haciendo cambios al diseño del blog. No mucho, un par de detallitos, pero se acerca el NaNo y es mejor ir rellenando entradas para tener luego relatos que subir (no muchos, pero tengo unos pocos y no quiero desaprovecharlos xD)
Y ya que estoy, he decidido que va siendo hora de hacer captura de estos cambios, para cuando me de por cambiar de nuevo, tener un recuerdo de cómo era el blog. Debería empezar a hacerlo más a menudo, la de cambios que han pasado desapercibidos por no estar guardados...
En fin, los cambios. Si no leeis, haced click y agrandad, las imágenes están a buena resolución.
El buscador está pendiente de añadirse, con el CSS voy poco a poco...
Este menú tan estupendo es una combinación de varios menús de xomisse, porque intenté seguir los de la isla de los blogs, me volví loca y probé con ese. Sorprendentemente, a pesar de estar en inglés logré hacer casi todo, menos ponerlo centrado, que entonces me da error. Desde aquí hago un llamamiento a todos los expertos en CSS para que me ayuden.
Los menús que utilicé son este para hacer el menú desplegable y este otro para que el menú baje contigo cuando desciendes por el blog. Lo que me gusta del menú desplegable es que es completamente editable con la sección de avanzado, por lo que no tengo que pelearme en exceso con él mirando qué hace qué, sino que lo veo al instante personalizado.
Como veis, además hay dos secciones más en el menú. He decidido crear la página de personajes para mostraros aquellos personajes que se repiten en las historias del blog, y que si sentis curiosidad por alguno podáis ir a la lista y revisar. Iré poco a poco creando sus fichas, como la de Daphne, y puede que muestre alguna aunque el personaje aún no aparezca en el blog. Si hay algún personaje del que os interese saber más, me lo podéis decir.
También he actualizado la pestaña de Fanfics y no sé si hacer algo similar con los relatos, porque moriría en el intento de organizarlo. Creo que lo más parecido es la sección de personajes o buscar por género (sí, taggeo más o menos los relatos por género, por si no lo sabiais)
Y por último he creado la pestaña Sobre mí para tener una descripción de mí algo más larga de lo que pone en el lateral. Seguramente iré variando lo que ponga porque soy una insegura.

Pero este no es el único cambio del blog...



Aquí hice enano el blog para que se me vieran las dos secciones, y como veis he hecho una mini explicación de cada uno de los gadgets en la imagen. Utilicé el tutorial de la isla de los blogs (este menú sí que me funcionaba, y hasta pude retocarlo sin problemas) y ya que estaba me pensé hacer el mini widget de "¿Cuánto tiempo tienes?" para los que entran por primera vez o quieren rememorar viejas glorias, o no sé, vosotros sabéis para qué entrais en mi blog. Si no sabes que leer y dispones de poco tiempo, pásate por la sección de microcuentos (y con los pocos que hay te los leerás en un santiamén). Si tienes más tiempo, pero no demasiado, los drabbles son tu solución. Y si ya estamos diciendo que te aburres como una ostra, pasa por la sección de relatos cortos, o puedes entrar a Wattpad y leer Lhanda.
Y esto es todo lo que hice en el blog. Como veis no es poquita cosa.
Seguramente me queden cosas por hacer, pero de momento estoy contenta.
¿Qué os parece a vosotros? ¿Os gustan los cambios?
Espero dentro de poco hacerle el mismo cambio de cara a Delirios, pero todo a su tiempo. De momento estoy contenta con beyond.
¡Un besín!

Calentando motores: NaNoWriMo2014

viernes, 24 de octubre de 2014

¡Buenos días!
A 24 de octubre todavía no había puesto por aquí que me presentaba al NaNoWriMo de este año. ¿Pero cómo no hacerlo? Después del mal sabor de boca de me dejó el CampNaNoWriMo y cierto vaso de agua me presento de nuevo con ganas de darle el final que se merece a La Molécula de la Discordia. Aunque ya no pueda presentarlo al concurso que Amazon proponía, tener la trama hecha y todo preparado me hace querer poner punto y final e ir preparando otra serie de historias y proyectos.

Ananda, si me lees, dragoneemos.
Tina (¿ves? Ya cambié el chip, ya no pongo Tiina), si me lees, quiero un proyecto contigo también, cuando acabemos la aventura de Daphne.

En fin, y cuando me presenté al NaNo e inscribí mi novela, me presionaron a hacer una portada para tener el 60% más de probabilidades de ganar que auguran. Es una portada provisional, pero me gustó la imagen y bueno, ya me pondré con más ganas dentro de unos días.




La vida de un becario siempre ha sido mucho trabajar, mucha fiesta y un gran número de decepciones. Hay veces que las cosas no quieren salir y que las esperanzas se pierden.
Pero todo empeora cuando, además, tu beca de investigación pende de un hilo.
Boicots, traiciones y trabajos contrarreloj son lo primordial en esta historia donde el futuro del grupo de investigación de la universidad internacional Lawson corre un grave riesgo.



 Por supuesto podéis saber más de la novela si miráis en el tag (dentro de poco organizaré las secciones del blog, lo prometo), y también hay algún que otro relato o extracto sobre ellos. Supongo que cuando vaya subiendo las actualizaciones en noviembre os pondré frases e imágenes sobre la historia, mi forma de distraerme que no me hace sentir tan culpable.
¿Y vosotros? ¿Participais en el NaNo? ¿Qué proyecto tenéis en mente para este año?
Nos vemos tras 50000 palabras ;)


Cuentame tu historia: Lienzo de Piel

miércoles, 22 de octubre de 2014

¡Buenas tardes!
Ya, ya descansamos un poco de Daphne. Me ha costado, es un personaje con el que conecto con mucha facilidad, en parte me recuerda a ese "yo alternativo" que a veces quiero creer que soy...
Dejo de delirar, mejor. La cosa es que tenemos nuevo personaje en "cuéntame tu historia" y por supuesto me tocaba darle un final feliz, como a Marco. (¿Os he dicho ya que nunca voy a superar ese trauma? Pues nunca voy a superar ese trauma)
Nombre: Marianne
Físico: alta, delgada, pelo corto negro
Edad: 19 años


Unos finos trazos esbozan susilueta. El silencio reina en la sala a medida que el pincel roza el lienzo, primero a grandes trazos, y luego con todo el cuidado del que sus manos eran capaces.
En el centro de la sala, posando, está ella. La luz ilumina su cuerpo, resaltando sus hombros, la línea de su barbilla, haciendo que sus mejillas ardan todavía más. El ambiente hace que su piel pálida luzca como la de una estatua, como si su cuerpo se hubiera mantenido inerte durante todo ese tiempo, hasta que él pudiera capturar su belleza.
Si no fuera por el color de sus mejillas… Pero era lo que la hacía humana, y bella, y lo que daba vida a su cuadro.
Ante tanto escrutinio, la joven se remueve. Es como si se hubiera roto el hechizo, y la figura divina que estaba observando volviera a ser la estudiante que había accedido a posar para su desnudo a cambio de unos dólares. El artista bufa, aunque no puede evitar imaginarse en su lugar. Él tampoco habría estado cómodo con el modo en el que le estaba observando, intentando recordar todo detalle de su cuerpo antes de retratarla.
- Perdona… ¿Marlenne?
- Marianne- Bufa ella, alzando la cabeza. Su cabello azabache roza sus hombros cuando se gira indignada, como si fueran las finas hebras de un pincel y su cuerpo el lienzo.
Su cuerpo el lienzo. Sonríe, tiene una idea.
- Perdona Marianne, estaba admirándote…- Deja el pincel sobre la mesa, dirigiéndose al estante de las pinturas. Ella se inclina en el pedestal, intentando ver el retrato de su cuerpo, pero demasiado tímida como para ponerse en pie.- Vístete si quieres, voy a hacer una pausa.
Ella duda, pero pronto sus manos alcanzan la fina bata que está al lado del asiento, repentinamente pudorosa. Tira de los bordes pra abajo, se cierra la bata escondiendo sus pechos. Y al fin se levanta, caminando de puntillas sobre el suelo de mármol, hasta el caballete con su lienzo.
- No estás haciendo un descanso, está acabado- Dice, observando su figura. Era ella.- Dios, estoy hermosa.
- Eres hermosa.- recalca él, cogiendo un bote de pintura entre sus manos.- A veces uno no se da cuenta de su belleza, con tantas capas de superfialidad, de ropa de fábrica que nos ponemos encima.
La joven alza la cabeza, sorprendida por el cumplido. El sonrojo vuelve a cubrir sus mejillas, ese único toque de color en una piel por otro lado pálida.
- Gracias…
- Tienes una piel preciosa, ¿sabes?- Dice, aunque procura no aproximarse. El rostro de Marianne refleja que se siente agradecida por la falta de iniciativa. Cubierta solo por una fina bata de seda, se siente muy cohibida, lo último que quería era asustarla.- Lo siento, a veces los artistas vemos las cosas a través de un filtro. Todo se vuelve trabajo, y nada lo es.
- ¿Estudias filosofía o arte?- Bromea, algo más relajada. Sigue mirando de tanto en cuando el cuadro, como si no creyera que fuera ella- Entonces, al mirarme…
El sonrojo vuelve a cubrir sus mejillas.
- ¿Que si era trabajo?- Se aventura él, no dispuesto a dar una respuesta clara.
- Sí.- Sus pestañas caen sobre sus ojos con tal majestuosidad que no sabe si lo está haciendo a posta, tentándole. Se perdería admirando hasta el más mínimo detalle de ella.
- ¿Y qué quieres que responda?- Marianne al principio no sabe qué decir, cómo responderle, sus ojos se siembran en la duda mientras se miran. No sabe cuánto tiempo intercambian las miradas, como si el tiempo no pasara, como si ambos se hubieran vuelto estatuas, esperando ser retratados por otro artista, esperando al ojo adecuado para observarles, crítico, con mirada de artista.
- Con la verdad.- Acaba respondiendo.
- Entonces… Te lo diré- Susurra, aproximándose hacia ella.- Me encantaría poder disponer de tu piel a todas horas. Me encantaría pintar universos sobre ella, y los cuadros más hermosos. Y acariciala, sentir su suavidad. Me encantaría retratarte cuando te despiertas, cuando te duermes, cuando estás distraída mirando por la ventana, en todos esos momentos en los que te vuelves divina aunque no quieras verlo. Y no a cambio de cien dólares.
- ¿Van a ser mil?- Pregunta ella, risueña. Es como si su piel haya recuperado el color, y el brillo, como si en todo momento fuera la joven posando para ser retratada, como si solo pudiera ver lo bueno.
- Malvada.
- Marianne. A ver si te aprendes el nombre.- Le besa la mejilla, súbitamente tímida.- Espero que no te pienses que me has ganado con el cuadro, y con lo que has dicho… Mejor invítame a un café primero. Y me debes dinero.
Él sonríe, observando su igura mientras se dirige con timidez hacia el vestuario. Como si no acabara de verla desnuda.
- ¿No me libro de pagarte con las palabras bonitas que te he dicho?
- Casi, pero no.
- Merecerá la pena.- Susurra, sonriente, descolgando el cuadro de la pared.
>

Te robo una frase: el día de la escalada

lunes, 20 de octubre de 2014

"La persona que había al otro lado era una mujer joven. Muy obviamente una mujer joven. No había manera posible de confundirla con un hombre joven en ningún lenguaje, especialmente en braille. ­– Terry Pratchett "

El día de la escalada

Creo que hay historias que deben contarse desde el principio. Pero hay muchos principios que contar. Podría explicaros el motivo de mi salida del campamento, que básicamente solo conocen Liz y Quirón. Podría hablar de mis primeros meses vagando sin rumbo, o de los robos que hice.
Pero creo que el verdadero principio está en el día de la escalada.
Todo comenzó el primer día de clases en la facultad de física. Me había colocado pegada a la ventana, aunque no había hablado con nadie. Estaba nerviosa. Por primera vez desde hacía siete años estaba sola, y mis meses buscando universidad tampoco habían hecho que afianzara mis amistades. Es más, no sabía ni el nombre de mi compañera de cuarto en la residencia. Bastante que nos habíamos saludado el primer día.
Así que ahí estaba yo, con el libro de física, preparada para una clase introductoria que nos empezase a hablar de la física cuántica, escuchando a mi alrededor cantidad de rumores que se iban almacenando en mi cabeza, intentando conocer los nombres de los chicos de los pupitres más cercanos, aunque solo fuera para pedirles un bolígrafo por su nombre.
Y, de golpe, se hizo el silencio. Alguien había entrado en la puerta. Giré la cabeza para mirar al otro extremo de la clase.
La persona que había al otro lado era una mujer joven. Muy obviamente una mujer joven. No había manera posible de confundirla con un hombre joven en ningún lenguaje, especialmente en braille. Y nada más acercarse al centro de la clase, clavó sus ojos obsidiana en mí.
Cualquier chico habría disfrutado con esa mirada. Pero llegas un punto en el que sabes más, en el que comprendes que una persona es más que las apariencias y que no puedes fiarte de nadie. Así que me estremecí, preparada para lo peor.
- Señorita Miller. ¿Le importa resolver esta ecuación?
No, no había pasado lista. Ni había nada en la pizarra un segundo antes. Sin embargo ahí estaba, de golpe, toda una pizarra cubierta de fórmulas que incluía muchas constantes y otras tantas letras griegas. Inspiré hondo, preparada para lo peor.
Pero si hay algo bueno de ser mestiza, es que entiendes mejor las letras griegas. Hay cierta conexión entre el símbolo y la fórmula, como si me dijeran lo que quisiera resolver. Por eso siempre se me habían dado bien las ciencias puras, frente a los análisis semánticos, que me llevaban por el valle de la amargura. Así que, tras pensar un poco, resolví la fórmula.
- Correcto. Vuelva a su asiento.- Me dijo, aunque sus ojos decían “esto no ha acabado aquí”.
- Guau- Dijo alguien mientras pasaba. Me giré, pero no fui capaz de distinguir su voz.
***
Bueno, perdón, ese no fue el día de la escalada, aunque sí que tenía que ser el principio de esta historia. Para que comprendáis el odio que me tenía Felicity, la profesora de física cuántica, aunque más bien era mutuo. Había estado intentando pillarme toda la semana, como si buscara una excusa para quedarme a solas con ella. Por suerte, me las había ideado para salir inmune toda la semana.
Hasta aquel día.
El despertador no me había sonado, y si no hubiera sido porque alguien en la residencia se había puesto a follar a todo volumen, no me habría enterado de nada. Pero al ver la hora supe que tenía que correr. Me duché desayunando y vestí lavándome los dientes, y bajé corriendo las escaleras, como si fuera aire en vez de una persona de carne y hueso.
Pero, aún así, llegaba tarde. Y en la universidad en América hay que ser muy puntuales, no puedes permitirte los retrasos sin justificar. Algunos profesores hacen la vista gorda. Pero cuando Felicity te mira con esos ojos, sabes que no es una de esos.
Supongo que por eso, al verme en la esquina de la facultad, sonrió con malicia, cerrando la puerta tras de sí. Era su oportunidad.
Observé frustrada la puerta cerrada, sin saber qué hacer. No quería enfrentarme a ella, no todavía, pero no veía qué podía hacer para adelantarme a ella en las clases. Estaban en el último piso, en una escalada vertical en una pared lisa, si no fuera por las ventanas entre pisos, separadas por algo así como un metro.
Creo que en ese momento me volví loca, miré mis zapatillas, unas sandalias abiertas que casi no tenían suela y se sostenían por magia, y mis manos. Mi manicura. ¿Sabéis lo difícil que es mantener unas uñas bonitas mientras te enfrentas a monstruos que no hacen nada por mantenerse muertos? Esa era una de las ventajas de haber esquivado a las criaturas del inframundo durante más de dos meses. Y estaba a punto de echarlas a perder. Pero era mejor destrozarme las uñas en una pared que ver qué escondía la profesora Felicity.
Me afiancé al saliente de la primera ventana y comencé a escalar, confiando en la firmeza de mis zapatos, recordando todo mi entrenamiento en el Campamento y la pared de escalada que escupía lava. Nunca había pensado que disfrutaría de ese ejercicio sin el fuego golpeando mi espalda y las paredes que se cierran si no vas lo suficientemente rápido. Fueron unos 30 metros, pero se me pasaron volando, a pesar de los pocos salientes y de sentir que se me iban las fuerzas. No me había dado cuenta de la falta de costumbre, de la pérdida de forma física. En ese momento me di cuenta que tenía que volver a entrenar. Cuando llegué arriba di un par de golpes, y un joven de cabello cobrizo me abrió la ventana con sorpresa en el rostro, yo le ignoré, concentrándome solo en respirar y entrar en la clase. Fui tranquilamente a mi sitio, recuperando el aliento, y esperé.
Felicity tardó dos minutos más en llegar, con una sonrisa de suficiencia en el rostro que se borró a cámara lenta, pasando por la furia absoluta al verme sentada ahí. Yo saludé con inocencia, colocándome un mechón de mi cabello caoba tras la oreja. Como si no hubiera escalado ocho pisos en el tiempo en el que ella subía las escaleras. Suspiró, frustrada, y se puso a dar clase con desgana.
- Guau.
Me giré. Ahí estaba el joven. La voz del otro día. El que me había abierto la ventana.
Sentado a mi lado.
- Eso ha sido impresionante. Venir para esta clase es… Guau.
- ¿Sabes decir algo más?- Murmuré, sonriendo. Parecía completamente fascinado por mi escalada.
- Lo siento, es que ha sido genial. ¿Eres Daphne Miller, no? Parece que la profesora te ha cogido un poco de manía.
“Si solo fuera eso” pensé, volviendo la vista hacia ella. Sus ojos se clavaron en mí, y pude ver un brillo mortífero en sus iris. De verdad, ahora entiendo muy bien el refrán de “si las miradas matasen”.
- Por cierto, me he olvidado de presentarme, soy Ian. Ian Camplight. ¿Quieres quedar luego a tomar algo? Quiero escuchar la historia de tu escalada con pelos y señales.
Sonreí, sincera, aunque hubiera una parte de mi cabeza preguntándose si no sería otra trampa, que no podía confiar tan rápido en alguien. Pero lo hice.
- Encantada, Ian. Me parece un plan fabuloso.






¡Os robaremos la victoria y la cartera!
Cabaña de Hermes

Retorno de la hija pródiga {Relato Corto}

domingo, 19 de octubre de 2014

¡Buenos días!
Os estaréis preguntando por qué subo relato hoy. Bueno, aparte de querer darle más puntos a la cabaña de Hermes (¡Os robaremos la victoria y la cartera!), coincide que había usado a Daphne para un relato de mañana  en el "Te robo una frase", en el que está contando a sus compañeros de cabaña cómo han sido sus años fuera del campamento... Y porque mencionaba a Liz, y para eso estaría bien que la conocierais, y no solo por los relatos que tiene Tiina en su blog y podéis leer aquí y aquí.
Así que, para que todo tenga lógica cronológicamente (mentira, porque voy a ir alternando presente y pasado en sus historias), he decidido subir hoy este.
¡Que lo disfruteis!

Eran las dos de la mañana cuando había dejado su casa,‭ ‬básicamente con lo puesto y un pequeño petate para emergencias.‭ ‬Y el sol estaba en su cénit cuando sus pies tocaron el suelo herbáceo que rodeaba al campamento.‭ ‬Daphne golpeó con los talones el suelo,‭ ‬y las alas de sus tobillos volvieron a convertirse en un tatuaje,‭ ‬casi parecían agradecidas del descanso que su portadora les ofrecía.‭
‬Inspiró hondo,‭ ‬antes de dar un paso,‭ ‬y trató de buscar las diferencias,‭ ‬algo que le advirtiese que tenía que volver.‭ ‬Pero el Campamento se mantenía igual,‭ ‬como si el tiempo no pasara por él.‭ ‬Aunque estaba segura de que así era.‭ ‬Entornó los ojos para ver la capa irisada que protegía el campamento,‭ ‬impidiendo que ni mortales ni monstruos pudieran entrar.‭ ‬Se preguntó qué pasaría si,‭ ‬ahora que había renegado del campamento,‭ ‬este le impidiera entrar.‭ ‬Podría dar la vuelta,‭ ‬volver a casa y ser feliz,‭ ‬vivir una vida normal.‭
‬Pero estaba allí,‭ ‬y era por algo.‭ ‬Podría decirse que no quería entrar,‭ ‬pero al menos‭ ‬tenía que.‭ ‬Avanzó,‭ ‬conteniendo la respiración hasta pasar el arco del campamento.‭
‬Y,‭ ‬de golpe,‭ ‬el campamento volvió a envolverla.‭
‬Los gritos de los campistas mientras competían atravesaron sus oídos,‭ ‬podía sentir el calor proveniente de la cabaña de hefesto,‭ ‬oler las flores de los hijos de Démeter y,‭ ‬a lo lejos,‭ ‬veía a alguno de sus hermanos intentando robar a sus compañeros de campamento.‭ ‬Una extraña sensación de añoranza la invadió.‭ ‬Claro que echaba de menos eso.‭ ‬Lo malo eran los monstruos.‭
‬Mientras continuaba bajando,‭ ‬distinguió a Abbie charlando cerca de su árbol.‭ ‬Estaba más pálida,‭ ‬aunque era difícil de ver en alguien con piel de árbol,‭ ‬y parecía haber perdido algunas de las agujas que a su vez hacían de pelo.‭ ‬Al verla,‭ ‬sonrió y saludó con la mano.‭ ‬La joven que estaba con ella se giró.‭ ‬Tenía el cabello rojo como el fuego y los ojos claros.‭
‬-‭¡‬Daphne‭! ¡‬Has venido‭!‬-‭ ‬Dijo,‭ ‬a medida que corría hacia ella.‭
‬Daphne sonrió,‭ ‬extendiendo los brazos para abrazarla.‭ ‬Al llegar,‭ ‬la joven la abrazó con tanta fuerza que creyó que se quedaba sin aire,‭ ‬aunque no pareció importarle.‭ ‬Rió,‭ ‬rodeándola con los brazos entre quejas.‭
‬-‭ ¡‬Liz‭! ¡‬Me ahogas‭!
‬Liz rió,‭ ‬apartándose.‭ ‬Ahora que estaba en el campamento,‭ ‬no podía creerse que lo hubiera abandonado durante casi dos años.‭ ‬Era como si todo lo malo se hubiera desvanecido al reencontrarse con sus viejos amigos.‭ ‬Fue a decir algo,‭ ‬tal vez a disculparse,‭ ‬pero se había corrido la voz de su llegada y todos sus compañeros estaban ahí para saludarla.‭ ‬Ninguno hizo preguntas,‭ ‬no hubo reproches.‭ ‬Solo importaba que estaba allí.‭
‬Poco a poco todos se fueron,‭ ‬dejando a Daphne de nuevo sola con Abbie y Elisabeth.‭
‬-‭ ‬Me gustan tus tatuajes-‭ ‬Dijo Liz.‭ ‬Ella se miró los pies,‭ ‬casi se había olvidado de que estaba descalza,‭ ‬de que las alas de Hermes descansaban en su tobillo,‭ ‬inmóviles de momento.‭ ‬Sonrió,‭ ‬volviendo a mirar a la pelirroja.‭
‬-‭ ‬Una no deja de ser una hija de Hermes del todo.-‭ ‬Le guiñó un ojo.‭ ‬Liz sonrió.‭
‬-‭ ¡‬Tienes que contármelo todo‭! ¡‬No puedo creerme que seas hija del dios de los mensajes y no te dignases ni a escribir una carta‭! ¡‬Ni una postal‭! ¡‬Estoy indignada‭! ‬-‭ ‬Siguió hablando,‭ ‬reprochando en broma a Daphne la ausencia de comunicación.‭ ‬Casi se sentía culpable por esos dos años desaparecida.-‭ ‬Si no fuera por papá,‭ ‬que me iba informando sobre ti...‭
‬-‭ ‬Bueno,‭ ‬yo también preguntaba por vosotros.-‭ ‬Sonrió,‭ ‬pícara-‭ ¿‬De quién me había hablado‭? ¿‬Daniel‭? ¿‬Dorian‭?
‬Liz se puso tan roja como su pelo,‭ ‬arrastrándola hacia la cabaña de Hermes,‭ ‬lo que hizo sonreír a Daphne.‭ ‬Podía ser mayor que ella,‭ ‬pero sabía dónde tocar para que cambiase de actitud como si volviese a ser una adolescente hablando de su primer amor.‭
‬-‭ ¡‬Calla‭! ¿‬acaso quieres que se entere todo el campamento‭? ¿‬Y cómo sabe papá eso‭?
‬-‭ ¿‬De dónde crees que viene el refrán‭ "‬los chismes vuelan‭"?
‬-Tsk.‭ ‬Da igual.‭ ‬Lo importante eres tú.‭ ¡‬Hoy haremos una fiesta para celebrar tu vuelta‭!
‬Daphne sonrió,‭ ‬divertida,‭ ‬e intentó excusarse hablando del viaje que acababa de hacer y lo cansada que estaba.‭ ‬Pero Liz era demasiado tozuda como para hacerle cambiar de idea,‭ ‬y acabó cediendo.‭ ‬A la noche habría fiesta.‭ Entró en la cabaña, buscando un lugar‬ para dejar sus cosas cuando vio el móvil y la pestañita con los mensajes de Ian.‭
‬Suspiró.‭
‬-‭ ¿‬Aún no pensaste qué decirle‭?‬-‭ ‬Se sorprendió al ver a Quirón en la cabaña.‭ ‬El centauro era bastante sigiloso cuando se lo proponía.‭ ‬Sacudió la cabeza-‭ ‬Siento que hayas tenido que abandonarlo,‭ ‬Daphne.‭ ‬Sé que significa mucho para ti.‭
‬-‭ ‬Estoy aquí por él.‭ ‬Para no ponerle en peligro.‭
‬-‭ ‬Lo sé.‭ ‬No toda tu vida está en el campamento.‭
‬Daphne asintió,‭ ‬observando la foto del joven en la pantalla del móvil.‭ ‬Suspiró.‭
‬-‭ ¿‬Se te ocurre algo que decirle‭?
‬-‭ ¿‬Una beca en un campamento,‭ ‬haciendo experimentos de física‭?‬-‭ ‬Daphne arqueó la ceja,‭ ‬aunque le parecía plausible.‭ ‬Marcó el botón de llamada y esperó pacientemente a que lo cogiera.‭ ‬Se puso en pie para buscar intimidad.-‭ ‬Daphne.-‭ ‬La llamó el centauro.‭ ‬La joven se giró.‭
‬-‭ ¿‬Sí‭?
‬-‭ ‬Volverás a verle.‭
‬Ella sonrió,‭ ‬asintiendo,‭ ‬aunque pronto Ian cogió el teléfono y pareció olvidarse de las palabras del centauro.‭
‬No fue hasta que colgó que se preguntó si había sido una afirmación,‭ ‬o una esperanza.
>

El primer héroe feliz {Drabble}

viernes, 17 de octubre de 2014

¡Buenos días!
La semana ha pasado más rápido de lo que me parecía. Y con ella, mi primer examen de este curso. Esperemos que haya ido bien, ya iré informando ;)
Bueno, en rigor el segundo, pero los de prácticas no los cuento jajaja
Hoy subo el último capítulo de Daphne, cronológicamente. Porque el lunes viene el principio de su historia, que utilicé la frase de "te robo una frase" para la historia de sus inicios. Y luego ya descansamos de ellos un tiempo. Esta entrada da puntos a la cabaña de Hermes, os vamos a robar la victoria (y la cartera)
Pero si queréis leer más de sus compañeros de campamento, podéis pasaros por el blog de la iniciativa. O leer sobre Liz en el blog de Tiina-Jack, porque dentro de poco sus historias van a volver a juntarse.
Ya dejo de enrollarme, espero que tengais un buen fin de semana. Y, si no habéis leido los relatos anteriores, aquí tenéis el capítulo 1, y aquí el 2.
¡Nos vemos el lunes!



"Name one hero who was happy. You can’t."
"I can’t."
Daphne no era idiota. Podía nombrar con una mano las historias de héroes que habían ido bien. Podía nombrar con una mano las historias de amor de los héroes mestizos que habían ido bien: básicamente ninguna. Y, por mucho que quisiera, no podía nombrar a un solo héroe que fuera feliz. Todo eran tragedias, y no podía escapar de su destino.
Las palabras de su amiga recorrían su interior. ¿Era como Ícaro e iba a arder por aspirar demasiado? ¿De verdad debía volver al campamento?
Se giró en la cama, inspirando hondo. El olor cálido del hogar la envolvió al caer en sus brazos, siempre abierto, dormido o despierto, no importaba. Era humano, humano del todo, lo había comprobado una, mil veces, cuando se enfrentaba a monstruos que él no podía ver. Y sin embargo entre ambos existía un vínculo tan fuerte, que seguramente Aquiles comprendería el dolor de aquella pérdida, de la idea de separarse de su lado, como si estuvieran arrancando un árbol de sus raíces.
- Quiero un amor como el de Aquiles y Patroclo. Pero no quiero que mueras.- Murmuró, besando sus labios. Sólo recibió unos gruñidos en respuesta, pero fue bastante para echarse a llorar. Porque echaría de menos cada uno de los sonidos que escapaban de su boca, o el hueco de su cuello en el que siempre le daba un beso al amanecer. Echaría de menos sus camisas holgadas, que se ponía cada mañana de sábado y él siempre intentaba quitárselas. Echaría de menos el aire que se escapaba de sus labios entre besos, y los nudos de su pelo que tanto le gustaba quitarle.
Se incorporó, y comenzó a escribir.
Ian.
Te juro que me gustaría quedarme y despedirme, pero no puedo. Porque despedirme de ti me dolería más. Me encantaría quedarme, despertar a tu lado y besarte todas las mañanas. Pero me han ofrecido una beca para el verano. Es una colaboración un tanto rara, y me he debatido entre si aceptarla o no. Pero creo que me pueda arrepentir toda la vida si no lo hago.
Volveré. Estaré aquí para el comienzo de curso, y te prometo que tendré el móvil a mano. Ya sabes que yo siempre tengo cobertura.
Solo te pido que recuerdes que a pesar de haberme ido, siempre volveré. Que ni los Dioses me apartarían de tu lado. Que tenemos un amor del que ojalá escribieran leyendas.
Recuerda que te amo. Que me volvería un árbol por ti.
Daphne
Se lo podía imaginar por la mañana, con su cabello revuelto, abriendo las persianas y descubriendo la carta en el escritorio. Se lo imaginaba con cara desconcertada leyendo, llamándola dramática, preguntándose si la zona horaria en la que se encontrase le permitiría recibir llamadas. Se decantaría por un mensaje, o un correo, o un whatsapp, y seguramente le exigiría fotos. Le encantaba ver fotos, aunque estaba segura de lo que le gustaba era ver fotos de ella. No sabía ni qué excusa explicarle, aunque tendría tiempo para inventarse una excusa convincente.
Solo esperaba que Abbie hubiera exagerado, porque quería cumplir su promesa de volver.
Pero tenía que dejarle esa carta. Solo por si acaso.
"I’m going to be the first. Swear it."
"Why me?"
"Because you’re the reason. Swear it."
>

Jaque {Drabble}

miércoles, 15 de octubre de 2014

 ¡Buenos días!
Yo ya avisé de que esta semana estaba dedicada a Daphne, así que traigo el segundo relato sobre ella. En el relato anterior Daphne era descubierta por unos monstruos. O tal vez era algo metódico en ella, algo por lo que tiene que pasar, quiera o no...Como ya sabéis, esta entrada participa en la iniciativa Dioses del Olimpo, para la cabaña de Hermes. ¡Os vamos a robar la victoria (y la cartera)!
Hoy, otra criatura hace aparición ante ella. Aunque tal vez no sea enemiga.



Show me a Hero

- Tienes que volver.- Parecía susurrarle el viento.- El campamento…

- Ya no es la vida que quiero, Abbie.- Replicaba ella.- Y deja de esconderte en el viento.- Se hizo el silencio durante un tiempo, hasta que la figura de la joven se hizo visible. No era normal, se trataba de una joven con piel de corteza, salteada por cabellos verdes que más bien parecían agujas. Hubo una pausa mientras caminaban, un sentimiento de nostalgia que asolaba a ambas jóvenes. El reencuentro, ese mágico momento de emociones que chocan y se revuelven. Al final, Abbie sonrió.

- Da gusto volver a verte, Daph.

- Y a ti.- Supuso que no importaba el tiempo que pasase y lo mucho que se repitiera que en realidad su tiempo en el campamento mestizo se había acabado, que se merecía una vida normal. No podía evitar sonreír como una idiota al ver a aquella dríada con la que tanto había compartido.- Aunque esto no significa nada. Quirón puede mover las piezas que quiera. No pienso volver.

- El campamento te necesita, y tú a él.- Abbie no parecía demasiado ofendida porque le hubiera tratado como una pieza de ajedrez. En el fondo, ambas sabían que su presencia era un movimiento cuidado del centauro guardián de la academia.

- Mentira, estoy bien, con Ian…

- Y con los monstruos.

Su cuerpo se tensó, volvió a caminar y miró al frente. Por un segundo quería olvidarse de ello, pero no podía, cada vez que miraba en una esquina, cada vez que escuchaba un sonido, se tensaba, se ponía alerta. Su cuerpo era muy distinto, se preparaba para cualquier batalla, y alguna vez ya había tenido que excusarse ante un compañero que le daba unos suaves golpecitos en el hombro para pedirle apoyo en los apuntes.

- Puedo controlarlo.

- Daphne, sé que el campamento es duro, que quieres vivir algo más que ese mundo, pero en serio, necesito que vuelvas. Aunque sea un mes.

- ¿Y qué le digo yo a Ian?- No podía pensarlo. Apretó los labios y sacudió la cabeza.- No, no le diré nada. Me las apañaré. Ya llevo un año haciéndolo y podré seguir así.

- No creo, Daph.- Susurró Abbie. Para cuando quiso darse cuenta, la joven se desvanecía con el viento, dejando a sus pies los restos de las hojas aciculadas o la corteza de su piel.- Volverás al campamento. No es tiempo para vivir separados.

Aquella noche no pudo dormir.

And I shall write you a Tragedy
>

Nunca dejas de ser un héroe {Drabble}

lunes, 13 de octubre de 2014

¡Buenos días!
Hoy estoy cariñosa y mimosa, así que voy a dedicarle esta entrada a Martín, por estos 3 largos años juntos, y que sean muchos más. Además que me lleva curando del resfriado durante toda la semana, y qué menos que darle algo a cambio, aunque sea una historia así.
En el fondo, es que en estos 3 relatos que van a ocupar esta semana, solo pensaba en él. Me baso mucho en nuestra relación, en lo malo que podría pasar, para intentar sentir lo que los personajes harían, para sentir la idea más fresca, en mi piel. Para hacerme un poco más empática a lo mal que lo estaba pasando el personaje.
Lo siento cielo, tenía que poner empática ;)
Vale, ya dejo de enrollarme. Esta semana será todo Daphne, como auguraba el viernes. Los catalogo como fanfic porque, a fin de cuentas, están basados en la historia de Percy Jackson y los Dioses del Olimpo. Porque participan en la iniciativa de Dioses del Olimpo, para la cabaña de Hermes, como Daphne. ¡Os vamos a robar la victoria (y la cartera)!
¡Espero que os guste!



You can use a spear as a walking stick,

Una fina hebra de luz era la única iluminación de la habitación, sumidos en las sombras, la pareja descansaba en la cama, las respiraciones pausadas y el lento latido de su corazón. Apenas había movimientos de su cuerpo, se abrazaban, se separaban, abrían los ojos y los volvían a cerrar. Porque en ese dormitorio se respiraba paz.
Cosa que, por supuesto, atraía a los monstruos. Como a la arpía que descansaba en la repisa de la ventana.
Con un brusco movimiento, la joven se incorporó. Fue rápido, y murmurando algo que, desde luego, no sonaba a inglés. Un brillo raro pareció inundar sus ojos, pero cuando por fin su pareja se incorporó, solo aparecía una joven desorientada, con los ojos entrecerrados y bostezando mientras volvía a tumbarse.
- Siempre tienes estos horribles arrebatos.
- Lo siento.- Suspiró la joven, volviendo a tumbarse.
- A veces me gustaría conocerte mejor.
- Llevamos juntos un año.- Murmuró, intentando volver a dormirse. Él la cubrió con sus brazos, un gesto protector que repetía cada noche.- Ya me conoces.
- Me refería a antes.- Su voz iba disminuyendo de tono mientras hablaba, consumido por el sueño.- Antes de que aparecieras en mi vida.
La joven suspiró, mirando el collar con cuentas que tenía la mesilla de noche. Recordándose una y otra vez que no tenía que estar ahí. Que era ponerse en peligro, que era ponerle en peligro. Que un héroe no puede dejar de ser un héroe.
- Es una historia muy larga.
but that will not change its nature
>

Daphne Miller {Ficha}

viernes, 10 de octubre de 2014

¡Buenos días!
¿Qué tal estáis? Yo disfrutando del puente, aunque luego tocará la vendimia y se me fastidiará un poco, jajaja.
En fin, me dejo de tonterías. Hoy no os traigo un relato. Os voy a presentar la ficha de Daphne,  un personaje que cree para la iniciativa de Dioses del Olimpo. Se podría decir que es un personaje que va a dar mucho de lo que hablar. Y espero que os guste, la semana que viene está dedicada a su vuelta al campamento.
Por cierto, puede que también suba otras fichas de personaje, a medida que las vaya haciendo. Sobre todo de algunos recurrentes como Lethan, que ya la tengo hecha, o Angie y Nir.



 Daphne Miller

 18 años, Mestiza, Hija de Hermes



Físicamente es una joven de cabello caoba, muy largo. Es la parte de su cuerpo que más mima, y puede llevar desde recogidos, al pelo liso u ondulado. Es muy ágil, con un cuerpo en el que hay que destacar sus piernas largas. Tiene unos ojos verdes, claros, que parecen reflejar sus emociones mejor de lo que hace cualquier expresión facial que pueda poner. Su mirada nunca puede mentir, aunque tienes que saber leerla. Cuando dejó el campamento se hizo las alas de Hermes en el tobillo, símbolo de que, a pesar de haber dejado el campamento, sigue siendo hija de su padre.

Psicológicamente se trata de una joven con un carácter fuerte, de las que meditan mucho las cosas antes de cambiar de opinión. Es una mujer seria con los que no conoce, y en un principio no suele ser muy charlatana. Tiende a proteger a sus amigos. Alerta en casi todo momento. Como la mayoría de los mestizos, su dislexia le ataca casi siempre, aunque tiene formas de apañarse: estudia física, una ciencia tan pura que las letras que usa son el alfabeto griego. Ha aprendido a ir más allá de la enfermedad, aunque solo fuera mera casualidad. Al mismo tiempo ama la literatura, pero claro, su dislexia siempre había sido un impedimento, por eso mismo se dedica a descargar los audiolibros de todas las versiones, y estudia con documentales. El mundo moderno abre ventanas a la gente como ella, o eso quiere creer. Es una mujer que adora mimarse, su maleta de viaje suele estar cargada de cosméticos y, cuando quiere salir para deslumbrar, deslumbra. Como muchos de sus hermanos de Hermes, es un poco cleptómana, y tampoco es muy buena con eso de ahorrar. El dinero se escurre entre sus dedos con facilidad, aunque nunca le falta.



“-¿Cómo conseguiste el dinero para la matrícula de la facultad? Si no recuerdo mal, tu madre no te da dinero.

Daphne rodó los ojos.

- ¿De verdad lo quieres saber? Soy hija de Hermes.

- Ah… Ya, claro, todo cuadra”


Daphne nació y se crió en Michigan, muy cerca de la frontera con canadá, y en un ambiente frío. Su madre nunca le explicó lo que era, aunque muy probablemente nadie llegó diciendo que estaba criando a la hija de Hermes y que tendría que lidiar con una chica con THDA y dislexia, que sin embargo moriría por los audiolibros y disfrutaría con todo aquello relacionado con las matemáticas.Disfrutaba del aire libre durante el poco tiempo que pudo disfrutarlo antes de que apareciera el primer monstruo. Ella no era una chica muy dinámica y creyó que moría. Pero todos vigilan a los mestizos, no solo los monstruos. Un pequeño grupo de sátiros la ayudó el tiempo suficiente para que corriera como si no hubiera mañana, desvaneciéndose entre la nieve con tanta facilidad como si estuviera pisando suelo rígido.Cuando al fin estuvo a salvo, y alguien le explicó lo que estaba viviendo, todas aquellas experiencias raras que había vivido pasaron de escenas difusas a momentos nítidos en su cabeza, vio los monstruos de su pasado, las cosas que no había querido creer que existieran, y supo que no podía huir de algo así. De golpe lo comprendió y no le quedó más remedio que acceder, que seguir a esos chicos y atravesar casi todo el país hasta el campamento mestizo. Pasó largos veranos y corrió muchos peligros durante los seis años que estuvo ahí, a pesar de todo lo bueno que pudo conocer en el campamento. Al final, Daphne alcanzó su límite cuando estuvo a punto de morir cuando quería entrar al campamento con sus compañeros, siendo atacada por unas furias que hacían justicia a su nombre. No quería vivir así para siempre y, cuando le entregaron la última cuenta de haber pasado ahí el verano, se levantó y se fue. No quería volver, no quería un destino anclado a monstruos y a batallas, quería estudiar, ir a la universidad y ser una persona normal. Dicen que los dioses envidian a los mortales, pero ella envidiaba a la gente normal. Durante dos años lo logró. Encontró pareja, vivía con ella en una casita del centro, e iba a la universidad todas las mañanas mientras escuchaba un audiolibro. A veces había monstruos, y a veces tenía que enfrentarse a ellos. 
Pero no necesitaba el Campamento Mestizo. 
O, al menos, eso quería creer.

Polos Negativos {Cuentame Tu Historia}

miércoles, 8 de octubre de 2014

¡Buenos días! ¿Cómo va la semana?
 Yo casi estoy preparando ya el finde, mañana a ponferrada con el bichi y de allí el viernes a su pueblo a vendimiar. Yo, este palillo, al sol burgalés. Pero me pagan con vino y morcilla de burgos, así que me dejo vender.
Me vendo barato, lo sé.
Hoy os traigo la entrada de la iniciativa Cuéntame Tu Historia. Mi personaje debía seguir unas pautas básicas. Y con eso escribir una breve historia. Hoy os traigo este relato... peculiar.
¡Espero que os guste!
Nombre: Marco
Físico: castaño oscuro, ojos marrones, andar desgarbado
Personalidad: fuerte, frío

Polos Negativos


Suelen decir que la gente como yo, a la que le importa una mierda todo, somos unos maleducados, que nunca nos preocupamos por nada y que no merecemos estar aquí. Hay gente que nos mira mal, solo por no preocuparnos por nuestro aspecto, por andar como si no tuviéramos que ir a ninguna parte… pero es que, en realidad, no tenemos que ir a ninguna parte.
Me llamo Marco, y siempre he sido un chico distante, aburrido, de esos que al pasar al lado de un anciano se agarran el bolso, el tipo de chicos que nunca ha tenido a nadie a su lado en un autobús. Es como si un campo magnético me impidiera conectar con las personas.
Y estudio física. Por eso quiero añadir que no me importa. En realidad, todas esas personas que no quieren acercarse a mí, son como yo. Polos negativos, gente que me repele por inercia, a la que nunca podré tocar.
O eso es lo que siempre quise creer. Que era un campo de energía negativa que solo alguien positivo podría alcanzar. Mi forma de animarme era pensar que para campos negativos me bastaba yo solo, y supongo que por eso, tampoco me importaba.
O fingía que no me importaba. Se me daba muy bien fingir.
Se puede decir que, a pesar de ser una persona a la que se la sude todo, la física me interesa. Conocer el universo, la teoría de cuerdas, derivadas que ocupan toda una pizarra, intentar desentrañar el mundo poco a poco, deshilachando verdades. Cada persona tiene su talón de aquiles, ese punto en el que todo cambia. Y la física era el mío. Supongo que por eso en la facultad hasta parecía una persona normal, socializaba y nadie me miraba por encima del hombro. Tenía amigos. O bueno, mejor dicho conocidos. No me improtaba tampoco no conectar con nadie, sobre todo en una facultad donde el 80% del conjunto estudiantil son hombres por los que ya había descubierto que no me interesaban en absoluto. Me bastaba con ir a clase y charlar en los descansos. Luego volvía a ser el serio de siempre.
Hasta que llegó ella.
El primer día de clase me encontraba charlando con unos compañeros apasionadamente sobre nuestras teorías de los agujeros de gusano. Era un tema que sacábamos muchas veces a coalición, de esos que te hacen preguntarte el origen del universo, si habría más de uno o el cosmos en general. Pasó por nuestro lado y bufó, como si ese tema no le interesase. Os aseguro que puede pareceros una tontería, pero para un físico, era una blasfemia. Alcé la vista para observarla mejor.
En este punto tengo que aclarar que aunque haya mujeres en la facultad de física, no eran como ella. Las mujeres no se maquillaban, en primer lugar, o al menos no más de la raya del ojo y un poco de rímel. Ella no es que fuera maquillada en exceso, pero se notaba la forma con la que había resaltado sus ojos, y su brillo y todas esas chorradas de mujeres. Era maquillaje bien usado. Pero no solo era eso. Sin duda alguna iba ahí para provocar, con sus pantalones cortos ajustados y una camiseta que se transparentaba. Estaba seguro que existían funciones de onda menos voluptuosas que su cuerpo. Y puede que mientras la miraba me pusiese a pensar en cómo calcular esa función.
Luego vi sus ojos y sentí el desafío. Me retaba a acercarme pese a saber que muy probablemente mi campo magnético no me impidiera nunca llegar a tocarla. Ni aunque estuviera en mi clase, los campos magnéticos no se anulan para personas como ella.
Pero me dio igual. Me levanté y me acerqué. Porque estaba harto de miradas por encima del hombro y porque si en algún momento quieres intentar dejar de lado esa carga negativa que tienes, necesitas acercarte a muchas cargas positivas. Y ella era mejor que enchufarme a una batería o esperar a que me cayera un rayo.
Así que me senté a su lado mientras pensaba algo ingenioso a la par que serio, como por ejemplo que era más especial que la relatividad, o que si queríamos unir nuestros centros de gravedad o todas esas frases que aunque no funcionasen le sacarían una sonrisa. Pero cuando se giró para mirarme me quedé mudo y supe que cualquiera de esos comentarios solo conseguiría ser devorado por ese alma interna casi tan malvado como el mío. Y me quedé en blanco durante lo que para mí fueron horas cuando en realidad seguramente fue una fracción de segundos (y en mi mente yo maldecía a Einstein por su teoría de la relatividad), hasta que de mis labios salió el comentario más absurdo jamás contado.
- A mí me parece que Plutón debería seguir siendo un planeta.
Y cualquiera pensaría que ahí acabó mi historia con la tía más buena que ha conocido la facultad de física. Y yo en mi cabeza intentaba hacer los cálculos y sabía que en un 99’99999% de los casos estaría en lo correcto, y esa chica no volvería a hablarme.
Pero todos tenemos un extraño talón de Aquiles. El mío, un chico pasota por excelencia, era la física. El suyo, como descubrí casi con la misma casualidad con la que Newton descubrió la gravedad, era el simple hecho de que hubieran relegado a Plutón del sistema solar. Así que donde debería haber habido un rugido de maldad absoluta por parte de aquella leona, hubo una tierna sonrisa que dijo:
- ¡A mí también! Soy Christie, por cierto.- Comenzó a jugar con su pelo y yo volví a caer embobado, esta vez preguntándome si de verdad había encontrado a alguien con un polo positivo por el que sentirme fuerte e irremediablemente atraído.- ¿Y tú?
-M-Marco- Logré balbucear. Sí, definitivamente, había encontrado mi segundo tendón de aquiles. Ella se rió y no sé cómo logré seguir teniendo una conversación medianamente entretenida con ella hasta que llegó el profesor a clase y nos volvimos en nuestros asientos. Cuando quise darme cuenta, tenía su número de teléfono reposando sobre la mesa.
¿La moraleja de este asunto? Supongo que no pierdas la esperanza, que en cualquier momento puedes encontrar a alguien que se sienta atraído por ti…
Bueno, a quién quiero engañar. La moraleja es Viva La Pluto Fuck You.