Primera ronda Blogs Colaboradores

sábado, 28 de febrero de 2015

¡Buenas tardes!
En primer lugar, pido disculpas tanto por mi parte como por la de Sara por publicar esta entrada hoy y no el viernes como correspondía, pero a última hora (ultimísima en realidad) se apuntó una nueva persona y hemos movido cielo y tierra para que todo cuadre y podamos dar a conocer las parejas.
Y es que sí, al fin comienza la iniciativa de blogs colaboradores. Siendo precisos a partir de mañana podremos publicar algo al respecto.

Así que, sin más preámbulos, al lío.


Las verdades escritas duelen más {Cuéntame tu historia}

miércoles, 25 de febrero de 2015

¡Buenos días!
Hoy miércoles he decidido subir el último relato de la iniciativa Cuéntame tu historia para así ponerme al día. En esta ocasión el reto era escribir un relato a modo de diario secreto. Y lancé un dado entre mis personajes a ver a quién hacía escribir un diario, y fue Lethan.
Me parece una decisión correcta porque entre mis personajes él es quien más necesita un diario, creo yo. (A veces me preocupa pensar estas cosas de mis personajes, aunque creo que es una reacción normal, se me hace raro).
 En fin, esta es la primera página del diario de Lethan. Si os gusta tal vez suba más.



Se hace difícil escribir estas palabras. Tal vez porque en el fondo no quiera leerlas, porque cuando estén en papel, serán verdad.
Soy Lethan, y he perdido mis alas. Las he regalado porque me olvidé de que todos los humanos son unos egoístas.
Creí que por una vez había encontrado a alguien en quien confiar, alguien con quien pasar toda mi vida mortal. Pero sin embargo confié y fui engañado. Y aunque no quiera admitirlo, solo fue porque soy un estúpido. Y gracias a eso he perdido acceso al cielo.
A veces me pregunto qué es lo que pensarán mis padres, si querrán escuchar mi versión, a veces me gustaría saber cuáles son los rumores que corren en el cielo acerca de mi historia. Sé que seguramente haya muchas mentiras, y me duele pensar en que tal vez haya perdido para siempre a gente que me importa. Si pudiera hablar con Elisabeth…
Pero es lo malo del pasado, es lo malo de los errores. No podemos volver a ellos y no podemos redimirnos. Solo podemos seguir adelante y confiar en tener una segunda oportunidad.
Eso, eso es lo que de verdad tengo que pensar. Tengo que encontrar el modo de enmendar mis errores, tengo que mirar hacia delante sin olvidar el pasado, pero sin dejar que me consuma. Tengo que encontrar la forma de volver a volar, y tengo…
Tengo que pedir perdón.
Dios, necesito volver al cielo.
Lo necesito tanto que me duele. Me arde la espalda, me duelen los hombros y noto un vacío en el hueco que antes ocupaban mis alas.
Ahora ya no soy un ángel, soy un exiliado.
Ahora soy un demonio.
Y no necesito que estén en un papel para saber que esas palabras son verdad. La certeza me recorre y me hace sentir más impuro que nunca.
Pero ahora que he caído hasta el pozo más profundo en el que uno puede pensar, sólo me queda una cosa por hacer.
Volveré a ascender. Volveré a volar.
Cueste lo que cueste.
Mirad a mi pequeño qué penita da...
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"Te pillé, hijo de Démeter" {Pasado de Daphne}

lunes, 23 de febrero de 2015

¡Buenos días!
¿Qué tal el fin de semana? ¿Qué os parecieron los oscars? Yo os diré que sí, son las 8:30, vi hasta las 4 de la mañana y estoy despierta para ir al laboratorio. Porque quería verlos pero soy una mujer responsable que se va a dormir sobre hormonas de plantas.
En fin. Comprended que no soy persona de aquí a mañana, sobre todo si me conocéis en persona.
Después de la entrada del viernes en la que os hablaba de la iniciativa que llevo a cabo con Sara, vuelvo con un relato de Daphne. No sin antes deciros que el viernes subiremos las parejas y tenéis hasta el jueves para apuntaros.
La verdad es que me divirtió mucho crear este capítulo, lo tenía pensado desde que pasé por la facultad de química y vi que estaban rellenando el tanque del nitrógeno líquido. Así que de aquí sale esta historia, de una escena real. La realidad puede darnos las mejores historias.
Como sabéis el primer relato de Daphne podéis leerlo aquí, el anterior está aquí (19 días sin Daphne, dios, nuevo record xD) y esta entrada participa en la iniciativa de los Dioses del Olimpo dando puntos a la casa de hermes. ¡Os robaremos la cartera y la victoria!



Una de las cosas que más echaba de menos del campamento era que podía hablar con cualquiera. Podía comentar que una profesora/monstruo me había intentado matar y el único comentario al respecto que habría sería un bufido seguido de “profesores, los que no son monstruos nos hacen la vida imposible también”.
Sin embargo, en mi habitación no podía hacer eso. No podía hablar a nadie de monstruos y mucho menos intentar explicarle a Ian el motivo por el cual habíamos cambiado de profesor y a nadie parecía haberle importado.
Me sentía aislada.
Esa semana comencé a distraerme en clase, y aunque ya me gustaba la de física cuántica ahora que tenía un buen profesor, eso no hacía que estuviera más feliz. No podía hablar con nadie y me carcomía por dentro.
Al salir de clase, el profesor Crane me dijo que esperase. Miré a Ian con una sonrisa dulce y solté su mano para acercarme hacia él.
- Señorita Miller…- Murmuró, revisando sus notas- He visto que realiza unos trabajos excelentes, aunque tiene unas anotaciones peculiares de mi predecesora.

Blogs Colaboradores: Ronda I

viernes, 20 de febrero de 2015

¡Buenos días!
¿Qué tal habéis llevado la semana? ¿Y los carnavales? En oviedo somos raros y son este finde, así que posiblemente me disfrace el sábado. Aunque a saber, llevo una semana un poco pocha y tal vez me quede en casa.
En fin, no venía a hablaros de eso, sino a hacer un anuncio...
¡Porque al fin comienza nuestra iniciativa!

Comienza la primera ronda de los Blogs Colaboradores

 iniciativa blogs colaboradores

Así es, estoy aquí para anunciaros que la primera ronda de la actividad comienza el día 1 de Marzo. ¿Para qué la entrada de hoy? Para daros el tema, y anunciar que comienzan los preparativos de la primera ronda, por supuesto.
Os dejamos que preparéis con un poco de antelación la historia, ya que resumir una historia en 4 capítulos puede ser difícil, sobre todo teniendo que añadir un elemento sorpresa común.
En fin, además os aviso que si queréis inscribiros podéis hacerlo desde la entrada principal o también rellenando el formulario desde aquí (tenéis hasta el día 26 para entrar en la primera ronda)




Pero ahora lo importante.
El tema de la primera ronda es la paternidad. Como en Marzo es el día del padre hemos decidido rendir homenaje a ese vínculo padre/hij@. No es necesario que sea un vínculo de sangre, puede ser un padrastro, pero vuestra historia tiene que girar en torno a esa relación, ya sea buena o mala, de ficción o fantástica, o lo que sea. Simplemente tenéis que incluir a un padre acompañando a su hijo (¿qué raro, verdad? Es como si en todas las historias dejaran huérfanos a sus protagonistas...).
Y ahora la segunda noticia más importante.
El elemento común de estas historias, el pequeño detalle o la escena que tiene que aparecer dentro de este relato. En primer lugar decir que muchas gracias a vosotros los participantes por vuestras opciones, algunas de ellas perturbantes si las combinamos con este tema general. Por suerte el elemento común es...
Un cuadro impresionista. Propuesta por A. Turquoise
Como veis es un elemento fácilmente incluible en cualquier historia, y tampoco tenéis que dedicarle demasiado tiempo, pero puede ser el desencadenante de una oleada de pensamientos por parte del protagonista, o que guarde un significado especial para el padre... Bueno, ya no voy a deciros cómo debéis escribir vuestra historia, así que a partir de este momento os encargáis vosotros de preparar vuestra historia.

El día 27 subiremos la lista con las parejas de escritor y lector. Hasta entonces podéis ir pensando vuestra historia los escritores y preparando las reseñas los reseñadores.
¡Pasad un buen fin de semana!
¡Un besín!

Sello de vida {Cuéntame tu historia}

miércoles, 18 de febrero de 2015

¡Buenísimos días!
Hoy me he levantado tarde, porque los miércoles son mi día de dormir, pero además estoy feliz. El viernes anunciamos el tema de la primera ronda de los Blogs Colaboradores que llevamos a medias Sara y yo (y se buscan reseñadores para esta primera ronda porque ahora somos impares). Además he tenido un sueño muy raro pero que me ha dejado pensativa para una historia, así que puede que me ponga a ella en breves. Tengo que preparar muchas cosas todavía, pero espero sacarla adelante y que no sea muy larga.
Además hoy me toca subir relato de la iniciativa Cuéntame tu historia porque le prometí a Kurenai que aparecería Hipo y que reviviría a Estoico. Y yo soy una mujer obediente que cumple su palabra.
En esta ronda nos proponían hacer lo que se conoce en el mundo fanfic como un crossover, mezclar a un personaje de una historia en el mundo de otra, sin que cambie su esencia. Me aproveché de que Shai, personaje de El Alma del Emperador ya se ha dicho que es capaz de saltar entre mundos en los mundos de Sanderson, y tenía justo lo que necesitaba para que la historia encajase en el mundo de cómo entrenar a tu dragón y cumpliera su cometido. Lo más característico de Shai es que es una Falsificadora, es capaz de alterar un objeto, una pared o una persona alterando mínimamente su pasado mediante unos sellos. Es una magia muy guay basada en que el cambio se producirá cuanto más se acerque a la verdad. Resulta difícil de explicar así que tendréis que creerme que es muy guay. El mundo de HTTYD como sabéis mezcla dragones y vikingos. Y puede contener spoilers así que si no habéis visto las dos pelis, no leais.
Y ahora os dejo con la historia.


Inusualmente pronto e inusualmente sobria {Te Robo una frase}

lunes, 16 de febrero de 2015

¡Buenos días!
Dos meses, eso es lo que he tardado en volver al reto de Te Robo una Frase. En realidad iba a preparar el de enero pero me enteré cuando vi que Ramón publicaba la entrada y yo como "pues no, no me da tiempo"
Pero ya en febrero me puse las pilas y aquí estoy. Todo para vosotros.
En fin, la historia de hoy además forma parte del "cuéntame tu historia" porque mi lema es matar dos pájaros de un tiro (y porque salió así. Más bien porque salió así, ya que el tema del "cuéntame tu historia" era la amistad y en esta historia se habla básicamente de amistad rara, pero amistad). Fue por eso que decidí retrasar mi publicación de esta iniciativa para que coincidiera con el "te robo una frase" y ya seguiré publicando cuéntame tu historia esta semana. Puede que esta semana la dedique a iniciativas. Quién sabe.
Ya dejo de enrollarme.
Cuando llegamos a la planta baja me dije que era el momento de intentar escaparme. En el sótano sería demasiado tarde. —Cornell Woolrich —Del relato: A través del ojo de un muerto.

El portazo a altas horas de la madrugada me sobresaltó. Noté el pulso acelerado mientras salía de mi habitación con el teléfono en la mano como si fuera un arma. No era un arma buena, pero era algo.
Solo bajé el “arma” cuando vi que se trataba de Helen, mi compañera de piso, quien llegaba inusualmente pronto e inusualmente sobria de su cita, solo para coger un buen wisky del mueble-bar del salón y sentarse a beberlo con parsimonia. Suspiré y dejé el teléfono en su sitio, sentándome en mi butaca del salón. Helen levantó la vista de su copa y me miró con el ceño fruncido.
- ¿Te ha despertado el portazo?
- No se por qué piensas eso- Comenté, haciendo que ella sonriera. Soltó un bufido y se apartó un mechón caoba de la mejilla.- A ver, venga, cuéntame qué pasa. Creí que ibas a salir otra vez con tu médico.
En realidad no era médico, era residente y le había tratado un esguince. Pero sin duda alguna Helen estaba completamente enamorada de él. Cayó en sus redes nada más conocerle y aunque sus promesas eran vagas, parecía atrapada por él.
- Lo he dejado- Admitió, dando un trago- Me he dado cuenta que estaba cayendo en una espiral continua, de que él no buscaba lo mismo que yo y solo me estaba utilizando. Al principio creí que le podría convencer y conseguir enamorarle. Pero era al revés. Me estaba convirtiendo en una mujer adicta al sexo, adicta a él.
- Menudo problema- Resoplé, alzando las cejas. Mi última aventura fue hacía tanto que podía trenzarme los pelos de las piernas. Pero esa es otra historia y no una de la que me sienta orgullosa. Helen me lanzó una mirada furibunda, ofendida de que hubiera cortado su discurso.- Lo siento.
Tras un largo suspiro, Helen continuó su relato.
- Y verás, me di cuenta que cada cita con él era como descender una planta en un ascensor hasta lo que posiblemente sería el infierno- Claro, si por infierno se refiere a sexo desenfrenado sin ningún tipo de vínculo romántico- Cuando llegamos a la planta baja me dije que era el momento de intentar escaparme. En el sótano sería demasiado tarde.
- Claro, en el sótano guardaba las esposas y los látigos.
- ¿Me vas a tomar en serio?
- ¿Por rechazar una oportunidad para tener sexo solo porque crees que tiene que haber algo más? Sí- Admití. Porque a mi me daba envidia, pero sabía que Helen era una mujer que necesitaba algo más que un orgasmo en su vida.- Pero si me das el número de ese médico, me bajo al infierno con él.
- Pienso cambiarme de piso mañana por la mañana- Sentendió Helen, apurando su copa y levantándose del sofá. Sonriendo, me levanté de la butaca y volví hacia mi habitación, apagando la luz del salón y caminando a tientas.- Por cierto, Carrie.
Me giré en el marco de la puerta de mi habitación, observando hacia Helen. La chica deshizo el camino que había entre nuestras habitaciones para darme un abrazo. Me quedé sorprendida, tardando en corresponder al abrazo, tal vez porque seguía dormida o porque Helen no era de mostrar aprecio tan a la ligera. Ambas nos apartamos y me quedé mirándola.
- Gracias por hacerme reír a pesar de todo.
Formé una fina sonrisa con mis labios, siendo consciente de que acababa de obsequiar a Helen con la velada post-ruptura más extraña de su vida. Pero que eso había sido bueno.
- De nada… Sigo aceptando como recompensa su número de teléfono.
- Te odio.
- Yo también te quiero.







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Homewrecker {Relato Corto}

viernes, 13 de febrero de 2015

¡Buenos días!
Al fin acabamos esta semana dedicada al amor y no, no comienza con un relato romántico. Porque no todos tenemos nuestro final feliz, porque a veces nos rompen el corazón y las heridas pueden sanar de una forma cuanto menos peculiar.
Porque, a veces, cuando escucho a Marina & the diamonds siento como un aura de furia femenina recorrer mi cuerpo y, mientras camino con la cabeza bien alta, decido que hay que escribir esto.
En fin, ¡espero que os guste!



Salió de su ducha completamente desnuda, con pequeñas perlas transparentes cubriendo su cuerpo y deslizándose al ritmo de sus pasos por la habitación. Ella estaba demasiado ocupada como para notar los charcos que se formaban a sus pies, demasiado entretenida como para sentir escalofríos por la diferencia de temperatura. Solo su piel parecía consciente de ese echo. Pero no le importaba.
Abrió el armario con la misma facilidad con la que otros abrían piernas. Se curvó en el interior hasta localizar lo que buscaba, unos pantalones cortos ajustados, una camisa blanca tan transparente que casi no cubría, y un sujetador de encaje negro a juego con su tanga. Se vistió despacio, disfrutando de cada una de sus caricias, como si fueran algo más. Tuvo que dar una luz para mirarse al espejo y comenzar a maquillarse, totalmente seria. Extendió una capa de base de porcelana por su cara, se pintó los ojos con cuidado y cogió su pintalabios, su fiel amigo, rojo como la sangre. A él se permitió sonreírle, pues se comprendían tan bien. Se pintó y esbozó de nuevo una sonrisa de suficiencia antes de salir.
Destilaba poder mientras sus tacones resonaban por el pasillo en silencio.
Llegó a la fiesta consciente de ser el objeto de todas las miradas, de los susurros de odio de algunas chicas que desaprobaban su apariencia e intenciones, de las miradas de deseo que le dedicaban algunos hombres. Se acercó a la barra y pidió una ronda de chupitos para sentirse a tono, notando como sus caderas comenzaban a moverse solas, y se giró a escanear la sala.
Sus ojos, inevitablemente, se toparon con los de él. Sonreía con sorpresa y se acercaba despacio, como si creyera que estaba en un sueño. Cogió su mano con suavidad y se la llevó a una zona apartada del bar, donde la música era más tenue y se podía hablar.
- Parece que me echabas de menos.- Susurró, soltándola y aproximándose, aunque sin tocarla, como si hubiera una barrera que se lo impidiera- ¿Has hecho esto para volver a conquistarme?
La sonrisa se volvió tan amplia en sus labios que solo eran una fina línea roja. Intentó mantener la compostura y se aproximó hacia los de él. Eran suaves y, como sabía, deliciosos.
- No pienso volver contigo.- Susurrró.
-  ¿Qué?- Se sorprendió él, retrocediendo. Aquello sí que le pillaba por sorpresa.
- No. Me dejaste. No solo eso, fuiste tan capullo de hacerlo e ir a los brazos de otra chica, a la que por cierto, has abandonado en esta fiesta- Replicó, su voz tan fuerte que pareció detener la música. Él giró un segundo la mirada, hacia donde estaba antes, y se dio cuenta de su error- Me hiciste ser consciente de que no puedo confiar en nadie.
- No vas a dejarme hoy. Es san valentin.
Ella alzó las cejas y la sonrisa volvió a sus labios.
- Lo sé. He vendo a esta fiesta consciente de que alguien me quiere de verdad.
- ¿Ah, sí? ¿Quien? Nadie va a quererte nunca.
- Te equivocas. Yo sí. Y me es suficiente. Y ahora, si me disculpas, voy a ver si encuentro un hombre con el que darme un capricho esta noche. No sois los únicos que podéis usar y tirar a vuestras parejas.
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Pintura en los dedos {Relato Corto}

miércoles, 11 de febrero de 2015

¡Holis!
¿Visteis ya mi entrada del Lunes? Pues como sabéis, me tentaron, y cedí a la presión, así que ta-dá! A ver qué os parece la nueva paleta de colores, la mantendré hasta el lunes o así... como el finde no estaré muy atenta pues nada, en unos días lo volveré a cambiar.
En fin. Siguiendo la temática romántica he decidido sacar del olvido a Marlenne. La verdad es que fue un relato que me gustó mucho y cuando me puse a pensar en posibles historias románticas, surgió la suya.
Puede que se me haya subido un poquito de tono, aunque no demasiado (¿me da corte? ¿tampoco quiero ser muy explícita? ¿Y si me leen mis padres? Hay muchas variantes). En fin, espero que os guste.

 El café forma volutas de humo al lado del caballete, completamente olvidado, mientras el pincel se desliza con suavidad por el lienzo, dejando un trazo tan fino y preciso que hace que la obra parezca una operación a corazón abierto.
Pero así lo siente Graham. El joven siente su corazón a cien por hora, sus pulmones comprimiéndose y ahogándole, suplicando por un soplo de aire que recorra sus labios resecos.
Desde su primer encuentro ha pedido a Marlenne que pose para él muchas veces, su cuerpo se le ha hecho conocido, capaz de retratarlo sin tenerla delante, solo cerrando los ojos. Solo sabiéndola en sueños...
El pincel cae al suelo. No puede concentrarse. En medio de la sala, Malrenne vuelve a bufar, como la primera vez. El cabello ahora le ha crecido, y lo tiene trenzado sobre sus senos. Al darse cuenta del lugar a donde van los ojos del pintor, ambos reaccionan con rapidez, ella corre a cubrirse, con la piel erizada y el rubor subiendo por su cuello. Él intenta distraerse con el cuadro, pero es una obra tan perfecta, tan meticulosa de ella, que no puede evitar sentirse más azorado.
Marlenne camina hacia su lado, cogiendo la taza de café entre sus pálidas manos. Sopla un par de veces antes de tomarse un sorbo.
- Cada vez tengo más claro que te quedas haciendo como que pintas cuando has acabado para verme desnuda- Murmura, intentando hacerse la molesta, pero no puede. La tensión les lleva acompañando desde el principio y el deseo es tan palpable que parece que las chispas vayan a saltar en cualquier momento.
- No está acabado- Responde él, incapaz de apartar la vista de sus ojos- No eres tu.
- Ahora te has vuelto más perfeccionista.- Sonríe Marlenne.- ¿Qué quieres? Me faltan un par de pecas como mucho.

Una persona sabia dijo una vez... {Relato Corto + Freebies}

lunes, 9 de febrero de 2015

¡Buenos días!

Hoy publico un poco tarde, lo sé. Entre las clases y que me entretuve fangirleando como una boba creando las dos imágenes que acompañan a esta entrada, no pude evitarlo.
Y es que comenzamos la semana del amor y no podía ser menos en el blog. Me falta cambiar el fondo de corazoncitos e incluso podría cambiar la paleta de colores o algo.
NO ME TENTÉIS. Que lo hago.
Vale, ya dejo mi locura.
Hoy he decidido rescatar un texto viejo, muy viejo. Creo que es de primero o segundo de bachiller y lo recuerdo porque la frase que lo crea estaba en mi libro de física, era la cita con la que comenzabamos un tema y se me quedó grabada a fuego.
Y el relato luego salió solo.
Así que aquí os dejo con esta historia que tiene varios años, no la he repasado mucho así que ya me diréis qué tal veis mi avance de unos cuatro años a hoy. Como me digais que está mejor que lo que escribo habitualmente me enfado.
¡Espero que os guste!

Estos días en vísperas del día de los enamorados no importaba dónde mirar. Siempre había un corazón, una chica con una rosa, una sonrisa idiota en un rostro de una pareja, un beso, dos manos entrelazadas.
Y yo, en medio de todo eso, únicamente abrazada a una carpeta llena de apuntes y horribles garabatos sobre el mundo. Muerta de envidia y hasta las narices de tanto romanticismo. En estos días, los solteros lo pasamos mal.
Así que ya, llegado el catorce de febrero, cogí mi carpeta, unos cascos y fui alejándome lentamente de la multitud. Me pasé media hora quitando todas las canciones románticas que tenía en el reproductor de música mientras me tapaba con mi bufanda e iba dejando atrás las tarjetas rosas, las pizzas en forma de corazón, las parejas sentadas en los barcos, las declaraciones de amor pintadas en el suelo, en las paredes, los cantantes y los concursos del mejor beso. Andaba distraída pensando, buscando al culpable de mi desgracia.
Había llegado a un bosque, vacío, sin gente, rodeada únicamente de árboles. Justo el sitio en el que quería estar, un lugar aislado en el cual esconderme de todo. Los pinos crecían altos y sólo dejaban entrever el cielo, alumbrar lo suficiente para ver la hierba verde en el suelo. Una brisa traía el olor del invierno, fría, húmeda, fresca y viva. Incluso tenía un toque de salitre, por estar el bosque al lado del mar. La verdad es que era un lugar romántico, aunque sin todos esos corazoncitos ni cursilerías.
 De golpe me vinieron a la cabeza esas frases de famosos hablando del amor, y sonreí levemente mientras seguía caminando. Había tantas frases, que si el amor era único, que si era la luz por la mañana, una bendición, las fuerzas para levantarte. El amor, cuando uno está enamorado, es todo. En eso se resumía, todo trae el amor, todo causa el amor. Bueno...
Una persona muy sabia dijo una vez que la gravedad no es responsable de que la gente se enamore, pero...
Súbitamente me encontré sobre alguien. Había tropezado y caído, efecto de la gravedad, sobre un chico. Aparte de tener el mismo rostro distraído, no nos parecíamos mucho. Él tenía los ojos verdes,  y los míos eran grises; mi largo y liso cabello castaño de flequillo recto se mezclaba con el corto, revuelto y negro suyo, de flequillo lateral. Era más alto, más fuerte. Lo único que parecía unirnos eran las miradas de sorpresa y nuestro acelerado pulso al mismo ritmo.
Durante unos segundos nos olvidamos del resto, nos importó poco que el viento frío nos pidiera taparnos con la bufanda, ni que estuviéramos llenos de hojas y tierra. Durante esos segundos se nos tranquilizó el pulso y comenzamos a respirar pausados. Y entonces, cuando estaba a punto de sonreír, me di cuenta de que seguía estando sobre el pobre chico, y que tal vez quería levantarse. Ambos tragamos saliva al tiempo.
- Yo...- Comencé, sin conocer de golpe más palabras que esa (y tal vez tú, pero no me dio por probarlo). Miré sus ojos, tratando de encontrar algo más que decir. “Discúlpate” me dije a mí misma, y tras unos segundos fui capaz de hacerlo.- Lo siento...yo...
- Vaya, aparte de llevarte un santo golpe, te has quedado tonta... Pareces rubia- Se burló. Al parecer él sí seguía teniendo elocuencia a la hora de hablar. Escucharle burlarse me hizo recuperar un poco las fuerzas de hablar y le miré con un sonrojo más debido al “insulto” que a otra cosa.
- Oye, no deberías decirle eso a una persona que está sobre ti- Comenté, intentó incorporarse pero le empujé de nuevo contra el suelo.
- Ah, ¿que eso quieres?- Sonrió, apoyándose en su brazo izquierdo. Ahí sí que hizo fuerza y pude ver cómo nos inclinábamos. De golpe se impulsó y me tiró sobre la tierra de un golpe seco, quedando sobre mí.- ¿Decías algo?
- Mierda...- Musité, riendo. Se levantó y me tendió la mano, acepté mientras iba por el lugar en busca de mi bufanda y mi carpeta. Le miré de refilón- Me llamo Liz, bueno, Elisabeth, ¿y tú?
- Beck... Bueno, Benjamin- Arqueé una ceja.- ¿Qué pasa?
- ¿De dónde viene tu mote?
- Ya lo adivinarás- Sonrió, para luego sacar su propia bufanda de un bolsillo.- Bueno, si te atreves a pasarte una tarde conmigo.
- Entre eso y no hacer nada...- Comenté, poniéndome bien la bufanda y corriendo para coger la suya. Si yo era una cría, él lo era aún más, ya que comenzamos a correr el uno detrás del otro en busca de la bufanda, riendo y hablando.
- Bueno, señorita torpe, o Liz, como te llaman- Comenzó, una vez recuperada su bufanda, aunque ya no nos hacía falta.- ¿Qué te ha traído en el día de los enamorados a un bosque? ¿Vas a tener una cita con el chico de tus sueños aquí?
Le miré y negué con la cabeza, guardando la carpeta y la bufanda en mi bolso. Él sonrió.
- Lo que significa que estás soltera.- Asentí, mirándole mientras intentaba no sonrojarme.
- ¿Acaso quieres salir conmigo?- Pregunté. Desvió la vista y pude ver un cierto rubor en sus mejillas. Sonreí.
- No te hagas ilusiones, guapita, que necesitas algo más que un golpe para cautivarme.
- Te he robado la bufanda, seguro que tardo menos en robarte el corazón- Le reté, quitándome un par de hojas del pelo. Rió con cierto toque de indignación.- Vamos, eres un hombre: tengo tetas y culo.
- Serás superficial- Se quejó.- Además, no todos los hombres somos así.
- Fuiste tú el que dijo “pareces rubia”- Apunté, señalándole con el dedo y una sonrisa traviesa.
- Touché...- Reí mientras él pensaba algo. De golpe pareció tener una idea.- Pero es que con tanto abrigo no te veo las curvas, así que vas a necesitar algo más.
En verdad es que hacía frío. Así que le concedí ese punto que dificultaría mis intenciones de cautivarle, que en verdad no existían, pero era algo entretenido sobre lo que hablar. Beck se acercó de nuevo.
- Aunque si quieres te quito el abrigo y hablamos sobre curvas.
-No gracias- Me aparté, sonrojada. Era divertido eso de picarnos mutuamente.
Y, si comenzamos a picarnos, a jugar como idiotas, a volver a nuestra infancia y a bailar (muy mal, pero a bailar a fin de cuentas) a las 4 y media del catorce de febrero, fue a las 10 cuando lo dejamos. Habiendo cambiado los rayos dorados del sol por el brillo blanquecino de la luna, y si antes tropezábamos porque nos empujábamos, ahora también había que añadir a los empujones el hecho de no ver por dónde íbamos.
Pero al ver de refilón el reloj fue como si el hechizo de la cenicienta se hubiese deshecho ante mis ojos, y miré a Beck con cierta desilusión. Me tenía que ir, aunque no hubiera zapato de cristal que dejar atrás.
- Lamento decirte, surfero- Sí, le gustaba el surf, lo comentó en uno de nuestros juegos.- que tengo que irme.
- ¿ya?- Asentí, parecía un niño suplicando por 5 minutines más. Suspiró.- Esto te pasa por ser más joven que yo.
- Como si fuera mi culpa- Me quejé.- Pero tengo que coger un bus para ir a casa.
Ya me gustaría quedarme contigo, podría haberle dicho, pasar unos segundos más junto a ti, reírme y disfrutar de este día de san Valentín. Pero de mi boca no salió nada más, y él no pareció replicar. Bajé la vista y me giré.
- ¿No vas ni a despedirte?- Preguntó, tirando de mi bufanda hacia él. Me giré para evitar  ser estrangulada.- Qué menos que dos besos, ¿no? Además, enana, tienes hojas en el pelo todavía.
Mientras él se concentraba en quitarme hojas del pelo, yo me fijaba en él, en la forma que tenía de cuidarme y quitarme hojas del pelo, en lo bien que me trataba entre juego y broma, en todo lo que me había hecho reír, en las ganas que tenía de quedarme... En lo cerca que estábamos, en lo poco que me costaría ponerme de puntillas...
Y todo comenzó por una caída.
Una persona sabia dijo una vez que no se puede culpar a la gravedad de que la gente se enamore. Pero...
Le empujé de nuevo, tirándole al suelo con un golpe seco, presa de la sorpresa. Sonreí y me arrodillé sobre él.
- ¿Pero qué...?- Balbució, tratando de incorporarse.
- Calla- Ordené, empujándole contra el suelo con una sonrisa y besándole. Tenía una réplica en la boca cuando el beso se inició, pero pronto quedó acallada por nuestros labios.
- ¿Y eso?- Preguntó al terminar, aunque sujetándome el cabello.- Creí que tenías que irte.
- Ya, pero es que quería despedirme.- Comenté.
Sonrió, sin dejarme hablar, y me besó de nuevo, llevando su mano a mi cuello y soltándome la bufanda para abarcar mejor. Nos levantamos lentamente.
- Ven, que te llevo a casa- Me dijo, tapándome mejor con la bufanda y besando mi frente. Sonreí, cogiéndole de la mano y volviendo a la civilización, llena de corazoncitos de cartulina, pizzas con forma de corazón, canciones estúpidas de amor y cursilerías varias, aunque ya me importase poco.
Porque sí, me había enamorado.
Una persona sabia dijo una vez que no se puede culpar a la gravedad de que la gente se enamore. Pero...
Se olvidó de decir que es una gran ayuda.
PD. Las dos láminas las podéis descargar, imprimir, enmarcar o lo que queráis. No tienen marca de agua y son vuestras para vuestro libre uso, aunque si las subís al blog podéis mencionarme o algo, que tampoco cuesta nada ;)

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Como no hacer un muñeco de nieve.

viernes, 6 de febrero de 2015

Hoy pensaba despertarme esta mañana y escribir o elegir un relato que compartir con vosotros...
Pero cuando amanecí, me encontré con este panorama...
http://iniciativadiosesdelolimpo.blogspot.com.es/2015/03/bandera-falsa.html
Y claro, como podéis imaginaros, lo último que pensé fue en ponerme a escribir. Sobre todo cuando me mandó un mensaje Raquel diciendo que me acosaba a whatsapps hasta que bajase a hacer un muñeco de nieve.
Y claro, como para negarme.
Me comencé a vestir con cuatro capas de ropa, porque en invierno yo no soy una persona, soy una cebolla, y bajé corriendo hacia químicas. Al salir por el portal pegué un chillido y comencé a dar patadas a la nieve porque había unos centímetros de espesor y cuando posaba los pies era como estar caminando sobre nubes. Me inundó una felicidad tan infantil y básica que pudo conmigo, se nota que yo no he visto demasiado la nieve y me contento con poco.
Quedamos a hacer un muñeco de nieve, y os voy a decir como NO hacerlo. De este modo la criatura que he creado será única y cuando muera nadie podrá volver a crear algo tan horrible.
Una foto publicada por Gema Vallejo (@gemaysh) el
Lo primero que tenéis que hacer es no intentar crear un montículo, porque entonces no tiene una forma redonda de ninguna manera, y cada vez que intentas arreglarlo, se rompe.
Luego NO intentes colocar otro montículo en el vértice superior, porque no va a mejorar la situación. Lo más seguro es que se quiebre y caiga, y solo empeoréis la base del montículo, intentando hacier un cuello mejor pero que no sostenga el nuevo montículo. Y así hasta que más o menos alcance una forma decente.
Lo mejor que podéis hacer es hacer una bola a base de un montículo, hacerla rodar alrededor de la nieve y ver como crece, y luego hacer algo parecido pero con una más pequeña. Así es como debería funcionar en realidad.
NO rompáis las normas. Los resultados pueden ser desastrosos como se ilustra en la imagen.
Y hasta aquí este importante tutorial de hoy. Cuando acabéis, tened una pelea de bolas de nieve con los compañeros de otras facultades, como hice yo con los de química, e id a tomar un chocolate caliente. No hay nada mejor para superar el frío que tienen tus manos cuando acabas.
Y así es como acabas. Con nieve en la cabeza xD

Bueno, sí, un baño caliente.
No tengo más que contaros hoy, nos vemos el lunes para una nueva semana cargada de historias, y si queréis leer, pasaos por el blog de mis ahijadas, El pensamiento de las Nubes y Libros sin páginas.
¿Vosotros qué tal estáis llevando el frío?

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Mi profesora de física cuántica se achicharra {Pasado de Daphne}

miércoles, 4 de febrero de 2015

¡Buenos días!
¿Qué tal el frío? ¡Aquí ha nevado! Aún es poco y la nieve apenas cubre la carrocería de los coches pero ya es bastante porque al abrir la persiana cayeron unos pocos copos y yo me quedé observándolos embobada.
En fin, si veis que por mi instagram o twitter aparecen muchas fotos de yo por la nieve, ya sabéis, ha nevado más y yo he muerto de hipotermia :D
Hoy he decidido subir un relato de Daphne, porque ya iba siendo hora. Además, con lo mal que lo dejé la semana pasada...
El primer relato de Daphne podéis leerlo aquí, y el de la semana pasada aquí. Y como sabéis esta entrada participa en la iniciativa de los Dioses del Olimpo dando puntos a la casa de hermes. ¡Os robaremos la cartera y la victoria!
Por cierto, Sara ya no es mi ahijada porque ha crecido más rápido de lo que me esperaba, así que le he pedido a Libros sin Páginas que si quiere ocupar el huequito que ha dejado Sara en mi corazón... ¡Y ha aceptado! Su blog aparte de ser sobre escritura trata de libros y aunque son muy jovencitas apuntan fuerte. ¿Os habéis pasado ya? Espero que sí y vayais a darles amor <3
Ahora sí que os dejo con el relato.
¡Un besín!



Me encontraba frente a la puerta del despacho de Felicity como se hubiese encontrado Orfeo antes de adentrarse en el inframundo, o Aquiles a las puertas de Troya. Sabía que cuando la cruzase, todo cambiaría. También sabía que no había vuelta atrás, supongo que por eso no intenté pensar en otras salidas, como escapar junto a Ian. Habrían supuesto muchas preguntas, demasiadas para alguien con quien llevaba apenas semanas saliendo. Ni tenía la confianza en él para contarle lo que era, ni creía que me creyera.
Antes de entrar, saqué las dagas, solo por si acaso. Cerré mis manos en torno a su puño y giré el pomo de la puerta. Era difícil mantener ambas cosas, pero no me parecía prudente entrar desarmada.
Felicity estaba tranquilamente sentada, revisando varios papeles que seguramente fueran mis trabajos. O eso suponía, si era profesora sería por algo, por mucho que se tratara de un monstruo. Pensar en el monstruo que se escondía tras esos ojos azabache me hizo temblar. No tenía ninguna estrategia preparada. Siempre que combatíamos en el campamento conocíamos los puntos fuertes y débiles de nuestro oponente, sabíamos dónde golpear. Y ahora iba a ciegas. Sin conocer qué era mi profesora, ni su habilidad.
Podía haber pensado algo, o dar media vuelta, pero me miró. Y sonrió. Y a mí se me heló la espalda.
- Oh, Daphne, cielo… Me sorprende verte aquí- Dijo con un tono adorable, demasiado adorable. Reculé, pero ella se levantó, se atusó el traje de dos piezas color beige que llevaba y caminó a mi lado. Me quedé petrificada mientras ella cerraba la puerta con llave. Ni siquiera podía alzar mis manos para golpearla, las dagas eran un peso muerto tan fuerte que no podía atacar.- Esperaba a Ian.
Aquello me puso alerta, me tensé. Antes de darme cuenta había alzado mi brazo y golpeado con el puño de la daga su barbilla, acorralándola contra la pared. La sangre se deslizó por su labio, formando un surco en una piel pálida y perfecta. Felicity no dejaba de mirarme, no parpadeaba. Me dio miedo darme cuenta que nunca la había visto parpadear, que sus ojos siempre parecían abiertos, atenta a todo. Y con aquella sonrisa macabra, era todavía peor.
Pero intenté recomponerme.
- Me buscabas a mí, ¿no?- Dije, colocando la daga en su cuello- Solo buscabas la forma de atraerme hasta aquí.
- Oh, bueno, y tomarme un tentempié- Se relamió, pasando su lengua por el surco de sangre y saboreándola.- Pero primero tengo que deshacerme de ti.
Me empujó con fuerza hacia la ventana y pude ver cómo deshacía su hechizo, las piernas se fusionaban y su piel adquiría un cariz escamoso mientras se transformaba en una enorme cola de serpiente. Y no dejaba de mirarme. Sus ojos no se apartaban de mí mientras se transformaba, casi hipnotizándome.
Por suerte, mi TDAH me hacía no concentrarme en nada, y eso incluía ojos hipnóticos. Mis sentidos se pusieron alerta y, viendo que su cola ya tapiaba la puerta, hice una insensatez. Abrí la mochila y guardé dentro los dos cuchillos antes de salir por la ventana, que por suerte estaba abierta, y trepar a la azotea. Suerte que solo había un piso.
Cuando estaba subiendo sentí las garras de Felicity en mi tobillo, arrastrándome al vacío. Pegué una patada con mi pierna libre, lo más fuerte que pude, y logré soltarme el tiempo suficiente para trepar. Ella reptó, subiendo gracias a su inmensa cola. Se agarró al alféizar con facilidad y subió al tejado reptando con ayuda de sus manos. Había perdido la falda, aunque seguía conservando su chaqueta de traje, lo que le daba un aspecto demasiado formal como para lo que era: una mujer que seducía hombres y los devoraba.
Volví a sacar mis dagas, aunque parecía imposible que algo así llegara a causarle daño, seguían siendo de bronce celestial, mortales para ella. Me lanzó un golpe con su cola, y aunque en un primer momento pensé en clavarle las dagas, cuando vi que se acercaba me pudo el riesgo e hice un quiebro para apartarme, retroceder y ponerme en pie.
No era buena peleando sin estrategias, necesitaba tener un plan, seguir unas órdenes. Miré alrededor y vi una máquina que reconocía. Era un tesla, un canalizador de energía en forma de rayos. Corrí hacia las bobinas, intentando formar una idea en mi cabeza. Sentí en el suelo el reptar de Felicity, siguiéndome mientras reía.
Todavía con las armas en la mano, descifré cómo se ponía en marcha. Había un chico de Hefesto obsesionado con estas cosas que siempre que podía las sacaba a relucir, y como me gustaba la física solía ser un blanco fácil de sus charlas. Recordaba su funcionamiento, transfería energía en forma de carga eléctrica, calor, luz y sonido. Vamos, transfería rayos de hasta megavoltios y sin ser muy precisos. El ambiente ideal para combatir.
Preparé la bobina lo mejor que pude a la máxima potencia y me aparté antes de que un rayo me cayera encima. En mi interior, le pedí a Zeus que si tenía algún control por los rayos artificiales me hiciera el favor de no matarme.
La sombra de Felicity me abordó, golpeándome con su cola escamosa y llevándome al precipicio. A nuestra espalda se veían las chispas de los rayos golpear el suelo y soltar un increíble estruendo, pero no llegaban a alcanzarnos a ninguna de las dos.
- No puedes matarme, lo notarán.- Dije, intentando distraerla. Sabía que la niebla servía para muchas cosas, pero tal vez ella no sabía dominarla- Ian lo notará.
- Oh, cariño. Será por las criaturas que he devorado sin que nadie recuerde su existencia- Rió Felicity, reptando hacia mi y contoneando sus caderas. Estaba disfrutando con la caza.- La universidad es una buena tapadera. Hombres buenos que sucumben al alcohol, al deseo… Hombres que se dejan seducir y acaban en mis fauces. Nadie pregunta. Los exámenes, el estrés… creen que eso los consume, no alguien como yo.
Me imaginé la cantidad de jóvenes que habrían caído bajo sus tretas. Incapaz de apartar la vista de sus ojos, y ella sin dejar de mirarlos. Ni un solo parpadeo por su parte, observándolos caminar hasta su perdición. Era horrible.
Lancé mi daga. En realidad ni lo pensé. Hice fuerza y lancé hacia su vientre. Ella se apartó con tanta facilidad que me sentí estúpida, un arma menos a mi control y ella estaba disfrutando, mientras la daga quedaba apartada, a dos metros del Tesla y casi cubierta de rayos. Ni loca me atrevería a tocarla. Logré ponerme en pie, al menos luchar con honor. Inspiré hondo y alcé la daga, de nuevo hacia ella. Felicity rió y me barrió de un coletazo. Pero aquella vez clavé la daga, casi sin rasgar la superficie de su piel, bastante más rígida de lo que había parecido, pero sí lo suficiente para mantenerse allí.
Felicity rió, observándome en el suelo, barrida, magullada e indefensa. Me sabía la boca a sangre y estaba llena de zarpazos. Avanzó hacia mi con una sonrisa de placer, de victoria, pero mis ojos no se iban del arma de metal que seguía en su cuerpo. Parecía demasiado poco para matarla, un mero rasguño. Pero aún no había acabado.
Cuando nos separaba un metro y mi profesora se relamía, los rayos se bifurcaron. Olvidaron la daga reposando en el suelo y se centraron en la clavada en su cola. Fue un estallido de luz y sonido, acompañado por los quejidos de Felicity. Su cuerpo convulsionaba y se podía ver la electricidad incapaz de contenerse en su cuerpo, escapando por sus extremidades.
Pero lo peor eran los ojos. No podía cerrarlos y su pupila se dilataba y contraía de manera constante con cada sacudida, hasta que quebraron los vasos internos, cubriendo el orbe de sangre. Se desplomó en el suelo, aunque continuó contrayéndose ya muerta. Nadie soportaría esa intensidad.
Me acerqué con excesivo cuidado al panel de luces en donde estaban los controles eléctricos y bajé todos los fusibles. Los rayos fueron remitiendo poco a poco, había demasiada energía cargada en ellos. Cuando se detuvieron desactivé el tesla, volví a subir los fusibles y me acerqué cauta a ambas armas. Felicity se había desvanecido en polvo mientras yo trabajaba, y ya solo quedaban las dagas de metal en el suelo. Procuré no tocarlas demasiado y meterlas rápido en la mochila, sacando el móvil y bajando por la escalera de incendios hacia la planta baja.
Mientras tanto, pedí una pizza.
Cuando llegué a mi residencia, el pizzero estaba en la puerta. Pagué con una sonrisa de oreja a oreja y volví hacia mi cuarto. Ian seguía dormido en la cama y Lauren no había llegado, aunque ya era tarde. Itntenté restarle importancia, dejando la pizza sobre el escritorio y arrodillándome frente a Ian. Me detuve a apartarle un par de mechones castaños de la frente, antes de besarle en los labios. Por suerte ya no había rastro del polvo de amapola en ellos, y conseguí mi objetivo. Ian abrió los ojos y se estiró.
- ¿Cuánto he dormido?- Preguntó, alzándose sobre un codo y mirándome. Sonreí y le robé otro beso antes de responder.
- Unas pocas horas. Me daba pena despertarte, pero se enfría la pizza.
Abrí la tapa, dejando que el olor del pepperoni caliente con queso fundido envolviera la habitación. Ian se incorporó como un resorte y se abalanzó sobre la pizza.
- ¿Y qué has hecho mientras dormía?- Preguntó, soplando su porción de pizza. De golpe me di cuenta que seguía con la ropa de pelear, que estaba algo cubierta de polvo y tenía pintas de haberme caído por un barranco. Y decidí que lo mejor sería utilizarlo.
- Pues estuve leyendo un poco, pero luego decidí que te invitaba a cenar. Y estuve preguntando a la gente de por aquí cuál era el mejor sitio. Y entremedias, un par de tíos se emocionaron demasiado por la pizza, se empujaron mientras se gritaban y me dieron un golpe sin querer, acabé cayendo y me hice un par de heridas- Miré a Ian, parecía bastante molesto y me miraba preocupado. Sonreí al ver que se lo había creído- Al final busqué un sitio cerca, estaba cansada y, con un poco de suerte, si comemos rápido podremos ducharnos antes de que venga Lauren…
Alcé una ceja, pícara, y le robé un beso justo antes de comenzar a comer. Ian no dejaba de instarme y acababa haciéndome reír, robándome besos entre bocados y risa. No sé una mejor forma de acabar un combate.
- ¡Mierda!- Dijo de repente, mirando el reloj- He dejado tirado a Felicity.
Intenté parecer preocupada por el gesto, aunque me salió una sonrisa traviesa.
- Oh, qué pena.- Murmuré, incapaz de dejar de reír. Ian me gruñó, pero acabó riendo también.- Tranquilo, no es como si se hubiera desvanecido.
Tuve que contener mi sonrisa en aquel instante, cerrando la tapa de la pizza. Me levanté y caminé hacia el baño.
- Bueno, ¿qué, me acompañas a la ducha?
Ian sonrió, tirando de mí hacia el baño entre besos. No se me ocurre un final mejor para ese día.

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Navegando entre palabras I

lunes, 2 de febrero de 2015

¡Buenos días!
Tras mi entrada express de ayer hoy os traigo la entrada de otra iniciativa.
Pero en esta escribo ;)
Se trata de la iniciativa de Navegando entre palabras, que ya os contaba como iba el otro día en mi premio parabati. Se trata de una iniciativa en la que tenemos que seguir la historia según nos la haya dejado el otro personaje, y luego se selecciona el mejor fragmento para continuarlo y así escribir una historia conjunta.
El truco está en que tienen que ser trozos de 200 palabras. Por cierto, ajustar un texto a X palabras es peor de lo que recordaba jajaja.
Así que ellas me han dejado esto y yo he continuado... con esto.
¡Espero que os guste!

Alcé la varita con rapidez, intentando jugar con la sorpresa. Dicen que un buen comienzo es lo que desemboca en un buen final, aunque sabía que sería difícil. Las palabras bailaban en mi mente, tratando de decidirme por un buen hechizo contra él, pero antes de darme cuenta mis labios hablaron por si solos, siguiendo un impulso que pocas veces sentía.
- Wedlif gof!- Pronuncié con una determinación que no sentí como mía. Un rayo verde cubierto por una potente humareda cayó sobre las piernas de Marcus, envolviéndolas y ascendiendo por su cuerpo. Me habría encantado verle chillar y sacudirse, el hechizo corroía la tela y atacaría su carne, siguiendo un mismo destino…
Pero sin embargo Marcus no era el mejor por su cara bonita, y lo sabía. Extendió su varita y con una ágil floritura de su muñeca una lluvia cayó sobre nosotros, haciendo que mi hechizo se volviera inservible y mis rizos pelirrojos se apelmazaran sobre mi rostro. Bufé, salpicando agua por todas partes.
- Buen intento, pelirroja, pero no lo suficiente…- Sonrió Marcus, soltando un par de suspiros en el público. Murmuró algo y de su varita salió un potente rayo eléctrico.
Y, de golpe, me quedé en blanco.

¿Os ha gustado el relato? Si es así podéis votar aquí para que sea la continuación de la historia. O ver las opciones del resto de participantes.

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¡Entrada express: Nueva iniciativa!

domingo, 1 de febrero de 2015

¡Hola hola!
Hoy vengo con una entrada en domingo. Es casi para pegarme, pero tengo un buen motivo para mandar a la mierda mi horario de publicación y escribiros hoy jajaja.
¿Y qué es tan importante para escribir aprisa y corriendo?
¡Que tenemos nueva iniciativa!
Como si eso fuera una novedad, pensaréis, y miraréis el lateral de mi blog...
¡Pero lo es! Porque esta vez no participo en una (bueno, también) ¡sino que la administro!
La entrada la llevo a medias con Sara, mi ahijada, y en su blog podéis encontrar una explicación detallada del funcionamiento de la iniciativa.
Os haré un resumen de lo que va a tratar esta iniciativa: se trata de colaborar entre blogs de escritura y de lectura. Durante un mes, el blog de escritura deberá escribir una historia de 4 capítulos (todo un reto por cierto) y el blog de reseñas tendrá que reseñarla. A cambio, el blog de escritura comentará en cada una de las reseñas de ese blog.
Es como una especie de simbiosis comensalista entre blogs, en la que ambos salen beneficiados.
El género de la historia será decidido por el grupo, aunque puede estar basado en alguna fiesta que pueda haber en el mes de la ronda.
Y básicamente esto es todo lo que tiene la iniciativa, como veis exige un poco de compromiso aunque las rondas estarán algo separadas para que la gente que escribe pueda respirar un poco jajaja
Así que no sé a qué estáis esperando, que seguro que nos lo pasamos todos en grande.
http://katherinathoughts.blogspot.com.es/2015/02/iniciativa-blogs-colaboradores.html

Yo andaré por ahí participando sobre lo que necesitéis, así que si tenéis alguna duda o algo, me podéis preguntar sin problemas.
¿Qué, os animáis?
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