Felicidad Inmediata {Relato Corto}

lunes, 27 de abril de 2015

¡Buenos días!
¿Qué tal el fin de semana? Aquí parece que lo del "aguas mil" se va asentando, para felicidad o desgracia de algunos. Me gusta el paisaje de asturias nublado, la verdad, pero no que llueva tanto xD
Hoy os traigo otro relato de Clarya y Daimen al que le tengo mucho aprecio. Creo que demuestra que a pesar de estar en una situación difícil, ambos ponen de su parte por cambiar y mejorar su relación. Este fue el primer capítulo y aquí tenéis el segundo.
Por otro lado aprovecho para deciros que se acaba el tiempo para apuntarse a la segunda ronda de blogs colaboradores, que necesita de gente para reseñar, así que si nos hacéis el favor de apuntaros, os estaría muy agradecida ;)
Y ahora sí, os dejo con este relato para amenizar el lunes.


Uno puede creer que es fácil divisar a un dragón atravesar el firmamento. Pero, cuando vuelas sobre él, sabes que solo se mostrará si quiere ser visto.
La dragona viajaba esquivando los grandes núcleos de población, escondiéndose entre las nubes. A veces giraba la cabeza para comprobar que seguíamos en su lomo, pero normalmente no reparaba en nosotros. Y en parte era normal que quisiera asegurarse de que estábamos allí, de lo callados que estábamos. Puede que también se debiese a la altitud, al viento… Pero en el fondo, ninguno tenía nada de qué hablar, o no queríamos tenerlo. Era cierto que al menos no me molestaba estar pegada a su cuerpo, que nos habíamos acercado más, pero quien ha tenido una discusión de pareja sabe que los malos momentos no se olvidan tan rápido, sobre todo entre dos personas tan orgullosas como somos Daimen y yo.
Se iba haciendo de noche cuando noté que la dragona plegaba las alas e iniciaba un descenso suave. Agarré con más fuerza el cuerpo de Daimen mientras miraba alrededor. No me sonaban las cordilleras montañosas y entre las copas de los árboles no se veía ni rastro de la civilización, tampoco nada que pudiera reconocer, como un río o lago. Me sentí perdida, como si nunca fuera a volver a casa.
Aterrizamos en un claro pequeño, pero lo suficientemente grande para que la dragona reposara. Tras una buena sarta de lamentos, pareció darse por satisfecha con sus reclamos sexuales e inclinó su cuello con suavidad hacia nosotros. La compasión pudo conmigo y me acerqué, rascándole la barbilla.
- Echas de menos unos buenos mimos, ¿eh?- Murmuré, sonriendo. Ella rugió con suavidad, aunque me tronó el pecho. Me giré un segundo para mirar a Daimen, que justo volvía de recoger leña.- Supongo que yo también…
Nos miramos en silencio, y volví a sentirme mal. Ojalá pudiera simplemente retroceder en el tiempo hacia momentos mejores, en vez de desviar la vista y sentarme en la zona más apartada de él, intercambiando miradas como si aquello pudiera solucionarlo todo.
Daimen suspiró, depositó la leña en el centro del claro y miró a la dragona, parecía que ella le entendió, porque lanzó una pequeña llama que encendió los leños, para luego volver a acurrucarse y, supongo, quedarse dormida. Luego caminó hacia mí. Yo tragué saliva y fijé la vista en el fuego.
-¿Estás bien?- Me preguntó. Intenté no mirarle, me era más fácil hablar mirando a las brasas.
- No…- Con una rama, comencé a remover el fuego, frustrada- Supongo que esté molesta por lo que nos pasa.
- Ya sabíamos que no iba a ser fácil- Intentó consolarme él, a pesar de que no fue demasiado consuelo. Bufé.
- Pero quiero que lo sea. Quiero ser feliz contigo como cuando estábamos en el Lhanda, quiero ser feliz y no despertarme sabiendo que lo has dado todo por mi, y que tal vez yo no sea lo suficiente para ti- Noté que la voz me iba a fallar, y que se me nublaba la vista por las lágrimas, pero traté de disimularlo.
Dalimen suspiró, sentándose a mi lado y rodeándome con un brazo. Al principio me quedé inmóvil de la frustración, pero la sensación de calidez que me envolvía al sentirlo al lado me hizo ceder, apoyándome sobre su hombro.
- No lo di todo por ti. Di lo que quería dar- Susurró, acariciándome el hombro- La vida en el Lhanda no estaba completa si tu no estabas en él. Y claro que lo echo de menos, pero nunca dejaré de estar feliz a tu lado.
Sonreí casi porque tenía que hacerlo. Sin ganas, sin creerle del todo.
- Ahora no estás feliz.
- Ahora sí estoy feliz- Corrigió él, haciendo una pausa para besarme la coronilla- porque te tengo aquí, a mi lado. Antes, en casa, cuando no hablábamos… no tanto.
- ¿Y puedo ayudarte a superarlo?- Pregunté. En realidad esperaba que este viaje fuera nuestra ayuda, por eso había querido ir con él, a pesar de que no estaba yendo demasiado bien. Al menos darme cuenta que estábamos hablando de ello, intentando solucionarlo, me hacía sentir algo mejor.
- Sí, claro que puedes- Sonrió y se inclinó hacia mi, besándome con suavidad en los labios. Era un beso tierno y dulce, muy distinto a aquellos secos que nos habíamos estado tirando desde hacía tanto tiempo- Lo estás haciendo.

Segunda ronda blogs colaboradores

miércoles, 22 de abril de 2015

¡Buenos días!
Esta entrada es para anunciaros que Sara y yo ya tenemos en marcha la segunda ronda de los blogs colaboradores. Después del éxito de la primera hemos decidido daros unos días para que descanseis y recuperéis la inspiración antes de hacer otras parejas, y así dar tiempo a que los lectores se apunten, que hemos tenido un pico en escritores pero mis queridos reseñadores...
Bueno, a lo que iba. Si queréis saber exactamente de qué va la iniciativa, aunque podéis preguntarme por comentarios o cualquier red social, os dejo el link a la entrada de Sara explicando todo el asunto. Aunque así a bote pronto se trata de emparejar escritores y reseñadores. El escritor publica una historia de 4 capítulos y el reseñador se encarga de hacer la reseña al final. De mientras estas parejas se comentan mutuamente y establecen un vínculo, ayudándose en lo que necesiten.

Las historias cuentan con un tema general y un elemento común. El tema general es en torno a lo que debe tratar la historia y el elemento común algo que debe aparecer. Hoy os los presento para que podáis empezar a maquinar una historia cuanto antes. También animo a los reseñadores a que suelten ideas, que siempre hacen falta.

El tema de este mes debe ser una historia ambientada en una época pasada (se deja a vuestra elección) y el elemento común debe ser la aparición, en algún momento, de una persona ciega (propuesta por Aiko Kimura).
Os dejo aquí la imagen del sorteo del elemento común para que veais que somos unas personas legales y no lo hemos escogido porque sí ;) 

La verdad es que puede dar combinaciones interesantes. Ahora paso a mostraros a los participantes (de momento) de esta ronda.

Escritores
  1. Lupe del blog Mil letras por andar 
  2. Ramón del blog Juke Blog 
  3. Deivid León del blog Noche de cuaderno y bolígrafo 
  4. Mikel del blog MrMikel 
  5. Edith T. Stone del blog Las historias de Tahis 
  6. Denise del blog Primera naturaleza  
  7. Naira del blog El juego de los errores 
  8.  Linda Ravstar del blog Huellas en la neblina 
Reseñadores

  1. Green Eyes del blog La dulce agonía de leer 
  2. Seveth del blog La biblioteca de Bella 
  3. Aiko Kimura del blog Zúper wow de gran Aiko del mal 
  4. Sabrin del blog Crazy Books 
Hemos decidido dar de tiempo hasta el  miércoles día 29 (una semana) para que la gente se apunte y empezar la ronda a primeros de mayo. Como veis nos harían falta algunos reseñadores, pero si llega a ser el caso de que se apuntan más escritores Sara y yo nos partiremos el lomo leyendo vuestras historias y reseñándolas, así que se apunte quien quiera. Aquí tenéis el link al formulario de la segunda ronda.
Si a vosotros como participantes las fechas no os vienen bien y preferiríais retrasarlo un poco más, poneos en contacto con Sara o conmigo y hablaremos de cambios de fechas. Estamos a vuestra disposición y podemos retrasar un poco el comienzo de la iniciativa.
Por otro lado, se ha hablado de la posibilidad de hacer un grupo de facebook o whatsapp (voluntario, obvio) para conocernos un poco mejor entre los participantes, saber cuando publicamos las entradas y comentar cuando andamos faltos de inspiración. Si os parece bien la idea a unos cuantos, nos dispondremos a crearlos para facilitar la conversación.
Al mismo tiempo, durante la primera ronda Sara y yo nos dedicamos a promocionar los capítulos de la ronda por twitter usando el hashtag #blogsColaboradores, y hemos decidido que exista la posibilidad de darnos vuestro usuario en las redes sociales para añadiros cuando promocionamos vuestras historias. Si queréis dejarnos vuestros datos hacedlo utilizando este formulario y nos tendréis siempre avisando de vuestras novedades por vosotros, mira si somos majas ;)
Y creo que eso es todo. ¿Qué os parecen los temas de este mes? ¿Tenéis alguna idea? ¿Y las fechas? Espero que decidáis apuntaros, porque sin duda es una iniciativa donde lo pasamos en grande.
Ah, y si os habéis quedado con ganas de leer, os recomiendo pasaros por esta entrada donde varios bloggeros se disponen a homenajear a sus escritores favoritos por el día del libro. O, bueno, si lo preferís, podéis leer a mis ahijadas Sheila y Libros sin Páginas ;)

"No te acostumbres" {Te robo una frase}

lunes, 20 de abril de 2015

¡Buenos días!
No quiero que sea lunes... he pasado un fin de semana genial y me apetece que dure una semana mínimo. ¿Vosotros como habéis llevado el finde?
Hoy volvemos a los retos de escritura y tenemos el "te robo una frase" de Ramón. La frase ya de por sí era muy picante y estuve mucho tiempo pensando en cómo llevarla a cabo, hasta que di con esta pequeña solución. Rescaté a Carrie, que tiene un estilo peculiar, y aunque me planteé ser un poco más directa (y también más cruel) acabé escribiendo esto.
Es un poco subido de tono pero hago fundidos en negro, ya sabéis.
"Logré ver el brillo de mis ojos al maquillarme frente al espejo, ahora entendía cuando decían que una mujer después de hacer el amor lucía radiante." de UN NUEVO AMANECER, de Karina Delprato

Lo normal cuando vives fuera de casa con tu mejor amiga, es que tus amigos acaben yéndote a visitar. Los primeros meses las visitas se iban sucediendo continuamente, pero pronto Helen y yo quedamos olvidadas, en segundo plano, y las visitas pasaron a ser algo ocasional.
Por eso me sorprendí cuando vi que en la entrada de casa aparecía una maleta, y se escuchaban risas en el salón. Dejé las llaves en el recibidor, quitándome la chaqueta mientras entraba en el salón. Helen estaba sentada en el sofá, junto a uno de sus mejores amigos, Robb. El chico había crecido en mi casa, pues coincidía que también era el mejor amigo de mi hermano, así que su presencia fue gratamente recibida.
- Oh Robb, no sabía que venías- Comenté, con una sonrisa en mis labios, mientras él se levantaba y me estrechaba entre sus brazos. Era más fuerte de lo que lo recordaba, y casi sin darme cuenta, aproveché la cercanía para acariciar sus brazos bien formados.- ¿A qué viene la sorpresa?- Pregunté cuando fui capaz de contenerme y apartarme un poco.
- Pasaba por aquí y quería ver cómo estaba mi mejor amiga y la hermana de mi mejor amigo- Admitió, con una sonrisa brillante. Llevé la vista a Helen, una de esas miradas cargadas de compresión en la que me preguntaba si sobraba en la habitación. Ella sonrió y sacudió la cabeza, aguantando la risa.- Lo que no sabía era que había que traer sábanas.

Reviviendo Leyendas II. Nadie

viernes, 17 de abril de 2015

¡Buenos días!
Si me seguís en twitter ya sabréis que el motivo por el cual no subí entrada fue que estaba enferma, pero por si acaso, os lo recuerdo por aquí. De todos modos llegan pronto los examenes y es posible que hasta nuevo aviso deje las entradas de los miércoles como algo opcional.
En fin.
Esta vez he decidido traeros un nuevo relato de la historia que la semana pasada consiguió muchos buenos comentarios y podéis leer aquí. Nuestra protagonista se llama Nayde (por cierto, seguramente en twitter hayáis visto que fangirleo mucho con ella) y como fue un personaje con el que roleé, tiene una actriz que la interpreta. De momento os he puesto un fanart, aunque tal vez sepáis sacar de quién se trata. Si subo su ficha os diré quién es :)
 Ahora os dejo este relato pero antes desearos un feliz fin de semana :)


Tras más de cinco años estudiando en la academia de magia Thompson, una de las más prestigiosas de toda Auria, estaba lista para el examen final. Seguramente lo aprobaría sin mayor dificultad, pero ese no era el premio. Cientos de hechiceros salían de sus puertas cada año y labrarse un futuro en un mundo en el que la magia escasea era cada vez más difícil.
No, yo no quería ser una más. Quería ser la mejor. Una pizca de ambición, quizás.
En parte, también quería el premio.
Al finalizar el curso escolar, los alumnos éramos puestos a prueba en diferentes tests de aptitud, la comprensión de la magia, memorización de los hechizos y todo lo que habíamos aprendido. Tras todo aquello se seleccionaba a los que obtenían las mejores notas y se realizaban duelos entre los estudiantes en los que el vencedor recibía un lujoso y potente canalizador, una varita de los mejores fabricantes del país, capaz de reducir el costo energético de los hechizos una barbaridad. Las habíamos podido probar cuando hubo una conferencia sobre canalizadores y sus propiedades, y había sentido como la magia fluía por cada hechizo, casi sin sentirla.
Había sido maravilloso.
Así que me había dispuesto conseguirla.

Pasaporte a las alturas {Relato Corto}

lunes, 13 de abril de 2015

¡Buenos días!
Soy muy lista y yo pensé que hoy tocaba el "te robo una frase" y ya tenía a punto de publicar la entrada cuando me di cuenta que era el segundo lunes del mes y no el tercero. Así que ando improvisando la entrada, aunque escrito ya estaba jajaja
Hoy he decidido continuar la historia de Clarya y Daimen, y la dragona. Van a comenzar su viaje y poco a poco también recuperarán un poco de confianza. Por si no habéis leído, este fue el primer capítulo.
Y ahora os dejo con la entrada de hoy.

Dejamos a la perra en el zoo. Al parecer Nieves parecía dispuesta a cuidarla con tanta insistencia que temía que pronto no tuviéramos perro al que cuidar, o que no volviera a casa. Gaide me prometió que cuidarían bien de ella y solo el tiempo que estuviera fuera. Daimen parecía algo inseguro al ver al dragón. La primera vez que vio a la dragona no había salido de mi espalda, y cuando una de las crías olisqueó su bolsillo recuerdo que soltó un chillido agudo que acabó asustando a la criatura. A la dragona tampoco le hacía mucha gracia tener polizones, pero no pareció poner pegas cuando me subí y coloqué en el borde de su cuello. Tenía mucho espacio y no sabía dónde sentarme. Había demasiado sitio en realidad, ni siquiera encontré una posición en la que sentirme segura del todo.
Daimen, por otro lado, caminaba como si hubiera vivido ahí toda su vida. Se sentó delante mío y colocó la mochila de modo que no incordiara en el movimiento de las alas.
Volví a mirar al suelo, donde Gaide, Nieves, y todas las crías de dragón nos despedían. La perra había corrido a esconderse en la caseta nada más ver a aquellas criaturas capaces de devorarla de un mordisco.
- ¿Estás segura de esto?
- Tiene que seguir su instinto, pero si se reprodujo una vez, el dragón no puede andar muy lejos.
Teniendo en cuenta el tamaño de las alas y mi experiencia con el vuelo, no estaba de acuerdo con aquella suposición. Miré insegura a Daimen, para darme cuenta que él no me estaba mirando. Parecía todavía perdido en el dragón, y no supe si aquello era bueno o malo.
- Bueno, espero volver pronto.- Acabé diciendo, volviendo la vista al dragón. No sabía cómo decirle que ascendiera. Daimen, que parecía saber lo que quería hacer, golpeó con la palma abierta a la criatura. Ni siquiera lo hizo con fuerza, pero entonces la criatura cambió de posición, extendió las alas y yo tuve que agarrarme a Daimen para no caer. Al principio ambos nos sentimos tensos, como si nunca hubiéramos dormido juntos, como si fuera la primera vez que me abrazaba a su cuerpo o pegaba mi cara a su camisa.
Pero solo fue un segundo, y entonces él me tomó la mano. Sentí una relajación en todos mis músculos y fue como si retrocediera dos meses en el tiempo.
- ¡Acuérdate de coger plantas medicinales!- Nos gritó Gaide, antes de que el aleteo del dragón me impidiera escuchar nada más. Un fuerte viento nos cubrió y tuve que engancharme la bolsa al hombro para no perderla. Mi grimorio estaba ahí, y era algo de lo que mejor no desprenderme.   
Ascendimos hasta que no pudimos reconocer a Gaide, ni a Nieves, ni a las crías de dragón, aunque a estas últimas se las escuchaba por encima del viento. La dragona entonces dio una vuelta alrededor, se elevó más y comenzó a planear. Nunca lo había pensado, pero había visto poco salir a la dragona de su cueva. Se mantenía dentro protegiendo a sus hijos, sin abandonar un segundo la cueva.
¿Cuánto tiempo haría que no era libre de verdad?
Miré a Daimen. Él había cerrado los ojos, dejando que el viento le empujara contra mí. Se notaba que estaba en su hábitat, como la dragona, no tenía miedo a la altura, y parecía tener plena confianza en una criatura a la que minutos antes parecía temer con su vida. Pero bien parecía que habían olvidado sus diferencias, o que de golpe se había dado cuenta que era su pasaporte a las alturas.
Me importaba poco. Me hizo feliz verle de nuevo así, tras tanta tristeza acumulada.
Ese era el hombre del que me había enamorado.
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Reviviendo leyendas I. Preludio

viernes, 10 de abril de 2015

¡Buenos días!
¿Cómo lleváis la semana? ¿Y a aquellos a los que ya se os acaba la semana santa, qué tal?
Yo ya tuve clase esta semana, pero se me ha pasado muy amena. Supongo que lo pasé bien en vacaciones jajaja
Como os prometía, hoy traía historia, y por fin he decidido que llevo suficiente ventaja con esa historia a la que le he dado mil vueltas (la de este y este capítulo), como para empezar a subirla al blog. Iré despacito, que además me falta mucho Daphne que subir (por cierto, ganamos esta ronda del campamento :D)
Y en fin, dejo de enrollarme. Os traigo un pequeño preludio a la gran historia a ver qué os parece.
¡Un besín!
El mundo de Auria siempre había sido un mundo con magia, magia capaz de obrar milagros, de aquella que se categorizaba de leyenda. La magia inundaba el planeta y hacía que los dragones surcaran los cielos, los unicornios plagaran la tierra y que se libraran grandes guerras entre hechiceros sedientos de poder y riquezas, que siempre iban un paso más allá. Era la clase de magia que todos los niños sueñan con poseer, pero que muy pocos terminan alcanzando.
Pero pronto la magia quedó relegada a los sueños. Se fue esfumando de cada uno de los hechizos. Los dragones descendían en picado, los unicornios aparecían muertos y apenas unas pocas razas sobrevivieron a la escasez de magia, cada vez más difícil de emplear para los hechizos más sencillos. Los hechiceros buscaban la forma de hacer posible su uso, de volver a crear maravillas. Durante muchos años la magia simplemente había estado allí, sin necesidad de preguntarse un por qué. Pero, con el tiempo en contra, lograron encontrar la forma de volver a emplearla. Canalizaban la magia haciendo uso de sus varitas y bastones.
 Eran una burda imitación de los amuletos de los hechiceros, creados de la esencia mágica del propio mago y que permitían la realización de cualquier hechizo sin palabras mágicas. No eran tan potentes, por supuesto, y todo uso de la magia implicaba un coste en las energías del usuario, un coste muy elevado que también se traducía en coste monetario. Todo canalizador era caro, cuanto mejor fuera, más dinero costaba, lo que acabó relegando la magia a las posiciones sociales más elevadas.
Aún se sigue viviendo la escasez de la magia y las historias sobre dragones siguen siendo una leyenda. Hace tiempo que el mundo ha dejado de ser igual, que se ha perdido parte de la esencia de su creación. Muchos de los hechiceros buscan la forma de regresar a los inicios y dedican largas horas al estudio de la magia, pero avanzan muy despacio. Hay algo que falla, se puede sentir en el ambiente, pero vivimos tanto tiempo cegados por ello que solo podemos ser conscientes de su ausencia, sin ser capaces de identificarlo.
Y tan solo soñamos con poder arreglarlo.

Resumen blogs colaboradores

lunes, 6 de abril de 2015

¡Holahola!
Hoy toca hacer un pequeño resumen de las maravillosas historias que nos hemos encontrado durante la ronda de Blogs Colaboradores, que simplemente me ha encantado por su variedad. Como sabéis (porque soy una pesada y he dado la vara con ello mil veces)  el reto consistía en escribir una historia de 4 capítulos centrada en una relación padre/hijo, y que incluyera un cuadro impresionista por ahí metido. Cada cual escribimos nuestra historia, y ninguna ha sido igual a pesar de eso.
Pero no voy a hablar de la mía, sino que os voy a mostrar 4 de las historias con sus respectivas reseñas* para que veáis el material que hay en esta iniciativa.
Así que allá vamos.


Robo en la galería nacional. Por Ramón escolano.
Sinopsis: El detective Frank Tucker es un hombre al que la vida no le ha sonreído demasiado. Tras ser despedido del ejército y del cuerpo de policía, trabaja como un mísero detective al que no le va demasiado bien. Pero al ser contratado por la galería nacional recibe la oportunidad de enfrentarsea su pasado y soltar lastre de su vida.


Reseña




Falsa devoción. Por Naira Shair
Sinopsis: Kayla era el ojito derecho de su padre, su princesa, alguien a quien admirar. Hasta que él se casa, y de golpe espera más de ella de lo que puede ofrecer. Pero hay más secretos de los que Kayla sabe. Secretos que solo la Luna será capaz de revelar...

Reseña




Cerezas en Marzo. Por Edith T. Stone
 Sinopsis: Hasta entonces Annie solo había sido una chica de pueblo licenciada en Botánica. Pero nunca nadie la había respetado por ninguno de sus logros, es más, era considerada como un bicho raro, una "friki", pero eso no molestaba en absoluto a Annie. Su aislamiento social le proporcionaba la tranquilidad y la paz necesarias para trabajar en su nuevo proyecto que desde su perspectiva, iba a cambiar el mundo. Y su éxito trajo consigo mucho más de lo que ella esperaba, trajo todos los fantasmas de su pasado que ella creía superados.
Reseña




 
Pisando Firme. Por Green Eyes
Sinopsis: La vida de Tara se basa completamente en la disciplina. Sin disciplina las cosas se saldrían de control y todo seria un completo desastre. El baile le enseñó eso.
A los 5 años su madre los abandono a ella y a su padre, sin ninguna explicación, ninguna carta: En un segundo estaba y al otro ella y sus cosas habían desaparecido, dejando un gran hoyo en el pecho de Tara y su padre, Dylan. Pero ellos no permitieron que esto los rompiera, al contrario se unieron como ningún otro padre e hija lo han hecho nunca. Creando un vinculo inquebrantable.
Ella ama bailar casi tanto como ama a su papá, es su pasión, su vida, y su padre siempre la a apoyado y entrenado, pero un día todo se sale de control y el mundo de Tara cae a pedazos frente a sus ojos, y entonces solo queda una gran pregunta:
¿Deberá renunciar a sus sueños o por el contrario elije darlo todo por lo único que la a ayudado a mantenerse en pie durante todos estos años?
¿A cual mitad de su corazón renunciara solo por salvar la otra mitad?
 Green Eyes ha decidido continuar con una historia más larga ya que se encariñó de los personajes y podréis seguir leyendo de ella en su blog
Reseña de los primeros 4 capítulos


*Si la reseña no aparece antes del viernes, una de las administradoras se encargará de hacer la reseña.

Tranquilos, que si no aparecéis en esta lista no es que me haya olvidado de vosotros, sino que se encuentran en el blog de Sara. Así que ya estáis pasandoos a leer.
Y quiero finalizar esta entrada dandoos las gracias a todos los participantes y lectores de esta ronda. Me habéis conquistado con historias muy dispares y estilos distintos, habéis hecho magia, algunos de verdad y otros figurada, con vuestras historias de 4 capítulos. Algunos hasta os habéis encariñado con personajes que solo debían existir durante 4 capítulos, alargando su historia. Ha sido una primera edición de esta iniciativa en la que me lo he pasado en grande, y espero que todos vosotros también. Espero que cualquier fallo que hayamos tenido nos lo comenteis para intentar arreglarlo en la segunda ronda de la iniciativa (que por cierto, aquí tenéis el formulario para inscribiros) y que todos lo hayáis pasado en grande. No os creais que este resumen con portadas y sinopsis para quienes no lo tenían es la única sorpresa de esta ronda, pero no pienso decir más hasta que Sara no me dé permiso ;)
Así que nada, ya dejo de daros la vara, ahora os toca leer las maravillosas historias que os presento en el blog, pero os recuerdo que no serán las únicas.
El viernes ya vuelvo a subir historia, lo prometo.
¡Un besín!

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El vuelo del dragón {Relato Corto}

miércoles, 1 de abril de 2015

Buenos días.
Hoy he querido traeros una serie de relatos relacionados con el mundo de El Fantasma del Lhanda (Clicki para leer la historia, ya sabéis que si queréis más información podéis encontrlas en el menú, tanto en su propia label como en la sección de personajes con Clarya y Daimen).
Os voy a comentar que bueno, Clarya y Daimen acaban juntos de nuevo tras los eventos que ocurren en Lhanda, y antes de su secuela (algún NaNo la escribiré, lo prometo) tengo mil tramas pendientes con ellos. Una de ellas es esta.
No creo que necesitéis conocer la historia ya que os la explico en este relato. Además, no se centra en la historia del Lhanda sino más en su relación de pareja. Existió un momento en el que no quise hacer a estos dos la pareja perfecta y decidí que tenían que discutir. Busqué un motivo trascendental para hacerlo y antes de darme cuenta estaba escribiendo sobre una dragona en celo.
Lo normal, ya veis.
Hay un par de capítulos además de este escritos, que os iré trayendo durante el mes, y procuraré acabar este argumento antes de mayo, aunque he decidido empezar la historia de Nayde y puedo tardar.
Ahora sí, os dejo con la historia.
El despertador sonó y lo aporreé antes de darle tiempo a seguir sonando. Daimen gruñó a mi lado, girándose y volviendo a tumbarse. Ni siquiera cuando me levanté de la cama y tiré de las sábanas logré que se despertara.
Llevábamos un mes juntos en nuestra nueva casa, apartada de todo. Yo no tenía problemas para ir a la ciudad, siempre me acababa acercando usando un hechizo de transporte. Daimen, por otro lado, tenía más problemas para alcanzar la capital, y muchas veces me lo echaba en cara. No directamente, pero gruñía, no dejaba de suspirar y miraba todo el rato el almacén en el que residía el Lhanda, desinflado y cogiendo polvo.
No podía reprochárselo, era normal que sintiera un vacío existencial al dejar olvidada una parte de su vida como si nada.
Acabé de vestirme en el baño y volví a la cama. La luz iluminaba su espalda desnuda, marcando sus vértebras. Me encantaría tumbarme a su lado de nuevo, besar su columna vertebral y seguir por sus labios, como las noches de verano en las que dormíamos juntos.
Pero, con el otoño, las cosas cambiaron, y con la caída de las hojas, la pasión se perdió un poco.
Besé su hombro antes de salir, dispuesta a pronunciar el hechizo de transporte. Él se removió en la cama, pero sin embargo no llegó a despertarse del todo.
Y lo peor de todo, es que creí que así era mejor.

El zoo había mejorado mucho desde que llegué. Nieves mejoraba como bruja y, pese a que era muy impulsiva y sus hechizos solían desvanecerse antes de finalizar, muchas veces sí que conseguía finalizarlos y ayudar en el trabajo. Al mismo tiempo, como Gaide y yo nos compaginábamos, todo iba mucho más rápido de lo habitual y eso se veía en la recuperación de los animales de la veterinaria. Yo hacía muchas horas extra, sobre todo desde que había llegado el otoño en casa. Nieves estaba contenta de tenerme cerca y me ayudaba a distraerme.
Gaide lo sabía.
- ¿Qué tal está Daimen?- Preguntó un día, como una conversación casual que ninguna de las dos consideraba como tal. Me giré para observarla, sintiendo que sus ojos verdes estaban colándose en mi interior en busca de la verdad. Tras unas cuantas inspiraciones mientras me miraba los pies al caminar, volví de nuevo la vista a Gaide.
- Necesita salir de casa.- Admití, suspirando.- Estamos estancados, como si hubiéramos caído en la rutina al mes de vernos. Creo que echa de menos el Lhanda, que echa de menos volar. Él no tiene nada más que hacer, y antes sí y…
- Mira, los dragones han crecido mucho. Seguro que pronto se independizan.- La mujer cambió tan rápido de tema que todavía me dejó con la palabra en la boca y sin saber qué argumentar. Llevé la vista a la entrada de la cueva, donde las criaturas reptilianas se estiraban al sol. Recordaba que la primera vez que los había visto, apenas unos meses atrás, creí que eran grandes al tener casi mi altura. Sin embargo habían crecido todavía más, y eran más robustos y con unas alas mucho más grandes en relación a su cuerpo. Cada vez necesitábamos más comida también, y sabía que eso pronto acabaría notándose en mis bolsillos. Dejé olvidada mi preocupación por Daimen para atender a las criaturas.
- Y cada vez comen más…- Comenté, pensativa.
- No por mucho tiempo, pronto buscarán su propio territorio, lejos de aquí.
De golpe, la idea de dragones conquistando las tierras de Elaika me alteró más que los problemas con Daimen, por lo mal que aquello podría acabar. No quería que les pasara nada, y ya había visto lo que hacían en ese país con cualquier signo de magia. Miré alarmada a Gaide, que pareció comprender lo que quería decirle.
- No te preocupes, son más inteligentes de lo que puedas creer. Saben dónde están a salvo.- Comentó, sonriendo mientras acariciaba el cuello de una de las crías. Sus escamas verdes se veían reflejadas en los ojos de Gaide con tal nitidez que parecía que estuviera mirando a su hija.- No dejaría que estuvieran en peligro.
Era un momento demasiado mágico como para decir nada, y me dediqué a callar, a dejar que la magia del momento nos envolviera antes de que fuera rota por un lamento en el interior de la cueva. Intenso, muy potente, que hacía reverberar mi pecho y mis tímpanos. Las crías corrieron a ocultarse entre los bosques, dejando a su madre sola, llorando en la cueva.
El reclamo duró un doloroso minuto antes de detenerse, todavía resonando en el bosque. Mis oídos pitaban y cuando di un paso sentí que la pisada resonaba en mi cabeza, como una potente resaca.
- ¿Qué fue eso?- Pregunté, me costaba escucharme a mí misma, como si tuviera los oídos taponados.
- Mamá dragón quiere compañía.- Me llegó la respuesta de Gaide, como si estuviera a varios metros de distancia. Bien, así que no era la única con problemas de amor.- Sabe que sus hijos ya son mayores, y ahora que no tiene que cuidarles…
- Creí que no se reproducían tan rápido.- Comenté.
- En realidad sí lo hacen, pero la incubación del huevo les lleva alrededor de cien años.
Aquel dato me dejó sorprendida. Cien años esperando a que sus pequeños naciera. Me sorprendía que se separara tan pronto de sus crías. Y que éstas crecieran tan rápido.
- Será mejor llevarla en busca de su dragón, como siga aullando así, pronto todas las criaturas escaparán del zoológico.
Gaide parecía pensativa. Demaiado pensativa. Era como si hubiera estado entretejiendo algo desde que se había levantado, y de golpe, al atar cabos, todo estuviera en su sitio. Sentí un escalofrío. Algo me decía que estaba en medio de los planes de Gaide.
- Clarya, ¿te gusta volar?

Volví a casa más pronto de lo habitual. Daimen no estaba en ninguna de las habitaciones principales, así que, con un largo suspiro, me acerqué al almacén. No me gustaba ir al Lhanda. Me hacía sentir que lo había sacrificado por mí, y cuando entraba, sentía la atmósfera cargada, llena de culpabilidad en el ambiente, que nunca lograba desaparecer del todo.
Encontré a Daimen sentado en un escritorio, analizando datos de la nave. Nunca había llegado a entender del todo la aerodinámica y mucho menos el sistema del motor, a pesar de todo el tiempo que había pasado junto a Luke. Me coloqué a su espalda y vi mi sombra tapar los papeles que él con tanto cuidado parecía investigar.
Con un largo suspiro, el capitán de una nave inmóvil me miró.
- ¿Qué haces aquí tan pronto?
Iba a decirle que me iba unos días a ayudar a una dragona a copular, que procurara no aburrirse mucho y que por favor, no pensase tanto en el Lhanda. Iba a decirle que necesitaba un tiempo a solas para pensar. Cuando me di cuenta que lo que él en realidad necesitaba era todo lo contrario. Estaba encerrado, como un pájaro en una jaula.
Daimen necesitaba volar.
- Prepara una maleta. Vamos a volar.
Él suspiró, cansado.
- Clarya, el Lhanda no está para dar un paseo cuando me aburra.
Ensanché la sonrisa que se había formado en mis labios. Hacía tiempo que no sonreía así estando con él.
- ¿Quién te ha dicho que vayamos a ir en el Lhanda?


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