El diario de Lucía: TENGO UNA CITA.

viernes, 12 de febrero de 2016

¡Holahola!
El domingo es San valentín y yo he querido subir una entrada medio romántica para seguir con la historia de Lucía, que voy muy atrasada con ella. La verdad es que estoy alterando el orden de los acontecimientos según como pasaron en popmundo, pero no pasa nada porque todo acabará en el mismo sitio. Ah, y en unos días pienso actualizar el índice de personajes con los de las nuevas historias, no worries.
Sobre la entrada, hoy Lucía tiene una cita y os escribe justo antes de salir hacia allí. ¿Qué tal le irá?



TENGO UNA CITA.
Osea, respira Lucía, no es para ponerse así. Solo es una cita para devolver unos apuntes y poco más, pero tengo una cita con mi crush. Sé que debería pensar en la gira mundial y esas cosas (por cierto, está en marcha, hoy me han llegado las primeras propuestas y eso hace que tenga que pedir evaluación a distancia. No os imagináis la de gente que hace estas cosas a lo largo del curso, no solo las chicas con padres con influencia, al parecer).
Pero volvamos a lo importante.
La cosa comenzó así. Tras unos segundos de nerviosismo mientras el teléfono sonaba, escuché que alguien descolgaba al otro lado entre jadeos.
— ¿Diga?— Por su tono de voz estaba fatigado y yo empecé a sonrojarme, imaginándome la peor situación posible. Aun así logré recomponerme rápido.
— ¡Hola! ¿Eres Antonio? Soy Lucía Fossas, de clase de canto— Pregunté, casi de carrerilla, llevaba un rato pensando qué decir. Tras unos segundos de titubeo, añadí.— Me prestaste tus apuntes.
— ¡Ah, es verdad, Lucía!— Sonreí nerviosa al escucharle decir mi nombre, como si no fuera uno de los más comunes de españa, como si no se lo hubiera dicho tres segundos antes.— Perdona que esté tan disperso, me pillas en el gimnasio.
Yo ya suponía que alguien como él tenía que ir al gimnasio. Ese cuerpo no podía ser solo por obra de la naturaleza.
— No pasa nada, hay que cuidar el cuerpo tanto como la mente.— Comenté, preguntándome para mis adentros por qué había dicho tal estupidez. Me apresuré a cambiar de tema antes de perder puntos con él.— Te llamaba porque ya he mirado tus apuntes y te he añadido un par de cosas que había tomado y tu no. Muchas gracias por prestármelos.
— No es nada, gracias por completar los míos.— Tuve que contener un chillido de emoción, ¡me había dado las gracias!— ¿Quieres tomar algo antes de ir a clase? Así me los devuelves.
Estoy segura de que en aquel momento mi corazón se detuvo y perdí toda facultad sensorial de mi cuerpo que no fuera el oído. Se repetían esas palabras una y otra vez. Me había propuesto quedar.
— ¿Lucía?— Preguntó Antonio. ¿Cuánto tiempo llevaba con la cabeza ida?
— ¡Ay sí! Claro que me gustaría. ¿Dónde quieres quedar?
— Ensayo en un local cerca de la universidad, si quieres te mando la dirección por whatsapp y nos vemos ahí sobre las dos, después de comer.
— Perfecto, nos vemos allí entonces. No te canses demasiado en el gimnasio.
Le escuché reír al otro lado de la línea, haciendo que me temblaran las piernas.
— Es un local público, Lucía.
Me morí de la vergüenza, no había querido que malinterpretara mis palabras.
— ¡No quería decir eso!
No supe si llegó a escucharme, porque no dijo nada y pronto se colgó. Pero algo es seguro: tengo una cita con Antonio Arasa, y llevo media hora en ropa interior pensando qué ponerme.
Y a este paso voy a llegar tarde, así que… ¡voy a dejarlo ya! Si alguien me ofrece consejos de moda os estaré eternamente agradecida, algo casual pero que resulte elegante. Ay dios, mi armario está lleno de ropa de concierto, necesito ir de compras cuanto antes.




Lo que he aprendido de "70 trucos para sacarle brillo a tu novela"

lunes, 8 de febrero de 2016

Hace un par de fines de semana Gabriella Campbell puso gratis en amazon su ebook "70 trucos para sacarle brillo a tu novela" y gracias al grupo del NaNo, me enteré a tiempo para obtener el libro gratis. Me venía de perlas porque ando ahora mismo con el proceso de reescribir  la novela (aquí os explico por qué no lo llamo editar o corregir) y de verdad que acepto cualquier ayuda que me venga.

Pero como tal vez no os enterasteis, os quiero decir lo que me pareció el libro, y qué trucos son los que yo voy a aplicar (comentando por encima, no con la profundidad del libro) para que os preguntéis si os merecerá o no la pena conseguir el libro.

Así que hice caso a las instrucciones para usar el ebook y me senté a la extraña luz de febrero que se colaba por mi ventana, con el libro delante dispuesta a apuntar todo lo que me viniera bien para Lhanda. Y sí, con esta entrada abierta. Así que, allá vamos.

Os aseguro que bebí algo que agudizase mi concentración y no alcohol. Quiero un premio.


En los primeros siete trucos básicos de escritura la autora nos comentaba que son necesarias varias revisiones durante la corrección de un texto. Ella las distribuye entre estilo y problemas estructurales o de coherencia, ortotipográfica y una final. Yo hice (estoy haciendo) exactamente eso, así que yay me! parece que el leer por internet antes de empezar con la corrección me llevó por el buen camino. Como os he comentado más veces es un proceso largo. Ella la verdad es que corrige a medida que revisa, pero yo prefiero anotar primero una revisión general y luego corregir los fallos de corrido, pero cada cual es un mundo en ese sentido.

Pasando a una corrección de estilo, de entre sus consejos he optado por fijarme en las formas verbales que uso en la escritura, y optar más por las formas activas frente a las pasivas. Dentro de los verbos, también me alegra ver que se opta por unos tiempos verbales simples y sencillos, algo en lo que creo que me fijaba, pero no lo tengo muy claro, ahora seguro que me fijo más.

¡Y las muletillas! Eso es algo que creo que uno solo no va a reconocer con facilidad, pese a que me de cuenta al verlas de párrafo en párrafo. Acabemos con el monopolio del "sin embargo", señores.

Por no deciros que hay un apartado para el leismo y sí, me lo he grapado en la frente. Seguro que aún así se me escapa algo. Suerte que tengo a Martín para gruñirme cada vez que lo digo mal.

Además, el libro da trucos sobre el contenido del texto, y no solo el estilo. Nos habla del sentido de lo que escribimos, esos momentos en los que una escena nos parece muy bien escrita, hasta que le toca a otro leerla y no entiende nada. Para ello nos recomienda leer en voz alta o, como escuché hoy en writing excuses, cambiar el tipo de letra al texto para volver a fijarse bien en lo que hemos escrito, y darnos la ilusión de que el texto "no es nuestro". Otros de los trucos que tendré en cuenta son el ritmo (¿hay suficiente acción en la novela? ¿mucho romance? ¿tengo que borrar tantas escenas como creo?) y los personajes, siempre tengo la sensación de que mis personajes hablan y se comportan igual, o se comportan de forma incoherente o, incluso, de un modo aburrido, y espero poder revisar todo esto con el ebook como guía.
Esto me hace gracia porque me olvidé que Surina tenía los ojos verdes. Bueno, y porque el texto es gracioso.

También el libro me ha introducido el término datadumping del que creo que investigaré más. El datadumping se define como saturar al lector con datos excesivos que no vienen a cuento en la trama y del que creo haber pecado alguna vez, así que como sé que tengo un par de escenas así en Lhanda, quiero tenerlo bien mirado para cuando me toque revisar esas escenas.

Como podéis ver al final es un libro muy completo, con tantos trucos que al menos alguno tiene que servirte por la fuerza, y que bueno, gratis me ha dejado muy buen sabor de boca, pero por dos euros tampoco me habría muerto por comprarlo (aunque algunas cosas se pueden encontrar por internet, para qué mentir).

¿Vosotros habéis leído el libro? ¿Cuáles son vuestros trucos a la hora de corregir?

Reviviendo Leyendas IV. Siempre hay un pero

miércoles, 3 de febrero de 2016

 ¡Buenos días!

Ya iba siendo hora de volver a traeros un capítulo de Reviviendo Leyendas (pronto le crearé un índice a la historia, I promise). Además he decidido revivir un poco mi wattpad (el otro día leí mucho en blablacar y me picó el gusanillo) y he empezado a subirla, así que si preferís leer la historia allí, podéis.
Pero bueno, a lo que nos atrae. Nayde está cambiando un poco su aspecto ahora que se acercan los duelos públicos, sabiendo que una buena imagen puede servirle tanto como un buen hechizo. ¿Qué tal le irá en su prueba final?



Al finalizar los exámenes, mi matrícula en orígenes de la magia me consiguió un puesto entre los diez mejores estudiantes de la academia. Lina y Kevin se habían quedado a las puertas, aunque un par de profesores habían visto sus aptitudes para la creación de canalizadores y les había puesto en contacto con una buena empresa. Me sentía bien por ellos, pero eso significaba que dejaban la academia mientras a mí todavía me quedaba una serie de duelos para obtener el título a mejor estudiante (y su correspondiente varita último modelo, lo cual me motivaba bastante).

Pensé que iba a sentirme sola, cuando me enteré que mi madre pensaba ir a visitarme a la academia, para recoger las cosas de mi habitación y prepararme para abandonar el que había sido mi hogar durante tanto tiempo. Decidí darme un buen baño para la ocasión, me corté el pelo con uno de los hechizos que había diseñado una compañera como proyecto final, y fui consciente de lo mucho que había pasado de mi aspecto en una semana. El espejo seguía devolviéndome una mirada marrón cubierta de cansancio que parecía suplicar por dormir durante al menos un mes.

El cuento de nunca acabar

lunes, 1 de febrero de 2016

Hoy he reescrito todo el prólogo de Lhanda.

¿Veis? Pone second draft :D

Digo reescrito porque no sé qué quedará de lo que yo escribí por primera vez hace eones, así que no me atrevo a llamarlo corrección. La verdad es que tenía menos cosas señaladas que fuera a cambiar, pero mi problema radicó en que, empezando a cambiar una, lo siguiente empezaba a carecer de sentido y, aunque algo se mantiene (la esencia, por ejemplo, y gran parte de los diálogos) he cambiado mucho más de lo que creía.