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Resurgiendo

Hola!! Sí, no he muerto, aunque la verdad, si nos referimos a la muerte como escritora, sí que morí un poco... La universidad mata demasiado, la residencia mata demasiado, las relaciones sociales matan demasiado, y los viajes en bus de 2 horas y media matan. Punto. Al principio creí que escribiría en esos viajes y podría seguir publicando constantemente, pero me canso de todo y acabo mirando por la ventana deseando llegar, así que básicamente vais a tener a la Aysha escritora únicamente disponible cuando vaya en un supra, que son comodos y tienen enchufe, cuando esté en casa sola, o en la residencia sola, tirada en mi habitación, o en la sala común, pero ahí escribo muy poco. También puede que escriba los fines de semana de carreras de fórmula 1, cierto bichejo me hace verlas. Como comenté en la actualización del fantasma del Lhanda (sí, he actualizado) tal vez haga una pequeña historia relatando todo lo ocurrido este año en la uni, que la verdad, no es poca cosa, pero no me atrevo ...

Los misterios de Surina

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Ahora que he subido un nuevo capítulo a Fanfic.es, quería preguntaros... ¿Alguno le ha prestado la suficiente atención a Surina? Vale, algunos supieron su color de ojos antes que yo, pero, ¿alguno es tan bueno de saber cosas que Surina todavía no sabe? Es una mujer misteriosa, de eso no hay duda... ¿no? ¿A qué me estaré refiriendo? Me gustaría saber vuestra opinión sobre a qué me refiero. Por cierto, esta es Surina... en algún momento cercano de su vida. Por si no lo sabíais, la encuesta dijo que, al final, Surina tenía los ojos verdes... Unos ojos que guardan muchos secretos... ¿Os ha picado la curiosidad? ;)

Gran consejo

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene pro­ble­mas de espa­cio en el cló­set por­que ha com­prado dema­sia­dos. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tar­jeta de sus­crip­ción a una biblioteca. Encuen­tra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lec­tora por­que en su maleta siem­pre lle­vará un libro que aún no ha comen­zado a leer. Es la que siem­pre mira amo­ro­sa­mente los estan­tes de las libre­rías, la que grita en silen­cio cuando encuen­tra el libro que que­ría. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las pági­nas de un libro viejo en una libre­ría de segunda mano? Es la lec­tora. Nunca puede resis­tirse a oler las pági­nas de un libro, y más si están amarillas. Es la chica que está sen­tada en el café del final de la calle, leyendo mien­tras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema des­lac­to­sada ha adqui­rido una tex­tura un tanto natosa ...