Resumen Segunda Ronda Blogs Colaboradores

miércoles, 30 de septiembre de 2015

*Desempolva un poco esto*
¿Hola? ¿alguien por aquí? Estoy un poco dispersa, pero intentaré de verdad publicar más a menudo (necesito la rutina en mi vida).

Hoy os iba a hablar de la ronda de blogs colaboradores, que al fin terminó con algunas incidencias. Se nota que mejor es no hacer rondas en periodo de examenes porque tanto administradores como moderadores nos dispersamos, peeero bueno, ignoremos todos esos fallos. Desde el fondo de mi corazón espero que disfrutaseis la experiencia y ojalá os apuntéis a la siguiente ronda, que podéis hacerlo aquí.

Pero en fin, voy a haceros el resumen de las historias que han surgido de esta bonita aventura, y así vosotros podéis pasaros por los blogs a darle amor. Y sin más, comenzamos.


Tercera ronda de Blogs Colaboradores

jueves, 3 de septiembre de 2015


¡Buenos días!

Sí, publicando tan de seguido hasta parece que vuelvo a blogger y todo. Pero es que empieza septiembre y hay que ponerse las pilas, y además mi querida Sara me ha comentado que es hora de volver a pensar en la ronda de Blogs Colaboradores.

La verdad es que escogimos una fecha horrible para la ronda pasada. A mi por ejemplo me coincidió en exámenes, aunque por suerte solo tenía que leer y no escribir. Por otro lado algunos de vosotros sufristeis los efectos del verano y al final ha sido un poco desastre. Prometemos ponernos las pilas.

¡Pero en fin! No estamos para recordar malas pasadas sino para hacer las cosas bien. ¿Y si no sabéis de qué va esto? No pasa nada, yo lo explico en un segundín. Blogs Colaboradores en una iniciativa en la que se crea una pareja de dos blogs, uno de ellos con la misión de escribir una historia de 4 capítulos (uno por semana) y el otro encargado de reseñarla al final, dar consejos sobre posibles mejoras y, en realidad, ayudar a mejorar la calidad del relato. A cambio el blog que escribe debe comentar en las entradas que el otro blog vaya subiendo durante el transcurso de la actividad, quid pro quo.

Cada uno elige cómo quiere que vaya su historia excepto por dos datos. El primero es que el tema principal es general para todos aquellos que se dedican a escribir, y lo decidimos nosotras. Después se hace un sorteo con un elemento que debe aparecer en algún momento de la historia, principal o no. Ese está a vuestra elección y al azar, pero no debe ser en plan "el género tiene que ser fantástico", sino algo un poco más concreto que pueda aparecer y ser un elemento principal o secundario de la historia. Espero haberme explicado.


Para apuntaros podéis hacerlo desde este formulario.




De momento estos son nuestros participantes.

Escritores


Reseñadores

¿Y tú? ¿A qué estás esperando para apuntarte?

Espero veros a muchos por la iniciativa y, por supuesto, que disfrutéis con las lecturas. Nos leemos en unos días con la lista definitiva.

¡Un besín!

Sangre por Sangre II #ProyectoParaDos

martes, 1 de septiembre de 2015

 ¡Buenos días!
Vuelta de vacaciones. Ya os avisé que puede que no estuviera por aquí y sobre todo si coincide que me voy con mi novio por ahí, que luego vuelvo con él y que después la playa me llama todos los días. Ya lo siento, supongo que ahora con la rutina vuelva al día a día ^^
Lo que os traigo hoy es otro proyecto de escritura de reivindicando blogger, esta vez el reto era escribir una historia a 4 manos, con el añadido de que debían añadirse unas palabras especiales en la historia. Mi pareja es Victoria Prince de Smoking Crayons Under an Autumnal Tree y sin duda alguna ha sido una experiencia demasiado divertida para que se quede en algo puntual. Exijo repetir la experiencia al menos una vez.
En fin, esta es la segunda parte, ya que la primera anda en el blog de Vic, así que podéis leer la primera parte aquí. No olvidéis pasaros por la lista de participantes en el blog principal para leer el resto de historias (os la dejo al final del relato para que la tengáis a mano).
Y ya no me enrollo más, espero que os guste la historia tan curiosa que hemos creado.




Todo parecía ir como la seda. Aquella noche en la misa negra, mi señor Lucifer me había dedicado más tiempo que a ninguna de las otras brujas, mis encantamientos estaban en su máxima potencia. Sentía que nada podía irme mal...

Pero luego la vi. Allí, sobre el altar de piedra, con su cuerpo menudo cubierto de heridas sangrantes. Mi niña, mi pequeña Alda, y ese sucio de Alastor había lamido cada una de las cicatrices de aquel cuerpo tan puro, tan pequeño. Podía ser el alcalde, el jefe de nuestro aquelarre. Podía tener el favor de Lucifer. Pero mi señor sabe que movería cielo y tierra para mantenerla a salvo de todo mal. Y por supuesto no pensaba permitir que el fruto de mi cuerpo pereciera allí. Aunque le fallara a mi señor.

El aquelarre se había detenido. Todos se fijaban exclusivamente en mí, y yo no tenía ojos para nadie más que para Alda. Mi hija tenía un reguero de lágrimas que bajaban por su mejilla y le limpiaban la sangre que había alcanzado ese rostro tan claro, tan dulce... Alda no era como yo. Alda era buena. Y Alastor... ese pervertido. Me importaba bien poco lo que hiciera con el resto de chiquillas de Old Oak. Incluso me importaba bien poco lo que hiciera con los chiquillos. Pero hacerle eso a mi hija... ¿acaso no éramos una familia?

- Alastor, no puedes hacer esto. Es mi hija, es todo lo que me queda.- Repliqué, intentando serenarme. Sabía que si empezaba aquella guerra con gritos no lograría nada.
- ¿Y? - Fue su respuesta, haciendo ondear el cuchillo a pocos centímetros del rostro de Alda, como si de un juego se tratara.- ¿acaso no eres tan fiel a tu señor como para entregarle todo lo que tienes en un sacrificio?
- ¿Del mismo modo que Abraham sacrificó a Isaac? ¿Ahora plagiamos herejías?

Alastor esbozó una sonrisa siniestra, alargada por las sombras del fuego, y miró un segundo a Lucifer, que se mantenía impasible ante nuestra discusión.
- No, tranquila... en esta historia, ella no va a volver a la vida.

Di un paso hacia delante, amenazante. Por lo visto, las palabras suaves no surtían efecto en Alastor, y era necesario recurrir a la violencia. Pero, ¿qué daño podría hacerle yo? Con mi pequeñísimo cuerpo y mi tan inexistente fuerza. Estaba acabada, y Alda conmigo.
- ¡Tómame a mí en su lugar! ¡Me ofrezco como sacrificio, Alastor! ¡Tómame a mí, o te juro que lo invoco! - Lancé una mirada amenazadora al demonio y al propio Alastor, advirtiéndole de que un simple nombre, antiguo y poderoso, podría acabar con esta reunión en un abrir y cerrar de ojos.
-No podemos tomarte a ti en su lugar, querida. No eres tan pura como tu hija. Es lo que la vuelve tan… Apetecible - el hombre parecía divertirse con esa situación. Nunca había visto a nadie disfrutar tanto con el sufrimiento ajeno, y más con el sufrimiento de un igual -. En cambio, Gytha, si sigues por esa línea, no nos quedará más remedio que acabar contigo en la próxima reunión. Lo sabes, ¿verdad? ¿Qué crees que le pasó a la última persona que puso en duda mi palabra? Llámalo. Invoca al Innombrable. Pero entonces moriréis las dos.

Estaba entre la espada y la pared. ¿Dejar morir a Alda o arriesgar la vida de ambas? No había nada seguro en todo esto. Mi mente me advertía de que este juego era muy peligroso, y lo mejor era seguirle el juego a Alastor; pero mi corazón me gritaba que saliese corriendo de allí, con Alda, y que nos mudásemos lejos. Muy lejos de aquí.

Noté la garganta reseca de los nervios, casi chirriante. Me pedía gritar pero no podía hacer nada. Alastor disfrutó un segundo de mi silencio, de su victoria. Me rendía, dejaba que mi niña muriera a manos de ese sucio canalla que había dicho que nos ayudaría. Dejaba que los años que pasé aunando fuerzas para huir de mi marido se quedaran en nada. Todo lo que había hecho por Alda, mi familia, mi sangre, destruído por los sucios placeres de un indeseable que dijo ser quien me iba a ayudar a ser más fuerte.Y yo le estaba dando a mi hija, mi todo, en bandeja.

Alastor volvió a alzar el cuchillo, reflejándose en las llamas que pronto consumirían a Alda. Mi garganta seguía reseca.

Pero algo dentro de mí se rompió.

- Lo voy a hacer, Alastor. Te juro que lo haré - y sin apenas pensarlo dos veces, pronuncié alto y claro el nombre de Jesús, hecho que haría que el aquelarre se disolviese.

El cuchillo se detuvo a pocos centímetros del pecho desnudo de mi pequeña. Alda chilló horrorizada, pero en el rostro de Alastor solo había odio. La figura de Lucifer se desvaneció junto a la hoguera que iluminaba el claro, y todos los brujos comenzaron a dispersarse, horrorizados por la mención del Innombrable. Solo Alastor y yo quedamos en el claro, con Alda en el centro, incapaz de hacer nada. Reaccioné más rápido que mi rival y corrí hacia sus ataduras, arrancándolas con una fuerza que desconocía tener. Lo relacioné como un buen presagio, como si mi señor aceptara mi decisión y creyera que estaba en lo cierto, que mi niña no se merecía aquel destino.

Cargué a Alda en mi hombro mientras empezamos a correr, haciéndonos una con las sombras, fundiéndonos entre los troncos del bosque y avanzando como si nuestros pies no tocaran el suelo. No sabía hacia dónde iba, pero me daba igual, en aquel momento solo quería poner toda la distancia posible entre Alastor y nosotras.

Ya había perdido la cuenta de los minutos que llevaba corriendo y no sabía dónde nos encontrábamos. Sólo seguía corriendo, hacia adelante, más y más y más. De repente, se alzó ante nosotras, un árbol de tamaño descomunal: el viejo roble, símbolo y epónimo del pueblo. Años atrás, según contaban los pueblerinos, había sido alcanzado por un rayo, dejándolo del color del carbón en su mitad superior. A pesar de esto, el roble seguía desprendiendo toda su magnanimidad.

-Has tardado en llegar, pequeña bruja.

Esa voz. La reconocí al instante, y me produjo un escalofrío por todo el cuerpo. De detrás del roble apareció la figura de Alastor, y di un paso hacia atrás por puro instinto. Dejé el cuerpo magullado de Alda apoyado contra una roca musgosa, teniendola en mi ángulo de visión, junto al brujo.

-Te lo suplico, Alastor. Te lo suplico, déjanos marchar.
-¿Crees que voy a dejar que os vayáis de rositas después de todo? ¿Acaso crees que estás tratando con un tonto? No, querida. Os tendré a las dos, a menos que consigáis matarme. Eso es decisión tuya.
-Yo…
-Ya que has sido lo suficientemente tonta como para enfrentarte a mí, cuestionar mi autoridad y la de tu amo - nuestro amo - Lucifer, está en tu mano decidir tu futuro.
-Tú… - Dudé. Necesitaba sacar a mi hija cuanto antes de este lugar, pero Alastor no nos lo iba  a poner tan fácil. Estaba dispuesta, después de todo, a realizar un trueque: mi vida por la de mi hija. La huida era imposible, ya no me quedaban opciones -. Te propongo un intercambio. ¿Estarías dispuesto a ello?
-Quieres intercambiarte por tu hija, ¿no es cierto? - Asentí, sin pestañear ni una sola vez -. Te repito, querida mía, que por lo visto piensas que estás tratando con un tonto, y no es así. Pero esto me está divirtiendo mucho. No sé si aceptaré, pero sí escucharé. Adelante.

Cogiendo una bocanada de aire, intenté serenarme. El brujo empezó a caminar en círculos, esperando mi pequeño discurso. Y hablé. Y mientras hablaba, me acerqué lentamente a él. El corazón me latía  a mil por hora, sentía todo mi cuerpo entumecido por los nervios, me sentía flotar, como si en algún momento me fuese a desvanecer en el aire. Plof. Pero saqué fuerzas, por ella, por nosotras.

-Alastor… - susurré, casi tocando su cuerpo con el mío -. Alastor, yo… - Lo agarré por un brazo, apretando lo justo para transmitirle un “te necesito, eres el único que puede ayudarme”. Estaba dispuesta a todo. A absolutamente todo por distraerlo y permitir que Alda huyese. Ahora sólo había que esperar a que mi táctica no fallase.
-Puedes seducirme todo lo que quieras, mujer. Tus armas no funcionarán conmigo. 

Acto seguido, me coloqué frente a él, a escasos centímetros de su rostro. Él se vio obligado a darse la vuelta, dándole así la espalda a Alda. Lo besé. Al principio, se resistió, pero en seguida me correspondió. La verdad es que no había puesto mucha resistencia a aquello, casi como si realmente lo estuviese deseando.

Profundicé más el beso, y con un gesto de la mano, le indiqué a Alda que se levantara de allí y corriese a través del bosque. Que corriese y jamás mirase atrás. Esta obedeció, y la vi marchar. Algo en mi se rompió, y tuve que luchar con todas mis fuerzas para que Alastor no se diese cuenta de este momento de debilidad. Ya había acabado todo: no había manera humana de salvación. Alastor la tomaría contra mí, y no le bastará con matarme, pues tendrá que saciar la muerte de dos personas en una sola. Preveo que una muerte lenta; lenta y muy dolorosa.

-Sí. Tendrás una muerte lenta y dolorosa. Te dije que no era ningún tonto.