Escribir fuera de word: 3 apps de escritura para este NaNoWriMo.

lunes, 23 de octubre de 2017

Desde el primer NaNoWriMo, allá en 2013, cuando descubrí Scrivener me di cuenta de lo mágico que era aquel programa, tanto a la hora de escribir distintas escenas, guardarlo todo en capítulos o añadir datos sobre la trama y los personajes y tenerlo todo dentro de un mismo documento. Fue terminar noviembre y usar mi descuento de ganadora para hacerme con el programa, y desde entonces ha ido poco a poco desbancando a word a la hora de escribir cualquier cosa.

Sin embargo, con el paso del tiempo mis necesidades han cambiado, y los programas que uso, también. Sigo usando mucho Scrivener, pero ahora os voy a hablar, aparte de él, de otros dos programas que he descubierto al cotillear las páginas del NaNo.

Así que, sin más, comenzamos.

Will you feel better? {Relato corto} [TW: sangre]

martes, 22 de agosto de 2017

{x}




[You're getting sadder, getting sadder, getting sadder, getting sadderAnd I don't understand, and I don't understand...]
[Could have happened here]

Hay veces en las que una noche perfecta se rompe en un instante y no hay marcha atrás, una herida que se abre con tanta fuerza que no hay caricia que la cure. El escozor de un labio hinchado en una mueca de lástima que uno quiere ocultar.

Katya se miró al espejo del cuarto de baño, intentando reconocerse en el reflejo. Los mechones rojos de su cabello se pegaban a su piel blanca, contrastando en sus mejillas y confundiéndose con los arañazos y el morado de aquel moratón que empezaba a aparecer en su pómulo izquierdo. Lo peor era su labio inferior, el corte que dejaba una pequeña línea de sangre que goteaba hacia su mejilla. Se había interpuesto casi sin pensar, desoyendo el consejo de huir. No podía dejar que Sho sufriera por ella, no quería causarle dolor a un desconocido que le había tratado tan bien, y antes de darse cuenta estaba recibiendo un puñetazo en su mejilla, aunque el joven intentara apartarla nada más ver sus intenciones. Recordaba tener la vista borrosa mientras la apartaba y de golpe pegaba unos gritos que poco parecían suyos, también ser zarandeada y otro puñetazo que no había sido capaz de esquivar. Al menos se habían ido, pensó, sonriendo y deshaciendo la mueca al instante. Se le había vuelto a abrir la herida del labio.

Se limpió con cuidado el corte, desinfectándolo con una gasa y agua oxigenada y conteniendo el aspaviento al sentir el escozor en la piel. Decían que si escocía era que curaba, aunque había heridas que no importaba que se fueran de la piel: seguían doliendo. No eran los cortes o los golpes lo que le preocupaba, sino saberse inútil e insignificante a ojos de otros: una criatura que pasa por la vida intentando no hacer ruido y dejándose arrastrar a dónde ellos querían. Pensaban que podían usarla y dejarla estar, y que si alzaba la voz tenían la fuerza para hacer con ella lo que quisieran.

Suspiró. ¿De verdad pensaba salvar a su hermana siendo así?

Salió del cuarto de baño y caminó hacia la nevera de la cocina sin encender una sola luz y apenas haciendo ruido. Sus compañeros dormían, o tal vez no estaban en casa. Hacía tiempo que no les preguntaba sus planes y se comunicaban por post-its en la nevera. El acuerdo le favorecía, sobre todo cuando le dejaban sobras de comida por la noche con una nota preguntándole si el ensayo del conservatorio había ido bien. Observó la nota con aire distraído mientras sacaba el tupper de la nevera. Parecía que hacía una eternidad desde que salió del conservatorio, pero solo habían sido unas horas. Después de cerrar la nevera abrió el congelador y sacó dos bolsas de guisantes congelados. Antes de apoyar la suya sobre el labio la cubrió con una toalla.

Sho estaba en el salón, tumbado sobre el sofá con los ojos cerrados. Tardó unos segundos en deducir que no estaba dormido aunque lo pareciera, removiéndose justo al sentirla pasar a su lado. La joven apretó los labios, intentando sonreír pese al dolor, y se arrodilló en el suelo frente a él, extendiendo su mano con la bolsa restante de guisantes y un trapo para sus heridas.

— Gracias.— Respondió él, algo seco. No sabía si era el entumecimiento de sus músculos o su piel, pero desde que habían llegado a su casa no había hablado demasiado. Bien podía ser por el dolor, pero algo le decía que se sentía mal por no haber podido protegerla del todo. Notó el roce de sus manos cuando él cogió la bolsa que le tendía, la aspereza de sus yemas y algunas heridas abiertas en sus nudillos. Al alzar la vista de nuevo a su rostro notó sus ojos oscuros clavados en ella, todavía severo, y acabó logrando que la joven bajara la vista.— No tenías que haberte interpuesto.

Así que eso era. Katya casi suspiró aliviada al comprender que solo era su actitud protectora, como había sido durante toda la noche, la que le hacía sentirse así. Temía que estuviera enfadado con ella de verdad, porque, de algún modo, con él se sentía cómoda por primera vez en mucho tiempo. No había dudado al decirle su nombre, al mostrarle su casa. Ni siquiera recordaba la última vez que había traído a un amigo a su casa.

— No podía dejar que te hicieran daño.

— ¿Incluso a costa de ti misma? — La pregunta fue directa y se vio reflejado en el rostro de la joven sin que pudiera esconderlo tras la mirada impasible que solía vestir como armadura. De golpe abrió los ojos, dolida y avergonzada, intentando encontrar una respuesta ingeniosa o las fuerzas para recriminarle a él todos sus golpes. Sin embargo se quedó en silencio, notando su labio arder pese al frío del hielo. La herida le recordaba que, en el fondo, Sho tenía razón.

Él también percibió el estado de ánimo de la joven, pero no supo cómo animarla. Pudo notar sus hombros hundirse y, al levantarse él la siguió con la mirada, un suspiro cansado escapando de sus labios. La alegría se había vuelto preocupación por ella, por esas heridas que no estaban en su piel, pero podía ver igualmente. ¿Se habría fijado ella que ambos parecían compartir esa carga, ese peso sobre los hombros? Su sombra parecía mucho más alargada que la joven que volvía del baño con algodón y desinfectante para sus heridas, e incluso cuando le pidió que se incorporara notó que en su mirada azul podía reconocer la tristeza que él mismo intentaba ocultar. Inspiró hondo, intentando volver a poner aquella sonrisa que siempre parecía hacerlo todo más sencillo, una máscara que mantenía siempre a ralla su malestar.

Ambos necesitaban esa sonrisa hoy.

— Oye, Katya.— Murmuró, ignorando el escozor del corte de su ceja. Tenía tantas cicatrices en su piel que se había hecho inmune a la mayoría de golpes, aunque no pensaba impedir que la joven le limpiase las heridas si lograba hacer que se sintiera mejor. Cuando la joven alzó la vista y vio su sonrisa, parte de su tristeza también pareció desvanecerse. Había intentado sonreír, pero de nuevo la herida del labio le recordó que no era muy buena idea. Pero en la penumbra creyó ver que sus ojos brillaban, más animados. Durante un instante se preguntó si quería seguir hablando, o qué decir. Al final, se decantó por una pregunta muy sencilla.— ¿Estás bien?

La pregunta volvió a atravesar la barrera que la joven solía crear a su alrededor, e incluso aunque fuera una pregunta cargada de amabilidad y a la que había respondido varias veces con sinceridad, de golpe se sintió sobrepasada. Dejó sus manos todavía a pocos centímetros de la piel del chico, que no hizo amago de moverse ni aproximarse, mientras sentía la pregunta repetirse mil veces en su cabeza. Le habían hecho esa pregunta desde que era pequeña y siempre había asentido, forzado una sonrisa y respondido que sí, que claro que estaba bien. Viviendo un sueño, siguiendo su carrera musical, viajando al extranjero… Pero siempre había una parte que callaba, el miedo, la pérdida y el no saber a quién acudir. Estaba cansada, y la cabeza todavía le daba vueltas tras el golpe, como un latido que le recordaba lo que acababa de ocurrir. Cerró los ojos, echándose hacia delante y encogiendo los hombros, las manos en su regazo. De golpe todo le pesaba.

— No.— Logró responder al fin. Cogió aire tras hacerlo, como si aquella palabra pesara tanto que dejarla salir hubiera sido todo un esfuerzo. No quería saber lo que pensaría Sho de ella, si se burlaría por su sinceridad, o si pensaría que no valía para nada, que era débil e insignificante como ella se sentía. Le picaban los ojos, pero se forzó a contener las lágrimas cuando alzó la vista.

Sho se había incorporado en el sofá y estaba sentado frente a ella. Parecía un gigante de hombros anchos, capaz de partirla en dos si se lo proponía. Lo había pensado también al conocerse, todavía intimidada por la idea de pedir ayuda. Era la segunda vez que lo hacía en una noche. ¿Por qué no podía valerse por sí misma? Parpadeó para contener las lágrimas, pero cuando el joven volvió a sonreírle, acariciando su mejilla con suavidad sobre la herida que ni siquiera se había curado, no pudo evitar que una surcara con libertad el contorno de su mejilla.

— Bien.— Susurró él. Lo dijo con suavidad, todavía sonriendo y cogiendo de sus manos el desinfectante y algodón que había usado para curarle. Tenía las manos cálidas y ásperas, pero el contacto fue reconfortante, incluso cuando le obligó a alzar la barbilla y mirarle a los ojos.— Yo tampoco, la verdad.— Admitió, con tanta naturalidad como la sonrisa de sus labios. ¿Cómo podía decir eso y sonreír? Se preguntó Katya, intentando dejar de llorar. Notaba su labio inferior temblar, conteniendo el sollozo.— Pero no pasa nada. Saldremos adelante.

Lo dijo con tanta seguridad que no pudo evitar creerle. Sonrió, y la herida de su labio, todavía hinchada y reciente, volvió a abrirse, pero no le importó.

Sabía que se cerraría.

Todas las heridas lo hacen al final.


Yellow Brick Road {Blogs Colaboradores, Capítulo 4}

lunes, 10 de julio de 2017

[A veces hay que seguir nuestro instinto... y el camino de baldosas amarillas a nuestros pies]
Las audiciones llegan antes de lo que me de cuenta. Para cuando me quiero percatar estoy entre bastidores, con un vestido negro que cubre hasta medio muslo, de terciopelo fino. No puedo evitar remangarme y tirar para abajo del borde del vestido cada cinco segundos mientras espero, intentando contener los nervios. Lo peor es estar nerviosa por la incertidumbre, desear pasar y fallar al mismo tiempo. No saber qué hacer con tu vida, pero querer un cambio y mantenerme igual al mismo tiempo.

Recuerdo que mi tía siempre decía que los segundos anteriores a entrar a un escenario se hacían eternos. Es la frase con la que comenzó a subir sus artículos del blog, donde se hizo famosa y acabó conociendo al amor de su vida, a quien sería su compañera de aventuras y el productor de su discográfica. Todo comenzó de golpe tras dejar atrás la ciudad de Barcelona y perseguir su sueño.

Bajo la vista, a la flauta que reposa sobre mi regazo. ¿De verdad estoy haciendo esto por mí? 

Yellow Brick Road {Blogs Colaboradores, Capítulo 3}

viernes, 7 de julio de 2017

[Más vale tarde que nunca, dicen algunos...]




El calor en la habitación hace que me despierte, buscando un vaso de agua en la mesita. Poco quedan de los hielos que había en la cubitera junto a la cama, pero cojo uno igualmente y lo cuelo en el agua templada que ya tengo en las manos. La mitad de los hielos que había ahí no acabaron precisamente en una bebida, sino trazando círculos por mi piel desnuda.

Me remuevo al pensarlo con una sonrisa, notando el brazo de William todavía rodeando mi cuerpo. Al final acepté más que sus clases y, aunque no sé cuánto tiempo durará esto, intento no pensarlo. La verdad es que estoy intentando no pensar en general. No pienso en la sensación de estar engañando a mi instrumento cuando toco el ukelele y vuelvo feliz de esos encuentros ni cuando les digo a mis padres que William es un compañero de la facultad que me está ayudando con una audición. Suerte que no están mucho en casa o se darían cuenta que la combinación musical de un ukelele y una flauta no da un sonido muy… popular. Lo hemos probado, solo por las risas, pero los sonidos no conectan, no suena armonioso y al final paramos enseguida, normalmente por un suspiro mío y un beso de su parte.

Yellow Brick Road {Blogs colaboradores, capítulo 2}

lunes, 19 de junio de 2017

[No te dejes arrastrar a Kansas si no quieres ir]

La flauta dorada descansa sobre la mesa del conservatorio y mi reflejo distorsionado parece juzgarme más que otra cosa. Frunzo el ceño y agacho la vista. Las clases últimamente están siendo cada vez más exigentes, o yo rindo menos, y no sé qué me pasa. Me encantaría poder fusionarme con mi escritorio y desaparecer. Hoy, y desde hace unas semanas, siento que nada de lo que hago sale bien.
Noto un golpe en la cabeza con un folio. Robyn está ahí cuando alzo la vista y la hoja se posa en el hueco donde estaba antes mi cabeza. Mientras ella se sienta a mi lado yo leo.

— Así que una fiesta universitaria, ¿no? — Alzo una ceja, sin saber de qué me sorprendo. Si hay una fiesta en un radio de 50 kilómetros, Robyn se entera. Sonrío. Yo suelo ser siempre quien la sigue y no sé qué haré el día en el que acabemos el conservatorio y nuestros caminos se separen. Tal vez es otra cosa que me asusta de sentir que ya no encajo en el conservatorio, tener miedo de perderla a ella. Sé que es un miedo absurdo, sobre todo porque sigue siendo mi jefa, pero ahora mismo pensar en un día en el que no nos veamos suena el fin del mundo. Es mi mejor amiga, a fin de cuentas.

— Seguro que te encanta.

Yellow Brick Road {Blogs Colaboradores, Capítulo 1}

martes, 13 de junio de 2017

[We're not in Kansas anymore]
[Si queréis saber de la iniciativa Blogs Colaboradores, más aquí.]

El aroma del espresso del Delicatessen siempre es lo primero que me despierta cada mañana. Tras molerlo y sentir el aroma tostado subir por mi nariz, lo que más quiero es tomarme un sorbo junto a una tostada y disfrutar de los últimos éxitos de música indie que se escuchan en el restaurante.

Es una pena que trabaje allí.

Dicen que, para alcanzar la fama, una tiene que empezar por lo más bajo, pero nunca pensé que lo más bajo incluiría trabajar de camarera en una pastelería en las horas que no estoy en el conservatorio. Me encantaría decir que mi vida me llevará lejos, a giras musicales en las que mi nombre acabaría coreado por el público: “Dorothy Hipster, la mejor flautista de la orquesta de Nueva York”…

Solo que la historia ni siquiera me ilusiona.

— Do, deja de sacar fotos a la comida y atiende a los clientes. Que te subiera el sueldo por gestionar nuestro instagram no significa que no tengas que trabajar como camarera.— Interviene Robyn con una sonrisa, golpeándome con el menú de postres antes de que pueda evitarlo. Me rasco el coscorrón, intentando hacerme la ofendida, pero no me sale, no con Robyn. Fue Robyn quien me consiguió este trabajo para ganar algo de dinero por mi cuenta. Mis padres solo me pagan el conservatorio, todos los caprichos tienen que venir por mi parte, y como gasto demasiado en cámaras de fotos tuve que acabar suplicándole a mi amiga que me contratara en la cadena de pastelerías de su familia. Robyn es un amor, y siempre lo ha sido. Nos conocimos en el conservatorio, en concreto en la orquesta. Ella es primera violín de nuestra clase.

— Perdona, Robyn. Hoy no estoy muy atenta al trabajo.— Admito, guardando el teléfono en mi delantal mientras aprovecho para recoger una mesa que acaba de quedar vacía. Ella me sigue. Si no fuera bastante con tener a tu jefa persiguiéndote, es peor cuando además tiene un físico que hace que las miradas se desvíen hacia nosotras. No sabría decir si es su cabello pelirrojo, los tatuajes florales de sus brazos o el encanto que parece destilar con cada paso.

— Oh, es cierto. Tendrás que estar agotada con los ensayos para los exámenes finales. ¿No estás preocupada? Tenemos la prueba de acceso para el superior a la vuelta de la esquina, y además hay ojeadores de la filarmónica entre el público.

Claro que sí, Robyn, tú sí que sabes aliviar tensiones. Inspiro hondo, tomándome unos segundos para cerrar los ojos y apretar la bandeja que tengo entre las manos, antes de esbozar una sonrisa calmada.

— Creo que lo has resumido todo bastante bien, gracias.— Murmuro, apartándome un mechón rubio de la frente. Robyn me ayuda al notar mi sarcasmo, llevando todas las tazas a la barra mientras guardo los platos en el friegaplatos. Sigue vigilándome y tengo claro que esta conversación no ha hecho más que empezar.— ¿Qué pasa?

— No pareces ilusionada.— Me comenta, lo que me hace titubear. ¿Es verdad? Llevo días pensando en las audiciones, las pruebas y los conciertos que tengo que ensayar. No dejo de pasar por el conservatorio cuando tengo un rato, hablando con los profesores y organizándome. Pero recuerdo años en los que todo venía con más ilusión, y de golpe es como si no me llenara. Sus palabras todavía resuenan en mi cabeza, aunque logro recomponer la sonrisa y atender a una mujer que pide un café para llevar.

Aquella vez, sin embargo, mi amiga se da cuenta que preguntar no va a conseguir nada, y vuelve a la parte de atrás del negocio, seguramente atenta a su teléfono o dispuesta a escaparse para evitar a su profesor particular de canto. Es difícil saber lo que va a hacer en cada momento y he llegado a la conclusión de que no sirve de nada estar pendiente de ella. Yo tengo una vida de la que preocuparme.


Mi turno termina sin muchos sobresaltos y vuelvo para casa arrastrando un cansancio que no sabía que tenía, dejando la mochila con mi uniforme en la entrada y tirándome en el sofá a contemplar instagram. Tengo muchas cosas que hacer, pero la cabeza no me da para concentrarme. ¿Quiero acaso hacerlas? ¿O me siento forzada por intentar cumplir? No sé si el sueño que he escogido es mío o solo a medias, si siento el peso de mi familia sobre mis hombros. Solo sé que hay algo que no está bien, aunque no sepa decir por qué.

El teléfono vibrando me saca de mis pensamientos. Robyn me ha escrito para decirme que viene a mi casa. No es de las que avise con mucha antelación, así que me pongo en pie y camino para la entrada. Como esperaba, enseguida está timbrando en mi puerta y, al abrir, entra con la confianza que dan tantos años de amistad. Está recién duchada, y puedo reconocer su champú de argán cuando se pega a mi y me abraza. Solo entonces me doy cuenta que ha dejado un estuche entre mis brazos al separarme.

Mi flauta, reconozco al instante. Entreabro la boca.

— Sí que tienes que tener la cabeza en otra parte para olvidarte la flauta en el trabajo. Suerte que tienes una jefa muy maja que no ha dudado en traértela a casa.— Se ríe, y no puedo evitar corresponder al gesto.

— Vaya, siento haberte hecho tener que venir para esto. No hacía falta.

— Supongo que te habrías vuelto loca buscándola si no llego a aparecer. Debe ser muy importante para ti, ¿no?— Comenta, caminando hacia el sofá de mi salón y encendiendo la televisión.

Asiento, pero es más por hacer un gesto que otra cosa. Empiezo a creer que no me habría dado cuenta de la ausencia de la flauta si no llega a ser por ella.

¿Qué está pasando conmigo?

La importancia de presentarse a concursos.

jueves, 8 de junio de 2017

Esta entrada es un poco difícil, porque también es un poco personal. Me siento más cómoda explicándolo todo desde mi experiencia, así que es hora de mostraros una cara no bonita de mi vida.

Me llamo Gema Vallejo, y sufro ansiedad. Hacer exámenes me hace pasar días sin dormir y hay veces que he tenido ataques de ansiedad previos a entrar, aunque parezca que voy calmada yo a veces solo pienso que si cruzando mal me atropella un coche no tendré que presentarme al examen. Cuando me presenté al teórico de conducir salí llorando porque pensé que suspendía y decepcionaría a mi familia y amigos (plot twist, aprobé y no me lo creí) y me pasé meses sin atreverme a ir a la academia de inglés porque pensé que te hacían una prueba de nivel antes de las clases. No sé de donde viene esa falta de inseguridad ni mucho menos, pero es obvio que me afecta más de lo que parece, incluso en el día a día a menor escala, y por supuesto también en la escritura.



Por eso, os parecerá sorprendente, pero me he presentado a un concurso de relatos.

¡Comienza la tercera ronda de blogs colaboradores!

lunes, 29 de mayo de 2017

Parece increíble, pero voy a escribir para mi propia iniciativa. Por favor, no aplaudais demasiado fuerte, que yo todavía no me lo creo.

El caso es que en esta ronda os habéis apuntado más lectores que escritores, así que Sara y yo tenemos que escribir, queramos o no. Me va a servir bien para preparar una historia que tal vez lleve a wattpad, o al menos para escribir algo, que no me viene mal. Expect more soon.

Fuera coñas, tengo un par de ideas, pero la entrada no va de eso ahora mismo. A continuación os dejo la lista de parejas para esta ronda.

Tercera Ronda de blogs colaboradores

miércoles, 24 de mayo de 2017

¡Buenas tardes chicos!

Últimamente parece que solo entro aquí para subiros cosas de blogs colaboradores, pero tal vez os traiga un relatillo pronto. O al menos alguna noticia. Dadme tiempo.

El caso es que ya es hora de empezar una tercera ronda antes de hacernos viejas, así que estamos puestas en ello. Sara ya os hizo esta entrada el lunes, pero como yo no pude os la traigo ahora, y así tal vez haya más posibilidades de que veáis alguna de las dos.

Por si no lo sabéis, blogs colaboradores es una iniciativa que une a lectores y escritores para colaborar los unos con los otros. Nosotras al inicio de las rondas emparejamos a un escritor con un lector, y durante esa ronda la pareja debe interactuar con su compañera. El escritor escribe una historia de cuatro capítulos y, al final de la ronda, su lector le hace una reseña. Aquí tenéis la explicación más detallada.

Esta ronda tendrá como tema principal un instrumento musical de gran importancia para el protagonista, así como debe aparecer el hielo dentro de la historia de la forma que queráis. La idea del elemento común viene de Maite.


Os dejo aquí abajo el formulario para inscribiros en la siguiente ronda. Tenéis hasta el domingo para poder participar en la ronda.



¡Y eso es todo! Pronto haremos entrada recopilatoria con los relatos de la segunda ronda. ¿Tenéis pensada ya la historia de esta tercera?

Resumen Ronda 1 Blogs Colaboradores (+PDF)

miércoles, 29 de marzo de 2017

¡Buenos días!

Al fin tenemos todas las participaciones de la ronda de Blogs colaboradores y puedo hacer esta entrada. La verdad es que hemos tenido un pequeño desajuste, pero ha sido lo bastante rápido como para que no haya mucho retraso a la hora de publicar las cosas. Entiendo que a veces la vida se nos complique (a mi misma me pasa con cierta frecuencia), así que agradezco que todos hagamos un esfuerzo para seguir adelante.

Dicho esto, yo os voy a presentar dos de las historias de la ronda pasada y Sara os mostrará el resto, ¡así que no olvidéis pasar por su entrada!

Blogs Colaboradores: Ronda de Marzo

lunes, 27 de marzo de 2017

¡Hola chicos!

Ya está en marcha la segunda ronda de este año de blogs colaboradores, ¿estáis emocionados?
Fue gracioso, porque ayer haciendo las parejas descubrimos a un participante de última hora que hizo que yo en esta ronda participe exclusivamente como supervisora, pero al mismo tiempo no me importa demasiado.

Sin más dilación, paso a hacer un resumen de los participantes de esta ronda.

Escritores

Lectores


En esta ronda tenemos más participantes que la anterior, así que espero que todo salga de perlas. Os recuerdo que el tema de esta ronda consiste en introducir un personaje en una ambientación que no le corresponda, y que debe añadirse un dibujo como elemento común. En esta semana se deberá empezar a publicar el capítulo 1 y así consecutivamente hasta la semana del 23 de abril. La siguiente será para que los lectores publiquen su reseña.

Blogs colaboradores: Reseña "La adivina"

miércoles, 15 de marzo de 2017

 Primero de todo, quería pedir disculpas a Maite por tardar un poco en publicar esta entrada, cuando debía haberlo hecho hace unos días a más tardar. También agradecerle a Sara que me controle, porque si no es por ella que me recuerda en quien día vivo, tal vez habría tardado más en subir esta entrada, y bastante mal me siento ya.

Dicho esto, comencemos.




La adivina es la historia de Dafne, una joven que vive de un modo nómada como adivina en Roma, aunque es más bien un espíritu libre que no quiere atarse a nada. Al inicio de la historia Dafne recibe un anillo perteneciente a su abuela y a partir de ese momento llegan muchas dudas y decisiones a su vida, lo que era una mentira puede no serlo tanto como parecía al principio.

Blogs colaboradores: Marzo

lunes, 13 de marzo de 2017

Parece que la primera ronda de Blogs colaboradores ha terminado (y yo voy retrasada en el tema de la reseña, pero he tenido un pequeño bajón escritoril y no he hecho nada de blogger, aunque espero que la cosa cambie pronto) y por tanto quedan abiertas las inscripciones para la siguiente ronda (oficialmente. Si os habéis inscrito antes tampoco pasa nada). Esta semana sería de "descanso" para que nosotras organizásemos la recopilación y para que los rezagados (ehem) se pusiesen las pilas, pero hemos decidido que también podemos daros el tema y el elemento común para que los escritores tengáis una semana más para planear la historia con la que nos sorprenderéis el mes que viene.

La historia de esta semana tiene una trama que ya me suena conocida y creo que nos la sugieren mucho en blogs de escritura para fomentar la creatividad. Trata de sacar a un personaje literario de su historia e introducirle en una ambientación ajena. Aparte, el elemento común debe ser un dibujo (idea que nos dio R. Crespo de ficción romántica)


El 26 de marzo publicaremos una entrada con la distribución de parejas para esta ronda y a partir del 27 ya podéis empezar a publicar los relatos, uno cada semana.

No olvidéis que para apuntarse hay que rellenar el formulario que os dejo más abajo, y que hay un límite de 1500 palabras por capítulo para que la historia no se haga muy larga. Tenéis también toda la información de la ronda en esta entrada y, cualquier cosa que necesitéis, podés hablar conmigo o con Sara.



¿Qué tal os ha ido la ronda anterior? ¿Cual ha sido vuestra historia favorita?


Recuerdos {Relato Corto}

miércoles, 15 de febrero de 2017

[Existen recuerdos agridulces que nunca desearías olvidar]


El coche se detuvo de mala manera frente a la verja de entrada de la residencia de ancianos, y al instante la joven, en el asiento trasero, se removió. Podía sentir el ambiente colarse por las rendijas del aire acondicionado y envolverla con esa sensación de tristeza que siempre le acompañaba durante las horas que pasaban allí, necesitando incluso ducharse para deshacerse de esa sensación en su piel.

Su padre suspiró al verla, pero ella intentó no fijarse. También veía sus ojos cansados de encontrarse siempre con una mujer senil que una vez había sido su madre, pero algunos días no parecía capaz de hilar en sus recuerdos hasta reconocer el rostro del hijo al que había cuidado. Por eso ella tampoco quería entrar: temía el día en el que fuera ella la desconocida.

Una vez al año {Drabble}

miércoles, 8 de febrero de 2017

[Algunos trenes pasan solo una vez al año... pero es dificil no subirse a ellos]



A veces los viajes de tren se pueden hacer eternos, incluso en pequeñas distancias. Media hora solo, pero los pies se le empezaron a enfriar mientras un nerviosismo previo a la emoción subía por su pecho. Entre sus manos quedaban varios libros, apretados contra su pecho como si fueran tan valiosos como su vida y cualquier rasguño que recibieran pudiera partir en dos su alma.

Por la ventana podía ver el paisaje verde intenso sucederse a gran velocidad, intercalando árboles con pequeños pueblos donde un par de pasajeros se unían al tren. El asiento de su lado seguía vacío, por lo que la mochila que llevaba era su compañera de viaje. Dentro había otro libro, una toalla y una cámara de fotos dispuesta a guardar recuerdos de todo lo que pasase a continuación.

Ansiosa, con los pies vibrando para que su nerviosismo se escapara por alguna parte de su cuerpo, decidió leer para distraerse. Pero no llegó a terminar la primera frase del libro cuando llevó la vista al móvil, a los mensajes que iban llegando y anunciaban un día imposible a punto de realizarse. La sonrisa se coló en sus labios, ensanchándose más de lo que parecía posible para las primeras horas de la mañana. Pero no se esfumó mientras respondía, ni mientras miraba por la ventana con inquietud y expectación, esperando ver a lo lejos la silueta de una ciudad que empezaba a conocer como si viviera en ella.

¡Comienza la ronda de blogs colaboradores!

sábado, 4 de febrero de 2017

¡Buenos días!

Ya está aquí la ronda de blogs colaboradores de febrero, que ya os había comentado en esta entrada. Me agradece ver que siga habiendo gente preparada para otra ronda pese a que haya pasado tanto tiempo entre ambas, sobre todo ver a tantos repetidores. A ver si pronto se animan otros, pero al menos entre nosotros seguimos disfrutando.

Ahora, paso a hablar de los participantes.

Escritores

Reseñadores


En esta ronda Sara se encargará de coordinarlo todo porque éramos impares, aunque ya a la próxima nos plantearemos lo de apuntarnos como escritoras para poder participar las dos.
El tema de esta ronda tenía que ir en torno a una mentira e incluir un anillo. ¿Qué ideas se os habrán ocurrido con esto? La verdad es que tengo ganas de leerlas, pero lo primero de todo es mostraros las parejas de esta ronda.


El primer capítulo de esta ronda debería publicarse a lo largo de la semana que viene, y así consecutivamente hasta el 6 de marzo, semana en la que deberían publicarse las reseñas. Después haremos una recopilación con los relatos y las reseñas para que podáis descargarlas y leerlas cómodamente en pdf.

La siguiente ronda comenzará el 20 de marzo, pero ya podéis inscribiros desde este formulario.



¡No olvidéis estar pendiente de los blogs de la iniciativa para leer increíbles historias!

Las Ciudades de los Muertos {Relato Corto}

miércoles, 1 de febrero de 2017

[En el oeste se encontraban las ciudades de los muertos... Y algunos de ellos estaban despiertos]


Hacía tiempo que no recorría aquellas zonas, pero seguía recordando hacia dónde llevaba cada sendero aunque los carteles ya no estuvieran allí. Mientras Theren parecía investigar alrededor en busca de alguna pista sobre qué iban a encontrarse, Lyreth habló con rapidez.

— Kairea está al este, es una ciudad grande, marcada por el comercio. Suele ser punto de reunión de mercaderes en las estaciones cálidas e incluso en invierno suele tener visitantes.— Explicó, señalando hacia el sendero de su derecha. Hubo un titubeo antes de hablar. En el oeste se encontraban las ciudades de los muertos, y era difícil suavizar esa declaración.— Al oeste…

— Sé lo que hay. Entiendo algo de geografía, sobre todo de ciudades “malditas”.— Respondió Theren, aunque sonreía con calma. Resultaba difícil ver en él al chico asustado de un lobo que una vez se cruzó en su camino, aunque cierto era que habían pasado muchas cosas entre medias. Cuando se quiso dar cuenta estaba correspondiendo la sonrisa del joven, incluso sin ser consciente de por qué. Recogió su bolsa del camino, colocándosela al hombro al ver que habían tomado una decisión.— Será mejor ver esas ciudades con mis propios ojos.

Brote de esperanza {Relato Corto}

miércoles, 25 de enero de 2017

[Deus ex Machina: ese as en la manga que muestras para sorprender al lector cuando todo parece perdido]


{x}
La gente adoraba los duelos mágicos. Demostraban que la magia no había muerto, no del todo, con hechizos letales que podrían acabar con su contrincante, pero que aprendían a anular con un movimiento de su mano y el léxico adecuado. La magia no había muerto, se repetían al ver los hechizos salir de los canalizadores, si esos hechizos tan complejos pueden realizarse significa que todo va bien.

No era cierto, pero adoraban mentirse a sí mismos.

¡Blogs colaboradores vuelve!

sábado, 21 de enero de 2017

¡Buenos días!

Parece increíble que esté diciendo esto, pero es cierto. La iniciativa blogs colaboradores vuelve, con fuerzas renovadas y ganas de ir a por todas. Hemos decidido ampliar un poco el tiempo para inscribiros y poder plantear la historia porque sabemos que muchos estáis con exámenes y puede ser un poco duro ponerse a trabajar en ello en medio de tanto estrés (aunque oye, hay gente a la que le va bien así).

Si no sabéis de qué va la iniciativa de Blogs colaboradores, se trata de una actividad, que organizamos Sara y yo, que conecta blogs de escritura con blogs de reseñas para que uno reseñe la historia que escriba el otro. A cambio, y por consideración, el blog de escritura comentará en el resto de reseñas que haga el blog que le reseñará a lo largo de la iniciativa. Podéis participar tanto como blog de escritura, de lectura o ambos a la vez, y podéis cambiar vuestra forma de participar de una ronda a otra, en función de vuestro tiempo o ganas.


Monstruos que no puedes ver {Relato Corto}

miércoles, 18 de enero de 2017

[They often tell you heroes exist to defeat your fears. What they don't tell you is heroes have fears too.]



Los carteles siempre decían "¡los héroes han llegado, no debéis tener miedo!" Lo que no sabían es que los héroes también tenemos miedos. Y, a veces, el miedo gana la partida.

No os voy a decir que fuera el mejor superhéroe cuando no era capaz de cerrar los ojos sin sentir la ansiedad crecer por mi pecho, cuando dormía de día para evitar acostarme en una habitación a oscuras. Solía trabajar de noche, por irónico que parezca. En una ciudad que nunca duerme la oscuridad nunca llega a reinar del todo. Eso, sin embargo, no me hacía mejor en mi trabajo.

Bloody Mary {Drabble}

sábado, 14 de enero de 2017

[Bloody Mary: coctel a base de vodka, tomate y tabasco que se toma habitualmente como aperitivo antes de comer. No apto para menores.]

La forma que tenía de morder la pajita de su bloody mary no era sino otra de las muchas insinuaciones que me llegaban del otro lado de la barra. Llevaba toda la noche sintiendo sus ojos color hielo clavarse en mi espalda, seguir mi figura y detenerse constantemente en mi trasero cuando yo atendía a otros clientes. Claro que, por otra parte, yo la invitaba a ello. Llevaba toda la tarde mirándola por el rabillo del ojo y esbozando una sonrisa cada vez que comprobaba que, efectivamente, me miraba.

Sin embargo las únicas palabras que habíamos repetido desde el inicio de la noche no habían sido para nada sugerentes. Cuando se sentó en la barra del pub, sobre una tenue luz rojiza, yo me había acercado tan servicial como siempre. Tenía ya el vaso de tubo preparado cuando me quedé unos segundos mirando a sus labios carmesí como si hubiera perdido la capacidad de habla, aunque logré recuperar mi profesionalidad tras unos segundos sin aire. Ella sonreía.

Resumen del 2016

miércoles, 11 de enero de 2017

Quería hacer una entrada hablando de cómo había sido mi 2016, lo que me había gustado y lo que había escrito. Pero cada vez que pienso en ella me quedo en blanco.

Así que he decidido escribir igual.

El 2016 ha sido un año raro. Más que raro, difícil. Hay veces que cuesta enfrentarse a un año así, pero al final uno sale adelante lo mejor que puede, ¿no? Pues eso me ha pasado a mi.

Pero sin embargo recuerdo muchas cosas buenas de este año también. Mucha gente buena que, de un modo u otro, me ha hecho más llevadero todo.

Día 1 {Drabble}

sábado, 7 de enero de 2017

[Reto de escritura, semipersonal. They say it's easier to talk about what you know]

Habían apagado las luces tras escuchar las campanadas que declaraban el año nuevo, y al instante todos habían ido a la ventana con una ilusión que parecía permitirse solo a los más pequeños. Las luces, azules, rojas, doradas o incluso blancas, comenzaron a surcar el cielo, iluminando el salón y las caras de los presentes. El sonido también lo recorrió todo. Una vez el ruido de las campanas se perdió la pirotecnia le tomó el relevo, y aquellos que estallaban más cerca les hacían resonar el pecho como si palpitaran al unísono.

El año nuevo parecía poner a todo el mundo ante una línea de salida invisible, desde la que comenzaban de cero. Pero en realidad, en la familia que observaba tranquilamente los fuegos artificiales que se reflejaban sobre la bahía de su ciudad, nadie comenzaba de cero. La gente no cambia el uno de enero y sigue siendo tal y como era el treinta y uno de diciembre, solo que a veces con unos kilos de más. El peso de los años era lo que se reflejaba en los ojos de aquellos más mayores, pero otros, sin embargo, guardaban otras cargas.