Editando Lhanda I: Prólogo

sábado, 28 de diciembre de 2013

Buenas! Tras esperar rigurosamente un mes de haber terminado Lhanda para volver a tenerla entre mis manos, por ser incapaz de contenerme, me dispongo a comenzar la edición. Hoy a las 12 de la mañana abrí el documento en scrivener y comencé a mirar.
Había dos cosas que sabía.
  •  Primera, Edward es un vampiro...
 Ay, mierda, me equivoqué. Volvamos a empezar.
Había dos cosas que sabía.
  • Que nunca se debe cambiar nada en la primera lectura.
  • Y que lo harás igualmente, aunque de manera controlada.
Así que, con ese conocimiento, busqué entre mis favoritos aquella página con una masterlist (en inglés) sobre procesos de edición y fui seleccionando ciertas páginas que se adecuaban a mis necesidades actuales, y comencé la revisión.

Ay, Dios mío, si necesito una copa.


Un invierno sin escarcha ~Fanfic RotG~ Capítulo 1

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Feliz Navidad!  Espero que os gustara la otra parte del fic, ahora como regalo he decidido dejar también el primer capítulo, para que lo disfrutéis. 
Link al prólogo aquí


Polos Opuestos ~Drabble~

martes, 24 de diciembre de 2013

 ¡Buenas! Subo este drabble a las 2 de la mañana del 24 de diciembre, no porque me haya vuelto loca ni nada así, es que mi habitación está gobernada por una niña y no puedo leer en la cama, así que mejor emplear ese tiempo en escribir jaja.
A ver, una cosa importante a comentar (aparte de feliz navidad adelantada), el blog está en proceso de remodelación. En primer lugar me he metido con el html ahí por encima y he copypasteado el menú desplegable para ponerlo más o menos como me gustaría (pero ya sabéis que si queréis algo más concreto, lo taggeo todo). Si hay algo en el diseño que no os gusta, estoy abierta a sugerencias, así que podeis opinar.
Y bueno, ahora un poco sobre el drabble, este relatillo tiene historia detrás, son dos "razas" de una novela en un parón similar al de un reloj sin cuerda, pero cuando me pidieron en el ask el Drabble de Calor no pude resistirme, intenté crear mucho contraste y tal vez me ha acabado faltando un contraste visual claro a lo largo de la novela, sobre todo porque en mi cabeza yo basándome en dos imágenes tengo muy claro cómo han interactuado con el tiempo... Y podría seguir enrollándome porque esa historia me gusta y muchas veces la recuerdo con ilusión, pero sin ganas para seguirla de momento.
¡Ah! ¡Otra cosa interesante es que en navidad se acaba el mes de rigor antes de empezar a revisar Lhanda! Eso significa que empezaré el duro proceso y tal vez escriba algo sobre como quiero tirar el portátil por la ventana todos los días. Ya comentaré, que al final esto será más largo que el drabble.


Un invierno sin escarcha ~Fanfic RotG~ Prólogo

sábado, 21 de diciembre de 2013

Y comenzamos otro fic porque así soy yo (y porque no encuentro la continuación del Rymeria, aparte de que me han dejado plantada).
Este es un fic sobre El Origen de los Guardianes, es decir, un fic muy navideño sobre todo para las fechas en las que estamos jaja. Se ubica 14 años más tarde de los acontecimientos de la película, y muchas cosas han cambiado...
Bueno, como no quiero hacer spoiler, aquí dejo el prólogo.

Un invierno sin escarcha

Prólogo

Habían pasado varios años desde que el invierno llegaba sin una sola nevada. Las calles de Burgess no presentaban rastro alguno de nieve, lo que hacía que sus habitantes se preguntaran si esta era la gravedad del cambio climático: que, entrada la segunda quincena de Diciembre, no hubiera un solo copo, y casi apenas charcos, en el suelo.
Un coche azul se detuvo frente a una de las casas de la entrada del pueblo. Quedaba cerca de la estatua de su fundador, Thaddeus Burguess, una estatua que tenía más historia de la que muchos conocían. Pronto su primer integrante, una mujer con el cabello caoba y un peculiar gorro de lana, se bajó del coche, deteniéndose en la parte trasera para sacar un carrito de bebé. Su acompañante, un joven de cabello castaño, corrió a ayudarla a montar el carrito mientras ella silenciaba a la pequeña criatura que se había despertado nada más salió del coche.
- Gracias, cielo…- Murmuró la joven, besando en los labios a su acompañante.- Voy a ver a mis padres, ¿recoges esto y nos vemos en un rato?
- Por supuesto, Pippa.- Sonrió él.- Espero que no tardes, Sophie está que no para deseando ver a la pequeña.
La risa musical de su compañera le hizo ensanchar su sonrisa, mientras ella asentía y se alejaba un par de casas para presentar el bebé a los suyos.
Y es que catorce años, una mudanza, una carrera y una boda, parecían dar para mucho, aunque todo pareciera casi igual.
Porque a veces la historia parece tener el hábito de repetirse.

Pasando inadvertida ~Relato corto~

jueves, 12 de diciembre de 2013

Diana siempre había sido algo parecido a una fanática de las historias de fantasmas, siempre había creído que existía algo sobrenatural que se mantenía oculto en el mundo, y buscaba el más mínimo fallo o una señal que diera forma a esta realidad.
Sin embargo, no fue hasta que enterraron a su abuelo, que no se dio cuenta de lo cerca que podría estar de ese mundo.
Mientras sus padres lloraban su muerte, y ella, cabizbaja, estaba en una esquina, intentando no centrarse en las lágrimas que caían por su mejilla sino en las estatuas que surcaban el pequeño cementerio. Era la primera vez que estaba ahí, y nunca había atravesado sus calles. Mucho menos admirado los ángeles abandonados en un llanto de musgo, ni las cruces cubiertas de enredaderas.
Mucho menos los lauburus, aquel extraño símbolo tan común en su cultura.
Todos ellos estaban a la vista, cubriendo un amplio espectro de las tumbas que quedaban a la vista. Parecía casi una costumbre o una tradición, como si fuera necesario acompañar a cada difunto con uno de ellos. Raro era aquel que no presentara aquel símbolo.
Pero nadie parecía haberse dado cuenta de la diferencia.
Diana había estudiado desde siempre la simbología, formando una de las partes que más le había fascinado de la mitología y cómo todo parecía guardar una relación precisa, sin haber un solo cambio.
Entonces… ¿Por qué el símbolo estaba a la derecha en el mausoleo central? Si las cabezas se encontraban a la derecha, significaba vida, y era un objeto que se utilizaba en el uso cotidiano.
La ceremonia finalizó, y ella seguía ensimismada observando la extraña entrada de aquel panteón, rodeada de símbolos completamente opuestos al resto. Tal vez no era el mejor momento para pensar en ello, tal vez era mejor pensar en su abuelo, llorar junto a su tumba, y dejar ir esas preocupaciones que no tenían ningún sentido y que, según su madre, tenían gracia cuando era joven, pero empezaban a molestarla cuando ya habían pasado dieciséis años conviviendo con ellos.
Pero no podía.

Palimpsesto ~Drabble~

martes, 3 de diciembre de 2013

También conocido como "mis amigos me odian"


Escribió mil veces “Te odio” en un papel arrugado. Lo escribió tantas veces que su lápiz se quedó sin punta, y con tanta fuerza que se encontraba polvo del grafito sobre el folio, haciendo que cada letra estuviera borrosa por culpa del polvo de carbón que, tal vez, había ansiado convertirse en un diamante.
¿Qué había hecho ella para merecerse tal sufrimiento? ¿Cuál había sido el motivo por el cual ahora los lápices observaban en silencio su final, en manos de una joven con el corazón partido, las mejillas húmedas y la mirada perdida?
No era difícil averiguar el motivo, rodeada de fotos hechas añicos, de cartas de amor con la tinta desgastada de pasar las manos sobre ellas, ahora acompañadas de un reguero de lágrimas imbuidas en rabia y tristeza a partes iguales.
Porque es difícil seguir adelante cuando te han roto el corazón.
La joven, temporalmente satisfecha con el trabajo de su obra, dejó de lado el cuaderno con las dos palabras repetidas en secuencia durante toda la página, apagando la luz y dejando la habitación a solas.
Porque, en el fondo de su corazón roto y envuelto por el odio, se podía ver, como en la hoja del cuaderno, cual palimpsesto, que debajo de aquel grabado de odio, seguían quedando guardadas las palabras que habían sido escritas primero en el papel.
Palabras que leían “te amo”

Camello ~Drabble~

miércoles, 27 de noviembre de 2013



Bueeeno y tras el NaNo, nuevo relato corto. Cuanto más lo leo menos me llama, pero era una petición en ask y no veo el modo de cambiarlo para que me agrade más. Podéis dejar vuestras peticiones en el lateral del blog, y preguntas y lo que os apetezca ;)
Espero que a vosotros os llame más que a mi jajaja

NaNoWriMo y cómo en el primer día de la semana 4 acabé Lhanda.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Jo, ¿ahora qué escribo?

La verdad es que veía mal el NaNo desde que la semana pasada se me juntó una fiesta con celebrar el aniversario con mi novio y luego me vicié a minecraft, pero los Lunes me hacen mucho bien y pego el estirón final de la semana, mientras que algunos fines de semana se me dan un poco de culo.
La verdad es que no ha sido fácil y se nota mucho la presión en algunos casos, pero en otros de repente una palabra hace que todo fluya solo, ves que las cosas cobran sentido y que, a pesar del esfuerzo, merece la pena.
En la semana 3 hice un word sprint de una hora, el #1k1h en twitter, y a la media hora tenía las mil palabras, llegando a las 2200 en un periquete, también fue mi forma de alcanzar las 40000, lo que hizo que subiera mi emoción, puesto que cuando ves que has pasado el límite y que cada vez hay menos palabras, sientes que o bien tu estómago se te va a salir por la boca, o que tu cerebro va a cansarse de escupir palabras, pero sigues adelante como si tienes que escupir palabras sin pensarlas, porque alguna saldrá buena.
Admito que descansar también viene bien, y que los repasos, aunque solo sean de 10 palabras para arriba, pueden decirte que debes hacer un cambio de última hora y acabar. No se me da bien presionarme, es decir, cuando escribía los viernes a última hora en un intento de recuperar el ritmo y actualizar el word count, era un asco. Pero luego había días como los lunes. Ah, benditos Lunes, creo que me viene toda la inspiración y es por eso que he logrado acabar la novela, aparte de que con dos cojones decidí que aprovecharía que es puente para hacerlo hoy.
¿Y qué más puedo decir? Simplemente que sí, El Fantasma del Lhanda se ha terminado, aunque su historia no haya terminado todavía. Supongo que tardaré en continuarla, o tal vez no. De momento tengo otros proyectos que me tienen tan ilusionada como este, además de que voy a ver si a partir de ahora hago cosas suaves y cortitas para ver si puedo compaginarlo con estudiar.
(JA)
Por cierto, revisaré Lhanda, pero no creo que suba la revisión a wattpad y se quede la vieja. Solo por si algún día me da por buscar editorial para el original. De momento, mi intención no es borrar la histora (de momento) y dudo que cambie de idea.
Pero bueno, esto era todo, la verdad es que ahora mismo no puedo creerme que lo haya logrado y me sigo preguntando cómo lo he conseguido. Solo puedo decir una cosa, y es que me ha encantado la experiencia.
Temo que el año que viene repita.

Bueno, voy a dejar un pequeño extracto del Lhanda para que lo disfrutéis, espero que os guste ;)

         - ¿Por qué nos llamas desde una nave enemiga?
- No creo que lo sea…- Musité, apretando los labios.- El Lhanda justo expandió su ruta fuera de Elaika cuando salió la norma, creo que querían ser un pasaporte seguro para las brujas, pero hay problemas burocráticos y en la frontera tuvimos lío… Es una larga historia.
- Espera, ¿eres la del hechizo de agua y la que bloqueó la bala?- Se volvió a escuchar al compañero majo recuperando el micrófono.
Asentí, y tardé unos segundos en darme cuenta que no me veían.
- Sí, soy yo.
- Retiro lo dicho sobre el rango.
- Vaya, pues… es un honor. Si vais a volver a cruzar, no opondremos resistencia. Bueno, a no ser que la necesitéis para no ser delatada.
- No pasa nada, mejor no ataquéis…- Me quedé unos segundos callada.- La verdad es que no quería hablar de eso exactamente.
- Dinos, te ayudaremos en lo que podamos.
- La verdad es que llevo un año intentando comprender el por qué de la guerra, y tratando de pararla. Sé que el principal motivo de la caza de brujas fue la guerra pero… ¿cuál fue el principal motivo de la guerra?
- ¿Por qué nos lo preguntas a nosotros? Tu país la empezó. Preguntales a ellos.
- Gracias, mago borde, no había pensado eso.

NaNoWriMo: La temible semana Dos

lunes, 11 de noviembre de 2013

La verdad es que esta semana Dos empieza vaga, yo estoy segura de que ha venido por la noche a robarme la inspiración (gracias al cielo que tengo apuntado lo que quería hacer). Bueno, y luego está eso, ¿para qué hago yo un esquema, si de repente decido cambiarlo todo, inventarme una cosa y hacerme un lío?  Que a ver, sé sacarme yo solita de los fuegos que creo, y siempre podía darle a backspace (pero durante el NaNo está prohibido). Si en el fondo me gusta el cambio... PERO NO ME LO ESPERABA NO ME HAGAS ESTO UN LUNES A LAS 10 DE LA MAÑANA CEREBRO!...
(Os habéis dado cuenta que uso esto para desahogarme, verdad?)

Además, he tenido un par de giros inesperados que sin embargo me han resultado agradables, dan un poco mas de profundidad a los personajes y hacen que se pasen por el forro eso de la moral y vivan a base del ojo por ojo (algunos). Pregunta curiosa por si alguien lee esto y quiere debatir, pero... ¿sentiríais compasión por un asesino?


NaNoWriMo: Primeros días.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Estos primeros días del NaNo han sido agotadores. Ha tocado empezar justo coincidiendo con el Salón del Manga de Barcelona, y, por supuesto, ni colchón ni mierdas, bastante avanzado va Lhanda como para hacer un colchón. Así que, a pesar de no haber comenzado el día 1 a las 12:00 (porque estaba en un autobús y no tenía el portátil a mano), comencé el día 1 a las tantas de la madrugada, o puede que comenzáramos el día 2.
Digo comenzáramos, porque María, una amiga mía, también va a hacer el NaNo (aunque de un modo más sutil y más homoerótico salvaje), y comenzamos juntas. Marina nos describió como la persona que teclea lentamente dejando fluir su imaginación (yo) y la persona que teclea violentamente aporreando la imaginación contra el teclado (María). A pesar de que ella vaya más violenta a la hora de escribir, yo le mento más horas y tengo las ideas más fijas, lo cual me da una ventaja y una desventaja, porque como llevo la trama hecha, hay veces que me trabo y no dejo a mis personajes fluir bien, ando probando el no mirar exactamente la trama, sino saber de qué va y ya, si me trabo, ver qué tengo pensado.
De momento, estando a día 4, llevo escritas 10000 palabras (unas pocas más, pero redondeando), lo cual me hace muy feliz. Tener ya tal número de palabras me tiene emocionada, solo me quedan 40000 (que se dice pronto, y seguro que en breves empezaré a no escribir tanto por cosas de clase, pero me emociona verme capaz de lograr llegar al final del NaNo, y a la primera).
¿Qué dificultad le veo ahora mismo al NaNo? La falta de tiempo que puedan darme tareas universitarias. ¿Ventajas? Que voy a picar a María todos los días a las diez, de modo que, al tener a alguien, me sentiré más presionada para afrontar el NaNo.

Y ahora, para completar, voy a dejar un poco del extra pornoso del NaNo para que veáis lo que os espera si no llego a las 50000 palabras con lo que me queda de trama.

- ¿No echabas de menos esto?- Preguntó. Yo asentí, recordando lo bien que me lo pasaba cuando estaba encerrada a solas en el cuarto del capitán, y tenía que procurar que no se escuchara mi risa, ni mis gemidos.
- Pero no creo que sea la única.- Comenté, subiéndome sobre él y desatando lentamente los botones de su camisa, notando el contraste entre la tela blanca, cálida, y el frío botón de cobre.- Estoy empezando a sentir cierto… bulto.
Se ruborizó, aunque no por ello dejó de acariciar mi espalda, mis brazos, y llevar sus labios a mi cuello en rumbo descendente. Sabía que la cosa subiría mucho de tono en el momento en el que llegara a mis pechos, por lo que traté de darme prisa en desnudarle mientras empezaba a mordisquearle el lóbulo inferior de la oreja.
Se detuvo, disfrutando de la sensación. Me encantaba hacerle eso, disfrutar tanto que necesitaba recomponerse segundos después de haber terminado el placer para volver a reanudar su trabajo. Me daba tiempo a mí también de igualar un poco las condiciones, pues todavía me peleaba con quitarle la camisa mientras que la toalla estaba a mis pies. Daimen, notando lo que pretendía, se detuvo para ayudarme a quitarle el cinturón con la hebilla de cobre con la silueta del Lhanda. Después de aquello, quitarle el pantalón y los calzones casi estaba chupado.
Casi.

Recuerdos ~FanFic AU EFDL~

sábado, 26 de octubre de 2013



"Tengo un recuerdo, algo que ahora rememoro como algo que tal vez ni siquiera pasó. Una de estos hechos insignificantes." Pasó caminando, a paso ligero, diría que un tanto apresurado aunque no sabría decirlo. No recuerdo haberla mirada fijamente, tal vez un movimiento de ojos que están distraidos y, por caualidad, tropezaron con alguien que pasaba. Su melena ondeaba al viento, subiendo y bajando según pasaba de un paso a otro. Ahora lo recuerdo como un fantasma, no creo que ella hubiese sabido que yo estaba allí. Esa fue la última vez que la vi."
Bueno, la última vez que la vi… hasta ahora.
Y, a pesar de haber pasado años, de haber perdido todo el contacto y de apenas recordar el color de la melena que ondeaba al viento, ni si sus pupilas se agrandaban o acortaban cuando centraba su mirada en mí.
Pero es ella, como si me lo dijeran las neuronas de mi cerebro, como si pudiera saber que había vivido a su lado sin apenas hablar con ella, que había notado su ausencia en los pasillos cada vez que giraba una esquina. ¿Era tan difícil vivir sin ella?
Claramente, sí.
Dejé mis obligaciones como capitán al mando de un joven mecánico, quien me miró con sorpresa. Tenía fe en él, la tuve desde el momento en el que entró en la nave y, desde luego, no me había decepcionado hasta el momento. Sin duda alguna, sabría qué hacer. Una vez hube atendido las pocas dudas que tenía, me miré al espejo de la sala de mando, me atusé la pajarita y me peiné los cabellos que se habían revuelto al llevar la gorra.
Y salí.
Se paseaba por las calles plagadas de gente haciendo las compras del día. Parecía que el embarcadero estaba en la mismísima entrada del mercado, y apenas podía caminar entre el tumulto.
Pero podía verla detenerse en cada puesto, observando un par de objetos, comprando alguno de tanto en cuando. Caminando despreocupada, sin apenas molestarse en esquivar a la gente, como si en realidad, estuviera ella sola en esa sala.
Oh, sí, era ella.
Es difícil intentar explicar mi razonamiento, pero había observado ese caminar antes, esa sensación de flotar entre multitudes apenas sin esfuerzo, esa sutileza con la que vagaba.
Alzó la vista, cruzando apenas un segundo nuestras miradas.
Yo había visto esos ojos antes.
Mi corazón se aceleró con aquel cruce de miradas, y busqué la forma de acercarme a su lado. Fue ella quien me sonrió al acercarme, ¿reconociéndome? No creo, no sé si tuve la suerte de que se fijara en mí, o simplemente era para ella una cara guardada en su memoria, pero al que no atribuía ni personalidad, ni sonidos, ni sonrisas ni suspiros.
Pero ahí nos encontrábamos, dos antiguos desconocidos, haciendo malabares para que nuestros caminos se cruzaran una vez más, sonriéndonos en la distancia y reconociéndonos sin hacerlo.
No sé cómo llamar a esta sensación de saber que esa persona fue, es, y será importante para ti. Sobre todo sin saber quién es, sin apenas ubicar un solo recuerdo junto a ella, sin que fuera un camino en un pasillo abarrotado  y una mirada fugaz.
Detuve mis pasos apenas a un metro de ella, quien seguía observándome sonriendo, con sus ojos azules brillando con fuerza. Parecían muy… especiales. Le sonreí.
- Hola…- Musité, notando cómo mi voz parecía temblar de la emoción. Ella me dirigió una cálida sonrisa- Creo que nos hemos visto antes.
Ella inclinó la cabeza, haciendo que su cabello ondeara, asemejándose al movimiento que había realizado en mi recuerdo. Cada vez que movía una milésima sus facciones, parecía más convencido de que es ella, la mujer con la que apenas comparto un recuerdo y que, sin embargo, sé que es mucho más que ese momento.
- Yo…- Pareció dudar, aunque enseguida me respondió.- No lo tengo muy claro, pero seguro que puedes refrescarme la memoria tomando algo juntos.
Sentí como todas mis extremidades perdían un kilo de su peso de golpe, me sentía tan ligero que podría haber acabado flotando como ella. Me coloqué cerca de su espalda, procurando notar cada ascenso y descenso de su cuerpo, procurando no olvidar un solo segundo que pasara a su lado.
- Me llamo Daimen, por cierto.
- Clarya.- Se presentó ella, haciendo que el sabor del tomillo atravesara mi paladar. Dejé que reposara en la lengua, sin saber muy bien de dónde había salido, pero agradeciendo el sabor.- ¿Qué te ha traído hasta Edrev?
Le sonreí.
- El destino.

___
Observé a Daimen durmiendo en mi sofá, sin saber cómo había logrado encontrarme tras haberle borrado los recuerdos, y a toda la tripulación. Sabía que era la única forma de apartarlos de mi lado y de impedir que acabaran en la horca. Fue duro, pero me había acostumbrado.
Él no debería estar aquí. Eso llevaba repitiéndome toda la tarde, intentando hacerme comprender que no era seguro, que no podía hacerlo, que había pasado página.
Luego observaba mi casa vacía, y a él en el sofá, completándola.
Con un suspiro, me di cuenta que no podía enfadarme porque estuviera ahí.
Desde el momento en el que realizó el hechizo, estaba deseando su vuelta.


Dedicado a Julia por darme el primer párrafo ya hecho :)

Nocturno ~Drabble~

lunes, 21 de octubre de 2013



"Nocturno" de Chopin sonaba en el vagón del tren. Él iba siguiendo en su cabeza cada una de las notas, apreciando la calidad de los altavoces y sonriendo con ironía al pensar en lo oportuna que era esa canción en plena noche.
Con los ojos entrecerrados, apenas siguiendo el rumbo del tren, comenzó a darse cuenta que poco a poco era capaz de distinguir con mayor precisión cada movimiento que realizaba el tren, a pesar de no haber disminuido la velocidad. Dirigió la vista al resto de pasajeros, y se dio cuenta que ellos apenas se movían, o lo hacían muy despacio.
Pero "Nocturno" mantenía el mismo tempo que al inicio de la velada.
Nada más se escuchaba además de las notas del piano oscilando en el altavoz. Raudo, salió del recinto, preguntándose si aquello solo era cosa de su mente, si era un problema de percepción, y si al salir, todo volvería a la normalidad.
Pero no lo hizo.

Nuevo reto! NaNoWriMo

viernes, 11 de octubre de 2013

Buenas!

Hoy me ha dado un ataque de locura y me he propuesto un reto que, teniendo en cuenta que voy a compaginarlo con la universidad, va a ser de los jodidillos.
¿Qué reto es ese? Pues nada menos que el NaNoWriMo.
Y como supongo que tal vez no todos conozcais qué es eso, voy a hacer un breve resumen a mi manera.
El NaNoWriMo tiene lugar en el mes de noviembre, es una especie de concurso en la cual tu reto es de escribir 50000 palabras desde la madrugada del 1 de noviembre hasta las 23:59 del 30 de Noviembre. Eso significa una media de 1667 palabras por día. Todo genial si no fuera por los constantes bloqueos del escritor añadidos a la presión de estar en la universidad (pienso escribir en la hora de inmuno y nadie podrá impedírmelo).
¿Qué voy a escribir durante el NaNo? Pues mi idea es intentar acabar (por fin) El Fantasma del Lhanda. Y ese sí que va a ser un reto porque seguro que me acabaré trabando como el bloqueo que tuve hace menos de un mes.
¡Pero en el NaNo no hay tiempo para bloqueos y, desde luego, tampoco para revisar! Así que hasta finales de noviembre no creo que veais el posible progreso del Lhanda (o, si lo vereis, habrá 1000 incongruencias).
He hecho un cálculo rápido y me sobrarán unas 15000 palabras (por la media de los capítulos y eso) así que, si todo va bien, a mediados de noviembre me veré con una nueva historia, bien sea el preludo al Lhanda/la secuela o bien sea alguna de las muchas historias que tengo con ideas empezadas y no finalizadas (problema de estas historias? que no tengo el esquema hecho, pero bueno, tengo muchas clases de inmuno). Así que si os llama la atención alguna novela que alguna vez haya mencionado en el blog, siempre podéis instarme para que escriba sobre ella ^^
Muchas gracias por atender mis locuras, os iré informando en Noviembre! (aunque tal vez desde el blog de delirios a Máquina)

Byee~~

PD. Si alguno de vosotros también se apunta, mi usuario es GemAysh

Invierno.

miércoles, 9 de octubre de 2013

El frío del invierno la envolvió de nuevo. La suave brisa fue redeándola, meciendo sus cabellos oscuros, cubiertos de nieve. Ya no sentía nada, solo frío. Un frío que iba haciéndose paso en su organismo, transformándolo en su hogar.
Se miró las manos, blancas con las articulaciones rígidas. No podía moverlo bien. No de momento.
Miró alrededor. Todo eran bosques de coníferas cubiertos por la nieve y el hielo. El silencio reniaba, salvo por el constante caer de la nieve en el suelo. Escuchaba cada cupo golpear suavemente la capa de nieve, hasta fusionarse con ella.
Ella debía hacer lo mismo.

Ensayo sobre combates

martes, 1 de octubre de 2013

[este ensayo es una obra de ficción sin historia antes o después, ni descripción de personajes ni nada, simplemente un calentamiento para ver cómo se me daría el describir un combate, así que, por favor, opinad]

La daga se posó velozmente en el cuello del soldado, ni siquiera le dio tiempo a reaccionar. Él no se movió, notando la presión del acero sobre su cuello, haciendo que cada respiración fuera precisa y dolorosa. La ladrona sonrió.
- Nunca sois lo suficientemente rápidos...- Bromeó, susurrandolo en su oreja.  - Ahora dime, cielo, ¿prefieres seguir viviendo?
- Sí- Antes de que ella pudiera hablar, notó como él apretaba con rapidez su brazo del cuello, sin tiempo de reflexión, empujándola, pero sin soltarla. Una mueca de desprecio escapaba de sus labios.- Pero no gracias a ti.
Notó como llevaba su mano a la funda de la espada. Ella maldijo para sus adentros. Llevaba tiempo sin practicar con la espada, esperaba no haberse olvidado. Forcejeó y se soltó, llevando su mano a la espada.
Ambos desenfundaron, midiendo sus fuerzas. Él tenía la ventaja de la fuerza. Ella, la agilidad. Por suerte la armadura del soldado no era completa y solo cubría su pecho.
- ¿De verdad quieres hacer esto? Si empezaiss la lucha, no hay marcha atrás...
- ¿A qué os referís?
- Si luchamos, acabaré con vuestra vida.
- Oh, es un alivio escucharlo, yo pensaba lo mismo.

La Semilla de la Venganza ~FanDrabble Rymeria~

lunes, 9 de septiembre de 2013

(Sí, me ha dado duro con esta pareja)




La joven no dejaba de pasearse inquieta por los pasillos de Lanza del Sol. Llevaba días incapaz de conciliar el sueño. Había logrado convencer a su padre para que diera uso de sus espías y trajera a los jóvenes Stark a la protección de Lanza del Sol. Pero habían pasado semanas y no había llegado cuervo alguno. No habían partido desde Dorne, eso les habría llevado mucho tiempo y era algo de lo que no precisaban demasiado. Con la angustia consumiendo su pecho, no hacía más que dirigirse a la sala del maestre, preguntándole si había noticias. Todo el castillo estaba preocupado.
Pero ella no acudía a nadie.
Arianne siempre estaba ahí para ella, y Nymeria era una de las mejores confidentes de la heredera de Dorne. Sin embargo, siempre quedaba ese algo, esa pequeña espina clavada para Nymeria como era el norte. Su pequeño secreto.

Fanfic Rymeria ~uEqMlP~ capítulo 2

domingo, 8 de septiembre de 2013

<- Capítulo 1

Capítulo 2: Vuelo y señal


Aquella noche Nymeria no había dormido bien. Llevaba semanas soñando con su viaje al Norte, y despertaba ilusionada pensando que seguía ahí, todavía escuchando las risas del joven Stark que la había tratado de un modo tan galante. Nunca se había sentido más apreciada que con los sinceros halagos de aquel niño, libres de cualquier otra intención que no fuera hacerla sentir querida.
Sin embargo, casi al volver, las tragedias fueron sucediéndose una a una.
Primero fue Ned Stark, el padre de Rickon, asesinado por traidor. Luego Arya, la pequeña loba traviesa, desapareció sin ser vista, incluso hubo una impostora que fue descubierta cuando intentaron reconstruir Invernalia. Y entonces, sucedió aquello que partió el corazón de la joven e hizo que pasara semanas sin apenas probar bocado. Theon, aquel joven que parecía un Stark más, destruyó Invernalia y, lo peor de todo, mató a Bran y a Rickon, su Rickon, el pequeño galán que la había nombrado la mujer más bella de todo poniente, que intentaba ganarse su amor con cada palabra y se comportaba como un diablillo cuando se daba la vuelta. Era el joven travieso que se había ganado su corazón sin apenas esfuerzo.
Y era un niño.

Fanfic Rymeria ~Una espera que merece la pena~

jueves, 5 de septiembre de 2013



Capítulo 1: El presente



Había sido un camino muy duro. Llevaba doce años esperando aquel momento, pero parecía que al fin llegaba. Mientras caminaba, y sus pies poco a poco se iban hundiendo en la arena, el joven Stark reconoció el castillo de Lanza del Sol.
A su lado, su gran lobo huargo jadeaba. No estaba acostumbrado a ese clima y, aunque Rickon le había indicado repetidas veces que se quedara en el bosque, no logró convencerlo.  Habían iniciado esa aventura juntos, y habían de terminarla del mismo modo. La mujer, de cabello cano revuelto, se bajó del lobo y observó la construcción con ojo suspicaz.
- ¿Vas a volver a quejarte del plan, Osha?- Bromeó el joven.
- Después de la decimoquinta vez me di por vencida, pequeño.- Murmuró.- Sólo espero que tu serpiente te haya esperado.
El joven sonrió, avanzando un par de pasos, totalmente confiado. Había un pensamiento que todo el rato cruzaba su mente.
- Me prometió que lo haría, que nunca encontraría un esposo más atento que yo.

Voy a empezar a subir un fanfic

Sí, un fanfic un tanto... peculiar. Todo surgió cuando una amiga me sugirió la idea de meterme a un rol por twitter con ella. Todo iba muy bien, yo roleaba como Nymeria Arena y por falta de personajes hice una visita al Norte y Rickon Stark empezó a decir que era muy guapa, como es normal, la joven le siguió el juego, empezamos a ser como una de esas parejas que se shippean, a pesar de haber 14 años de diferencia y... de repente, todo se me fue de las manos. Culpo a Rickon por ello, sabe cómo cautivar a una mujer.

Pero bueno, la historia nos sitúa 12 años adelante en el tiempo, cuando el joven ya ha cumplido 18 días del nombre, y Nymeria 32. Han pasado muchas cosas desde entonces, pero la joven había prometido esperarle, y él va a ver si se ha cumplido la promesa... ¿Qué pasará?

PD. Por favor, no me llaméis pedófila, bastante mal me siento cuando me pongo a pensar en que me he dejado seducir por un niño de 6 años... xD

Me quiere, no me quiere...

sábado, 31 de agosto de 2013

¿Me quieres? Claro que te quiero pedazo de idiota, eres tu el que lleva siglos sin decir un solo te amo. Eres tu el que dice que me quiere más, cuando no me dices nunca lo mucho que me quieres. Eres tu el que simplemente pone un "llegaré tarde" sin un mísero te quiero, y sin embargo eres tú el que me pregunta si de verdad le quiero, cuando vivo y respiro cada palabra que me dices, cuando eres una extensión de mi y conoces a todo aquel que considero importante. ¿Que si te quiero? Sabes perfectamente que no solo te quiero, sino que te amo. Y, sin embargo, parece que tenga que reafirmarlo a cada segundo, a cada instante...
La pregunta, querido, es, ¿me quieres tú?

WWC Día 2. Peleas de bolas nieve.

domingo, 21 de julio de 2013

Bueno, quiero hacer constancia de que cuando empecé a escribir esto, todavía era ayer, y que por ende sigo con el reto diario, más o menos. Esta vez lo he hecho de El Fantasma del Lhanda, porque sí, porque puedo que para algo es mi historia. Espero que os guste :D Cualquier cosita, comentario ^^


WWC. Día 2. Peleas de bolas de nieve.

Pocos años había nevado tanto en Edrev. O bueno, así decían las noticias. Yo nunca había vivido ahí antes durante el invierno. Aún andaba adaptándome al clima. Durante días apenas pudimos salir de casa, la chimenea siempre estaba encendida y tenía que plantarme varias veces frente a ella, colocar un tocón el el fuego, y formular unas cuantas palabras mágicas para devolverle la fuerza al fuego. Me cubría en varias capas de ropa, y bueno, me acurrucaba al lado de la perra a ver si conseguía coger calor. En esos días ninguna de las dos salía a mirar el horizonte.
Por suerte la ola de frío era tal, que no demasiados se atrevían a salir de sus casas. Cuando me aparecí (hacía demasiado frío para caminar.) frente a la puerta de la carnicería, el somnoliento hombre me dijo que llevaba dos días sin cortar la carne, que hacía demasiado frío para ello. Tardé un buen rato en convencerle y al final tuve que pringarme las manos y ayudarle a trocear la carne antes de que se pudriera. Por lo menos me llevé un gran saco a casa, y huesos para la perra. No perdí mis días de trabajo, nadie pareció molestarse, y continuamos el ritmo de nuestra vida, solo que de interior. Acurrucados frente a un crepitante fuego, aspirando el aroma de las castañas asándose, o de la carne en el horno, o del chocolate caliente...
Claro que, aquella mañana, la cosa cambió. Amaneció con sol. Todo estaba cubierto de nieve y el clima era frío, pero hacía sol y el viento no era tan frío como otras veces. Al menos se podía pasear, dentro de lo que cabe.
Como la perra llevaba varios días acurrucada en casa, me suplicó salir. Con una sonrisa, cedí, y pude ver como corría para tirarse sobre un montículo de nieve. Su cabello negro se cubrió de blanco mientras yo reía, aunque por desgracia luego se sacudió y me cubrió del todo. Me miró con sus ojos claros, juguetona.
- Pero si no tienes palo, ¿qué quieres ir a buscar?- Pregunté. Aunque no me entendiera (cosa que es mentira, me entendía todo lo que ella quería y más, pero se hacía la sueca) fue corriendo alrededor en busca de algún palo, una piña o similares. Me reí mientras la observaba.
- No te rías de nuestra perra.- Me giré, Daimen estaba envuelto en más pieles que yo, casi incapaz de moverse. Tuve que aguantarme para no reír, y pareció darse cuenta. El sonrojo apareció en sus ya rojas mejillas. Casi me dolían los labios de mantener aquella sonrisa.
- Pero la pobre no tiene qué perseguir, y quiere jugar. ¿Tú que harías?
- Hum...- Se detuvo a una distancia prudencial de mí, investigando alrededor. Yo fui acercándome a uno de los árboles de nuestro jardín en busca de una rama que lanzar.
Todo pasó demasiado rápido.
Un proyectil impactó contra mi espalda, haciéndome tropezar y cayendo al suelo. El frío empezó a apoderarse de mí, pero, antes de poder hacer nada, una nueva bola de nieve se me vino encima.
Alcé la vista, protegiéndome con una mano. Daimen estaba preparando una tercera bola.
- ¿Eso has querido?
La perra empezó a ladrar entre ambos. Le gustaba la idea de perseguir las bolas de nieve, o eso pareció darme a entender. Corrí a hacer una pequeña barrera con nieve y preparé una bola.
Por desgracia, Daimen había hecho lo mismo, y estaba cubierto tras un arbusto. Esperé un descuido suyo para lanzar la bola, que le impactó de refilón. Resoplé con disgusto, y el vaho se escapó de mis labios.
Volví a coger otra esfera fría, pero, en vez de lanzarlas, cree mi pequeño arsenal.
Luego, poco a poco, fui lanzando esferas, viendo como Daimen intentaba protegerse y contrarrestar. Ambos estábamos calados, seamos sinceros, para cuando la horda de bolas de nieve flotantes alcanzó de frente a Daimen. Con un gruñido, abandonó su escondite, y lancé un par más de mi arsenal. Una de ellas fue interceptada por la perra, quien saltó grácilmente para cogerla y acabó destrozando la esfera. Un ladrido de satisfacción resonó unos segundos en el ambiente.
- ¡Tramposa!
- ¡No haberle declarado la guerra a una bruja!
- ¡Creí que eras una bruja inútil!- Sin miramientos, alcé una montaña de nieve sobre él, que lo aprisionó hasta la altura del cuello. Cuando me acerqué, tenía los ojos cerrados de miedo.
- Eso ha dolido.
- No por eso deja de ser cierto.- Otra bola acabó en su cabeza, sus cabellos castaños empezaron a apelmazarse sobre su rostro, completamente calados, e hice una pausa para apartarle un par de mechones.- ¿Cómo lo has hecho? No tienes el grimorio.
- Estar tantos días en casa me ha hecho practicar hechizos, por si no te has dado cuenta.- Musité, con una sonrisa en mis labios.- Debería hacerme un libro de hechizos de bolsillo para ganarte en las peleas de bolas de nieve.
- Tramposa.
- Habló, el que me atacó por la espalda.
La perra quiso interponerse en nuestra discusión, abalanzándose sobre un Daimen atrapado por la nieve y empezando a lamerle el rostro. Me reí, mientras la bajaba y ayudaba a Daimen a salir del montículo de nieve.
- ¿Te duchas conmigo?- Preguntó, sonreí de medio lado.
- Claro, necesitas que alguien te caliente el agua, no me digas más.
- Un poco.
- Pero yo solo soy una bruja inútil...- Me quejé, poniendo mi mejor tono sarcástico mientras entraba a la casa.
- Y cocino yo.- Me rodeó la cintura con cariño, y la sonrisa se ensanchó en mis labios. Me giré, todavía sin decir nada, hacia él.- Y preparo la cena, venga.
- ¿Y? Seguramente acabemos cenando castañas asadas al fuego mientras dormitamos los tres en el salón, quiero algo más, eso podría hacerlo hasta yo. Es más, el fuego lo controlo yo.- Me quejé. Daimen bufó.
- Bueno, ¿y si acabo de convencerte en la bañera?
Me hizo girar, colocándonos uno frente al otro, y me atrajo hacia él. Me dejé seducir unos segundos por sus labios húmedos y fríos, por su mano recorriendo mi espalda y por las hermosas expectativas de la ducha. Me separé, no sin antes darle un mordisco cariñoso a su labio inferior.
- Bueno, yo también necesito entrar en calor...

WWC. Dia 1. Suéter

viernes, 19 de julio de 2013

Hola! Bueno, voy a empezar un reto de escritura, el winter writing challenge (en pleno verano, sí, para evitar el calor). En rigor empezaré 3, pero no sé si los escribiré todos todos los días, ni sobre qué los haré, si será original, si serán fics... qué serán. ¿Qué más da? Básicamente es para fomentar la escritura, presionarme para escribir un poco día a día. A ver si lo consigo :D Es básicamente lo mismo que los drabbles de ask, una o unas pocas palabras para sacar una idea. Ya veremos como va. (por cierto, si quereis que el siguiente sea de una pareja en concreto, o algo, lo podeis decir).

Así que nada, ya empiezo.

WWC. Día 1- Suéter.

La ciudad estaba iluminada con tantos adornos navideños que parecía que siempre era de día. Pasearse por aquellos escaparates llenos de juguetes y suéteres de punto hechos con tanto amor siempre había sido uno de sus pasatiempos favoritos. Luego, por desgracia, no compraba nada, o mucho menos de lo que en realidad quería. Tenía una carta llena de deseos que nunca se cumplirían.
Por desgracia, la magia de las navidades terminaba casi tras empezar.
Abandonó la calle principal en busca de alguna tienda más modesta, como las de antigüedades con objetos antiguos que guardaban hermosas historias. Siempre había deseado poder llevar una de esas tiendas, pero la vida sigue sus propias directrices, y parecía haberse quedado por el camino. Concretamente en un camino lleno de desempleo, desamor y falta de dinero. Además ahora era un camino frío, que olía a dulces que no podía permitirse y tenía la textura de los suéteres de algodón que solo podía acariciar en las tiendas.
Ojalá, aunque solo fuera por un día, pudiera vivir en el mundo de sus sueños.
Como caminaba perdida en sus pensamientos, no llegó a fijarse en que un bloque de nieve se había condensado y convertido en hielo y, al pisarlo, tropezó y empezó a deslizarse calle abajo. Si no hubiera sido porque un hombre con abrigo negro se cruzó en su camino, seguamente habría sido atropellada por un coche y, lo peor de todo, seguramente habría sobrevivido pero no se habría podido costear la operación, y estaría coja para siempre.
Y ahí acabo, tirada en el suelo encima de un hombre que, con su suerte, iría a denunciarla. Sin embargo no quiso levantarse, no de momento. Era cálido, y olía a chocolate caliente. Seguro que acababa de tomarse uno y lo tenía por encima. Esa idea hizo que se incorporara corriendo.
- ¡Lo siento! ¡Dios, lo siento muchísimo!- Murmuró, corriendo a tenderle la mano mientras lo inspeccionaba. No había rastro de manchas de chocolate caliente. Lo que si vio fueron unos ojos verdes como el árbol de navidad de su utópica casa, con unos hermosos cabellos negros que la nieve parecía adornar de manera premeditada. Y lo bien que le sentaban los vaqueros, entallados, con su jersey oscuro y aquel abrigo...
Seguro que iba a demandarla, pero al menos disfrutaría de las vistas en el juicio.
- No, no, tranquila, al menos he evitado tu muerte.- Sonrió él.- ¿Estás bien? ¿Te has hecho daño?
No, aquello no entraba en sus planes, la gente no era buena con ella, la miraban por encima del hombro mientras vivían su vida feliz. Captaba el desdén cuando preguntaba el precio de un objeto, sabiendo que no podría permitírselo ni en un millón de años. Y ni siquiera era un vagabundo, a ellos, directamente, ni los miraban. Era ella, que tenía poco, la que compartía el resto con ella.
- ¿Te acabas de quedar muda?- Bromeó el joven.
- Lo siento, es que... me has sorprendido. Creí que te pondrías como una moto.
- ¿Por qué iba a hacerlo? Te has hecho más daño que yo.
- Pero si caí sobre ti...
- Digo en general.
Llevaba todo el rato mirando a sus pies, casi nerviosa de ver su propio reflejo en su mirada. Pero entonces alzó la vista, y vio la compasión en sus ojos. Se había acostumbrado tanto al desdén, que ese nuevo sentimiento la sorprendió más que el anterior.
- Yo no...
- Si hasta tenías miedo de que te denunciara, no mientas.
La sonrisa se atisbó en sus labios, sincera por primera vez. Aquel brote de amabilidad hacia su persona había conseguido que la semilla de la alegría empezara a crecer de nuevo.
- Venga, déjame invitarte al menos a un chocolate caliente.
"Déjame saborearlo de ti" Oh, Dios mío, ¿acababa de pensar eso? ¿En serio? Se sintió traicionada por su mente. Solo pudo asentir, siguiendo al joven.
La tomó de la mano mientras avanzaban, y la calidez de sus dedos se fue pasando a los suyos, trazando pequeños círculos en el dorso de su mano. ¿Lo haría a posta, o sería un acto inconsciente? Prefería no preguntar, aquello parecía nuevo para ella.
Entraron a una pequeña cafeteria, con apenas un par de clientes y una señora mayor encargada de servirles. Él la indicó que se sentara y fue a la barra. El aroma a dulce la abrióel apetito, preguntándose si él cambiaría de idea y tendría que terminar pagando el chocolate. No le quedaba demasiado dinero, y prefería gastarselo en comprar regalos para la poca familia que le quedaba.
- Ya está, toma.- Le tendió una taza de chocolate llena hasta arriba, con dos malvaviscos que flotaban a duras penas entre tanto chocolate.- Si quieres puedo pedir churros.
Su boca dijo no, pero su estómago sí. Riendo, el joven volvió a la barra.
- ¿Cómo te llamas?- Dejó el plato de churros entre ambos. Ella se resistía a probar bocado.
- Mara - Contestó, sorbiendo lentamente el chocolate. Una fina capa se pegó en sus labios cuando posó el vaso y, con cuidado, se pasó la lengua por los labios. Al rato se dio cuenta de la intensa mirada de su compañero y, sonrojada, cogió una servilleta.
- Es un placer, Mara. Me llamo Grant.
- Creí que eso era un apellido.
- Es un poco de todo.- La sonrisa se formó en sus labios, y Mara tuvo que apretar la mano contra su pantalón para contenerse. Era adorable.- Bueno, cuéntale algo al hombre que indirectamente ha impedido que mueras... ¿estudiaste algo?
- No, bueno, sí. Empecé a estudiar literatura, pero por desgracia, antes de terminar la carrera, mi padre, el único de la familia que trabajaba, sufrió un terrible accidente y murió.- El recuerdo todavía la abrumaba por las noches, aunque hubieran pasado más de cinco años desde entonces. Evitó que Grant se disculpara al seguir hablando.- Mi madre no podía llevarme a la universidad con el poco dinero de la pensión, así que busqué empleo. Pero no me fue muy bien, he sido camarera en varios restaurantes, y he ahorrado un poco por si decido finalizar la carrera algún día. Pero lo veo difícil...
- ¿Y eso?
- Bueno, ahora estoy resistiendo a base de esos ahorros universitarios.
- Oh, vaya.
- ¿Y tú?- Bastante que ya había hablado. Con un poco más de confianza, decidió atacar los churros. El azúcar se quedó pegada a sus dedos.
- Bueno, yo aún intento sacarme la carrera de medicina.- Claro, rico, iba para médico.- Mis padres me obligaron, aunque preferiría mil veces algo más modesto.
- ¿Qué querías hacer?- ¿Por qué se molestaba? Solo estaba siendo amable con ella por eduación, estaba segura.
- No lo sé, bellas artes, puede, siempre he sido bueno dibujando. Pero claro, no hay demasiados artistas que vivan de ello.
- Yo me basto con ser bibliotecaria, si te sirve de consuelo.- Bromeó ella. El chocolate parecía estar cambiándole el humor.- O trabajar en una tienda de antigüedades. En una librería antigua o simplemente en una tienda de segunda mano. Conocer la historia a base de objetos corrientes y...
Estaba hablando demasiado, seguro que la tomaba por un bicho raro. Calló, sujetando la taza de chocolate con las dos manos, ya casi vacía.
- Me parece una vida apasionante.
- No bromees, tu vida como médico, o como artista, seguro que es mil veces mejor.
- Pues no lo creo. Si quieres hacemos la prueba.
- ¿Qué propones?
- Vamos a ir a una tienda de antigüedades o a una librería, y vamos a conseguirte ese trabajo que tanto ansías. En una semana veremos quién es más feliz, si tú o yo.
- Eso implicaría volver a vernos.
- ¿Acaso es malo?
- No, solo... Sorprendente.- Cuando decía que no tenía muchos amigos iba en serio. La gente parecía apartarse de ella por su estatus social. Y bueno, su vida a la caza y captura de un trabajo tampoco la volvían la persona más sociable.
- Bueno, pues vamos a empezar.- Salieron de la cafetería, y de nuevo fue llevándola de la mano. El contacto ya no se le hacía tan raro, aunque ahora empezaba a ruborizarse. En parte era bueno, hacía mucho frío en la calle y, por lo que parecía, empezaba a nevar.
De golpe pararon frente a una tienda de antigüedades. Estaba en un callejón, no demasiado a la vista, con las ventanas cubiertas de vaho. Seguro que dentro hacía mucho calor. Abrieron la puerta y escucharon, aparte de las campanitas que indicaban clientela, el crepitar de un fuego. El aroma de la madera ardiendo impregnó su nariz, y el aire cálido le aclaró las mejillas un poco. Despegó sus labios, con una sonrisa.
- Buenos días.- Escucharon al fondo. Un hombre de mediana edad se acercó a ellos. Llevaba un cartel de "se busca empleado" entre las manos.
Aquello tenía que ser un sueño o algo. Seguro que se había partido la crisma al pisar el hielo.
- Mira qué suerte, Mara.- Sonrió Grant.- Justo íbamos a preguntarle si no le importaría contratar a mi amiga.
El hombre la inspeccionó. La verdad es que iba bien vestida, con un cálido suéter de cuello alto, azul claro, que resaltaba su cabello pelirrojo. Éste estaba hecho un desastre, apelmazado por la nieve que empezaba a derretirse. Y su abrigo estaba destrozado por la caída. No iban a contratarla así, estaba segura.
El hombre empezó a hacer las preguntas básicas. Nombre, edad, estudios, otros empleos... Contestó con algo de timidez, nerviosa. Era el trabajo de sus sueños, en una tienda llena de objetos antigüos y librerías que empapelaban la pared. No había una tienda que se adecuara más a sus deseos. Aquello era un sueño. Debía serlo.
- Abrimos a las ocho, así que ven a las 7 y media. Y cerramos a las nueve de la noche, excepto casos especiales. Por supuesto, tienes un descanso de 3 horas para comer.
Asintió. Si era un sueño, que nadie la despertara. Grant dio las gracias por ella, que parecía haberse quedado muda de la sorpresa, y ambos se despidieron y salieron de la tienda.
- Estoy muerta, no hay otra razón.
- ¿Acaso no crees en los cambios de suerte?- Bromeó él.
- Con mi experiencia, no, no creo.
Un silencio incómodo se hizo entre ambos. Grant miró el reloj, nervioso.
- Bueno, pues  entonces, vuelve a hablarme de aquí a 3 días, a las ocho treinta y siete de la noche. A ver si cambias de opinión.
- ¿Y si para entonces he salido del coma en el que me dejó el coche que me atropelló, y desaparezco?
- ¿Hay alguna forma de convencerte que no estás en coma o algo?
- No sé, ¿algo que sea real? El desdén de siempre, las miradas por encima del hombro... Esto no es normal.
Grant sonrió, sacando una tarjeta de su bolsillo.
- Cuando decidas que no estás soñando, vuelve a llamarme.
Mara cogió el trozo de cartón, con su nombre, dirección y apellidos, y se quedó observándolo. Grant se despidió de ella y continuó caminando hacia su casa. Miró al cielo.
- Sé que dije de vivir un día en el mundo de mis sueños, pero preferiría si pudiera alargar el plazo al menos a tres.

Cambio de papeles ~Microcuento~

miércoles, 17 de julio de 2013


Dejo un relato recién salido del horno, ha sido basado en hechos reales después de ser por un día la madre en esta familia, jajaja. Sigo escribiendo historias, pero estas cositas son más fáciles de escribir que el Lhanda, por ejemplo.
Y nada, espero que estéis disfrutando del verano los del hemisferio norte, y del invierno los del Sur. A mi se me están derritiendo las ideas, con este calor no hay quien pare.
Un besín!

Cambio de papeles

Llevaba varios días quejándose de gusto. Después de un año fuera, la joven por fin volvió a casa, donde su padre la mimaba como no estaba escrito. Siempre había sido un poco niña de papá, siempre le había gustado que la cuidaran, y muchas veces era un poco culo de sofá a la hora de hacer la cena.
Estaban a punto de dar las once y su padre seguía sin aparecer. Empezaba a preocuparse. No es que tuviera hambre, había cenado bastante. Pero por mucho que muchas veces se quedara sentada, o esperara a que le pidiera ayuda para acudir a la cocina, o por lo poco que parara en casa, no por ello estaba menos preocupada.
La puerta se abrió y la figura del hombre cansado avanzó hacia el salón, básicamente para decir que iba a lavarse. Ni una palabra de la cena, eran ya las once y diez y nada. Salió de la ducha y se desplomó en el sofá. Agotado, sin siquiera haberse duchado y oliendo a sudor.  Se le escuchaba resoplar cada poco, y su día distaba mucho de acabar.
Ella era la hija, la niña mimada y la culo de sofá.
Se levantó, dirigiéndose a la cocina. Sacó un paquete de salchichas de la nevera mientras iba hacia el lavavajillas. El aire cálido que escapó nada más abrir la puerta le hizo saber que había que sacar toda la cubertería. Olvidándose momentáneamente de ello, sacó únicamente la sartén y un par de platos pequeños. Echó aceite y encendió la vitrocerámica.
El sonido de los platos siendo colocados se iba alternando con el de rellenar las jarras de agua, o con el crepitar del aceite. Cuando estuvo caliente echó las salchichas y siguió guardando vasos; cuando acabó con los vasos, giró las salchichas y fue con las tazas. De nuevo giró, y de nuevo fue guardando la cubertería. Cuando estaba acabando, apagó la vitrocerámica y dejó que las salchichas se hicieran lentamente mientras guardaba y tiraba la basura.
Al terminar, llevó al salón en una mano los dos platos con sus cubiertos, y en otro el kétchup y la bebida. Por suerte, los vasos ya estaban ahí.

Su padre sonrió, cogiendo uno de los platos y dándole un beso en la mejilla. Le hizo cosquillas con su barba, aunque ya casi estaba acostumbrada. Ambos comieron en silencio y, al finalizar, la chica recogió mientras su padre se iba a la cama, aún sabiendo que no iba a dormir.

Ella era la hija, la niña mimada, y l culo de sofá.
Pero, a veces, sabía cambiar los papeles, y convertirse en la madre.