Nocturno ~Drabble~

lunes, 21 de octubre de 2013



"Nocturno" de Chopin sonaba en el vagón del tren. Él iba siguiendo en su cabeza cada una de las notas, apreciando la calidad de los altavoces y sonriendo con ironía al pensar en lo oportuna que era esa canción en plena noche.
Con los ojos entrecerrados, apenas siguiendo el rumbo del tren, comenzó a darse cuenta que poco a poco era capaz de distinguir con mayor precisión cada movimiento que realizaba el tren, a pesar de no haber disminuido la velocidad. Dirigió la vista al resto de pasajeros, y se dio cuenta que ellos apenas se movían, o lo hacían muy despacio.
Pero "Nocturno" mantenía el mismo tempo que al inicio de la velada.
Nada más se escuchaba además de las notas del piano oscilando en el altavoz. Raudo, salió del recinto, preguntándose si aquello solo era cosa de su mente, si era un problema de percepción, y si al salir, todo volvería a la normalidad.
Pero no lo hizo.


Observó, con una mezcla de horror y fascinación, como las gotas de té caían milímetro a milímetro y poco a poco llenaban el contenido de una taza. Parecía ir tan despacio que debía haberse enfriado, pero al tocar el agua, notó que seguía hirviendo, por desgracia para su mano. Y observó, sorprendido, que el agua se movía veloz por su mano.
Con aquel descubrimiento, probó a experimentar en otros objetos. Los carritos se movían rápido si los sostenía, pero al momento de soltarlos, perdían toda la fuerza que tuvieran. Probó también a tocar personas y ver cómo podía hablar con ellas mientras estuviera tocándolas, pero se quedaban casi inertes al soltarlas.
La curiosidad alcanzó su punto álgido cuando vio una pistola en el cinturón de un hombre. Según sus anteriores experimentos, la bala debería ir rápido al estar dentro de la pistola, pero disminuir su velocidad al salir...
Aspiró hondo. La curiosidad se había vuelto un juego, al saberse capaz de apartarse de la trayectoria de la bala antes de que alcanzara su objetivo. Se colocó la pistola en la sien, a cierta distancia de su cuerpo, y disparó.
"Nocturno" tocó sus últimas notas.
La bala atravesó el cráneo con facilidad, cruzándolo del todo y rompiendo el ventanal del otro lado. El cuerpo inerte del joven cayó al suelo, cruzando la trayectoria de un carro que había empujado antes. La gente, sorprendida por el estruendo, se incorporó, chilló y reaccionó al cuerpo que estaba en el suelo del tren.
Los altavoces dejaron de sonar.

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