Los misterios de Surina

domingo, 14 de agosto de 2011

Ahora que he subido un nuevo capítulo a Fanfic.es, quería preguntaros... ¿Alguno le ha prestado la suficiente atención a Surina? Vale, algunos supieron su color de ojos antes que yo, pero, ¿alguno es tan bueno de saber cosas que Surina todavía no sabe? Es una mujer misteriosa, de eso no hay duda... ¿no? ¿A qué me estaré refiriendo? Me gustaría saber vuestra opinión sobre a qué me refiero.
Por cierto, esta es Surina... en algún momento cercano de su vida. Por si no lo sabíais, la encuesta dijo que, al final, Surina tenía los ojos verdes... Unos ojos que guardan muchos secretos...

¿Os ha picado la curiosidad? ;)

Gran consejo

miércoles, 3 de agosto de 2011


Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene pro­ble­mas de espa­cio en el cló­set por­que ha com­prado dema­sia­dos. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tar­jeta de sus­crip­ción a una biblioteca. Encuen­tra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lec­tora por­que en su maleta siem­pre lle­vará un libro que aún no ha comen­zado a leer. Es la que siem­pre mira amo­ro­sa­mente los estan­tes de las libre­rías, la que grita en silen­cio cuando encuen­tra el libro que que­ría. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las pági­nas de un libro viejo en una libre­ría de segunda mano? Es la lec­tora. Nunca puede resis­tirse a oler las pági­nas de un libro, y más si están amarillas.
Es la chica que está sen­tada en el café del final de la calle, leyendo mien­tras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema des­lac­to­sada ha adqui­rido una tex­tura un tanto natosa y flota encima del café por­que ella está absorta en la lec­tura, per­dida en el mundo que el autor ha creado. Sién­tate a su lado. Es posi­ble que te eche una mirada llena de indig­na­ción por­que la mayo­ría de las lec­to­ras odian ser inte­rrum­pi­das. Pre­gún­tale si le ha gus­tado el libro que tiene entre las manos.
Inví­tala a otra taza de café y dile qué opi­nas de Mura­kami. Ave­ri­gua si fue capaz de ter­mi­nar el pri­mer capí­tulo de Fellows­hip y sé cons­ciente de que si te dice que enten­dió el Uli­ses de Joyce lo hace solo para pare­cer inte­li­gente. Pre­gún­tale si le encanta Ali­cia o si qui­siera ser ella.
Es fácil salir con una chica que lee. Regá­lale libros en su cum­plea­ños, de Navi­dad y en cada aniver­sa­rio. Dale un regalo de pala­bras, bien sea en poe­sía o en una can­ción. Dale a Neruda, a Pound, a Sex­ton, a Cum­mings y hazle saber que entien­des que las pala­bras son amor. Com­prende que ella es cons­ciente de la dife­ren­cia entre reali­dad y fic­ción pero que de todas mane­ras va a bus­car que su vida se ase­meje a su libro favo­rito. No será culpa tuya si lo hace.
Por lo menos tiene que intentarlo.
Mién­tele, si entiende de sin­ta­xis tam­bién com­pren­derá tu nece­si­dad de men­tirle. Detrás de las pala­bras hay otras cosas: moti­va­ción, valor, matiz, diá­logo; no será el fin del mundo.
Fállale. La lec­tora sabe que el fra­caso lleva al clí­max y que todo tiene un final, pero tam­bién entiende que siem­pre existe la posi­bi­li­dad de escri­birle una segunda parte a la his­to­ria y que se puede vol­ver a empe­zar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. Tam­bién es cons­ciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.
¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chi­cas que leen saben que las per­so­nas madu­ran, lo mismo que los per­so­na­jes de un cuento o una novela, excep­ción hecha de los pro­ta­go­nis­tas de la saga Cre­púsculo.
Si te lle­gas a encon­trar una chica que lee man­tenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llo­rando y abra­zando el libro con­tra su pecho, pre­pá­rale una taza de té y con­sién­tela. Es pro­ba­ble que la pier­das durante un par de horas pero siem­pre va a regre­sar a ti. Hablará de los pro­ta­go­nis­tas del libro como si fue­ran reales y es que, por un tiempo, siem­pre lo son.
Le pro­pon­drás matri­mo­nio durante un viaje en globo o en medio de un con­cierto de rock, o qui­zás for­mu­la­rás la pre­gunta por abso­luta casua­li­dad la pró­xima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.
Son­rei­rás con tal fuerza que te pre­gun­ta­rás por qué tu cora­zón no ha esta­llado toda­vía haciendo que la san­gre ruede por tu pecho. Escri­bi­rás la his­to­ria de uste­des, ten­drán hijos con nom­bres extra­ños y gus­tos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the HatAslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Cami­na­rán jun­tos los invier­nos de la vejez y ella reci­tará los poe­mas de Keats en un susu­rro mien­tras tú sacu­des la nieve de tus botas.
Sal con una chica que lee por­que te lo mere­ces. Te mere­ces una mujer capaz de darte la vida más colo­rida que pue­das ima­gi­nar. Si solo tie­nes para darle mono­to­nía, horas tri­lla­das y pro­pues­tas a medio coci­nar, te ven­drá mejor estar solo. Pero si quie­res el mundo y los mun­dos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.
O mejor aún, a una que escriba.

Rosemary Urquico

Lo he encontrado buscando una página en la que ver opiniones y gustos de la gente por los libros (abretelibro.com), y me ha parecido necesario compartirlo, porque es una gran verdad. así que nada, aquí os la dejo, que es muy mona, y me voy a dormir. Un saludo =)

Vuelta de viaje y nuevo capítulo de El Fantasma del Lhanda

sábado, 30 de julio de 2011

Holaaa!!

Bueno, por si alguien no lo sabía, he estado de viaje en Londres con unas amigas. Ha sido la primera vez que viajo sin adulto responsable (la única mayor de edad era una de 18 años, y eso no es que sea muy responsable) y la verdad es que la experiencia ha estado bien. Me ha tocado ser la responsable, y he descubierto que sé interpretar mapas!! xDD También he tenido tiempo para pensar en historias, como antes de dormir (no llevaba el ebook, y he vuelto con mono de leer xD) o en el metro. Por cierto, eso de que el metro de Londres es malo es una mentira como una casa. Se va bastante bien en él, y a no ser que seas tan inteligente como nosotras, que una vez fuimos hablando sin fijarnos ni escuchar lo que decían sobre las paradas, no tiene pérdida. Tal vez me falten los puntitos luminosos señalando la parada, pero es un mal menor.
Y bueno, también volvía un poco con el mono de escribir, por eso ya tenéis el nuevo capítulo de El Fantasma del Lhanda (en vuestra librería más cercana) publicado en fanfic xD. En este ya comienzo a dejar ver algo bastante bien, a ver si alguien averigua qué es (vamos, no es difícil xD) y no, no es lo evidente que todos estáis pensando xD
Así que nada, así os dejo, a ver si usáis la cabeza aunque estéis de vacaciones y os dais cuenta del gran secreto que "oculta" este capítulo.
Un saludo =)

Byee~~

Relato corto El Fantasma del Lhanda: La magia separa.

domingo, 17 de julio de 2011

Bueno, he decidido hacer una cosa, que es dar un premio a la gente que lee el fic y lee el blog. Escribí hará una semana un capi desde el punto de vista de Tao, el hermano de Clarya, y sólo va a ser publicado aquí, en el blog... porque en parte tampoco creo que merezca la pena subirlo a fanfic xD. El relato se me ocurrió en el bus, mientras leía y daba vueltas a la cabeza xD.  Me he inventado el concepto de Zane, que proviene de Nacidos de la Bruma: el pozo de la Ascensión. Es el nombre de un personaje que no es que me caiga muy bien, pero sin embargo me dio el significado que luego incluí en la historia. Así que nada, os dejo con el relatillo. Advertencia: no es nada del otro mundo. xD

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Desde muy joven ya sabía que mi hermana era una bruja, por mucho que no se lo dijera a mis padres. Clarya era diferente al resto de personas, no en aspecto ni en personalidad, sino que siempre había algo raro en ella.
Al principio, notar ese cambio en ella me era incómodo. Sentía como si se apartase de mí. Era algo que actuaba como una premonición. Sabía que la magia nos separaría tarde o temprano. Luego comencé a ponerme cada vez más inquieto e intranquilo, mientras ella aprendía más a manos de una mujer apenas 3 años mayor que yo, que se volvió parte de la familia en un abrir y cerrar de ojos. Adelle, la ladrona. En parte sentía que ella me estaba robando la atención de mi hermana. Otras veces culpaba a la magia.
Finalmente el distanciamiento llegó a tal punto, que ambos tomamos caminos completamente opuestos. En casa seguíamos siendo familia, y nos queríamos, pero ella… yo… Ella era una bruja, y yo un soldado. Comenzaron a llegar rumores de hombres que pedían recompensa por recibir brujas, y pronto llegó la Ley, esa horrible norma que hizo realidad mis peores pesadillas.
La magia me separaba de mi hermana.
Trabajé muy duro hasta que ahorré lo suficiente para que mi hermana pudiera escapar. Fui con ella al puerto, y le di los dos billetes, uno para Surina y otro para Clarya. Ella me abrazó y me dejó un pequeño bote con tomillo, para poder recordarla.
- Es un Zane- Me había dicho. En nuestra familia habíamos creado un significado para esa palabra, algo que te recuerda lo que anhelas y que te hace continuar únicamente para lograrlo.- Para que me recuerdes.
Partió sin muchas palabras más, y yo seguí entrenando para ser su enemigo. No quería encontrarla, pero había más cosas que podía hacer siendo soldado. Cosas buenas, ayudar a gente. Capturar brujas no era la orden del día.
Al menos no hasta que me ascendieron y fui a acabar a ese estúpido barco. El Lhanda. El barco en el que mi hermana debía haber escapado.
- Pero la idiota de mi hermana no llegó a irse- Musité, frustrado, mientras paseaba tratando de no dar con mi hermana al tiempo que quería dar con ella. No quería, porque no quería dañarla. Quería por egoísmo, y para que nadie más la capturara.
Había estado al lado de Clarya, y lo sabía. Sin embargo, no fui capaz de acercarme a ella, ni de demostrarlo. Prefería hacerme creer que no sabía nada de ella, que había escapado. También había visto a Surina y a aquel chico salir a la cubierta del barco, pero no les había seguido.
Ofuscado, me senté en una de las mesas del comedor, al lado de la ventana, y pedí un café. Mientras esperaba hundí la cabeza en mis manos, con los ojos cerrados.
Alguien dejó un par de llaves en mi mesa. Alcé la vista mientras veía a Munch sentarse.
- Necesito pedirte algo.
- Sí, capitán.- Dije, obediente.
- Quiero despedirte hasta mañana.
- ¿Disculpe?
- Tienes que entregar esto a nuestro… colaborador- El maldito soplón que había vendido a mi hermana. Señaló las llaves.- Pero no deben vincular al ejército, ni a mí, con esa recompensa. La llave abre la puerta de una de las taquillas que se encuentran en el almacén del dirigible. ¿Cuento con usted?
Observé al hombre, pero finalmente asentí. No podía oponerme a sus órdenes. El general sonrió.
- Muchas gracias por su colaboración, sargento… o ex-sargento.- Sonrió el hombre, levantándose.- Que disfrute del café.
Asentí, observándole despedirse, y me centré en mi bebida. Observé las llaves y encontré una hoja doblada entre ellas. Al parecer era el número de la taquilla. El 57. Observé el número un rato, antes de guardarme el papel en un bolsillo y las llaves en el otro. Ya que había vendido la vida de mi hermana, al menos que le costase recibir su recompensa.
- ¡Mamá, mamá! ¡Acaban de aparecer unos zapatos en el suelo!
Observé a la niña que acababa de comentar aquello, y seguí su mirada. Era cierto que unas pequeñas sandalias blancas habían aparecido en medio de la cubierta del Lhanda. Esas sandalias me eran extrañamente familiares.
“Hermanita…” pensé, sonriendo levemente. “Sigues siendo igual de torpe”
Terminé el café lentamente, sin prisa. Sabía cómo se sentiría mi hermana. Éramos imanes girando, nos atraíamos y repelíamos constantemente, sin saber cuál de los dos tenía más fuerza. Yo quería hablar con ella, pero no podía.
- ¿Sabes?- Surina apareció a mi lado, sorprendiéndome.- Al parecer Daimen quiere llevarnos a tierra de Nadie para ser el verdadero capitán y poder dar órdenes. Eso hace que un civil pueda hacer lo que le dé la gana. Delatar o no a sus amigos, novios… hermanas…
- No quiero delatarla, Surina.
- Ya, pero obedeces órdenes… A no ser que, por un casual, cuando la veas seas un civil.
- ¿Quién te ha invitado a copas y cómo lo sabes?
Ella sonrió, levemente sonrojada, y se levantó. Me abrazó, tan cariñosa como siempre y luego me dejó ir. Me levanté y fui a cubierta.
Al parecer fui justo cuando mi hermana pretendía entrar. La escuché maldecir mientras se apartaba. “Ojalá supiera calcular la distancia a la costa…” pensé para mis adentros. Intenté ubicar a mi hermana sin éxito, e instintivamente llevé la mano al Zane, mi colgante.
El Zane servía para recordarme que tenía que proteger a mi hermana a toda costa, que tenía que, un día, poder estar a su lado sin miedo de ser llevado a prisión.
Al parecer ese día había llegado, o eso quise creer. Estaba a su lado, y no debería preocuparme por tener que delatarla. Desabroché el colgante. Sólo sería un día, pero merecía la pena malgastar el amuleto por un rato.
Estornudó, presa de su alergia, y yo fui capaz de localizarla. Fue un golpe bajo, pero ella quiso darme eso como recordatorio. La sujeté mientras tosía y lloraba, únicamente para evitar que escapara. Necesitaba estar a su lado.
- ¿Al final decidiste traicionar a la persona que más te ha querido, Tao?- La magia quería separarme de ella, hacía todos los esfuerzos posibles. Clavaba su arma y retorcía con fuerza sobre una herida que tardaría mucho en sanar. - ¡Eres la persona más horrible del planeta! ¿¡Cómo puedes hacerme esto?!
Mi hermana empuñaba ese arma con cruel violencia, sin darse cuenta. La magia nos empujaba lejos, muy lejos.
Pero era necesario mucho más que un truco de magia para separarme de alguien tan quejica como ella.
- Sigues igual de chillona- Me quejé, sonriendo, bromeando levemente, antes de abrazarla.

Encuesta sobre la escritura. Nominada por Jessi.

martes, 28 de junio de 2011

Holaaa!!
La verdad es que hace mil años que no hacía una encuesta. Ya casi comenzaba a considerarlas una parte pasada de mi vida. Sigo teniendo el mismo problema que al ser la última en enterarme no tengo a nadie a quien pasar la encuesta, cosas que tiene el verano, la playa, y la búsqueda de colegio mayor para hospedarme cuando comience la universidad. 
No sé cómo resultará, porque no he contestado a las respuestas todavía. Y debo decir que son la 1 y cuarto de la mañana, es decir, hace una hora y cuarto que he entrado en mi etapa delirio del día. Lo siento si se refleja en una encuesta como esta, pero admito que las respuestas, aunque delirantes, serán sinceras.
Bueno, voy a ver qué sale…

-¿Qué es un escritor?
Un escritor es alguien que, cuando escribe, hace algo más que juntar símbolos, formar palabras y construir oraciones. Es una persona que ve y hace ver más allá de las palabras. Una persona que disfruta escribiendo.

-¿Por qué se escribe?
Se escribe por varias razones: desvariar, para relajarse, desahogarse, divertirse. Normalmente uno escribe porque tiene una idea, un esbozo, unos personajes, y quiere ver qué pasa cuando ocurren ciertas situaciones. Al escribir hay un mundo en la mente de cada uno, y simplemente, como el artista, como el fotógrafo, como el escultor, el escritor plasma las palabras de modo que reflejen lo que ese mundo es y significa para uno mismo. Es una forma de poner al mundo en tus zapatos, de hacer reflexionar y, asimismo, de reflexionar uno mismo. Es una forma de acercarte al resto y mostrarles tu modo de ver las cosas.

-¿Para quien se escribe?
Para uno mismo. O bien no se escribe bien. Resulta egoísta, pero uno no escribe para el disfrute del resto. Se escribe de modo que uno sea feliz con el resultado y el trayecto. Se puede mostrar a alguien, sí, y, aunque conozco gente que dice que si se escribe algo es para que el resto lo lea, no comparto esa opinión. O en parte sí, se escribe para que tus yo futuro lean lo que escribiste. Sin embargo, el escribir es algo que se hace por y para uno mismo, aunque bien pueda compartirse con el resto de la gente. El principal receptor de un escrito es el propio emisor.

-¿Qué significa para ti escribir?
Tantas cosas que las dos respuestas anteriores se podrían quedar cortas a la hora de exponerlas todas. Escribir es una forma de desahogarme, de salir un poco de este mundo, como los escritores románticos de la época de Bécquer. Escribir me sirve, a su vez, para ordenar mejor mis ideas y facilitar el pensamiento. También es una forma de entretenerme, pues me hace plantearme situaciones extrañas, personajes distintos a mí y sensaciones distintas a las que vivo a la hora de escribir. Es una forma de encontrar sonrisas de una manera simple. Escribir acaba siendo también investigar, y leer, reflexionar y pensar. Es mucho ejercicio mental pero con bastante recompensa. Y escribir acaba siendo, finalmente, mucho más que escribir.

-¿Algún personaje propio es el reflejo de tu personalidad?
Supongo que todos y a la vez ninguno. En parte algo sacan de mí, una cualidad, apariencia o lo que sea. Pero ni siquiera aquellos en los que yo reflejaba más mi personalidad es exactamente como yo. Normalmente tienen mucho más carácter, o son más valientes, o tienen menos miedo. No podría decir de un personaje “soy yo y nada más que yo” así como igualmente soy incapaz de decir que no me veo reflejada en ninguno de ellos. Son una parte de mí, y yo una parte de ellos. Somos la simbiosis perfecta.

-¿Tomas detalles de la realidad para forjar la identidad de tus personajes?
Por supuesto. Las ideas surgen realizando acciones cotidianas, o no tan cotidianas. Muchas historias que tengo surgen por una compleja sucesión de hechos que no tienen nada de sentido para el resto del mundo a excepción de para mí. Lo mismo me ocurre con los personajes. Simplemente escucho, veo, experimento algo que me hace pensar en un personaje y acabo incluyendo esa experiencia de algún modo en el personaje, bien en su carácter o en sus aficiones. Me sería imposible escribir sin fijarme aunque solo fuera un poco en mi entorno.

-¿Cómo se llega, en tu opinión, a pasar de un simple aficionado por el gusto de escribir a ser un escritor?
Creo que es en el momento en el que tu cerebro comienza a narrar hechos que antes no parecían tener mucha importancia. Cuando se adquiere cierto toque romántico (en el sentido del movimiento literario) y hasta un simple suspiro te cuenta una historia. Tal vez cuando estás estudiando los movimientos literarios y utilizas ejemplos de tus historias o tus personajes para aprendértelos de memoria, o cuando eres capaz de no estudiarte los valores estilísticos de los adjetivos porque lo único que tienes que hacer es preguntarte qué quieres decir cuando escribes un adjetivo antepuesto. Pero el trayecto es simplemente la constancia, la escritura, la lectura, y el deseo de mejorar. Prestar atención al detalle.

-¿Se puede aprender a escribir de una forma que resulte interesantemente literaria?
Por supuesto. La escuela misma sirve de ayuda, y la lectura. Uno simplemente tiene que fijarse a la hora de escribir en detalles de vocabulario, gramática y puntuación. Pero nadie nace sabiendo, y es evidente que si cogemos las historias de hace un par de años y las comparamos con las de ahora existe un alto porcentaje de probabilidad de que las historias hayan mejorado literariamente hablando.

-¿La escritura es un oficio o un destino, o ambas cosas?
Pues yo diría que ninguna de las dos. No considero mano del destino el haber comenzado a escribir de manera habitual. Tal vez una sucesión de acontecimientos y las mágicas palabras de mi profesora que decían “estamos en un país libre” y que quién sabe qué hicieron pasar por mi cabeza. Eso no creo que sea el destino, pero tal vez porque no creo en él. Tampoco es un oficio. Escribir es, para mí, algo sin ánimo de lucro que puede convertirse en lucrativo, pero no comienza con el deseo de ganar dinero. De ese modo creo que no es ninguna de las dos opciones dadas. Simplemente es.

-¿Hay, en tu opinión, alguna fórmula que a la hora de escribir resulte útil o mejor, en un plano general?
No creo. No existe una situación idónea a la hora de escribir que convierta cada palabra en la gallina de los huevos de oro. A la hora de escribir hay que tener en cuenta factores como la trama, los personajes, la ordenación temporal de los hechos, tener un esbozo en la cabeza de los acontecimientos, varios sinónimos y un registro adecuado a cada personaje. También hay que tener en cuenta nuestro estado físico y mental, estar cómodos y tener ganas de escribir. Eso no indica que la historia salga bien o mal, pues finalmente todo depende de lo que ocurra cuando te enfrentes al papel en blanco. Si eso funcionase, dudo que existiera el “writer’s block”. Simplemente diría que no hay que forzarse a la hora de escribir, y dejar que las ideas fluyan. Ya se llegará a un final.

Y bueno, creo que así concluye la encuesta. Debería nominar a alguien, pero la gente que me sigue ya ha hecho la encuesta. Así que simplemete tú, sí, ese lector que lee y no comenta, si es que existes, no te pido que publiques en un blog que no leeré (porque no comentas diciéndome “pásate”) las respuestas, pero reflexiona, si es que escribes, y hazte las mismas preguntas.

Entrevista Mental a Daimen

sábado, 25 de junio de 2011

- Vamos... quítate la máscara...
- No
- Venga... Quiero verte la cara
- Recuérdame por qué estoy en esta stuación
Clarya sonrió.
- Vale...




La luz se encendió en medio de una sala de moviliario escueto: apenas una mesa y dos sillas. No necesitábamos comodidad. Así estaría más nervioso.
Daimen avanzó hacia una de las sillas, y yo fui a la otra. Una máquina de escribir apareció frente a mi. ventajas de estar en mi mente.
- Bueno Daimen... Supongo que sepas a qué has venido.- Comencé, con un tono tranquilo, mientras sonreía... no por dentro, porque si estoy dentro de mi mente y sonrío, se me ve, sino por fuera.
- Me quieres torturar...- Me fulminó con la mirada, intentando en vano intimidarme. Le he creado yo, no debería darme demasiado miedo, por mucho que fuera más alto, más fuerte y más rápido que yo.
- Exacto, te quiero interrogar- Sonreí, tecleando en la máquina de escribir. El sonido de las letras fue lo único que se escuchó durante un rato, hasta que él habló.
- ¿Por qué haces esto?
- Es divertido. Además, Clarya lo ha hecho ya. No querrás ser menos que ella.- Si hay algo que tengo claro de Daimen, es que es orgulloso.- Venga, vale, ¿por qué quieres capturar a Clarya?
- Yo... No es que quiera- Dijo el chico, algo nervioso.-, es la norma que hace que las brujas deban ser capturadas. Tú la creaste, deberías conocerla mejor que yo.
- ¿No te controlo a ti y crees que soy capaz de entender esa norma?- Reí levemente.- Fuiste tú el que le ofreció el pacto a Clarya, y el que quiere protegerla. No eres mi títere.
Desvió la vista.
- No es que quiera protegerla...
- Sí que quieres.
- Vale, déjame.- Gruñó. No le gustaba nada perder en los argumentos.- Esa estúpida norma nos pide entregar a las brujas con una recompensa. Si alguien prueba que hemos protegido a una bruja, podemos acabar encerrados, o... bueno, si es una bruja en concreto, el castigo es la...
- Es horrible.- Le corté, el sonido del tecleo repitiéndose de manera constante y poniéndole cada vez más nervioso.- Esa norma. Pero hay muchas formas de evitarla... Como irte.
- Creo que ya sabes cuál es mi posición respecto a eso.- Sonreí de medio lado. Lo siento pero eso es un spoiler muy grande, así que me guardaré esta parte de la conversación.- Igualmente, hice bastante por ella.
- ¿Como qué?- Tragó saliva. Le había llevado a un callejón sin salida.
- No quiero hablar.
- Cobarde.
- ¡No soy un cobarde!
- Demuéstralo.
- Muchas veces simplemente la ignoré, otras me interponía entre ella y el resto... Aunque es cierto que hay veces que no puedo ocultar mis intentos de protegerla.- No iba a sacar más preguntando por ella, y lo sabía. Ya había dicho demasiado.
- Vale, dejemos este tema... ¿Por qué eres capitán? Eres muy joven.
Sonrió con orgullo.
- Mi padre me dejó el dirigible. Llevo en él desde que nací. Es más, nací allí. Dejó el barco a mi nombre, yo lo llevo lo mejor que puedo.
- Pero cambiaste la ruta de navegación.
- La abrí un poco.
- ¿Un poco? Daimen, te recorres toda Elaika y vas a un lugar en el que no persiguen a las brujas cada 2 meses.
- Bueno, no incumplo las normas- Su sonrisa se volvió una de satisfacción.
- Eso te hace feliz, ¿verdad?- Asintió.- Eres tan fácil de comprar. Te doy poder, un poco de rebeldía, y una chica guapa, y te olvidas de todo.
- No haberme hecho así.- Entrecerré los ojos, mirándole.- Esa mirada no surte efecto conmigo.
- Lo sé, pero necesitaba intentarlo... ¿Ganas mucho?
- ¿Dinero? La verdad es que el suficiente para mantener el barco y sus lujos, y concederme algún capricho, pero no necesito demasiado. Me basto con vivir bien.
- Vale... Dime tu edad
- Veintiuno.
- ¿Qué quieres de regalo de cumpleaños?
- No me lo concederías.- Resoplé, sonriendo.- Pero no es lo que piensas. Eso lo conseguiré por mis medios.
- Como lo otro...
- Ya, claro.
- ¡Jo! ¡Que lo vas a lograr!
Suspiró, mirando al techo.
- Ojalá tengas razón.- Sonreí, hice desaparecer la máquina de escribir, la mesa, y cambié la silla por una cama, con Clarya a su lado, leyendo.- ¿Y esto?
- Te lo has ganado... claro que tienes que quitarle el libro de las manos, y en eso es como yo... Te morderá si no dejas que acabe el capítulo... Y como acabe mal...
- Me torturas, lo tengo claro.
- Por supuesto, para eso están las escritoras. Para torturar a sus personajes.- Reí, dejando intimidad para esos dos.



¿Ya eres feliz?

- Quítate la máscara
- Suelta tu el libro y hablamos.
- ¿Si dejo el libro a un lado te quitas la máscara?
- Me pregunto quién de los dos es más chantajista...
- Yo, y lo sabes
- Ya, en parte me gusta
- Lo has dicho.
- ¿Qué? ¡No!
- Lo has dicho.
- ¡Que no!
- Sí lo has hecho. Has dicho que te gusto.
La sonrisa de Clarya se iba ensanchando a medida que Daimen se ruborizaba. Su imagen de tipo duro se desmoronaba por momentos. Finalmente, los labios apretados en una expresión que a su hormonada acompañante le resultó bastante atractiva, cerró los ojos y se quitó la máscara. Clarya sonrió, emocionada. Le había visto más veces sin máscara, le vería más veces sin ella, pero aquel acto le resultó enternecedor y dulce, seguramente porque su escritora le debía muchas a Daimen.
- Ya me he quitado la máscara, ahora suelta ese libro, y espero que estés contenta.
- Mucho...- La joven se acercó a él, dulce.- Pero que sepas que he dejado el capítulo a medias, y que estoy enfurruñada.
- Esto no es lo que me habían prometido...

El fantasma del Lhanda vuelve a las andadas!!

sábado, 18 de junio de 2011

Sí, lo habéis oído y leido bien, la autora (yo) ha acabado sus exámenes, así que el fantasma del Lhanda vuelve para quedarse. Dentro de poco prometo poner una entrevista un tanto peculiar a Daimen, que contendrá un poco de spoiler, espero que no os moleste ;), con su imagen, y en cuanto la cree más detenidamente, la vida de Surina o la de Luke. Dependerá también un poco de por dónde vayamos, pero podría también mostrar los personajes secundarios, o personajes aludidos como la maestra de Clarya... O cualquier cosa, tengo todo el  verano por delante  (wiiii qué bien suena, ¿verdad?)

Después de este anuncio informativo, os devolvemos con vuestra programación habitual. Buenas noches y buena suerte xDD

El fantasma del Lhanda: Soundtrack (I)

martes, 7 de junio de 2011

Bueno, sí, la verdad es que esta semana estoy usando mucho spotify, y he creado una lista de reproducción con canciones que me recuerdan al fantasma del Lhanda. No es, ni mucho menos, que sean las canciones que exijo a la hora de leer la historia. No, simplemente son canciones que tienen cierto recuerdo a la historia.
Un ejemplo es Skyway avenue, la canción que da título al segundo capítulo de la historia y que gracias a ella tenemos esta escena:

- Piénsalo Clarya. Vale, no le pondríamos la vida difícil a Surina, pero tampoco es que lo hagamos ahora... - Dijo, bajando la vista. La lluvia le estaba alcanzando con violencia y ya tenía el pelo completamente húmedo. Sentí lástima por él. Se iba a empapar todavía más.- Por favor, al menos dime que no has saltado... Porque si tu saltas, yo salto también.

También, escuchando, mientras debería estudiar,  di con una canción de There For Tomorrow titulada A Little Faster, que me recordó a Clarya y su singular historia, así que la he incluido en el "Soundtrack". De momento son las 2 canciones que me han recordado al Fantasma del Lhanda, pero seguro que hay más. Dadme tiempo.
Si se os ocurre alguna canción que os recuerde a esto, simplemente avisadme y haremos de esta banda sonora algo interminable.

Al apagar la luz

lunes, 6 de junio de 2011

Las horas habían pasado mientras leía, afuera se veían pequeños puntos de luz, mostrando la ciudad a oscuras. Mi cuarto apenas estaba iluminado por la tenue luz de la mesita de noche, que alumbraba el libro con suficiente intensidad como para averiguar qué era cada palabra. Cerré el libro, suspirando. Había acabado el capítulo y, aunque quisiera más, el sueño y la necesidad de despertarme temprano me lo impedía. Llevé mi mano al interruptor de la lámpara. "La verdad es que..." comencé a pensar, apretando el botón.
Se hizo la oscuridad.
- Mierda...- Me incorporé de nuevo, encendiendo la luz y sacando del cajón cuaderno y bolígrafo...

La verdad es que, si lo piensas bien, esto parece una historia, pero no pretendía eso. Es que me he dado cuenta que es en el momento en el que me arrebujo bajo las sábanas y extiendo la mano para apagar la luz, justo en el mismo instante en el que aprieto el interruptor, cuando se me ocurren las mejores ideas (o al menos en mayor cantidad) y tengo que volver a encenderlo, incorporarme, sacar bolígrafo y papel y apuntar la idea. E incluso así, puede que tenga que volver a levantarme. ¿Soy solo yo, o es la maldad de nuestro subconsciente la que nos juega esas malas pasadas?
Sin embargo, por mucho que esté acostumbrada a estas cosas, mi reacción es siempre diferente. Hay veces que apago la luz pensando algo, doy varias vueltas y finalmente me resigno, enciendo la luz, lo apunto, y puedo dormir tranquila. Esa idea podría decirse que en los 15 segundos entre pensarla y apuntarla ha llegado a un momento de maduración máxima.
También está la idea súbita, que en verdad únicamente se me ha ocurrido una vez. Tumbarme con una sonrisa de satisfacción en los labios, pensar en la historia que acababa de escribir, y rápidamente incorporarme mientras decía "verdes! son verdes!". Creo que ese es uno de los días que quedará marcado en mi memoria para la posteridad... qué risa xD
Finalmente están las ideas consecutivas, como la que me ha llevado a hacer esto. Ayer al dejar el ebook sobre la mesita de noche me encontraba, para variar, hablando conmigo misma. Lo sorprendente fue que dije algo interesante, y nada más apagar la luz tuve que volver a encenderla, apuntar la frase y volver a apagar la luz. Entonces, en ese mismo instante, surgió otra idea. Me entraron ganas de sollozar mientras volvía a encender la luz, y me quedé unos segundos con ella encendida no fuera a darme de golpe otra idea.
Pero lo que sorprende más es uno de esos días en los que no tienes una sola idea por la mañana, y de golpe, al acostarte, te golpea como un balde de agua helada. Es como si nuestro subconsciente decidiera descargarse antes de irse a dormir y soltara la idea, se pusiera en standby, y no nos dejara a nostros hacer lo mismo hasta escribir la idea en un papel, a riesgo de perderla en caso contrario.
Aquí viene ahora mi duda existencial. ¿Os ha pasado esto también, o simplemente es que el mundo me odia y no quiere dejarme dormir en paz? Se agradecerían comentarios que resuelvan solvieran dudas existenciales, muchas gracias =)

Se ha acabado una etapa de mi vida

martes, 31 de mayo de 2011

La verdad es que necesitaba escribir esto en algún sitio. Que sepáis que estáis leyendo el blog de una casi universitaria llorica...
Y es que el haber aprobado el bachillerato con una media de 7'75 entre ambos no ha sido lo que me ha saltado las lágrimas. Tal vez porque en parte sabía que aprobaría, tal vez porque sigo yendo al instituto a repasar y a estudiar, porque a fin de cuentas, las bibliotecas están abarrotadas de universitarios y no tengo sitio.
Lo que me ha hecho llorar es el hecho de que, después de 13 años de mi vida, me despido de mi academia de inglés. La "Yellow Submarine", una academia que se inunda cada cuatro lluvias. Pero es el sitio en el que me he pasado mi infancia, en el que dije mi primer intento de inglés, en el que actué de mary poppins, de zorro morado de peter pan, de ollivander, de madre en charlie en la fábrica de chocolate...
Sinceramente, no recuerdo la mitad de las actuaciones y estoy segura de que no dije la mitad de mi guión, pero es lo bueno de estar hablando en inglés. Los padres no entienden.
Gracias a esa academia ahora soy capaz de comunicarme en inglés con una amiga alemana, de leerme libros que no han salido en castellano, de hacer que mi profesora de inglés llegue al orgasmo se emocione al leer mis escritos. Gracias a esa academia he encontrado al chico al que le confesé mis secretos, he descubierto el lado oculto y amable de una chica normalmente encasquetada como "intento de pija", he descubierto que existe la esperanza en la juventud... En 13 años han pasado tantas cosas en esa academia.
Voy a echarla de menos. Por eso he llorado como si no hubiera mañana, he abrazado a mi profesor con lagrimones en los ojos, me he despedido de todo, de sus cuartos de baño, de las puertas amarillas, de las mesas, de las pelis, de los altavoces que no iban... Me han regalado un libro, y me lo han dedicado.
Y estoy llorando mientras escribo esto, por eso digo que soy una universitaria llorica.
La Yellow nunca fue una academia normal, siempre se portaron bien conmigo, eran cariñosos y atentos. Siempre estaban ahí para apoyar.
Hoy ha sido una gran despedida, llena de lágrimas por mi parte. Espero poder volver algún día y encontrarme con mis profesores. Ojalá no tuviera que irme. Pero la vida sigue, y aunque se acabe una estapa de mi vida, otras comienzan, y aunque duela, hay que seguir adelante.
Aunque se mire atrás.

¡¡Surina necesita color de ojos!!

domingo, 29 de mayo de 2011

Estaba repasando ahora la historia antes de irme corriendo, y me he dado cuenta que Surina no tiene un color de ojos puestos. No es que me la imagine sin ojos cuando la veo, simplemente que no sé qué color ponerle. Sabemos que es rubia, y que es muy buena actriz, también, aunque no sé si lo he puesto en la historia todavía, que es algo más alta que Clarya... Pero, ¿de qué color son sus iris?
Podéis votar o bien comentar aquí, o ambas cosas, que no muerdo. He dejado un mes, porque tampoco hay mucha prisa, pero si da alguien alguna razón de peso, cerraré la encuesta antes (si sé hacerlo, si no la dejo sin más hasta que finalice) y le pondré ese color de ojos. ¡Así que ya sabéis, votad, que Surina no tiene ojos!

Edit: Vale... al parecer sí que tiene color de ojos como bien ha dicho Jessi... que se sabe la historia mejor que yo... aunque el ambarino no me convence así que dejo la encuesta abierta, porque me da que va a cambiar... (esto es lo que ocurre cuando os moveis por impuslos. No es recomendable) Un saludo =)

Escribiendo: el fantasma del Lhanda

viernes, 27 de mayo de 2011

"Yo, Clarya Umbra, era una bruja. Una hechicera cuyo mayor mérito era su habilidad para realizar un hechizo de invisibilidad y mantenerlo durante toda la mañana. No tenía ni idea de para qué me querían, ni por qué era tan importante, pero no pensaba averiguarlo dejándome capturar. Se lo estaba poniendo difícil, y lo haría más.
Seguramente muchos en mi situación ya habrían escapado. Pero yo no podía. No podía, por varias razones. La primera era que estábamos en pleno vuelo, y no era una bruja especializada en volar. Otra era que la tripulación entera vigilaba toda posible salida del barco para impedirme escapar. Había una tercera razón, la que yo consideraba más vinculante, que era el hecho de que mi mejor amiga se encontraba a merced de ese grupo de secuestradores y ladrones de vidas que apenas se merecían mi aprobación.
Pero… es tan divertido verles buscar un fantasma."

Así se define Clarya a sí misma y su perturbador problema. La joven está encerrada en algo parecido a un dirigible con cubierta, dirigible al mando de un joven de unos 20 años. ¿Conseguirá escapar de sus adversarios? ¿O será capturada y encerrada, y a saber?
¿Puedes verme?
La historia surgió de un sueño super raro en el cual era invisible para mucha gente. Eso, combinado al libro que me estaba leyendo, de género steampunk, y la optativa, en la que no solía hacer mucho, dieron lugar a Clarya. Su descripción física, junto con la de Daimen, fue hecha con mi gomadado (una goma con números que uso para elegir opciones cuando no tengo idea de algo), pero me gustó el resultado. Hasta he encontrado una imagen de Clarya, bastante elegante, en un baile de máscaras en... uysh, mi primer spoiler...
Y ya que está aquí de "dibujo presente", supongo que cabría describir un poco a Clarya. Se me hace difícil describir la actitud de un personaje, simplemente sé lo que haría o no haría en cada situación. Ella simplemente busca lo mejor para Surina y ella. No puede apartarse de Surina porque ella lo ha dado todo por Clarya, y sería injusto que la dejase sola ante el peligro. Es bastante leal en ese aspecto.
En verdad Clarya no es rica, si ha pagado el billete para ir en ese dirigible ha sido porque no tenía más remedio. Era el único pasaporte a un mundo mejor. Es una joven de clase media que aspiraba a un futuro más sustancioso. En parte gracias a la magia. Al principio parecía un don... Hasta que llegó la Ley.
La Ley, el decreto, se encarga de capturar vivas a las brujas. Poco más se sabe de ello. Son entregadas a una legislación, y no se vuelve a saber de ellas. Tampoco se indemniza a la familia. Por puro temor, Clarya huye, dejando atrás su hogar, a sus padres, sus amigos... Y quedándose únicamente con Surina y un libro de hechizos. Cabe decir que el libro, en este instante, está confiscado y Clarya no tiene acceso a él.
Ahora Clarya está atrapada en ese dirigible, viendo salidas a cada parada, y siendo incapaz de escapar... ¿Lo logrará algún día?

Hello, Miranda

miércoles, 18 de mayo de 2011

¿Y si tus sueños estuvieran en una botella, y sólo tuvieras que descorcharla?

"The age of Miracles has passed away" As Dexter Palmer would say in "the Dream of Perpetual Motion", a steampunk novel in which a not so distant future is presented as a world without magic nor miracles. In a word: dull.
Our world lost its magic the day machines were created. The day we could have our heart's desire fulfilled for less than nothing.
Decades before, in "the age of miracles", people seemed happier. Miracles existed in the shape of dreams of a distant land, or anything. Because dreams were hard to reach, lands were distant.
But even Dexter Palmer says we have to listen to the music of the world instead of its noise. We do not have to, because dreams have left, sit and stare. Because even in the era of machines, there is still room, perhaps, for miracles.

"La era de los milagros ha muerto" como dijo Dexter Palmer en "el Sueño del Movimiento Perpetuo" un libro steampunk en el que un futuro no muy distante se nos muestra como un mundo sin magia ni milagros. En una palabra: soso.
Nuestro mundo perdió su magia el dia las máquinas fueron creadas. El día que pudimos tener el deseo de nuestro corazón cumplido por menos de nada.
Décadas atras, en la "era de los milagros", la gente parecía más feliz. Los milagros existían en la forma de sueños de una tierra lejana, o cualquier cosa. Porque los sueños eran difíciles de alcanzar, las tierras eran lejanas.
Pero incluso Dexter Palmer dice que tenemos que escuchar a la música del mundo y no a su ruido. No tenemos, porque los milagros se hayan ido, que sentarnos y mirar. Porque incluso en la época de las máquinas y los aparatos electrónicos, todavía hay espacio, tal vez, para los milagros.

Gracias a este texto ahora me preguntan si creo en los milagros cada vez que hay un imposible. Es un ensayo que hice en inglés y que me ha creado una reputación.
Creo que es bonito iniciar el blog con ello, porque quiero recalcar que los milagros existen, en formas pequeñas, grandes, de personas, de brisas de aire.
Los milagros son esas pequeñas cosas que te animan el día. Ya sea una canción, un colgante o un rayo de sol, ya sea un recuerdo. Un milagro es esa cosa que hace que tu parte racional vaya a paseo un rato, que detenga la lágrima antes de salir del ojo. Un milagro es un imposible que se hace posible ante tus ojos. Coincidencias. A veces se le llama suerte, como al saber.
Hace unos días fue un milagro llegar a la clase de inglés y encontrarme con que podía utilizar toda la información de "el sueño del movimiento perpetuo" para algo productivo. Algo imprevisto que me hizo sonreir mientras pensaba en acercarme a mi profesora y plantarle un beso (la verdad es que un milagro es que no lo hiciera). Coincidencias, ya que me había levantado aquella mañana y tras desayunar me senté, encendí el ebook y volví a leerme el final (hice spoilers, pero que se fastidie).
Un amigo no hace más, desde que mi querida profesora de inglés tradujo y leyó en voz alta el ensayo, que preguntarme si creo en los milagros.
Y sí, existen los milagros, al parecer. En la forma de colgantes con forma de estrella con estrellitas dentro. O al menos, ese ha sido mi milagro de hoy.