Entrevista Mental a Daimen

sábado, 25 de junio de 2011

- Vamos... quítate la máscara...
- No
- Venga... Quiero verte la cara
- Recuérdame por qué estoy en esta stuación
Clarya sonrió.
- Vale...




La luz se encendió en medio de una sala de moviliario escueto: apenas una mesa y dos sillas. No necesitábamos comodidad. Así estaría más nervioso.
Daimen avanzó hacia una de las sillas, y yo fui a la otra. Una máquina de escribir apareció frente a mi. ventajas de estar en mi mente.
- Bueno Daimen... Supongo que sepas a qué has venido.- Comencé, con un tono tranquilo, mientras sonreía... no por dentro, porque si estoy dentro de mi mente y sonrío, se me ve, sino por fuera.
- Me quieres torturar...- Me fulminó con la mirada, intentando en vano intimidarme. Le he creado yo, no debería darme demasiado miedo, por mucho que fuera más alto, más fuerte y más rápido que yo.
- Exacto, te quiero interrogar- Sonreí, tecleando en la máquina de escribir. El sonido de las letras fue lo único que se escuchó durante un rato, hasta que él habló.
- ¿Por qué haces esto?
- Es divertido. Además, Clarya lo ha hecho ya. No querrás ser menos que ella.- Si hay algo que tengo claro de Daimen, es que es orgulloso.- Venga, vale, ¿por qué quieres capturar a Clarya?
- Yo... No es que quiera- Dijo el chico, algo nervioso.-, es la norma que hace que las brujas deban ser capturadas. Tú la creaste, deberías conocerla mejor que yo.
- ¿No te controlo a ti y crees que soy capaz de entender esa norma?- Reí levemente.- Fuiste tú el que le ofreció el pacto a Clarya, y el que quiere protegerla. No eres mi títere.
Desvió la vista.
- No es que quiera protegerla...
- Sí que quieres.
- Vale, déjame.- Gruñó. No le gustaba nada perder en los argumentos.- Esa estúpida norma nos pide entregar a las brujas con una recompensa. Si alguien prueba que hemos protegido a una bruja, podemos acabar encerrados, o... bueno, si es una bruja en concreto, el castigo es la...
- Es horrible.- Le corté, el sonido del tecleo repitiéndose de manera constante y poniéndole cada vez más nervioso.- Esa norma. Pero hay muchas formas de evitarla... Como irte.
- Creo que ya sabes cuál es mi posición respecto a eso.- Sonreí de medio lado. Lo siento pero eso es un spoiler muy grande, así que me guardaré esta parte de la conversación.- Igualmente, hice bastante por ella.
- ¿Como qué?- Tragó saliva. Le había llevado a un callejón sin salida.
- No quiero hablar.
- Cobarde.
- ¡No soy un cobarde!
- Demuéstralo.
- Muchas veces simplemente la ignoré, otras me interponía entre ella y el resto... Aunque es cierto que hay veces que no puedo ocultar mis intentos de protegerla.- No iba a sacar más preguntando por ella, y lo sabía. Ya había dicho demasiado.
- Vale, dejemos este tema... ¿Por qué eres capitán? Eres muy joven.
Sonrió con orgullo.
- Mi padre me dejó el dirigible. Llevo en él desde que nací. Es más, nací allí. Dejó el barco a mi nombre, yo lo llevo lo mejor que puedo.
- Pero cambiaste la ruta de navegación.
- La abrí un poco.
- ¿Un poco? Daimen, te recorres toda Elaika y vas a un lugar en el que no persiguen a las brujas cada 2 meses.
- Bueno, no incumplo las normas- Su sonrisa se volvió una de satisfacción.
- Eso te hace feliz, ¿verdad?- Asintió.- Eres tan fácil de comprar. Te doy poder, un poco de rebeldía, y una chica guapa, y te olvidas de todo.
- No haberme hecho así.- Entrecerré los ojos, mirándole.- Esa mirada no surte efecto conmigo.
- Lo sé, pero necesitaba intentarlo... ¿Ganas mucho?
- ¿Dinero? La verdad es que el suficiente para mantener el barco y sus lujos, y concederme algún capricho, pero no necesito demasiado. Me basto con vivir bien.
- Vale... Dime tu edad
- Veintiuno.
- ¿Qué quieres de regalo de cumpleaños?
- No me lo concederías.- Resoplé, sonriendo.- Pero no es lo que piensas. Eso lo conseguiré por mis medios.
- Como lo otro...
- Ya, claro.
- ¡Jo! ¡Que lo vas a lograr!
Suspiró, mirando al techo.
- Ojalá tengas razón.- Sonreí, hice desaparecer la máquina de escribir, la mesa, y cambié la silla por una cama, con Clarya a su lado, leyendo.- ¿Y esto?
- Te lo has ganado... claro que tienes que quitarle el libro de las manos, y en eso es como yo... Te morderá si no dejas que acabe el capítulo... Y como acabe mal...
- Me torturas, lo tengo claro.
- Por supuesto, para eso están las escritoras. Para torturar a sus personajes.- Reí, dejando intimidad para esos dos.



¿Ya eres feliz?

- Quítate la máscara
- Suelta tu el libro y hablamos.
- ¿Si dejo el libro a un lado te quitas la máscara?
- Me pregunto quién de los dos es más chantajista...
- Yo, y lo sabes
- Ya, en parte me gusta
- Lo has dicho.
- ¿Qué? ¡No!
- Lo has dicho.
- ¡Que no!
- Sí lo has hecho. Has dicho que te gusto.
La sonrisa de Clarya se iba ensanchando a medida que Daimen se ruborizaba. Su imagen de tipo duro se desmoronaba por momentos. Finalmente, los labios apretados en una expresión que a su hormonada acompañante le resultó bastante atractiva, cerró los ojos y se quitó la máscara. Clarya sonrió, emocionada. Le había visto más veces sin máscara, le vería más veces sin ella, pero aquel acto le resultó enternecedor y dulce, seguramente porque su escritora le debía muchas a Daimen.
- Ya me he quitado la máscara, ahora suelta ese libro, y espero que estés contenta.
- Mucho...- La joven se acercó a él, dulce.- Pero que sepas que he dejado el capítulo a medias, y que estoy enfurruñada.
- Esto no es lo que me habían prometido...

3 comentarios:

  1. jajajaja awww ahora lo amo mas!!!! es tan cool y genial ese Daimen!!! enserio que lo amo Gema!!! y jajaja me rei mucho con su conversacion "privada" del final, awww enserio que es tierno!!! lo abrazaria muy fuerte hasta que se desinflara jeee, y bueno en eso tienes razon, ¡¡¡adoramos hacer sufrir a nuestros personajes!! no se por que... supongo que es parte de ser escritoras.

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  2. Me encanto la entrevista, me encanta Daimen *¬* creo que al final se creará un clubde fans de él jaja.

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  3. queeee? como es que recien ahora me entero de la existencia de estooo?? xDD
    Me alegra saber que no soy la unica que habla mentalmente con sus personajes.
    Extraño a Daimen y a Clarya u.u

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