Bloody Mary {Drabble}

sábado, 14 de enero de 2017

[Bloody Mary: coctel a base de vodka, tomate y tabasco que se toma habitualmente como aperitivo antes de comer. No apto para menores.]

La forma que tenía de morder la pajita de su bloody mary no era sino otra de las muchas insinuaciones que me llegaban del otro lado de la barra. Llevaba toda la noche sintiendo sus ojos color hielo clavarse en mi espalda, seguir mi figura y detenerse constantemente en mi trasero cuando yo atendía a otros clientes. Claro que, por otra parte, yo la invitaba a ello. Llevaba toda la tarde mirándola por el rabillo del ojo y esbozando una sonrisa cada vez que comprobaba que, efectivamente, me miraba.

Sin embargo las únicas palabras que habíamos repetido desde el inicio de la noche no habían sido para nada sugerentes. Cuando se sentó en la barra del pub, sobre una tenue luz rojiza, yo me había acercado tan servicial como siempre. Tenía ya el vaso de tubo preparado cuando me quedé unos segundos mirando a sus labios carmesí como si hubiera perdido la capacidad de habla, aunque logré recuperar mi profesionalidad tras unos segundos sin aire. Ella sonreía.


— ¿Qué te pongo?— Pregunté entonces, una ceja arqueada y una sonrisa pícara que correspondía a la suya.

— Un bloody mary.— Titubeé unos segundos al escuchar su petición, y ella rió con suavidad. Me giré sin atreverme a preguntarle por qué un aperitivo como bebida y simplemente me puse a ello, teniendo que ir a la nevera para sacar el tomate.

El cóctel era, cuanto menos, peculiar. Apio, tomate, salsa inglesa, tabasco… aparte del vodka, por supuesto. Me pregunté si era alguna broma o alguna prueba de mi jefa, pero traté de no preocuparme y le serví la bebida. Una y otra vez, sin hacer preguntas, solo mirándonos y sintiendo el retumbar de la música en nuestros oídos.

El local fue desatascándose a lo largo de la noche, hasta que solo unos pocos rezagados descansaban entre las mesas. Mis compañeras se dedicaron a ellos, pero yo sabía que esos ojos hielo buscaban hablar conmigo ahora que la noche se estaba acabando. Disimulé un poco, aún así, recogiendo los vasos a su alrededor y tratando de no fijarme en ella. Pero era difícil. No solo por su ropa ajustada ni su figura, sino por la creciente curiosidad que me llevaba invadiendo desde la primera copa. Me pasé la lengua por los labios, intentando contener la pregunta y mantener un perfil profesional. No funcionó.

 — Está bien, tengo que preguntártelo.— Comencé, haciendo que ella apartara despacio la lengua de la pajita con la que llevaba jugando desde que se terminó la bebida.— ¿Por qué un bloody Mary?
Ella sonrió, bajando la mirada. En ese momento comprendí que había caído en su trampa.

— Porque es un aperitivo, obviamente.— Apartó despacio la copa de su alcance y acarició mi brazo con el dorso de su mano, casi distraída. Sus ojos volvieron a mirarme y sentí que de nuevo me faltaba el aire.— Ahora viene el plato principal.

Me di cuenta que estaba mordiéndome el labio inferior solo cuando sentí su mano acercarse a mi rostro y acariciarme el labio con aire sugerente. También fui consciente de estar conteniendo el aliento cuando, al apartarse su mano, solté todo el aire que tenía dentro en un fino hilo por mis labios apenas separados.

Es cierto que lo siguiente no lo recuerdo con mucha precisión. Me aparté el tiempo suficiente para decir que ya terminaba de recoger yo, eché a los pocos clientes que quedaban sin pensar en las formas, y volví a su lado, pero aquella vez estábamos en el mismo lado de la barra del bar. Ella se estaba bajando como si pensara irse a otro lugar, pero yo me interpuse en su camino, acorralándola contra la barra con mis brazos a los lados.

— ¿A dónde crees que vas?— Me permití bromear, como si ella no tuviera planeado cada uno de los momentos desde que nos habíamos conocido. Al principio creo que se quedó desconcertada, pero sé que no fue más que una pizca de su papel, de fingir que tenía las riendas aunque no fuera así. Alzó su barbilla lo suficiente como para que fuera lo primero que mordiera de ella, aunque poco a poco fui probando su cuello, sus hombros o sus labios. Ella no se quedó atrás, desabrochando la camisa de mi uniforme para tener acceso a más piel. Poco a poco, las prendas quedaron en el suelo del bar, algunas de ellas brillando con fuerza por la luz negra de la sala. Me daba igual, incluso me dio igual el frío de la barra cuando me tumbé sobre ella, sintiendo mi piel erizarse ya no sólo por el frío, sino por las caricias de aquella chica, que no había dudado en sentarse a hojarcadas sobre mí. Ya no quedaba ropa entre nosotros, pero daba igual.

Tampoco era la primera vez que la veía desnuda.

Solíamos jugar a ser completas desconocidas en diversas situaciones. A veces venía a mi trabajo por la noche y se dedicaba a insinuarse desde el otro lado de la barra, como esta vez, pero a veces simplemente nos conocíamos en un parque o en una escapada a otra ciudad. Nos mantenía activas, y también unidas.

Igualmente, la vida necesita un poco de picante.

8 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Me ha gustado mucho tu relato *-* Veía por twitter que decías que te estaba costando pero te ha quedado chulísimo, de verdad. Y como he comentado en otra entrada de este segundo reto, estoy ultra contenta porque ha coincidido que la mayoría de los relatos han sido de relación homosexual y me encanta la visibilización que se le da con este tipo de cositas. Nos seguimos leyendo :D ¡Besitos sonámbulos! ★🌙

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    1. Es que el final no me convencía nada, por eso lo de costarme. Una vez me puse, casi salió con una sentada.
      Lo de la visibilización, intenté hacerlo para que no se supiera hasta el final, que te formaras una idea y en plan "ZASCA" pues no jajaja Y sí, es genial que haya más visibilización, es lo importante.
      ¡Un besín!

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  2. ¡Hola! ¡Qué interesante el relato! Me ha gustado mucho y sorprendido la pareja, curiosa actividad la que hacen las dos.

    Mira que siempre he visto el bloody Mary y nunca se me pasó por la cabeza averiguar qué es lo que se usaba en la preparación —el hecho de nunca haberlo probado también me juega en contra—, me ha resultado curioso también.

    ¡Un abrazo!

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    1. Lo del bloody mary es super raro, pero no sé si llegué a probarlo, se toma a media mañana más bien, pero tenía que cuadrarme de algún modo en la historia (?)
      Sobre lo de la actividad, lo hacen hasta en modern family, osea que no debería sonarnos tan raro.
      ¡Un besín!

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  3. Muy bueno. Yo todavía no tengo ninguna idea para este reto, a ver qué se me ocurre. Lo has hecho genial.
    ¡Saludos!

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    1. Es un reto complicado... ¡Animo!
      ¡Un besín!

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  4. ¡Buenas, cielo!

    Quiero felicitarte con todo mi corazón de luna por el maravilloso relato que has hecho, ¿por qué? Quizá porque para mí es el reto más difícil de todos los que he visto.

    Por cierto: ¡EL FINAL! Te juro que he soltado un pequeño gritito por dos motivos: es una pareja canon lesbi (Sí, he visto ese plural en "a" e.e) y porque me ha parecido super curioso: de vez en cuando hay que salir de la rutina. ¡Enhorabuena!

    PD: Ahora necesito conocer más de estas dos chicas.

    ¡Un cyberabrazo!

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    1. Ay Ru, te como, en serio.
      Que te haya gustado el comentario ya me alegra, pero este comentario (esa a plural es la clave de todo e.e) y tu emoción es lo mejor de todo. No pensaba conocerlas más pero tal vez pueda rescatarlas para algún otro relato, o que salgan en las sombras. Todo se verá.

      ¡Un besín!

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