Reviviendo Leyendas III. Un Cambio en la magia

lunes, 4 de mayo de 2015

¡Buenos días!
Hoy publico un poco tarde, lo sé, se me ha ido el santo al cielo estudiando. Seguramente la semana que viene ponga el blog en hiatus, pero voy a intentar aplazarlo y traeros tres relatos esta semana.
El relato de hoy vuelve a ser de Nayde. En él intento explicar el por qué la magia se ha ido desvanecido del mundo, aunque no creo que Nayde tenga toda la razón en este momento. Es una estudiante a fin de cuentas, y le falta aún mucho por aprender.
En fin, que a este paso os suelto toda la sinopsis de la historia. Os dejo con el relato. Si no habéis leído nada de Nayde, podéis comenzar por aquí y seguir con el segundo capítulo aquí. Si me acuerdo esta tarde le creo un apartado en la sección historias.
¡Espero que os guste!


La semana de exámenes, todos los estudiantes estábamos atacados. Nos sentábamos en corro compartiendo la información en un intento por recordarlo todo, y por suerte nadie incordiaba. Incluso los de cursos inferiores eran puestos a prueba esos días.
Mi pequeño grupo de compañeros estaba de los nervios. Eran muy buenos alumnos pero, como yo, su canalizador podía ser mejor. Algunos de ellos habían intentado alterar sus varitas y bastones como última esperanza. Siendo tan brillantes querían llegar lejos, como yo.
Lina, una de las chicas con quien más confianza tenía, se acercó y me ofreció alterar mi varita. Ella había conseguido incrustar cristales de cuarzo en la superficie de su bastón con éxito, y sabía que eso podría convertirla en una rival a tener en cuenta por la alta sociedad. Era tentador intentarlo también, pero no era lo mismo actuar utilizando un báculo que una minúscula varita. Además, no había tiempo. Sacudí la cabeza y un par de mechones castaños se salieron de mi improvisado moño, que llevaba puesto como tres días mientras estudiaba.
- No, gracias Lina- Dije, quitándome el coletero para rehacerme el moño- Ya llegados a este punto, creo que solo puedo soñar que todo vaya bien.
- Bueno, es lo máximo que puedo ofrecerte- Admitió, apretando los labios. Tenía unas profundas ojeras bajo sus ojos verdes, y parecía temblar un poco. Muchos estábamos igual, había demasiada presión en el ambiente, nos jugábamos demasiado y el cuerpo pasaba factura.- Arg, solo espero que en pociones tengamos que hacer un tónico revitalizante y probarlo en nosotros mismos.


Sonreí, cogiendo el coletero de mis labios y pasándolo por mi pelo para hacer una coleta. Al menos parecía más decente así.
- Si quieres podemos intentar hacer una en los descansos. Seguro que hay ingredientes de sobra…
- No- Me cortó Lina, inquieta- Luego tengo que seguir con el estudio. Ya sabes lo mal que llevo los orígenes de la magia.
- Como ellos- Murmuré más bajo, dirigiendo la vista hacia varios de nuestros profesores- Ya sabes, es una disertación tipo. Ellos tampoco pueden explicar por qué está la magia en el mundo ni qué la está robando. El campo menos mencionado y el más necesario.
- Ya, pero es que bajará mi media.
- Y la de todos.- Desde hacía mucho tiempo esos profesores no ponían nada más que un seis. Se decía que nadie estaba ni medianamente cerca a entender la magia. Ellos los que menos, pero éramos quienes debíamos innovar en el campo y mostrar soluciones.
Bueno, eso decían.
- Yo creo que voy a ver si antes paso por la taberna de Elm a pasarlo bien un rato, y luego les suelto lo que el alcohol crea que es lo más apropiado- Bromeó Kevin, sacando la cabeza de su libro para enfocarnos. Lina se rió, mirándome nerviosa y yo, captando la indirecta, me aparté para dejar que se sentaran juntos. Lina me llevaba hablando de lo mucho que le apetecía que Kevin le invitase a la graduación desde principio de curso.
Un grupo de profesores pasó frente a nosotros y el corazón se heló en mi pecho, consciente de que comenzaban unas de las horas más duras de mi vida. Miré a Lina y Kevin a los ojos, insegura, antes de caminar hacia la sala donde haríamos los exámenes. Nos fueron llamando poco a poco hasta ocupar el aula, y los siete días más largos de mi vida dieron comienzo.

Para cuando tuve el examen de orígenes de la magia llevaba dos días sobreviviendo a base de pócimas de atención hechas por algún compañero y mi aspecto físico se había vuelto secundario. Seguramente tenía el pelo igual que cuando hice el primer examen… en el sentido de que no había vuelto a peinarme. Estaba hecha unas zarzas. Pero lo bueno del estado de nerviosismo en el que estaba era que no me importaba. Y los profesores estaban acostumbrados a vernos así, al borde de la desesperación. Nadie se preocupaba por nosotros.
Entré en la sala con gesto decidido, aunque por dentro era un mar de nervios. Sabía la teoría de lo que tenía que decir, pero otros habían recitado la teoría de memoria y su nota había sido un 6, como Lina vaticinaba. Kevin había optado por emborracharse y su nota era de 3, por lo que en aquel instante estaba ahogando las penas en alcohol. Y entre esas dos opciones, mi mente trabajaba. Me creía capaz de decir algo con más sentido que Kevin borracho a pesar de mis pocas horas de sueño, pero eso no quitaba que sintiera miedo.
- Linney, Nayde- Llamó la profesora Grimalt, aunque ya me encontraba en el centro de la sala. Me tensé como un resorte y contuve el aliento. Los tres profesores que evaluarían mi discurso ajustaron sus folios frente a mi, dispuestos a tomar nota, y entonces la mujer alzó su rostro, ajustándose las gafas y hablando con voz solemne.- Puede comenzar.
Inspiré hondo, todavía no había llegado a decidirme.
- Creo que los orígenes de la magia…-Hice una pausa, poniendo en orden mis pensamientos. La parte de mi cabeza teórica estaba demasiado neurótica como para dar una respuesta concisa. Expulsé despacio el aire de mis pulmones, consciente de que había tomado una decisión- Son difusos, evidentemente, y nunca alcanzamos a comprenderlos del todo. Creo que es por eso por lo que la magia se ha visto reducida y cada hechizo es un esfuerzo excesivo a como era antaño.
Las cabezas de los tres profesores se alzaron al unísono, poniéndome nerviosa. Fui consciente de que tenían toda mi atención, que les estaba gustando. No podía creerme que nadie hubiera pensado esto antes.
- Anteriormente, los libros hablan de un vínculo entre la magia y el propio cuerpo, de una necesidad de que esta se adentrase en nosotros. Sin embargo creo que llegó un tiempo en el que la magia, o nosotros, cambiamos. No es que necesitemos canalizadores porque hay escasez, sino que hemos dejado de poder utilizarla de igual modo por este cambio. Y si no intentamos cambiar nuestro modo de ver y entender la magia, quedaremos atascados, y poco a poco el cambio irá separando la magia del ser humano.
- Pero había más criaturas capaces de usar la magia que perecieron- Me advirtió uno de los profesores, aunque no era un tono despectivo. Necesitaba ver qué pensaba yo de ese asunto. Y la verdad, tampoco tenía muy claro qué pensaba yo al respecto.
Me tomé unos segundos para humedecer mis labios y aclararme la garganta antes de seguir hablando. Tras sus gafas de culo de botella, el profesor O’call parecía sediento de una respuesta.
- Entonces solo queda la opción de que la magia cambió, ¿no? Tal vez deberíamos tomarnos más tiempo en intentar estudiar el modo de ser de la magia y no de someterla a lo que nosotros creemos que ella es.
- Hablas de ella como si fuera algo con voluntad- Susurró la profesora Grimalt. De nuevo, estaba más asombrada que decepcionada. Sus pequeños ojos se volvieron una fina línea, tal vez intentando visualizar la magia como yo en cierto modo lo hacía.- ¿Y qué soluciones propones?
Medité despacio la respuesta. Había estado dándole vueltas a aquello durante mucho tiempo, buscando la forma de volver mi magia más potente sin necesidad de canalizadores. Intentaba pensar como los magos del pasado, aquellos que de verdad eran capaces de entender la magia. No sabía qué era lo que había cambiado en ella. No sabía siquiera si esa era la verdad. Yo solo era una estudiante con bastante interés por el tema, pero no era una experta. Y los expertos me estaban pidiendo consejo.
- Creo que hay que dar un paso hacia atrás- Admití, mordiéndome el labio inferior.- Pero no sé qué hacer. Si lo supiera creo que estaría tras esa mesa también.
Los profesores rieron, asintiendo en señal de aprobación.
- Has tenido unas respuestas muy visionarias, Nayde- Me dijo la profesora Grimalt antes de dejar la sala.- Y me alegra que así haya sido. Tal vez nos hemos sentado durante demasiado tiempo esperando que la respuesta viniera a nosotros. Y así ha sido.
Me sonrojé, halagada por sus comentarios, antes de dejar la sala con cierto nerviosismo.
A la mañana siguiente salieron las notas de aquel turno de examen.
Tenía un diez.

5 comentarios:

  1. Me gusta el enfoque que has dado finalmente al origen y evolución de la magia, es realmente original.
    Cada vez me gusta más la historia de Nayde, estoy deseando que la continues ;D
    Un besoo
    Lena

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    1. Ajaja el estilo de la magia es raro en esta historia. No tengo claro que Nayde lo lleve bien a la primera, lo que sí sé es que tiene ideas. Lo que salga de ahí ya...
      Seguirás sabiendo de ella, eso seguro.
      ¡Un besín!

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  2. Creo esta historia me ha enganchado más, tiene un origen y un buen cuerpo dentro de la historia, me agrado mucho eso. Me gustaría escribir relatos con esa complejidad como tu lo haces , sin hacerlos aburridos , Te mando un abrazo enorme y te mande un tweet :3 nos leemos "

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  3. Muy buena tu entrada,gracias por pasarte por mi blog,te sigo por gfc me encantaria que me pudieras seguir de vuelta!!saludos!!

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  4. Holaa, no sabia de la existencia de esta saga, y la verdad que me ha picado la curiosidad.. Me quedo por aquí, pasate por mi canal si te apetece Ladybugsreaders.blogspot.com.es

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