Recuerdos ~FanFic AU EFDL~

sábado, 26 de octubre de 2013



"Tengo un recuerdo, algo que ahora rememoro como algo que tal vez ni siquiera pasó. Una de estos hechos insignificantes." Pasó caminando, a paso ligero, diría que un tanto apresurado aunque no sabría decirlo. No recuerdo haberla mirada fijamente, tal vez un movimiento de ojos que están distraidos y, por caualidad, tropezaron con alguien que pasaba. Su melena ondeaba al viento, subiendo y bajando según pasaba de un paso a otro. Ahora lo recuerdo como un fantasma, no creo que ella hubiese sabido que yo estaba allí. Esa fue la última vez que la vi."
Bueno, la última vez que la vi… hasta ahora.
Y, a pesar de haber pasado años, de haber perdido todo el contacto y de apenas recordar el color de la melena que ondeaba al viento, ni si sus pupilas se agrandaban o acortaban cuando centraba su mirada en mí.
Pero es ella, como si me lo dijeran las neuronas de mi cerebro, como si pudiera saber que había vivido a su lado sin apenas hablar con ella, que había notado su ausencia en los pasillos cada vez que giraba una esquina. ¿Era tan difícil vivir sin ella?
Claramente, sí.
Dejé mis obligaciones como capitán al mando de un joven mecánico, quien me miró con sorpresa. Tenía fe en él, la tuve desde el momento en el que entró en la nave y, desde luego, no me había decepcionado hasta el momento. Sin duda alguna, sabría qué hacer. Una vez hube atendido las pocas dudas que tenía, me miré al espejo de la sala de mando, me atusé la pajarita y me peiné los cabellos que se habían revuelto al llevar la gorra.
Y salí.
Se paseaba por las calles plagadas de gente haciendo las compras del día. Parecía que el embarcadero estaba en la mismísima entrada del mercado, y apenas podía caminar entre el tumulto.
Pero podía verla detenerse en cada puesto, observando un par de objetos, comprando alguno de tanto en cuando. Caminando despreocupada, sin apenas molestarse en esquivar a la gente, como si en realidad, estuviera ella sola en esa sala.
Oh, sí, era ella.
Es difícil intentar explicar mi razonamiento, pero había observado ese caminar antes, esa sensación de flotar entre multitudes apenas sin esfuerzo, esa sutileza con la que vagaba.
Alzó la vista, cruzando apenas un segundo nuestras miradas.
Yo había visto esos ojos antes.
Mi corazón se aceleró con aquel cruce de miradas, y busqué la forma de acercarme a su lado. Fue ella quien me sonrió al acercarme, ¿reconociéndome? No creo, no sé si tuve la suerte de que se fijara en mí, o simplemente era para ella una cara guardada en su memoria, pero al que no atribuía ni personalidad, ni sonidos, ni sonrisas ni suspiros.
Pero ahí nos encontrábamos, dos antiguos desconocidos, haciendo malabares para que nuestros caminos se cruzaran una vez más, sonriéndonos en la distancia y reconociéndonos sin hacerlo.
No sé cómo llamar a esta sensación de saber que esa persona fue, es, y será importante para ti. Sobre todo sin saber quién es, sin apenas ubicar un solo recuerdo junto a ella, sin que fuera un camino en un pasillo abarrotado  y una mirada fugaz.
Detuve mis pasos apenas a un metro de ella, quien seguía observándome sonriendo, con sus ojos azules brillando con fuerza. Parecían muy… especiales. Le sonreí.
- Hola…- Musité, notando cómo mi voz parecía temblar de la emoción. Ella me dirigió una cálida sonrisa- Creo que nos hemos visto antes.
Ella inclinó la cabeza, haciendo que su cabello ondeara, asemejándose al movimiento que había realizado en mi recuerdo. Cada vez que movía una milésima sus facciones, parecía más convencido de que es ella, la mujer con la que apenas comparto un recuerdo y que, sin embargo, sé que es mucho más que ese momento.
- Yo…- Pareció dudar, aunque enseguida me respondió.- No lo tengo muy claro, pero seguro que puedes refrescarme la memoria tomando algo juntos.
Sentí como todas mis extremidades perdían un kilo de su peso de golpe, me sentía tan ligero que podría haber acabado flotando como ella. Me coloqué cerca de su espalda, procurando notar cada ascenso y descenso de su cuerpo, procurando no olvidar un solo segundo que pasara a su lado.
- Me llamo Daimen, por cierto.
- Clarya.- Se presentó ella, haciendo que el sabor del tomillo atravesara mi paladar. Dejé que reposara en la lengua, sin saber muy bien de dónde había salido, pero agradeciendo el sabor.- ¿Qué te ha traído hasta Edrev?
Le sonreí.
- El destino.

___
Observé a Daimen durmiendo en mi sofá, sin saber cómo había logrado encontrarme tras haberle borrado los recuerdos, y a toda la tripulación. Sabía que era la única forma de apartarlos de mi lado y de impedir que acabaran en la horca. Fue duro, pero me había acostumbrado.
Él no debería estar aquí. Eso llevaba repitiéndome toda la tarde, intentando hacerme comprender que no era seguro, que no podía hacerlo, que había pasado página.
Luego observaba mi casa vacía, y a él en el sofá, completándola.
Con un suspiro, me di cuenta que no podía enfadarme porque estuviera ahí.
Desde el momento en el que realizó el hechizo, estaba deseando su vuelta.


Dedicado a Julia por darme el primer párrafo ya hecho :)

Nocturno ~Drabble~

lunes, 21 de octubre de 2013



"Nocturno" de Chopin sonaba en el vagón del tren. Él iba siguiendo en su cabeza cada una de las notas, apreciando la calidad de los altavoces y sonriendo con ironía al pensar en lo oportuna que era esa canción en plena noche.
Con los ojos entrecerrados, apenas siguiendo el rumbo del tren, comenzó a darse cuenta que poco a poco era capaz de distinguir con mayor precisión cada movimiento que realizaba el tren, a pesar de no haber disminuido la velocidad. Dirigió la vista al resto de pasajeros, y se dio cuenta que ellos apenas se movían, o lo hacían muy despacio.
Pero "Nocturno" mantenía el mismo tempo que al inicio de la velada.
Nada más se escuchaba además de las notas del piano oscilando en el altavoz. Raudo, salió del recinto, preguntándose si aquello solo era cosa de su mente, si era un problema de percepción, y si al salir, todo volvería a la normalidad.
Pero no lo hizo.

Nuevo reto! NaNoWriMo

viernes, 11 de octubre de 2013

Buenas!

Hoy me ha dado un ataque de locura y me he propuesto un reto que, teniendo en cuenta que voy a compaginarlo con la universidad, va a ser de los jodidillos.
¿Qué reto es ese? Pues nada menos que el NaNoWriMo.
Y como supongo que tal vez no todos conozcais qué es eso, voy a hacer un breve resumen a mi manera.
El NaNoWriMo tiene lugar en el mes de noviembre, es una especie de concurso en la cual tu reto es de escribir 50000 palabras desde la madrugada del 1 de noviembre hasta las 23:59 del 30 de Noviembre. Eso significa una media de 1667 palabras por día. Todo genial si no fuera por los constantes bloqueos del escritor añadidos a la presión de estar en la universidad (pienso escribir en la hora de inmuno y nadie podrá impedírmelo).
¿Qué voy a escribir durante el NaNo? Pues mi idea es intentar acabar (por fin) El Fantasma del Lhanda. Y ese sí que va a ser un reto porque seguro que me acabaré trabando como el bloqueo que tuve hace menos de un mes.
¡Pero en el NaNo no hay tiempo para bloqueos y, desde luego, tampoco para revisar! Así que hasta finales de noviembre no creo que veais el posible progreso del Lhanda (o, si lo vereis, habrá 1000 incongruencias).
He hecho un cálculo rápido y me sobrarán unas 15000 palabras (por la media de los capítulos y eso) así que, si todo va bien, a mediados de noviembre me veré con una nueva historia, bien sea el preludo al Lhanda/la secuela o bien sea alguna de las muchas historias que tengo con ideas empezadas y no finalizadas (problema de estas historias? que no tengo el esquema hecho, pero bueno, tengo muchas clases de inmuno). Así que si os llama la atención alguna novela que alguna vez haya mencionado en el blog, siempre podéis instarme para que escriba sobre ella ^^
Muchas gracias por atender mis locuras, os iré informando en Noviembre! (aunque tal vez desde el blog de delirios a Máquina)

Byee~~

PD. Si alguno de vosotros también se apunta, mi usuario es GemAysh

Invierno.

miércoles, 9 de octubre de 2013

El frío del invierno la envolvió de nuevo. La suave brisa fue redeándola, meciendo sus cabellos oscuros, cubiertos de nieve. Ya no sentía nada, solo frío. Un frío que iba haciéndose paso en su organismo, transformándolo en su hogar.
Se miró las manos, blancas con las articulaciones rígidas. No podía moverlo bien. No de momento.
Miró alrededor. Todo eran bosques de coníferas cubiertos por la nieve y el hielo. El silencio reniaba, salvo por el constante caer de la nieve en el suelo. Escuchaba cada cupo golpear suavemente la capa de nieve, hasta fusionarse con ella.
Ella debía hacer lo mismo.

Ensayo sobre combates

martes, 1 de octubre de 2013

[este ensayo es una obra de ficción sin historia antes o después, ni descripción de personajes ni nada, simplemente un calentamiento para ver cómo se me daría el describir un combate, así que, por favor, opinad]

La daga se posó velozmente en el cuello del soldado, ni siquiera le dio tiempo a reaccionar. Él no se movió, notando la presión del acero sobre su cuello, haciendo que cada respiración fuera precisa y dolorosa. La ladrona sonrió.
- Nunca sois lo suficientemente rápidos...- Bromeó, susurrandolo en su oreja.  - Ahora dime, cielo, ¿prefieres seguir viviendo?
- Sí- Antes de que ella pudiera hablar, notó como él apretaba con rapidez su brazo del cuello, sin tiempo de reflexión, empujándola, pero sin soltarla. Una mueca de desprecio escapaba de sus labios.- Pero no gracias a ti.
Notó como llevaba su mano a la funda de la espada. Ella maldijo para sus adentros. Llevaba tiempo sin practicar con la espada, esperaba no haberse olvidado. Forcejeó y se soltó, llevando su mano a la espada.
Ambos desenfundaron, midiendo sus fuerzas. Él tenía la ventaja de la fuerza. Ella, la agilidad. Por suerte la armadura del soldado no era completa y solo cubría su pecho.
- ¿De verdad quieres hacer esto? Si empezaiss la lucha, no hay marcha atrás...
- ¿A qué os referís?
- Si luchamos, acabaré con vuestra vida.
- Oh, es un alivio escucharlo, yo pensaba lo mismo.