Polos Negativos {Cuentame Tu Historia}

miércoles, 8 de octubre de 2014

¡Buenos días! ¿Cómo va la semana?
 Yo casi estoy preparando ya el finde, mañana a ponferrada con el bichi y de allí el viernes a su pueblo a vendimiar. Yo, este palillo, al sol burgalés. Pero me pagan con vino y morcilla de burgos, así que me dejo vender.
Me vendo barato, lo sé.
Hoy os traigo la entrada de la iniciativa Cuéntame Tu Historia. Mi personaje debía seguir unas pautas básicas. Y con eso escribir una breve historia. Hoy os traigo este relato... peculiar.
¡Espero que os guste!
Nombre: Marco
Físico: castaño oscuro, ojos marrones, andar desgarbado
Personalidad: fuerte, frío

Polos Negativos


Suelen decir que la gente como yo, a la que le importa una mierda todo, somos unos maleducados, que nunca nos preocupamos por nada y que no merecemos estar aquí. Hay gente que nos mira mal, solo por no preocuparnos por nuestro aspecto, por andar como si no tuviéramos que ir a ninguna parte… pero es que, en realidad, no tenemos que ir a ninguna parte.
Me llamo Marco, y siempre he sido un chico distante, aburrido, de esos que al pasar al lado de un anciano se agarran el bolso, el tipo de chicos que nunca ha tenido a nadie a su lado en un autobús. Es como si un campo magnético me impidiera conectar con las personas.
Y estudio física. Por eso quiero añadir que no me importa. En realidad, todas esas personas que no quieren acercarse a mí, son como yo. Polos negativos, gente que me repele por inercia, a la que nunca podré tocar.
O eso es lo que siempre quise creer. Que era un campo de energía negativa que solo alguien positivo podría alcanzar. Mi forma de animarme era pensar que para campos negativos me bastaba yo solo, y supongo que por eso, tampoco me importaba.
O fingía que no me importaba. Se me daba muy bien fingir.
Se puede decir que, a pesar de ser una persona a la que se la sude todo, la física me interesa. Conocer el universo, la teoría de cuerdas, derivadas que ocupan toda una pizarra, intentar desentrañar el mundo poco a poco, deshilachando verdades. Cada persona tiene su talón de aquiles, ese punto en el que todo cambia. Y la física era el mío. Supongo que por eso en la facultad hasta parecía una persona normal, socializaba y nadie me miraba por encima del hombro. Tenía amigos. O bueno, mejor dicho conocidos. No me improtaba tampoco no conectar con nadie, sobre todo en una facultad donde el 80% del conjunto estudiantil son hombres por los que ya había descubierto que no me interesaban en absoluto. Me bastaba con ir a clase y charlar en los descansos. Luego volvía a ser el serio de siempre.
Hasta que llegó ella.
El primer día de clase me encontraba charlando con unos compañeros apasionadamente sobre nuestras teorías de los agujeros de gusano. Era un tema que sacábamos muchas veces a coalición, de esos que te hacen preguntarte el origen del universo, si habría más de uno o el cosmos en general. Pasó por nuestro lado y bufó, como si ese tema no le interesase. Os aseguro que puede pareceros una tontería, pero para un físico, era una blasfemia. Alcé la vista para observarla mejor.
En este punto tengo que aclarar que aunque haya mujeres en la facultad de física, no eran como ella. Las mujeres no se maquillaban, en primer lugar, o al menos no más de la raya del ojo y un poco de rímel. Ella no es que fuera maquillada en exceso, pero se notaba la forma con la que había resaltado sus ojos, y su brillo y todas esas chorradas de mujeres. Era maquillaje bien usado. Pero no solo era eso. Sin duda alguna iba ahí para provocar, con sus pantalones cortos ajustados y una camiseta que se transparentaba. Estaba seguro que existían funciones de onda menos voluptuosas que su cuerpo. Y puede que mientras la miraba me pusiese a pensar en cómo calcular esa función.
Luego vi sus ojos y sentí el desafío. Me retaba a acercarme pese a saber que muy probablemente mi campo magnético no me impidiera nunca llegar a tocarla. Ni aunque estuviera en mi clase, los campos magnéticos no se anulan para personas como ella.
Pero me dio igual. Me levanté y me acerqué. Porque estaba harto de miradas por encima del hombro y porque si en algún momento quieres intentar dejar de lado esa carga negativa que tienes, necesitas acercarte a muchas cargas positivas. Y ella era mejor que enchufarme a una batería o esperar a que me cayera un rayo.
Así que me senté a su lado mientras pensaba algo ingenioso a la par que serio, como por ejemplo que era más especial que la relatividad, o que si queríamos unir nuestros centros de gravedad o todas esas frases que aunque no funcionasen le sacarían una sonrisa. Pero cuando se giró para mirarme me quedé mudo y supe que cualquiera de esos comentarios solo conseguiría ser devorado por ese alma interna casi tan malvado como el mío. Y me quedé en blanco durante lo que para mí fueron horas cuando en realidad seguramente fue una fracción de segundos (y en mi mente yo maldecía a Einstein por su teoría de la relatividad), hasta que de mis labios salió el comentario más absurdo jamás contado.
- A mí me parece que Plutón debería seguir siendo un planeta.
Y cualquiera pensaría que ahí acabó mi historia con la tía más buena que ha conocido la facultad de física. Y yo en mi cabeza intentaba hacer los cálculos y sabía que en un 99’99999% de los casos estaría en lo correcto, y esa chica no volvería a hablarme.
Pero todos tenemos un extraño talón de Aquiles. El mío, un chico pasota por excelencia, era la física. El suyo, como descubrí casi con la misma casualidad con la que Newton descubrió la gravedad, era el simple hecho de que hubieran relegado a Plutón del sistema solar. Así que donde debería haber habido un rugido de maldad absoluta por parte de aquella leona, hubo una tierna sonrisa que dijo:
- ¡A mí también! Soy Christie, por cierto.- Comenzó a jugar con su pelo y yo volví a caer embobado, esta vez preguntándome si de verdad había encontrado a alguien con un polo positivo por el que sentirme fuerte e irremediablemente atraído.- ¿Y tú?
-M-Marco- Logré balbucear. Sí, definitivamente, había encontrado mi segundo tendón de aquiles. Ella se rió y no sé cómo logré seguir teniendo una conversación medianamente entretenida con ella hasta que llegó el profesor a clase y nos volvimos en nuestros asientos. Cuando quise darme cuenta, tenía su número de teléfono reposando sobre la mesa.
¿La moraleja de este asunto? Supongo que no pierdas la esperanza, que en cualquier momento puedes encontrar a alguien que se sienta atraído por ti…
Bueno, a quién quiero engañar. La moraleja es Viva La Pluto Fuck You.


11 comentarios:

  1. Ohayo!! :D

    lol que original polos negativos *0* muy buen relato

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    1. ¡Gracias! Me alegra que te gustase.
      ¡Un besín!

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  2. Sí, ya lo leí. Sí, sigue siendo magnífico da igual cuántas veces se lea. Me encanta tu imaginación y tu capacidad de hacer maravillas de tan poco.

    Un besazo <3

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    1. Jajaja, lo peor es que quería algo completamente distinto, pero salió esto y no me quejo. A veces hay que dejar que la historia fluya y ver dónde acaba.
      ¡Un besín!

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  3. Me ha encantado, cáda vez que te leo escribes mejor.
    Un abrazo!

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    1. ¡Gracias Abril! Es lo que tiene la práctica, jejeje
      ¡Un besín!

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  4. Me ha atrapado de principio a fin (a lo mejor ha sido el campo magnético, no lo sé... jejeje). Yo he de reconocer que soy un poco como Marco, pero sin la suerte que tiene él al final (al menos no aún... todo se andará)
    Un besico!!

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    1. El magnetismo a veces atrae más de lo que parece ;)
      Me gustó mucho Marco, y casi lo uso para tu iniciativa, porque lo veo así como muy burro para la frase que tenía que ponerle, pero al final no pudo ser... Tengo que ver en qué otra historia cuelo esa frase... es un reto difícil.
      A ver si tienes suerte y encuentras a alguien a quién le guste Plutón, quién sabe ;)
      ¡Un besín!

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  5. ¡Hola, Gema!^^

    Tengo que decir que esta frase "La moraleja es Viva La Pluto Fuck You." me ha cautivado, eso y que aparezca Plutón en tu entrada, así en general <3.

    Por lo demás, me ha parecido muy divertida y creo que escribes genial.

    Espero que sigas escribiendo en la iniciativa del blog que compartimos Kurenai y yo. ¡Gracias!

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    1. Jajaja esa frase... en fin, es que soy muy de Plutón. Ya hice una entrada parecida en "delirios a Máquina" sobre por qué me parece que Pluto merece ser un planeta. Y me dejé llevar.
      Muchas gracias por los halagos, estoy deseando ver a quién me soltais en el siguiente post de la iniciativa.
      ¡Un besín!

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  6. Hola
    Me has tenido pegada en la pantalla sin dejar de leer, me ha encantado tu relato.
    Yo también estoy en esa iniciativa :D.

    Besos

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