Inusualmente pronto e inusualmente sobria {Te Robo una frase}

lunes, 16 de febrero de 2015

¡Buenos días!
Dos meses, eso es lo que he tardado en volver al reto de Te Robo una Frase. En realidad iba a preparar el de enero pero me enteré cuando vi que Ramón publicaba la entrada y yo como "pues no, no me da tiempo"
Pero ya en febrero me puse las pilas y aquí estoy. Todo para vosotros.
En fin, la historia de hoy además forma parte del "cuéntame tu historia" porque mi lema es matar dos pájaros de un tiro (y porque salió así. Más bien porque salió así, ya que el tema del "cuéntame tu historia" era la amistad y en esta historia se habla básicamente de amistad rara, pero amistad). Fue por eso que decidí retrasar mi publicación de esta iniciativa para que coincidiera con el "te robo una frase" y ya seguiré publicando cuéntame tu historia esta semana. Puede que esta semana la dedique a iniciativas. Quién sabe.
Ya dejo de enrollarme.
Cuando llegamos a la planta baja me dije que era el momento de intentar escaparme. En el sótano sería demasiado tarde. —Cornell Woolrich —Del relato: A través del ojo de un muerto.

El portazo a altas horas de la madrugada me sobresaltó. Noté el pulso acelerado mientras salía de mi habitación con el teléfono en la mano como si fuera un arma. No era un arma buena, pero era algo.
Solo bajé el “arma” cuando vi que se trataba de Helen, mi compañera de piso, quien llegaba inusualmente pronto e inusualmente sobria de su cita, solo para coger un buen wisky del mueble-bar del salón y sentarse a beberlo con parsimonia. Suspiré y dejé el teléfono en su sitio, sentándome en mi butaca del salón. Helen levantó la vista de su copa y me miró con el ceño fruncido.
- ¿Te ha despertado el portazo?
- No se por qué piensas eso- Comenté, haciendo que ella sonriera. Soltó un bufido y se apartó un mechón caoba de la mejilla.- A ver, venga, cuéntame qué pasa. Creí que ibas a salir otra vez con tu médico.
En realidad no era médico, era residente y le había tratado un esguince. Pero sin duda alguna Helen estaba completamente enamorada de él. Cayó en sus redes nada más conocerle y aunque sus promesas eran vagas, parecía atrapada por él.
- Lo he dejado- Admitió, dando un trago- Me he dado cuenta que estaba cayendo en una espiral continua, de que él no buscaba lo mismo que yo y solo me estaba utilizando. Al principio creí que le podría convencer y conseguir enamorarle. Pero era al revés. Me estaba convirtiendo en una mujer adicta al sexo, adicta a él.
- Menudo problema- Resoplé, alzando las cejas. Mi última aventura fue hacía tanto que podía trenzarme los pelos de las piernas. Pero esa es otra historia y no una de la que me sienta orgullosa. Helen me lanzó una mirada furibunda, ofendida de que hubiera cortado su discurso.- Lo siento.
Tras un largo suspiro, Helen continuó su relato.
- Y verás, me di cuenta que cada cita con él era como descender una planta en un ascensor hasta lo que posiblemente sería el infierno- Claro, si por infierno se refiere a sexo desenfrenado sin ningún tipo de vínculo romántico- Cuando llegamos a la planta baja me dije que era el momento de intentar escaparme. En el sótano sería demasiado tarde.
- Claro, en el sótano guardaba las esposas y los látigos.
- ¿Me vas a tomar en serio?
- ¿Por rechazar una oportunidad para tener sexo solo porque crees que tiene que haber algo más? Sí- Admití. Porque a mi me daba envidia, pero sabía que Helen era una mujer que necesitaba algo más que un orgasmo en su vida.- Pero si me das el número de ese médico, me bajo al infierno con él.
- Pienso cambiarme de piso mañana por la mañana- Sentendió Helen, apurando su copa y levantándose del sofá. Sonriendo, me levanté de la butaca y volví hacia mi habitación, apagando la luz del salón y caminando a tientas.- Por cierto, Carrie.
Me giré en el marco de la puerta de mi habitación, observando hacia Helen. La chica deshizo el camino que había entre nuestras habitaciones para darme un abrazo. Me quedé sorprendida, tardando en corresponder al abrazo, tal vez porque seguía dormida o porque Helen no era de mostrar aprecio tan a la ligera. Ambas nos apartamos y me quedé mirándola.
- Gracias por hacerme reír a pesar de todo.
Formé una fina sonrisa con mis labios, siendo consciente de que acababa de obsequiar a Helen con la velada post-ruptura más extraña de su vida. Pero que eso había sido bueno.
- De nada… Sigo aceptando como recompensa su número de teléfono.
- Te odio.
- Yo también te quiero.







http://eepurl.com/8KSCX

17 comentarios:

  1. Me gustó mucho. A mí me gustaría tener a alguien así, que haga mis veladas post-rupturas agradables. Bueno, en realidad nunca he tenido una de esas, afortunadamente.
    Besos y feliz de tenerte de vuelta.

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    1. ¡Ojalá, ¿verdad?! Yo tampoco he necesitado a nadie y espero que sea así, pero pensé que bueno, tener a una amiga con la que charlar, una confidente, le vendría bien.
      A mi me alegra volver a este juego también, y tu relato me ha encantado.
      ¡Un besazo!

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  2. ¡Hola, Gema!

    Una historia genial y muy madura. Me ha gustado muchísimo tu relato.

    Bss!

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  3. Ay... La amistad... Yo también la entiendo como Carrie. Soy muy de escuchar y tratar de sacar una sonrisa a la otra parte contratante... jejejeje ;-)
    Muy bonica la hsitoria, me ha tocado la fibra sensible sin duda :-)
    Besicos y gracias por volver a jugar!!

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    1. La verdad es que no sé si intentaba sacarle una sonrisa o solo distraerla, pero al menos parece que lo logró. Me alegra que te gustara Ramón, a mi también me alegra volver a jugar :D
      ¡Un besín!

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  4. No me importaria tener uno de estos en casa, y más después de una cita desastrosa :(
    La amistad es algo increible jejeje
    Un besazo
    Lena

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    1. Me alegra que te gustara, Lena. A veces viene bien tener a alguien así.
      ¡Un besín!

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  5. Me gusto bastante tu narrativa, fantadtica como siempre. Me alegro que hayas retomado la iniciativa.
    Te mando un abrazo enorme y nos leemos :3

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    1. ¡Gracias Wakimiro! La verdad es que echaba de menos este reto, todo el mundo crea algo distinto pero genial.
      ¡Un besín!

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  6. Sin duda Carrie es la amiga-o que a todos nos gustaría tener. Excelente relato Gema, felicidades.

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    1. Gracias Frank! me alegra que te gustara. Sí, la verdad es que debería hacer el lema de "Pon una Carrie en tu vida"
      ¡Un besín!

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  7. Hola, Gema.
    De nuevo hemos vuelto tú y yo y me alegro de haberlo hecho y de que tú también reemprendas con este agradable relato tu vuelta. Me ha gustado mucho y a mí me gustaría ser el chico residente del que hablas y que Carrie fuera mi pareja, jajajajajaja... Puestos a pedir... !!!

    Un abrazo.

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  8. Excelente historia! Me gustó el rumbo que tomó la frase. Que bueno que estás de regreso, bienvenida!

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  9. Jejejeje!! Qué chula historia, nunca pensé que de una frase como la propuesta saliera una historia con esta termática, pero eso es precisamente lo que moooooola!! :)
    (Lo de trenzarse los pelos de las piernas me ha parecido lo más, jajajaja)
    Un besote, Gema

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    1. ¡Gracias Ángela! Eres la primera que menciona lo de las piernas y casi me estaba doliendo que nadie dijera nada jajaja
      Y sí, soy de las raras que ha ido a una escena cómica de amistad, pero sin duda es lo guay, el reto, el cambiar de aires.
      ¡Un besín!

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