"Te pillé, hijo de Démeter" {Pasado de Daphne}

lunes, 23 de febrero de 2015

¡Buenos días!
¿Qué tal el fin de semana? ¿Qué os parecieron los oscars? Yo os diré que sí, son las 8:30, vi hasta las 4 de la mañana y estoy despierta para ir al laboratorio. Porque quería verlos pero soy una mujer responsable que se va a dormir sobre hormonas de plantas.
En fin. Comprended que no soy persona de aquí a mañana, sobre todo si me conocéis en persona.
Después de la entrada del viernes en la que os hablaba de la iniciativa que llevo a cabo con Sara, vuelvo con un relato de Daphne. No sin antes deciros que el viernes subiremos las parejas y tenéis hasta el jueves para apuntaros.
La verdad es que me divirtió mucho crear este capítulo, lo tenía pensado desde que pasé por la facultad de química y vi que estaban rellenando el tanque del nitrógeno líquido. Así que de aquí sale esta historia, de una escena real. La realidad puede darnos las mejores historias.
Como sabéis el primer relato de Daphne podéis leerlo aquí, el anterior está aquí (19 días sin Daphne, dios, nuevo record xD) y esta entrada participa en la iniciativa de los Dioses del Olimpo dando puntos a la casa de hermes. ¡Os robaremos la cartera y la victoria!



Una de las cosas que más echaba de menos del campamento era que podía hablar con cualquiera. Podía comentar que una profesora/monstruo me había intentado matar y el único comentario al respecto que habría sería un bufido seguido de “profesores, los que no son monstruos nos hacen la vida imposible también”.
Sin embargo, en mi habitación no podía hacer eso. No podía hablar a nadie de monstruos y mucho menos intentar explicarle a Ian el motivo por el cual habíamos cambiado de profesor y a nadie parecía haberle importado.
Me sentía aislada.
Esa semana comencé a distraerme en clase, y aunque ya me gustaba la de física cuántica ahora que tenía un buen profesor, eso no hacía que estuviera más feliz. No podía hablar con nadie y me carcomía por dentro.
Al salir de clase, el profesor Crane me dijo que esperase. Miré a Ian con una sonrisa dulce y solté su mano para acercarme hacia él.
- Señorita Miller…- Murmuró, revisando sus notas- He visto que realiza unos trabajos excelentes, aunque tiene unas anotaciones peculiares de mi predecesora.


Apreté los labios mientras miraba los papeles que él señalaba, viendo muchas anotaciones alrededor de mi nombre. No sabía exactamente qué alegar en mi defensa.
- Sí, ella… Tuvimos discrepancias en ciertos temas.
- También he visto que últimamente está más dispersa.- Alcé la vista. No llevaba mucho en la carrera pero me sorprendió ver que los profesores de verdad podían preocuparse por sus alumnos, que podía confiar en alguien… Aunque no fuera verdad.
Enrollé mi cabello pelirrojo, casi ausente, mientras le veía tomar un par de notas. Él llevó su vista a mis ojos, intentando inspeccionarme. Parecía un hombre capaz de ver a través de mi, desentramar mis átomos y analizarlos uno a uno. Supongo que es lo que tiene ser profesor de física.
- Parece que guardas algo muy dentro de ti.
Asentí.
- Es bastante complicado hablar de ello. No mucha gente me…- “Cree” tal vez era la palabra adecuada. Nadie cree que los monstruos sigan vivos, nadie cree que vaya matándolos por ahí, nadie cree que mi padre sea hermes.- No mucha gente me entiende.
- Tampoco lo intentas- Sus ojos azules se clavaron en mí, me invitaban a hablar. Pero no me sentí capaz. Suspiró- Bueno… al menos me gustaría estar al tanto de tus conocimientos en física, últimamente estás muy dispersa y por lo que leí en tu trabajo, tienes ideas muy claras.- Me mordí la lengua para no decirle que en realidad eso era cosa de Ian (una tiene un poco de orgullo) y sonreí.- Creo que puedo ofrecerte un puesto de prácticas… Si te interesa.
Me sentía halagada, y bastante. No era una oferta normal para alguien en primero y ojalá no le hubiera cogido manía a la asignatura, pero se la había cogido. Sonreí con suavidad y creo que mi expresión debió decirlo todo.
- La verdad es que la física cuántica no es lo que más aprecie de la carrera.- Él entrabrió la boca, casi sorprendido- Además, la profesora Felicity había quedado en que Ian sería el que hiciera las prácticas, estaban a punto de cerrar el acuerdo. No puedo quitarle el puesto.
Su sorpresa fue disipándose a medida que se cambiaba por una sonrisa. Me hizo sonrojar, supongo que se había dado cuenta de que éramos pareja.
- Ah, entendido… hablaré con Ian entonces, y preguntaré a mis colegas si hay algún área de tu campo en el que puedas trabajar. Tienes una mente peculiar, trabajas de forma distinta. Me gustaría verla en acción.
Me despedí mientras seguía agradeciéndole la oferta y mandé un whatsapp a Ian preguntándole por donde estaba, mientras tecleaba con rapidez un resumen de lo que había pasado. Se me daba bien la tecnología, en parte gracias a mi padre. Todo lo que eran mensajes era innato para mí, e incluso parecía que mis pulgares flotaran sobre el teclado pero las palabras se escribieran solas.
Tras finalizar no obtuve respuesta de Ian, por lo que decidí emprender camino para casa, atajando por la facultad de química a por un pincho. Lo primero que aprendes en la universidad es a saber en qué facultades ponen mejor la comida. Química era una de ellas.
Frente a la entrada pude ver que un gran camión vaciaba su contenido, nitrógeno líquido, en los contenedores de la entrada de los laboratorios. Nunca había visto tanto nitrógeno líquido junto, formando una niebla densa que me llegaba a la rodilla, fría, helada, e incluso congelando algunas plantas. Un chico delante mío también las observaba con el ceño fruncido y, con un suspiro, sopló sobre ellas.
El arbusto, cubierto por escarcha, se sacudió y soltó todo el hielo, creciendo y estirándose como si fuera primavera, y no un otoño avanzado. Me quedé boquiabierta mirando al chico, y de golpe todo cuadró en mi cabeza.
Me acerqué a su espalda y con un suave golpe en su hombro, susurré.
- Te pillé, hijo de Démeter.



http://eepurl.com/8KSCX

8 comentarios:

  1. Me encanto el fracmento de tu historia, nunca he visto nitrogeno liquido y me parece genial el caracter de ella, el preocuparse por su novio porque si me pasara lo mismo tal vez hubiese respondido algo similar. Un día tengo que ver nitrogeno liquido debe tener algo de genial.
    Te mando un abrazo enorme y nos leemos :3

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    1. El nitrógeno líquido es genial, parece algo de película, de niebla de película de halloween, frío y caliente al mismo tiempo cuando está en tu mano, pero que a no ser que seas muy burro, no quema. Sin duda es genial.
      Ventajas de científica
      ¡Un besín!

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  2. :O qué final más chulo jejeje!! Y qué imaginación más magnífica, que de ver rellenar los tanques de nitrógeno de tu facultad, se te ocurra un capítulo como éste... Olé por esa cabecita tuya!!
    Un besazo, guapa!!

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    1. Aaaah no soy la única capaz de dejar finales interesantes ;) Ya verás el siguiente ^^
      Lo de la imaginación sí, llevaba buscando una excusa para añadir más personajes mestizos a la historia, y me vino muy bien.
      ¡Un besín Ángela!

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  3. que bien escribes!! enganchas desde el principio ;)
    un besito corazon

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  4. ¡Hola!

    Pasaba por aquí para invitarte a mi nuevo blog en conjunto. De momento no hemos publicado mucho, pero pronto lo haremos (no es literario, será más que nada enfocado a historias y música). Nos gustaría conocer qué piensas de él (el blog) hasta el momento y que te unas a nuestro grupo de viajeros. Sería muy grato que te pases ^^
    Link: http://viajerasdemundos.blogspot.com/

    Muchas gracias por tu atención.
    ¡Saludos y un abrazo!

    PSD: Eres una escritora excelente! Me ha encantado desde el inicio.

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  5. Mira que original, me encanta ese toque que le has dado al final, ha quedado totalmente redondo.
    Has logrado que me enganche a esta historia y no es facil jejeje. Espero impaciente la próxima entrega, un beso
    Lena

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