Entre montones de tesoros {Drabble}

lunes, 29 de septiembre de 2014

¡Bienvenidos! ¿Qué tal el finde? ¿Venís con las ideas despejadas para empezar la semana?
Yo la verdad es que este finde me he apuntado a un montón de iniciativas
No tenía ganas de hacer un moodboard. Son imaginaciones vuestras
En primer lugar, me he apuntado a la iniciativa Cuéntame tu historia del blog de mi Desdentao favorito y su amiga Devi, No todo lo que Sueñas es Fantasía. Es como la iniciativa de querido diario, excepto que tienes que escribir una historia en vez de una entrada de diario. Tengo muchas ganas de ver con qué personajes me sorprenden y con qué historias las sorprendo yo a ellas.
Además, me he apuntado a dos iniciativas muy parecidas, una sobre Percy Jackson llamada Dioses del Olimpo y otra sobre la saga egipcia de Rick Riordan, los Kane, llamada La Senda de los Dioses, ambas iniciativas tienen muy buena pinta y estoy deseando que comiencen.

Y por otro lado os traigo algo... raro. Porque no sé definirlo de otra forma. A ver, voy a explicarme desde el principio, permitid que me enrolle.
¿Recordáis el relato del viernes? ¿El de "El tesoro del futuro"? Era una historia muy sencilla sobre un mundo futuro en el que, a causa del calentamiento global, todas esas fotos que teníamos en las redes sociales caían en el olvido. Quería que fuera algo serio y que nos invitara a pensar en la idea de que se ha perdido la foto en papel, los recuerdos impresos, que ya todo son ceros y unos.
Y entonces me puse a pensar en lo que verían esas personas cuando recuperasen esa información perdida: en las fotos de facebook, las de instagram, las de tumblr. En gifs, en todo lo que subimos a internet... y lo que se me ocurrió en ese instante. No son historias, son diálogos entre clicks, una mezcla de un exceso de fotografías, de no saber elegir...
Vamos, que a veces tienes que rebuscar, y no siempre lo importante es lo que uno cree.
Os animo, si queréis, a añadir vuestros propios diálogos, algo que veáis constantemente en las redes sociales y que os parezca que chocaría a alguien que viera estas fotos 100 años después, tras haberse sumergido todo ese tiempo.
Y que os riáis, porque yo me lo pasé de bien escribiéndolo...


El tesoro del futuro {Relato Corto}

viernes, 26 de septiembre de 2014

¡Hola!
Hoy vengo muy feliz. No me digáis por qué, pero me ha encantado escribir esta historia, y tenía ganas ya de compartirla con vosotros. Es una historia que surgió medio dormida y que decidí escribir todavía en ese mundo entre el sueño y la realidad.
¡Espero que os guste!



Los único que se escucha a 500 metros bajo el nivel del mar es la respiración de las bombonas de oxígeno, y las burbujas alcanzando la superficie. Margaret conocía aquel trabajo, vivía sumergida, bien descubriendo nuevas especies de peces, o bien buscando los secretos de las viejas civilizaciones.
A su izquierda, unos metros más arriba, buceaba Dave. Era mucho menos atrevido y siempre temía ser atrapado por una morena mientras vagaba entre las columnas de algas o corales que atravesaban. Ella prefería inmiscuirse, vagar entre las aguas más frías y oscuras. Y así acababa siendo ella la que alcanzaba sus pequeños tesoros, aunque fuera Dave quien preparara los sistemas para llevarlos a superficie.
- Marge, el radar ha detectado algo a 500 metros dirección noroeste. Puede que sea nuestro cofre del tesoro.
Ella asintió, avanzando hacia el punto que el radar en su casco de buzo le señalaba. Pudo ver la sombra de Dave sobre ella, siempre rezagado. Era como su guardaespaldas submarino. Le pegaba ese mote. Cuando el oxígeno no quemara su garganta, haría ese comentario.
Avanzaron entre grandes columnas que poco tenían de chimeneas volcánicas y ambos buzos se miraron. Era esa mirada de complicidad, de saber que habían encontrado uno de los tesoros más codiciados en la actualidad, les hizo sonreír.
- ¿Es aquí?- Preguntó Margaret, ignorando la quemazón de su garganta. Las aletas rozaban una superficie lisa, poco habitual para las profundidades marinas.
- creo que sí, será mejor subir las torretas a superficie. Dave.
El segundo buzo asintió, comenzando la laboriosa misión de amarrar con fuerza lo que bien podrían haber pasado por arrecifes de coral verticales.
Marge rodeó las columnas. reconocía la vieja tecnología. Bancos de datos, lo que antes se había considerado la nube, sumergido tras el calentamiento global. Información perdida durante décadas, olvidada casi. Hasta que gente como ella había decidido que era hora de hacer resurgir a esa gente, de recordar lo que habían vivido.
De recuperar sus fotos.
Tenían cuadros antiguos, tenían fotografías en blanco y negro, y tenían algunas imágenes a color. Pero de golpe llegó la tecnología. Llegó la nube, llegaron las redes sociales. Y las fotos en formato físico desaparecieron. Y con ellas, se perdió la historia.
Hasta entonces.
- Ya está asegurado. Marge, es hora de ascender.
La joven asintió, dejando que una nube de burbujas se escapara de su boca mientras iniciaba el ascenso. Estaba eufórica.
Porque, en aquella época moderna, de tecnología y de abundancia, el mayor tesoro era algo tan simple como unos recuerdos.

Correspondencia ajena: Yo.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Y vuelvo a la correspondencia ajena tras mil años sin coincidir con la iniciativa. Hoy la carta me ha quedado... rara. Pero espero que entendáis lo que quiero expresar.
¡Espero que os guste! O que os haga pensar...

  Emisor: Un chico tratando de saber quién es realmente. Receptor: Sus padres.

Queridos padres
OS escribo porque estoy cansado de deciros que no sé quién soy. No soy vuestro hijo, no soy la persona que esperáis que sea.
Claro que tengo el nombre que me disteis, y en el carnet de identidad pone bien claro quienes son mis padres. Pero no creo que eso sea suficiente para decirle a alguien quién tiene que ser.
Estoy cansado de etiquetas que no me identifican, de ser encasillado, de parecer más un objeto con ingredientes que una persona con alma.
Porque ese no soy yo.
No soy un género, no soy una edad, no soy un color de ojos, no soy una identidad sexual, no soy un empleo y no soy vuestro descendiente. Soy algo más. Soy yo.
Y sólo quiero ser eso. Por favor, no quiero estrés, no quiero etiquetas. Llamadme por mi nombre y no por mi futuro, alabad lo que soy y no lo que hago.
Solo os pido eso. Que por una vez, veáis al hijo que tenéis delante, y no al que tendréis.
Porque, al final, lo perderéis.
Os quiero.
Yo. Si es que sabéis quien soy

5+1 consejos para acabar tu historia.

lunes, 22 de septiembre de 2014


Cuando al fin me decidí por la siguiente historia a escribir en el NaNo (la molécula de la Discordia, la misma que había intentado para el Camp Nano pero que el agua decidió que no era viable), cometí un error muy grande: me dio por revisar viejas historias.
Sabéis que hago eso mucho últimamente, y voy a culpar a mi portátil viejo porque entre que están aquí, y que al tener linux no tengo mucho más que hacer, me da por releer.
Desde hace unos años he intentado seguir una "pauta" de "una historia larga y entre medias relatos cortos", porque si no, se me acababa llenando la carpeta con historias que estaban empezadas y que sabía que no iban a ir a ninguna parte. Así que, si de verdad quieres acabar algo, tienes que centrarte en ello. No dejar la historia abandonada en un rincón.
{x}

Y, desde hace unos años, sigo unas pautas a la hora de escribir para evitarme justo esto. El tener ganas de escribir otra cosa. Y voy a desvelarlas.

Tiempo {Drabble}

viernes, 19 de septiembre de 2014

¡Buenos días!
¿Qué tal la semana? Espero que bien. Yo la verdad es que estoy bastante contenta. Por un lado, ayer me enteré de que Brandon Sanderson publicará otra novela de Nacidos de la Bruma en Noviembre del año que viene. ¡Solo son 13meses! Creo que lo puedo aguantar. Por otro lado, ¡es viernes! y el lunes en oviedo es San Mateo o algo así, así que tengo un puente tranquilo en casa. ¡Ah! Y me autoconvencí para tener una cuenta de rol por twitter nueva. A Nymeria y Hiccup se le suma ahora una entrenadora pokémon becada, Keyra. Por si os aburrís y queréis seguirme en mis aventuras twitteras.
Y además, muy probablemente hoy mi padre me compre un ordenador con Scrivener, lo que significa cantos de alegría y felicidad y poder escribir en condiciones para el NaNo.
Hoy os quiero dejar con un relatillo viejo que me encontré mientras revisaba historias. No llegó a ninguna parte y es un poco continuación de la historia anterior, por eso he querido subirlas juntas.
¡En fin, espero que os guste y que tengáis un buen fin de semana!

Al final, tras cerrar la librería, Elend me invitó a su casa a cenar. Vivía más en su piso que en el mío, si me pongo a hacer memoria. Supongo que porque mi padre se quedaba hasta tarde trabajando, y así tenía alguien con quién hablar.
Llegamos a su casa y fui directa a su cocina, a poner la pizza en el horno y sentarme a esperar que éste terminara. Sentarme en el suelo, por supuesto. Él se sentó perpendicular a mí, y ninguno nos mirábamos.
- ¿Qué te pareció el libro?- Pregunté tras un rato. Hizo una larga pausa antes de contestar.
- Bien…- Arqueé una ceja. Aunque no fuera esa la respuesta que quería escuchar, no fue eso lo que me sorprendió.
- ¿Nostalgia?- Comenté, refiriéndome a su tono de voz. Sonrió levemente.
- Puede…
Hubo otra pausa. No tensa, disfrutábamos del silencio. A veces nos comunicábamos más mediante él que por palabras.
- Un pacto. Un secreto mío por uno tuyo- Dije, tras un rato. Con él, la curiosidad era mi perdición.
- Mis secretos seguramente valgan más que los tuyos…
- Dos por uno, y es mi última oferta.
Negó, sonriéndome. Demasiado orgullosa como para pedir más, me tiré más en el suelo y coloqué mis piernas sobre él. Me dolían, como si estuvieran frías y calientes a la vez, ese tipo de dolor que impide alcanzar el sueño por las noches.
- Pues dame un masaje- me miró indignado.- No pongas esa cara, no me has devuelto el libro.
- ¿Si fuera ahora mismo a por él, me libraría del masaje?- Me encogí de hombros, asintiendo luego. Suspiró y al rato sentí sus manos masajearme los gemelos.- Dale las gracias a mi vagancia…
- Vale, nada de secretos. Te concedo un deseo si me dices tu secreto.
Hizo una pausa, y luego sonrió.
- No creo que lo hicieras.
- ¿Por qué?- Inquirí. Él se encogió de hombros, sus manos en mis muslos.
- Aquí no hay barra americana.
Negué con la cabeza.
- Eres irremediable…
Hubo otra pausa, sus manos estaban logrando aliviarme toda clase de molestia, con lo cual tenía más tiempo para pensar.
- ¿Qué es lo que quieres para poder confíarme tus secretos?- Pregunté. Hizo una pausa, sus manos se detuvieron justo en la parte trasera de la rodilla, ejerciendo una ligera presión sobre la misma.
- Tiempo- Respondió, tras un rato. Me mantuve callada, con la vista puesta en sus manos, hasta que comencé a reírme.- ¿Qué te pasa?
Sin mediar palabra, me desabroché la correa del reloj y se lo tendí. Él comenzó a reírse también, tiró de mi y me abrazó a él.
Porque los hechos más estúpidos son los que de verdad ayudan.

Una triste verdad {Una palabra, una historia}

miércoles, 17 de septiembre de 2014

¡Y volvemos con otra iniciativa!
El lunes teníamos a Ramón y su "te robo una frase" y hoy nos toca Lillith y "una palabra, una historia". La palabra de esta semana era libro. Fue muy difícil escoger sobre qué quería escribir. Libro te ofrece tantas posibilidades que podría haber escrito casi cualquier cosa.
Pero me decanté por darle un pequeño giro de tuerca a esa realidad que a nosotros se nos hace tan apetecible, la de que los libros que leemos fueran
realidad y que, en algún momento, pudiéramos entrar en ellos.
¡Espero que os guste!

Una triste verdad


Y de nuevo estaba ahí, sentada en tras el mostrador, intentando asimilar lo que estaba pasando. La librería parecía intacta. Era como si de verdad no hubiera ocurrido nada, como habíamos querido fingir. Como si aquella criatura no hubiera escapado del libro que estaba leyendo.
Me había quedado en blanco. Ni siquiera era consciente de ser capaz de parpadear, como si no fuera consciente. Pero, ¿de verdad acababa de ocurrir aquello? Se había deslizado como si no pasara nada, como si no fuera tinta lo que lo hubiera creado. Como si de verdad aquellas páginas fueran un portal a un mundo distinto.
Siempre había soñado con que el mundo estuviera cargado de universos paralelos, como si los libros de verdad fueran reales. Esperaba encontrarme a los personajes de las historias por la calle, esperaba despertarme en ese mundo paralelo que tanto me hacía soñar.
Pero dicen que la realidad nunca es igual a la ficción, y era cierto. El monstruo lo demostraba. Mi cadera lo demostraba. La herida era corta y limpia, pero no por eso dejaba de doler. Era como el constante recuerdo de haber intentado enfrentarme a un monstruo que no debería existir.
Y, mientras seguía con mi vida cotidiana, como si no hubiera pasado nada, volvió Elend. Como si no llevara un mes desaparecido, con su chulería. Como si fuera lo único que me importaba del lugar.
- Hacía tiempo que no te veía…- Comentó, posándose al otro lado del mostrador.- Tienes mala cara.
- Estoy cansada.
-Claro, los libros de golpe se han puesto en tu contra todos a la vez y has estado dando vueltas toda la tarde, ¿verdad?- Volví a suspirar, incorporándome. “Si yo te contara...” pensé. Pero no podía contárselo, y eso me daba rabia. No, al menos, hasta que estuviera segura de qué había pasado.
- Es distinto.
Algo había cambiado en él. Como la librería, como las historias, no podía verle del mismo modo, y no sabía por qué. Solo sé que Elend se giró, mirando su reloj, y mirándome a los ojos. Como si él pudiera comprender lo que estaba pasando en mi vida, como si a través de mis ojos pudiera decirle lo que pensaba.
Que había descubierto una triste realidad en mi vida.
Que las palabras hieren más que las espadas.

Te Robo Una Frase: HeLa

lunes, 15 de septiembre de 2014

Hay momentos en la vida en los que la única manera de salvarse a uno mismo es muriendo o matando. — Julia Navarro — Dispara, yo ya estoy muerto.  (Propuesta por Kary)



A veces la persona por la que interceptaríamos una bala es aquella apretando el gatillo. Y en esos momentos es cuando sientes que todo tu mundo te da vueltas. Supongo que algo así sentí yo, supongo que fue mi culpa por confiarme, por dejarme consumir por un amor tan inocente que no vi lo que se escondía detrás.
Supongo que es mi culpa.


Una última voluntad. {Drabble}

viernes, 12 de septiembre de 2014

¡Buenos días! ¡Al fin viernes! ¿Comenzasteis ya las clases? Yo sí. Ha sido algo tedioso, y la verdad es que en algunas clases mis amigos me abandonan y me siento muy solita, pero por lo menos tengo más ánimos que el año pasado, y eso ya es una ventaja muy grande.
Hoy tengo visita, así que si me veis es porque o bien estamos las dos de apalancada en el sofá, o bien porque me he despertado temprano y ella sigue durmiendo. De todos modos no iba a dejaros sin terminar la historia.
Que sí, que sé que parecía que estaba acabada. Pero yo no soy tan cruel (que no, en serio), así que en realidad es mejor de lo que parece :)
¡Espero que lo disfrutéis! Os recuerdo que las dos entradas anteriores están aquí la primera y aquí la segunda. ¡Espero que disfrutéis con esta tercera y última entrega (de momento)!

Una Última Voluntad.


-Lo siento- Susurró Gaer, aprovechando sus últimas palabras para disculparse. Todavía le pesaba la cabeza de Aruen sobre su hombro-No debería haberte hecho venir. Ni todo lo que te hice.
-Callate idiota- Espetó ella, con la voz cogida por las lágrimas. Sintió sus labios moverse en su cuello, y un escalofrío lo recorrió de principio a fin, no podía creer que sus terminaciones nerviosas estuvieran tan sensibles por aquel roce, teniendo el estómago abierto en horizontal.

Aprendiendo la lección {Relato Corto}

miércoles, 10 de septiembre de 2014

¡Buenos días!
Hoy me toca una ronda de papeleo junto a un holandés. La mejor forma de practicar idiomas es meterte con alguien que no tiene ni la menor idea del idioma. Lo digo muy en serio.
En fin, os traigo la segunda parte del relato de la semana pasada. Como sabéis, podéis leerlo aquí.
¡Que lo disfrutéis!



Gaer volvió la vista hacia Aruen, incapaz de alzar su espada contra ella. Sin embargo, la joven no era capaz de decidir, no podía detenerse. Avanzó dos pasos, alzando su espada por encima de su cuerpo. Recordaba aquella estocada, la había repetido varias veces en el campo de entrenamiento, podía ver el trazo de la espada sin siquiera necesitar observar el filo caer. Con desgana, detuvo el golpe, acercando su cuerpo al de la joven.
- Aruen, por favor, sé que estás ahí.- susurró, sujetándola de la muñeca para que no le golpeara.- No me hagas pelear.
Sintió su cuerpo tensarse, debatise bajo su mano. Pudo ver las lágrimas escapando de los ojos de su compañera, sin saber qué hacer, cómo decirle que lo sentía. Apretó la mandíbula y tragó saliva.
- Aparta.- Masculló, dejando que la palabra atravesase el cuerpo de Gaer como si de una daga se tratara. De una sacudida se deshizo de su agarre, ambos retrocediendo y volviendo a comenzar.
Por mucho que luchara, no podía dejar de ver a la joven con la que entrenaba entre las lágrimas, haciendo esfuerzos por no hacerle raro. Pero el cansancio hacía mella en el, haciendo que fuera difícil detener sus estocadas, sintiendo que, aunque ella no cediera en fuerza, él ya no era capaz de parar sus golpes.
Fue entonces cuando le rasgó el tendón de su pierna, en una pirueta que le dejó completamente sorprendido. Gaer cayó al suelo, todavía peleando. Una patada de la joven lo dejó tumbado sobre su costado. Todavía le dolía el brazo izquierdo. Atisbó la armadura del caballero escabullirse por la puerta antes de que, con una patada en su costado, Aruen lo obligara a girarse.
-¿Recuerdas lo que te dije? En el campo de entrenamiento, la primera vez que luchamos- Susurró, desde el suelo, observándola acercarse a un ritmo peligroso. Sentía a la joven ahí, en el interior, debatiéndose por detenerse. Pero no podía hacer nada.
-Que un combate no acaba hasta que tu enemigo yace muerto.- Respondió ella, arrastrando la espada hacia él. Con un impulso la soltó, dejando que un atisbo de esperanza surcase el cuerpo del joven. Hasta que la vio sacando la daga de su cinto.
-Si. Y que no debes dejarte llevar por las emociones- veía a Aru ahi, a través de sus ojos, Gaer podía sentirla. Solo necesitaba llegar a tiempo, antes de que esa daga le atravesara. La joven se arrodilló ante él, mirándole a los ojos con esa profunda mirada azul cargada de lágrimas- Menuda chorrada, ¿verdad?
-No.
Algo dentro de Aruen se rompió. Sollozaba, pero no podía dejar de aproximar la daga a su cuerpo. No podía hablar, pero, sus ojos gritaban. Y cuando la daga atravesó la carne, jadeo con lastima, hundiendo su cabeza en el hombro del joven.
Gaer dejó escapar un quejido con el que, supuso, sería su último aliento.
Al fin, había aprendido la lección.

Entrada informativa número mil

lunes, 8 de septiembre de 2014

¡Buenas!

Hoy es una entrada rápida, para deciros que no sé si esta semana veréis entradas en el blog. Ha coincidido que con la mudanza no he tenido internet y ando ayudando a un erasmus con su papeleo universitario, así que, aunque revisaré el blog a partir de hoy cuando tenga tiempo, puede que me cueste volver más de lo que me había pensado.
¡En fin! Que me pongo manos a la obra desde ya para traeros algo el miércoles. Y de nuevo, siento haberos hecho esperar por un relato que aún no ha llegado.
¡Nos vemos el miércoles!

En el mismo bando.

viernes, 5 de septiembre de 2014

¡Buenas!
¿Adivináis qué ha vuelto? Pos sip, el four by flash se repite en septiembre, para mi desgracia, y aquí ando yo. Intentando llevarlo al día. A ver lo que duro, porque entre traslados, reencuentros, y la mejor familia del mundo en twitter...
En fin. Este relato surge de una limpieza en mi habitación, cuando encontré una vieja historia, leí una frase y me vino esto a la cabeza.
He intentado redactarlo de modo que os enteréis de la historia pese a no tener todos los datos. Pero bueno, espero que lo disfrutéis tanto como yo he disfrutado recordando viejas historias.


Por fin en el mismo bando


El joven soldado se adentró en el castillo sin llamar la atención, observando y saludando a cada uno de los hombres con los que se cruzaba. Nadie se interpuso, y entonces se enorgulleció de llevar un emblema que había dejado de sentir hacía tiempo.
Su cruz había sido ser tan ciego que no escuchaba. Cegarse por la idea de grandeza sin ver lo que eso conllevaba. Sin darse cuenta que estaba costando vidas.
Pero no era un buen momento para atormentarse por aquellas tonterías. Alzó la vista y miró alrededor. No había nadie a su alrededor. Le tocaba comenzar a buscar.
-¿Aru?- Llamó en voz baja. Sabía que no iba a aparecer de la nada, pero una parte de él lo deseaba, volver a escuchar su voz y saber que estaba bien. No pudo creerse que se la hubieran llevado sin decir nada, sin siquiera darle una explicación. Como si el hecho de que fuera de una familia traidora, o su status, bastara para que se desvaneciera del mapa.
No podía permitirlo.
Se guió por su instinto y por lo poco que conocía del sendero, hasta llegar a una sala que, según sus recuerdos, no era más que un pequeño cuartel, pero tenía la puerta cerrada a cal y canto. Escuchó su interior. Le parecía oír golpes.
Ni siquiera se molestó en llamar o en girar el pomo. Cogió carrerilla y cargó contra la puerta. Su hombro izquierdo colapsó contra la puerta, liberando un estallido de dolor que recorrió todo su brazo en apenas un instante. Pero logró su cometido. La puerta se soltó de sus goznes, cayendo con un golpe seco al suelo.
Y ahí estaba ella. Igual que como la recordaba.  Intentó inspeccionar su cuerpo en busca de alguna herida, algo que desatara su furia interna y la focalizara contra un enemigo que, por primera vez, era común.
Pero no vio nada.
-¿Aru? ¿Estás bien?- Musitó, aproximándose con cautela. No se movía, no reaccionaba a su nombre. Gaer se detuvo de golpe.
Algo iba mal.
La joven alzó la vista, permitiendo ver más allá de la cascada de cabellos negra que cubría su rostro. Pudo ver sus ojos rojos, las mejillas coloradas, y se preocupó. Sabía que algo iba mal.
- Princesita, ¿estás llorando por verme?- Intentó picarla, como tantas veces había hecho.
- No eres muy listo, ¿verdad?- Preguntó alguien a sus espaldas. Gaer se giró, sobresaltado, para ver a un hombre de armadura negra tapar su única vía de escape. Con un ágil movimiento, se colocó con la espada desenfundada entre el desconocido y la joven. Una risa desdeñosa surcó el aire.- No es a mí a quien tienes que enfrentarte. Sería una batalla fácil y sin emoción.
- No...- Gaer se giró, volviendo a posar su vista en Aruen. No había reparado en la espada que colgaba de su brazo.- No, Aru, princesita, no me hagas esto.
El joven entonces comprendió las lágrimas, comprendió su mirada. Aruen no podía hacer nada, estaba siendo controlada. Tenía una única órden.
-"Princesita"... mátale.
¿Quieres saber si Aruen cumple su misión?
Leelo aquí 

Malas noticias {relato Corto}

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¡Buenas!
Como comentaba en la entrada anterior, me tocaba escribir sobre Agua. No por casualidad. Ese personaje es un poco yo, o muy yo, en un mundo distinto. La cosa es que suele ser la primera encarnación que aparece en una historia cuando se me ocurre una idea de una escena. No siempre acaba siendo el personaje final de esa escena, pero siempre es un personaje recurrente en mi cabeza que es muy yo.
Y bueno, hacía tiempo que no escribía su historia. Y ya no pude contenerme. Así que aquí tenéis otro relato sobre ella.


Malas Noticias.


Cuando haces un camino  todos los días, vas dejando huellas de ti mismo en él. Primero es tu memoria, siendo capaz de realizarlo estando dormido, cuando el cansancio puede con nosotros y sabess que te gustaría volver a tu casa en vez de ir a trabajar. Luego, poco a poco, van quedándose los sentidos. El olfato, cuando pasas al lado de aquella panadería que, a primera hora de la mañana, huele a bollería recién hecha. El gusto, saboreando un café para espabilarte a medida que avanzas con un gesto mecánico por todo el sendero. El oído, bien acompañada por la música o por elementos puntuales como el claxon de un coche o el grito de un vecino a la misma hora. La vista, centrándote en aquellos escaparates tan llenos de colores que captan tu atención a pesar de estar dormida.
Y, por último, está el tacto. Ese es el elemento que más tarda en fusionarse con el ambiente. Comienzas sacando la mano de los bolsillos y pronto está ahí, rozando una pared, o tal vez las agujas del pino que dejas a tu lado antes de seguir caminando, sintiendo todavía el cosquilleo a medida que avanzas.
Pero, a veces, puede ocurrir lo contrario. Que el camino deje huella en tu interior.
Esta es una de esas veces.



Retorno

lunes, 1 de septiembre de 2014

Lo prometido es deuda y vuelvo de vacaciones el 1 de Septiembre. O tal vez es que este blog sea mi Howarts personal, y por eso no puedo estar en verano...

En fin, me dejo de chorradas, aunque seguro que las habéis echado de menos, jeje

La verdad es que necesitaba un descanso, no solo porque me cargué mi portátil (y a día de hoy dependo exclusivamente de un netbook que no va muy bien), sino porque en estos días que puedo aprovechar a mi familia, que estoy ahí para tomar el bollo los miércoles con ellos, que puedo quedar con mis amigas antes de que una desaparezca en dirección a Italia y yo marche dirección a Oviedo... Pues tenía que aprovecharlo.
Y bueno, estaba el hecho de que  sí o sí me tenía que coger unos días porque me iba a la india y bastante mal lo pasé para pillar wifi, como para encima pelear y escribir en el blog, jeje

Digamos que he tenido unas vacaciones muy entretenidas, entre mis amigos, mi familia y la India. Que he escrito UNA MIERDA por culpa de todos ellos y los sims 2 (ese es mi vicio personal) y que he leído una barbaridad, como podréis comprobar en Delirios a Máquina en cuanto escriba las reseñas.
Pero os voy a hacer un resumen de que si reseño todo lo que he visto/leído/jugado tengo más de 14 reseñas pendientes (y digo más de porque no veais el ritmo que lleva mi madre con las series, que se me adelanta a la programación en el doc). Así que no considero que hayan sido unas vacaciones muy desaprovechadas.
E ideas tengo para escribir. Voy a retomar a la chica de la historia de Agua, al menos durante un par de relatos, no sé si os faltará información, pero como si eso fuera novedad en mis historias. Es lo malo de no escribir en orden. También recuerdo haber pensado cosas de historias que tengo en la estacada porque no me convencen que me han hecho verlas de distinto modo, y tal vez les vuelva a dar una oportunidad. Al mismo tiempo he pensado cosas interesantes para ese proyecto con Ananda, aunque mi mayor problema es que con el maldito calor de la India, lo que menos me apetecía era escribir.
¡Y además ya tengo madrina! Dad un saludo a Blue Princess de Leyendo sueños. Al final las vacaciones van a haber merecido la pena y todo ;)
Así que bueno, en general he tenido un buen verano, con su único punto malo el hecho de que no haya visto a Martín en un mes. Espero que todos hayáis recuperado también las pilas, porque vais a tener que tolerarme durante mucho tiempo más.
Os dejo con una foto de mis vacaciones :) ¡Que la disfrutéis!

Esa cara de sueño tan sexy...