Canis kerveros {Relato Corto}

miércoles, 25 de junio de 2014

Lo prometido es deuda y cambiamos Angie y Nir por Lyreth y Theren.
Estaba hablando mucho de ellos pero seguro que no sabéis quiénes son. Bueno, Lyreth y Theren son los personajes de "Uno de los dos tenía que ser el héroe", el relato que escribí hará casi un mes, que era más largo pero no lo puse todo (porque soy malvada y no me apetecía). Sin embargo no os perdéis mucho porque todo lo ocurrido lo he comentado también en ese relato corto.
Y sin nada más que decir, ¡espero que os guste!




El aire era muy denso cuanto más se adentraban en la cueva. Theren, el científico, no hacía más que olfatear con tanta fuerza que habría alertado a todos los habitantes de la cueva de su presencia. Ella también lo notaba, la humedad cargaba el ambiente y venían unos olores fuertes, a moho, a descomposición y a estancamiento. Era normal, era una cueva. Lyreth estaba acostumbrada a ese tipo de olores. Vivía en zonas así muy a menudo.
Pero comprendía que el científico necesitara investigar. Lo que no le gustaba era que se detuviera a coger muestras, o que encendiera un fuego para anotar cosas en su cuaderno.
Cuando aceptó viajar con él, había accedido bajo la condición de que no fuera una molestia. Y era cierto que podía ser bueno encontrando plantas medicinales, o bayas, y advertirle de cosas que ella nunca habría observado de otro modo. Pero en las misiones…
- Theren, por favor, ¿quieres ser un poco más discreto? Ese perro tiene tres cabezas así que olerá el humo el triple de bien.
El castaño la miró con esa mirada, y supo que no debería haber hablado. Llevaba todo el camino haciendo preguntas sobre el can que cualquier otra persona no se habría llegado a preguntar nunca, sobre su anatomía, su metabolismo… ¿No podía ser como el resto de aldeanos que corrían en el sentido opuesto cuando mencionaba al monstruo?
- ¿Y si no es así? Necesitaría coordinar sus tres cerebros para ubicar el humo, podría dar mayor error… ¿O tiene cuatro cerebros y la información se transmite hasta un cerebro central?
Ella aspiró hondo. Cuando comenzaba a pensar en la anatomía interna del animal, ella tenía ganas de estudiar la de su compañero de viaje.
- Ya lo descubriremos. Ahora acabemos de una vez con esto.
Dio un paso y sintió el suelo temblar bajo sus pies. Se detuvo, sujetando de la camisa a su compañero. Theren estuvo a punto de decir algo y bromear, como solía hacer, pero cuando entreabrió la boca, Lyreth apretó más su camisa hasta que no se le ocurrió decir nada. El silencio había vuelto a inundar la cueva, y ella aprovechó para mirar alrededor y escuchar.
Retumbaban en el suelo, pisadas rápidas e irregulares. Escuchó jadeos alejados que no podía ubicar a causa del eco, pero que sí supo que estaban acercándose.
Theren reaccionó más rápido que ella, cuando se quiso dar cuenta había empujado a la joven hacia un lateral, haciendo que se golpeara contra la pared de la cueva. No entendía nada, no estaba cerca, estaba vigilando los pasillos de la cueva.
El can cayó del techo. Cada cabeza mirando a un lado con sus fauces cubiertas de espuma y ladrando de manera descontrolada. Fue a acercarse a Theren, pero Lyreth se adelantó, volviendo a tirar de su camisa para apartarlo de las mandíbulas del animal.
- Canis kerberos…- Murmuró Theren, casi sin inmutarse del hecho de que la criatura tuviera cinco metros y tres cabezas. Parecía demasiado absorto como para ver lo obvio.- ¿Podrá reproducirse con los perros comunes?
- ¿Qué?- Preguntó Lyreth, tan desconcertada por aquella pregunta que a punto estuvo de ser devorada por la criatura. Rodó por el suelo, situándose bajo el negro cuerpo del animal y fuera del alcance de sus mordiscos. Por suerte o por desgracia, la criatura no le prestaba la más mínima atención a su compañero, o seguramente éste, tan entretenido como estaba con su cuaderno de dibujo, habría acabado siendo el alimento del can.
- Bueno, son de la misma familia, y el perro y el lobo ya han demostrado que pueden mezclarse… Tal vez con un huargo, por el tamaño.
“¿Como ese cachorro con el que no pudiste la otra vez?” estuvo a punto de decir la joven, pero justo el animal había abierto sus patas delanteras y acercado una de sus cabezas hacia ella, por lo que consideró que en vez de bromear, debía pensar en un modo de derrotarlo.
- ¿Y tendrían tres o una cabeza? ¿O dos?
- O cuatro, no te jode…- Murmuró Lyreth, preguntándose por qué el perro no estaba para nada interesado en su compañero. Logró golpear una de sus fauces y hacer que la sangre fluyera entre los colmillos del animal, pero más bien parecía haber enfurecido más a la criatura. La cabeza central ahora goteaba sangre.
Y parecía más intimidante.
Retrocedió y golpeó su muslo trasero, pensando que podría cortarle el ligamento y dejarlo cojo. Sin embargo, no solo la criatura se movió como si supiera lo que iba a pasar, sino que su cola fue directa a golpearla. Lyreth se sujetó, procurando que el golpe no fuera muy fuerte, mientras veía a Theren pasearse tan tranquilo estudiando al animal.
- ¡Es hembra!- Comentó ilusionado. Lyreth aún no comprendía como podía ser tan torpe durante todo el camino, pero cuando se trataba de acercarse y descubrir el sexo del animal, podía moverse con tanta gracia.
Se arrastró, agarrada a los pelos de la cola, mientras iba subiendo hacia el lomo del animal. La cabeza izquierda se acercó rauda hacia ella y no le quedó más remedio que saltar al suelo, girando por pura inercia y poniéndose en pie con habilidad. Necesitaba algo de tiempo, y ella sola no podría conseguirlo.
- ¡Theren! ¡Déjate de especulaciones y haz algo!- Murmuró, acorralada contra la pared de la cueva.
El científico, para su sorpresa, comenzó a mirar en su bolsa de viaje sin decir nada más. Lyreth no podía ni verlo, estaba demasiado ocupada manteniendo a raya al animal como para poder concentrarse en él.
Se mordió el labio inferior, intentando concentrarse. No podía seguir levantando la espada sin sentir que no valía para nada y solo lograba unos pocos rasguños en la dura piel del animal. Extendió su mano, pensando en un hechizo para hacerlo retroceder.
Y entonces, algo ocurrió que hizo al can, alarmado, apartarse, sus tres cabezas entrechocándose mientras sus patas arañaban el suelo de la cueva en un intento por alejarse. La pared retumbaba con los ladridos de la criatura, y Lyreth no sabía si moverse o quedarse quieta. Optó por lo segundo y vio como al final la criatura desaparecía por uno de los túneles de la cueva, dejando la estancia en silencio.
Excepto por un ligero soplido.
Theren se apartó del silbato y volvió hacia Lyreth, quien no dejaba de observarle con sorpresa. Guardó de nuevo el cilindro de metal en su bolsa y sonrió.
- ¿Ves? A veces solo hace falta conocer y no dar golpes a lo loco.- Sonrió, acercándose a ella. Era una sonrisa contagiosa y, pese a tener todavía el pulso acelerado, la joven rubia correspondió curvando sus labios.
- Pero teníamos que acabar con él.
- Ella.- Corrigió él.- Además, no veo el motivo. Si te han pedido que busques un modo de controlar al can, ya lo tenemos. Puede vivir y hacer su vida, podemos co-existir con ella.
Pese a que no era lo convencional, estaba en lo cierto. Aquel silbato bastaría para detener al can en caso de que abandonase su cueva y amenazara al pueblo.
- Creí que no te importaba matar.- Comentó Lyreth, limpiando la sangre de la espada antes de volver a enfundarla. Theren sacudió la cabeza.- No vas a poder estudiar el número de cerebro que tiene el animal.
Theren se encogió de hombros, caminando de vuelta a la cueva.
- Me vale con haber estudiado su comportamiento. Y ha dejado muchas muestras desperdigadas por el suelo…
- Blandengue.
- Inútil. Te he salvado la vida.
Lyreth rió, agachándose para guardar viscosas muestras de saliva junto a su compañero.

2 comentarios:

  1. Creo que ya te lo he dicho, me gusta mucho como escribes. Además, todos tus personajes me encantan, tienen mucha personalidad y eso a veces es difícil de plasmar en relatos tan cortitos :3

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    1. ¡Hola Claudia!
      Me alegra que lo veas así, cada cual con su propia personalidad, a veces me cuesta ver sus personalidades distintas, solo puedo ver mi parte suya en ellos jajaja
      De todos modos, como comenté en la primera entrada, esta historia en el fondo fondo fondo seguramente se alargue a historia larga, con lo cual tienen una personalidad más marcada que los relatos cortos, porque los tengo como más vivos, por mucho que sean historias autoconclusivas, hay más de lo que muestro.
      En fin, que no me enrollo, en serio, muchas gracias por tu comentario.
      Un besazo :)

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