La Hija del Diablo {Relato Corto}

domingo, 22 de junio de 2014




¡Hola!
De momento acabamos los relatos de Angie y Nir...
De momento. Se me va mucho la pinza así que puede que pronto vuelva con ellos. Además, parece que han tenido buena aceptación.
Por otro lado, cuando entre en fase editora (creo que voy a intentar dejar la fase editora durante el curso, aunque siempre digo estas cosas y luego no), aparte de Lhanda, puede que edite la primera parte de Angie y Nir y, si logro ubicar una historia, tal vez Angie y Nir vayan al NaNo.
Claro, que será por ideas que tengo. También quería escribir Donde Habite el Olvido y al mismo tiempo quiero escribir Llama Oscura. Pero tengo que centrarme así que van en orden, y primero va el Camp Nano. Del que por cierto tendréis noticias pronto cuando comience a escribir sobre cómo van las cosas.
Os recuerdo, como siempre que aquí están el relato anterior y aquí el primer relato de esta serie.
Y sin más dilación, el relato.

La hija del Diablo.


Seguía sin tener muy claro qué era lo que querían de mí, o como me probarían. La verdad es que ni siquiera salí mucho de mi celda los primeros días. En primer lugar, porque sí que podía sentir dolor y… Dioses, me dolía cada fibra de mi cuerpo. Era como si al principio hubiera estado anestesiada pero de golpe hubiese remitido todo su efecto, y comenzaron a dolerme los brazos, el pecho, las caderas, los muslos…
Y las alas.
Me dolía aquello que no tenía, sentía su hueco en los omóplatos pese a que al mirarme al espejo no estaban.
A veces, me preguntaba qué pasaría si intentaba sacarlas, pero decidía no pensar en ello. La verdad es que creía que me dolería más, y seguía preguntándome cómo era que mis sábanas no aparecían cubiertas de sangre, con todo lo que me dolían ya.
Tras aproximadamente una semana en la que me había dedicado a releer mi pasado, y cuando el dolor hubo remitido un poco, una chica de la edad de mi hermano apareció a la puerta, golpeando sus nudillos en el marco con tanta fuerza que escuché el estallido de la madera desde la cama. Abrí los ojos y lo primero que hice fue comprobar que el cuaderno no andaba a la vista, pero por suerte tenía la costumbre de guardarlo bajo el colchón cuando me iba a dormir.
- ¿Ya estás preparada?- Preguntó, girándose y mirándome. Yo me incorporé despacio, sintiendo todavía la tensión de los músculos de mi espalda, pidiendo un respiro. Pero sin duda alguna había descansado más de la cuenta. Y por eso estaba ella ahí. Asentí, observándola.
Era rubia, con el cabello a la altura del hombro y un flequillo recto. Era bajita y con los brazos bien formados, seguramente por el ejercicio, y cuando se apoyó en el marco de la puerta pude darme cuenta de que intimidaba más de lo que su altura podía llegar a mostrar. Corrí a levantarme.
-Bien, veo que te mueves rápido…- Susurró, girándose.- Sígueme, es hora de ver de lo que eres capaz.

Aquello me hizo titubear. No había entrenado nada en el tiempo que había estado allí, y sin duda alguna había sido un error. No solo había perdido mi poder, además había perdido la rutina.
- Espero no decepcionarte.- Comenté, colocándome a su altura. Ella giró la cabeza y me miró, tal vez preguntándose si estaba hablando o no en broma.
- No pasa nada, supongo que tras tu última batalla estés exhausta. Tenías muy mala pinta el primer día.
Arrugué el ceño.
- ¿Me viste?
- Pues claro, te observaba desde una de las sillas.
En cualquier momento, aquella noticia me habría sorprendido, ni siquiera estaba muy segura de que fuera mayor que yo, como para esperarme que fuera una de las jefas de la organización. Pero sin embargo, entonces solo asentí. La chica me miró con una pizca de decepción y siguió caminando.
- Estamos llegando al gimnasio, los vestuarios están aquí. Puede que encuentres algo más cómodo y limpio que lo que llevas.
Pensar que llevaba unos cinco días sin ducharme y con ropa llena de sangre me hizo preguntarme cuánta humanidad había perdido junto con mi alma.
Estuve un buen rato bajo el agua caliente, dejando que todo rastro de sangre que pudiera quedar en mis manos se desvaneciera por el desagüe, antes de cambiarme a una ropa más cómoda y limpia que la que llevaba.
Al mismo tiempo, me decidí a releerme el diario todas las veces que hiciera falta para parecer más persona que lo que estaba siendo. No podía permitirme que sospechasen de mí.
Salí y ahí estaba la chica, estirando con tranquilidad en una esquina. Me miró y sonrió.
- Así pareces más persona que antes.- Asentí, y me obligué a esbozar una sonrisa para no alarmarla.- Está bien, hoy no voy a forzarte mucho. Veamos de lo que eres capaz.
Antes de poder preguntar, saltó sobre mi.
Ni siquiera pensé en detener el golpe, sabía que no estaba en mi mejor condición y lo primero que hice fue retroceder y esquivar, ir a lo seguro. Seguí con la vista el movimiento de la chica, pero ni siquiera eso era lo mismo. Era como si me faltasen movimientos que realizaba, como si se moviera demasiado rápido para que mi ojo pudiera verlo.
Fue un combate difícil.
Cuando se hubo repuesto del golpe, la rubia avanzó dispuesta a lanzarme un gancho por la izquierda, que detuve con mi antebrazo. Un milisegundo después, vi su mano derecha dispuesta a golpear de nuevo.
Bueno, la verdad es que había una pequeña ventaja en haber perdido mi alma. Por lo menos tenía la mente fría.
No me costó percibir que estaba dándolo todo en su ataque, dejando indefenso todo el lateral de su cuerpo. Esquivé el golpe lo mejor que pude y golpeé su costado izquierdo, utilizando el impuslo de mi cuerpo. Jadeó, yo dejé que mi pie se deslizara por el suelo para detener mi inercia, con tanta fuerza que sentí el polvo levantarse a nuestros pies. Cuando fui a retroceder, ella sujetó mi cuerpo como si fuera una pluma y clavó su rodilla en mi estómago.
Me faltó el aire al instante, y solo retrocedí por la pura inercia de mi cuerpo. Sin embargo, no dejé que aquello me asustara, logré recuperar la respiración con una rapidez poco habitual para alguien a quien acaban de golpear el plexo solar y me erguí. Ni siquiera me dolía tanto como esperaba. La espalda me ardía mucho más, tanto que hasta me había acostumbrado.
El cabello se comenzaba a pegar a mi cuello a causa del sudor cuando ella volvió a abalanzarse sobre mí con un gancho directo a la garganta. Retrocedí y me agaché, pensando que podría tirarla al suelo con una patada. Sin embargo, cuando mi pie iba a alcanzar su talón, ella saltó con tanta agilidad que no creí que fuera humana, y yo me encontré golpeando el aire. Ni siquiera tenía tiempo a corregir el golpe y solo pude rodar para que la patada que había intentado darme no fuera tan fuerte como habría sido de otra manera.
No pude ponerme en pie y ya estaba ahí de nuevo, dispuesta a golpearme. Habíamos llegado a la parte del combate en la que solo podía huir y esquivar, ni siquiera lograba encontrar una sola brecha en su forma de atacarme.
Por suerte, no estaba recibiendo tantos golpes como esperaba, pero comenzaba a sentir que me faltaba resistencia, y cuando quise darme cuenta ella estaba sobre mí y yo no dejaba de jadear. Intercambiamos unos puñetazos antes de que yo no di más de mi.
- ¿Quieres parar ya? Ni siquiera veo que puedas levantar el brazo.- Rió ella, con sus piernas alrededor de mi cintura. Asentí, intentando apartarme sin tocarla.- Peleas bien, aunque no sé si lo suficiente para haber matado a un ángel.
- ¿Qué te hace pensar que mienta?- Murmuré, limpiando el polvo de mi ropa y haciéndome una trenza para que el cabello no me molestase.
- Bueno, te mueves bien, y se nota que tienes experiencia, pero pareces haber perdido mucha fuerza y resistencia. Tendremos que entrenarte mucho antes de que puedas salir en una misión.
Era todo un alivio escucharlo. Lo último que quería era matar a nadie.
Volvimos hacia mi habitación cuando percibí un movimiento en una de las celdas cercanas. Alcé la vista para observar, percibiendo una sensación familiar. Se trataba de una chica de cabello rosáceo vestida en una holgada camisa blanca, muy similar a las camisas de fuerza. Estaba sentada en una esquina de la habitación, con la cabeza gacha.
- ¿Te gusta ese angelito? Es Nyla. La hija del Diablo.
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6 comentarios:

  1. PAM PAM.PELEA PELEA.Me ha gustadomucho la parte del entrenamiento, casi podía sentir el cansancio de Angie.
    Y puesto que luego me dices a mi CÓMO SE TE OCURRE ACABAR ASI yo quiero conocer más a la hija del.diablo. Te odio :(

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    1. Si me ves moviendo los pies o alzando los brazos para visualizar los golpes en casa...
      Bueno, en fin, ya sabes que pensaba escribir más. Pero hoy se me ha ido un poco el orden que quería hacer las cosas y tengo que ver cómo vuelvo a encaminar la historia. Esto son plot twist tan plot twist que ni yo sé por dónde cogerlos xD
      Yo también te quiero, y te recuerdo que me has dejado mucho peor Lyenna y Shander.

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  2. Me encanto el entrenamiento, podia imaginarme cada movimiento sin que se volviera tedioso, y la historia me intriga cada vez mas... espero que la continues -y publiques-

    por cierto, que es four by flash?

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    1. Me estáis insistiendo mucho, eh? Tendré que. Voy a ver qué voy pensando para escribir, aunque hoy el bus de vuelta ha sido muy fructífero en este asunto. Y publicar te refieres en el blog, intuyo, no? jajaja
      El four by flash es un reto en el que, durante 4 meses del año, tienes que escribir 4 relatos cada semana. Es decir, que si lo haces todos los meses (marzo, junio, septiembre y diciembre) acabarías con la friolera de 64 relatos escritos en un año, que se dice pronto.
      Comenzó este año y de momento lo voy cumpliendo, como no viene numero minimo n de pags ni de palabras hay veces que escribo un microrrelato, aunque normalmente son cosas de este estilo, relatillos cortos.
      En fin, que estoy como una cabra y luego pasa lo que pasa, que escribo sin parar jajaja
      Un besín.

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  3. Aissss... Espero que no tardes mucho tiempo en retomar esta historia... Me he quedado con ganas de saber más de Nyla!! Muy buen final de temporada ;)

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    1. ¡Ey, me encanta! Es un final de temporada, exacto, ahora solo queda esperar a la nueva temporada jaja.
      Creo que tengo pensado cómo continuarla, pero voy a ir poco a poco porque hay que dejar una pausa antes de saturarnos jaja.
      Me alegra mucho que os haya gustado tanto, ya veremos más sobre Nyla :)
      Muchas gracias por comentar, Ángela, te mando un besín.

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