Ofrenda {Relato corto}

miércoles, 18 de junio de 2014



¡Buenas tardes! Comenzamos una semana durilla, que además me iba a librar mañana de las prácticas y no va a poder ser, nuestra "jefa" no ha podido cogerse vacaciones hasta la semana que viene. Tras empezar los exámenes finales hay que cruzar los dedos y esperar que todo salga bien. Pero bueno, no hay que perder la esperanza. (y menos cuando haces un examen que no te has estudiado y tienes más idea que cuando lo hiciste en mayo...)
Esta semana voy a subir 3 relatos para acabar con esta minihistoria de Angie y Nir. Por lo menos por un tiempo voy a dejarlos en paz, pero no prometo nada para cuando me quede sin ideas en el four by flash jajaja.
Antes de ponerme con el relato y los "recordad que la primera entrada está aquí y blablabla" quería comentar que me sumo a una "iniciativa" o club más. Es la de "adopta un blog" de Yurika Sekai. Había visto mucho el otro club pero sin embargo cuando quise entrar vi que estaba cerrado. Será una tontería y tal vez no sirva de nada, pero creo que viene bien para darme a conocer por el mundo blogger así que voy a probar suerte y a ver quién me toca como madrina :3
En fin, ahora sí dejo de enrollarme, recordad que la primera entrada de Angie y Nir está aquí y el capítulo anterior aquí.

Ofrenda


Perder el alma no dolió tanto como había esperado, aunque sí que perdí la consciencia. Tal vez eso fue lo que más me dolió… bueno, no doler precisamente. Es cierto que pierdes todas tus emociones y te vuelves un robot. Pero eso no quita que siga recordando lo que sentía anteriormente. Era como un recordatorio de lo que había pasado: “deberías sentirte triste, seguro que ahora estarías llorando”. Ni siquiera era capaz de enfadarme conmigo misma por aquellas acusaciones. Solo sabía lo que tenía que hacer, y punto.
Por eso, cuando aparecí en la puerta de la sede y llamé, sin una pizca de miedo a la puerta, tampoco me alarmé. No me moví, y esperé.

Pasó una hora hasta que alguien se dignó a abrirme. Aunque no sé si dignarse es la palabra adecuada. Abrieron dos hombres que apoyaron con suma gracia una afilada lanza en mi cuello, cada uno por un lado, tal vez esperando intimidarme.
Pero he ahí una de las ventajas de carecer de alma.
¿Qué más me daba morir? Ni siquiera sabía si me dolería cada golpe.
- Di tu nombre y motivo de tu visita.
- Angie… no gasto de apellido.- Murmuré, casi esbozando una sonrisa.- Quiero unirme a vuestra lucha.
- ¿Sin más? ¿Y la ofrenda?
Titubeé. No sabíamos nada de que fuera necesario una prueba o una ofrenda para poder unirse. ¿acaso no necesitarían a toda la gente  posible? ¿Sería capaz yo de matar a alguien para entrar? Bueno, me explicaré mejor, ¿sería capaz yo de matar a alguien sin mi poder? Los seres mágicos son mucho más hábiles que una persona normal. Y eso era ahora. Normal. Sin alma, sin poderes.
Estuve a punto de negar, pero entonces, sentí que alguien tomaba posesión de mi cuerpo.
- Mirad al claro.- Fueron las tres palabras que brotaron de mis labios sin siquiera haberlo querido. Ambos hombres dejaron de centrarse en mí y alzaron la vista hacia el claro, apartando un poco las cuchillas afiladas de mi cuello, lo suficiente para girarme yo también.
Seguramente, con mi alma en mi cuerpo me habría sentido horrorizada.
Y era normal, porque allí estaban mis alas. Cubriendo su tradicional color negro con sangre. ¿Mi sangre? No podía jurarlo, ni siquiera sentía dolor en mi espalda. Cerré los puños y entonces lo noté, la pegajosidad entre los dedos, los grumos a la altura de las articulaciones. Fui llevando una mano por mi brazo hacia el hombro, esperando ver el reguero de sangre salir de mi espalda.
Pero no había nada. Casi me sentí decepcionada. La sangre se limitaba a parte de mi antebrazo y mis manos. Eran mis alas, pero no estaba sangrando.
Volví la vista a ambos soldados.
- ¿Os parece ofrenda suficiente?- Pregunté, arqueando una ceja, con una pizca de desdén. Ambos se miraron antes de dejarme pasar, aunque cuando hube entrado, colocaron un arma a cada lado de mi cuerpo, para que no intentara escabullirme. No pensaba hacerlo, a decir verdad ni siquiera había entrado nunca a la sede, solo habíamos investigado desde fuera. Coincidió que llevaban a Nyla en una de nuestras investigaciones, nada más.
Estuvimos paseando un buen rato hasta que me llevaron a una celda. Literalmente, era una celda. La ventana estaba a tres metros del suelo, y era sumamente pequeña. No que no pudiera haberla alcanzado como ángel, pero con mis limitaciones habituales, era un poco difícil. Además, no quería delatarme. Por eso decidí que lo mejor que podía hacer era sentarme y esperar. Me tumbé sobre la cama y me dediqué a mirar al techo.
Cuando, inevitablemente, me quedé dormida, no soñé. Absolutamente nada. Y eso en mí es raro, pues tengo los sueños más extraños del universo.
El vacío de mi cuerpo era muy grande en aquel momento.
¿Quieres saber cómo le irá a Angie en el interior de aquella sede? 
Haz click aquí

2 comentarios:

  1. Caray, me ha gustado mucho como escribes.. además es el tipo de novela que leería porque soy mucho de fantasía, poderes y demás.. si algún día te decides a juntarla y ponerla en pdf o así, yo me animo a leerla ^^

    Un besiño :*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, yo también muero por la fantasía. Supongo que se note un poco con todos los relatos de esta temática que introduzco jajaja. Sobre lo de hacer en pdf... pues me lo planteo con la primera parte tras editarla, aunque va de los padres en vez de ellos. Lo que pasa es que es viejina y no sé si podré salvarla mucho xD Por otro lado, tengo una historia más larga en wattpad, por si te da por leerla, aunque esa no sé si cuando acabe intente publicarla en vez de dejarla de descarga gratis.
      Y ya dejo la autopublicidad jajaja De nuevo muchísimas gracias por tu comentario.
      Un besín :)

      Eliminar