Batalla costal ~Drabble~

domingo, 16 de marzo de 2014

Publicada la primera entrada (por error, yo que la había programado...) de esta semana de Four by Flash, aunque la temática de aventura era de la anterior jaja.
¿Recordáis hace mil y un años, que escribí un ensayo sobre combates? En ese momento dije que seguramente no tendría continuación, simplemente quería ver qué tal me defendía al hacer un relato que se centrara en la acción, en un duelo de espadas...
Pues bueno, como quería repetirlo, he rescatado los personajes del baúl y han vuelto a encontrarse. Pobre soldado, si es que esa mujer le va a traer por la calle de la amargura...



Unos pasos le alertaron justo a tiempo, el joven se giró y observó la esbelta figura de la ladrona. Le era extrañamente familiar. Intentó contener la rabia cuando ella se rió, señalándole.
- ¿De verdad te volvieron a contratar? - Murmuró, divertida, mientras miraba alrededor. Ya no estaban en una ciudad forestal, sino que se encontraban en la costa, y esta vez la casa no era tan ostentosa.- Bueno, habrás tenido que bajar tu precio.
Sí, definitivamente era ella. La ladrona que le había robado todo lo que tenía y lo había dejado sin trabajo. Había recorrido unas quince ciudades antes de poder encontrar un sitio en el que trabajar. Y sí, el sueldo se había reducido considerablemente.
Sin embargo, se permitió sonreír. Ella le había enseñado una lección muy importante, y era a nunca bajar la guardia. La última vez había perdido un trabajo, las botas, su espada y su cinto. En cualquier otra situación, perfectamente podría haber sido la vida.
- No es como la última vez.- Se permitió decir. Era cierto a fin de cuentas. Sacó su espada y apuntó hacia ella, dándole tiempo para esgrimir su espada. Podía ser un guardia, pero había sido un caballero, y no podía luchar a mano desnuda contra alguien. Al ver que ella también se colocaba en posición, sonrió.- Te doy la oportunidad de irte sin avisar a nadie. La última vez me perdonaste la vida.
- No, te dije que acabaría con ella y lo hice.- Comentó. Era de noche, pero la luz de la luna le permitió distinguir el floreo de su mano, luego se atrevía a llamarle a él melodramático.- Te quité el trabajo y te obligué a huir. ¿Qué te queda de antes de aquella noche?
- Los recuerdos- Sonrió, avanzando y dando una estocada alta sobre ella, que paró sin ninguna dificultad pese a todo el impulso que había puesto. Intentó mantener la fuerza, pero la espada se deslizó sobre la suya, chirriando y reflejando el brillo de la luna sobre la superficie marina. Al ver que la fuerza disminuía, la joven se agachó y encaró el pecho del soldado con un fuerte placaje que lo hizo retroceder un par de pasos, lo suficiente para que, mientras él se recomponía, ella lanzara un ataque.
Lo esquivó por los pelos, deslizándose a un lado justo a tiempo, y apartando la espada de la trayectoria con su antebrazo. Sintió que se desequilibraba y, a la desperada para evitar que le atacara mientras intentaba recomponerse, lanzó una estocada a sus piernas. Ella saltó, sorprendida, se recompuso y fue a contraatacar, esperando verlo en el suelo. Sin embargo, debió haber hecho una pirueta, o simplemente había perdido más tiempo del debido en esquivar el golpe. El caso es que volvía a estar de pie frente a ella.
Lo dicho. Ya no iba a pillarle desprevenido.
Siguieron lanzándose ataques. Estoque, bloqueo, finta, esquivar, correr, perseguirse, estocada de nuevo. Ni siquiera se dejaban tiempo para pensar, y tampoco volvieron a hablar. Ella no dejaba de seguir sus labios, intentando delatar la mas mínima señal de cansancio. Pero no ocurrió, y ella notaba la diferencia de humedad en el ambiente. Estaba asándose y pronto sudaría, se le pegarían las finas ropas al cuerpo y no podría moverse bien.
Seguía contando con la velocidad. Podría irse y no ser alcanzada. Pero se quedaría sin su premio, y si había una cualidad que la describiera mejor que veloz, era orgullosa. Tenía que tener algún punto débil, ahora que había ganado resistencia.
Entonces se dio cuenta de la pesada armadura de metal que seguía llevando. Sonrió y corrió al muelle.
Aquello pilló desprevenido al joven, que se preguntó si estaba huyendo. Se planteó dejarla huir, pero rechazó la idea y comenzó a perseguirla. Las tablas de madera resonaban con cada pisada, y seguramente habrían llamado la atención de los ciudadanos de no ser una hora tan intempestiva. La vio mirando insegura la orilla del muelle, preguntándose qué esperaba que hubiera allí en vez de mar. No le dio más vueltas y, espada en mano, se abalanzó sobre ella.
Solo para verla apartarse en el último segundo, ponerle la zancadilla y reír. Él maldijo para sus adentros. Se había vuelto a dejar ganar por ella. No tenía espacio para detenerse, y vio como poco a poco las frías aguas del mar lo rodeaban. Intentó nadar y alcanzar la superficie, cuando, horrorizado, se dio cuenta de que la pesada armadura lo arrastraba al fondo. Soltó la espada sin pensárselo y buscó los enganches de cuero que había sobre los hombros, sus manos iban demasiado rápido y la resistencia del agua parecía dificultarle la acción. Cerró los ojos e intentó serenarse, pero comenzaba a quedarse sin aire. Cuando ya se veía en el fondo del agua, sintió que parte de la armadura se soltaba. Era un espacio pequeño, pero hizo fuerza y comenzó a patalear, tirando de la armadura hacia abajo.
Dio un último golpe con su pie y comenzó a ascender. Coger la primera bocanada le ofreció una sensación de alivio como nunca había conocido, y poco a poco volvió a tranquilizarse.
Escuchó pasos en el muelle, y vio la espalda de la joven ladrona mientras corría hacia la casa que con tanta insistencia había protegido. Suspiró.
Había vuelto a ganarle.


¿Qué os ha parecido? ¿Cómo ha sido el combate? ¿Os han gustado los personajes? Agradecería algún comentario, las batallas para nada son mi punto fuerte.

2 comentarios:

  1. Pues me ha parecido una muy buena historia, bien escrita y con buenas descripciones. Los personajes están bien definidos y son creíbles. Y eso de que las batallas no son tu punto fuerte, no es verdad. Te defiendes bien entre espadas ;)
    Me ha gustado mucho.

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    1. ¡Ay Ángela, no sabes lo feliz que me haces con estos comentarios! Me alegra mucho que te gustase y que te pareciera que está bien escrito para ser un combate, aunque tal vez me gustaría algo más de realismo o no sé, siempre hay que aspirar más alto y no quedarse quieto, ¿no?. Cosas así animan mucho, muchas gracias.
      Un besazo.

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