Factor Rebelde ~Drabble~

lunes, 3 de marzo de 2014

Primer relato del Four by Flash basado en un grupo de bacterias llamado Myxomycota, que recientemente estudié en clase y cuya organización social me pareció, cuanto menos, interesante. El hecho de que nuestra profesora se dedique a humanizar estas bacterias puede que haya influido también en la creación de este relato. Espero que os guste.

Factor Rebelde



La ciudad de Myxomica se había presentado como un proyecto para asegurar el futuro de las sociedades modernas, una colonia en la que la colaboración era imprescindible para el buen funcionamiento de la misma.
Una colmena.

 
Existían las exploradoras, aquellas encargadas de localizar el alimento. Una vez localizado, emitían una señal, y las cazadoras seguían el mismo camino que la nave localizadora, para capturar a una presa lo suficientemente grande para abastecer a gran parte de la ciudad. Si fueran unas pocas, habrían sucumbido antes de lograr vencer a aquella bestia. Entre muchas, la muerte del enemigo estaba asegurada.
Pero aquella no era, ni mucho menos, la parte más novedosa de Myxomica. Esta residía en el código de emergencia, que estipulaba que solo una pequeña proporción de la sociedad sobreviviría a cualquier cosa…
Pero solo el diez o veinte por ciento.
Como cualquiera puede esperar, ante tan corta tasa de supervivencia, muchos nos sentíamos incómodos. La supervivencia solo estaba asegurada a unos pocos, el resto debíamos rezar porque nuestro nombre saliera en el sorteo.
Otros, sin embargo, pensaban en romper las normas.
Pero no os creáis que los creadores de esta estrategia no habían pensado en esto. Una vez al mes, se nos sometía a una revisión cerebral, donde unos nanotubos invadían nuestro cerebro y revisaban cada neurona en busca del “factor rebelde”, como lo llamaban.
A mí me tocaba inspección, y estaba aterrada.
Cuando te inspeccionan no sientes nada distinto. Puedes seguir hablando, y parece como si no hubiera unos tubos de grafeno deslizándose por ambos hemisferios del cerebro, inspeccionando cada uno de mis recuerdos y pensamientos.
Normalmente, acaban en una hora, había llegado a escuchar de dos o tres. La mayoría de las veces hasta se hacía ameno.
Excepto que ocultaras algo.
Dicen que puedes evitar que te encuentren, a pesar de tener el factor rebelde. Puedes intentar anular esos sentimientos de desigualdad, ahogarlos en alguna parte de tu cerebro para no ser encontrados…
Pero, cuando eres joven, es casi una tarea imposible.
No llevaba ni diez minutos, mordiéndome el labio inferior y frotándome las manos con insistencia. Sentía, a pesar de que era imposible, los cables surcando mi cerebro en busca de la información mientras rezaba a un Dios en el que no creía que por favor acabara aquella pesadilla. Y entonces me dije que lo mejor era no pensar en ello.
Graso error. Pensé.
- Alarma, alarma, factor rebelde detectado- Se escuchó una voz artificial, mientras la sala se teñía de un extraño color rojo. Me habían contado que, lo mejor en aquellos casos, era mostrar normalidad y exigir que te repitieran el examen en otra sala, que podría ser un problema tecnológico.
Sin embargo fui incapaz de hacerlo. Pataleé y traté de quitarme los cables que surcaban mi cerebro, intenté abrir la cápsula en la que estaba encerrada, rasgando con mis uñas un cristal que ni las balas podían atravesar. Lloré, de mis mejillas caían todas las lágrimas que no llegaría a llorar nunca, mientras seguía implorando al cielo que algo me salvase.
Entonces, al otro lado del cristal, reconocí el rostro de mi padre, el controlador. Sentí alivio mientras seguía suplicándole ayuda. Él parecía no reconocerme, no inmutarse a pesar de los estridentes golpes que le estaba dando al cristal. Chillé como nunca lo había hecho, llamándole.
Cada vez la alarma sonaba más fuerte, y él seguía sin moverse. Me desplomé al suelo, notando los cables tirantes sobre mi cabeza, mientras él se acercaba, al fin, al panel de control.
Durante unos segundos, todo se detuvo y me sentí más aliviada. Dejó de haber ruido y la sala recupero un sereno tono blanco. Cerré los ojos.
- Activando secuencia de exterminación.

2 comentarios:

  1. Joer amor... pobrecilla T___T
    Me ha gustado, sip, pero joooo T___T Ahora, debe de ser muy chungo tener enchufados cables al cerebro XD Iuug! XD

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    1. Jaja, pues ahora imagínate que te relatan algo parecido pero con bacterias. Porque fuera coña, me lo explicaron casi tal cual, o bueno, al menos humanizándolas mucho. Esa mujer ama demasiado las bacterias xD
      Y sí, es chungo, pero algo sorprendente es que no tenemos receptores del dolor en el cerebro, con lo cual, es molesto pero nada doloroso... Las cosas que aprendo en clase jaja
      Me alegro que te gustara amor :)

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